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jueves, 15 de enero de 2026

Cómo “¡Estar Listo!” para el Rapto



¿Cómo puede uno prepararse para ser arrebatado al Cielo y así estar con Jesucristo para siempre?

Cuando se trata del Rapto, a menudo se dice que una persona debe prepararse, y por lo tanto, “¡Estar listo!”. Este dicho está implícito por Jesús mismo, quien dijo en Lucas 21:28: “Cuando estas cosas comiencen a suceder…” (“cosas” refiriéndose a cuando comiencen a ocurrir las señales de los tiempos), entonces “levanten su cabeza y pónganse de pie, porque su redención está cerca”. En otras palabras, Jesús estaba ordenando a Sus seguidores: “¡Estén listos!”, porque Él ciertamente volverá, y cuando lo haga, miren hacia arriba porque Su regreso será rápido.

La sociedad ha estado mirando con cautela las señales de los tiempos del fin que Jesús dio en Mateo 24 y Lucas 21: falsos profetas y mesías, plagas y enfermedades, terremotos devastadores, eventos socioeconómicos temibles, guerras y rumores de guerras, señales sorprendentes en el cielo, y muchas más. Todas estas señales que Jesús mencionó marcarían el tiempo previo a Su regreso. Pues bien, indudablemente están ocurriendo hoy, y con mayor frecuencia e intensidad, al igual que los dolores de parto. 

Luego está lo que se conoce como la “súper señal”— la señal de la higuera. Cuando Israel, simbolizado como una higuera, volviera a brotar y se convirtiera nuevamente en nación, esa sería la generación que vería el regreso de Jesucristo. Israel, efectivamente, se convirtió nuevamente en nación en mayo de 1948. La higuera ha brotado de nuevo, indicando que el mundo ahora se encuentra viviendo en los últimos días que conducen al regreso de Cristo.

Dado que todas estas señales de los tiempos del fin que Jesús describió están ocurriendo en esta época, podemos estar seguros de que nuestro Señor viene pronto. Y, porque viene pronto, ¡necesitamos “¡Estar listos!”.

Lo que uno Debe Hacer Para Estar Listo

Sabiendo que el regreso de Cristo es inminente, cada uno de nosotros debe hacerse esta pregunta: “¿Qué debo hacer para estar listo?”. Jesús respondió a esta pregunta en Lucas 21:34-36.

Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y de embriaguez y de las preocupaciones de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día, porque como un lazo vendrá sobre todos los que habitan sobre la faz de la tierra. Velad, pues, orando en todo tiempo que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del hombre.

En este pasaje, Jesús nos dio cinco cosas que hacer para “¡Estar listos!” para Su regreso en las nubes para llevar a la Iglesia al Cielo. 

La primera es evitar pecar. Si eres cristiano, entonces obviamente deberías estar viviendo una vida santa como embajador de nuestro Salvador. Por lo tanto, evita pecar a toda costa.

Y, si todavía no has puesto tu fe en Jesucristo como tu Salvador, entonces continúas viviendo una vida de pecado, y eso significa que no estás preparado de ninguna manera para cuando el Señor regrese. ¿Por qué es eso? Porque estar preparado para la venida del Señor requiere haber aceptado a Jesús como Salvador. “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que no cree en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios permanece sobre él” (Juan 3:36). Pero, una vez salvo, tus pecados serán perdonados y olvidados, y podrás estar ante Dios sin culpa y santo, ya no bajo Su gran ira.

El segundo punto es seguir vigilando. Jesús nos manda estar atentos a Su regreso. Escucharás a algunas personas afirmar, con ignorancia, que la profecía bíblica es un disparate. Sin embargo, Jesús mismo ha dicho que cuando veamos estas señales de los tiempos del fin, entonces debemos estar alerta. Por lo tanto, Jesús quiere que aguardemos con expectación Su regreso.

El tercer punto señala que, dado que vivimos en tiempos de maldad, debemos orar para escapar del mal. Ora para que el Señor te proteja a ti, a tu familia, a tu iglesia, a tus amigos y a tu nación. Necesitamos toda la protección que podamos obtener viviendo en estos días oscuros.

Número cuatro, pon tu esperanza en el hecho de que Jesús volverá. Jesús arrebatará a todos los que creen en Él como Salvador, llevándolos al Cielo, antes de derramar Su terrible ira y juicio sobre el mundo por su continua rebeldía. El Rapto es lo que se llama nuestra “esperanza bienaventurada” (Tito 2:13). Saber que los cristianos no tendrán que enfrentar el periodo más terrible en toda la historia humana—la Tribulación—está destinado a darnos esperanza para hoy. Así que, ¡aférrate a esa esperanza!

¿Pero cómo se puede aferrar uno a esa esperanza? Número cinco, acepta a Jesucristo como tu Salvador. Si aún no has aceptado a Jesús como tu Salvador, entonces, con fe y arrepentimiento, ora desde tu corazón. Expresa tu creencia de que Jesús es el Hijo de Dios y reconoce que Él murió por tus pecados, y luego venció a la muerte al resucitar de la tumba. Cuando pongas tu fe y confianza en Jesucristo, Él te perdonará tus pecados, tu culpa será eliminada y heredarás la vida eterna con tu Padre Celestial para siempre. 

Entonces, ¿cómo puede uno “¡Estar listo!” para el regreso de Cristo? En resumen: evita pecar, mantente alerta, ora para escapar del mal, espera con esperanza el Arrebatamiento y acepta a Jesucristo como tu Salvador. Si haces estas cinco cosas, entonces realmente “¡Estarás listo!” para el Arrebatamiento.


Comentario del Editor:

Nuestro enfoque en la próxima edición del Farolero será el Rapto. Enfatizaremos la gloriosa ida a casa que Jesús ha prometido a la Iglesia y abordaremos las glorias inimaginables que esperan a los creyentes individuales cuando seamos llamados al cielo.

Pero la urgencia de estar listos para el llamado de Jesús: “¡Sube acá!” es demasiado grande para esperar. Con eso en mente, queremos asegurarnos de que cada lector del Farolero sepa cómo estar listo para el Rapto que se acerca...


Traducido por Donald Dolmus
En Defensa de la Fe (endefensadelafe.org)

Original article:

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¡Despierta!


Sé vigilante y refuerza las cosas que quedan y están a punto de morir, porque no he hallado que tus obras hayan sido acabadas delante de Dios. Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído. Guárdalo y arrepiéntete. Si no eres vigilante, vendré como ladrón; nunca sabrás a qué hora vendré a ti” — Jesús, el Alfa y la Omega, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso (Ap. 3:2-3; RVA-2015).


A medida que la Era de la Iglesia se acerca a la culminación de su segundo milenio, el conocimiento bíblico está en su nivel más bajo en el otrora cristiano Occidenteincluso en muchas iglesias y entre muchos líderes de la iglesia que deberían saber más:

“¿Pueden los cristianos creer en la evolución? La respuesta corta es: Sí” — Un destacado pastor bautista.

“¿También enseñan sobre las otras civilizaciones de la humanidad que sobrevivieron al Diluvio?”  Pastor que acababa de visitar el museo del Centro de Descubrimiento del Instituto para la Investigación de la Creación en Dallas (según lo citado por James Gadberry, director de desarrollo y relaciones con donantes del ICR, en Acts & Facts, julio/agosto de 2025, página 19).

“¿Era María, la madre de Jesús, también hermana de Moisés?” — Un peregrino en un viaje de peregrinación de Cordero y León a Israel.

Según una encuesta reciente del Barna Group, más estadounidenses están leyendo la Biblia que en cualquier otro momento, pero menos reconocen su autoridad. El 36% de los estadounidenses dice que “la Biblia es totalmente precisa en los principios que enseña”—una disminución respecto al 43% de hace apenas 25 años. Y sólo el 43% de los cristianos que se identifican como tales creen que la Biblia es inerrante.

“El amor es amor”  La declaración a favor del matrimonio homosexual citada como la postura de Eugene Peterson. Peterson es el pastor cristiano que escribió The Message, una paráfrasis ampliamente utilizada de la Santa Biblia.

“Estamos viviendo en medio de la Tribulación y el Milenio en este momento”  un pastor respetado de Louisville, KY.

“…cuando el Hijo del Hombre venga, ¿hallará fe en la tierra?” — ¿Una pregunta retórica de Jesús o un presagio profético de una tendencia trágica?


Traducido por Donald Dolmus
Ministerio En Defensa de la Fe (endefensadelafe.org)

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martes, 6 de enero de 2026

10 Características de una Iglesia Saludable

Por Bob Russell


Durante los últimos 20 años, he tenido el privilegio de visitar cientos de iglesias en todo el país. Recientemente, he destacado varios ejemplos excepcionales en este ámbito. Aunque hay muchos más que podría haber mencionado, estas congregaciones sirven como recordatorio de lo que significa ser una iglesia saludable. A continuación, se presentan diez características que comparten estas iglesias, sin importar su tamaño o ubicación.

1 Un pastor respetado que lidera con integridad

Un equipo de fútbol americano ganador tiene un buen mariscal de campo. Una iglesia próspera suele estar dirigida por un pastor calificado, a quien la congregación ama y respeta. Aunque no es perfecto, se le reconoce como un verdadero seguidor de Cristo cuyo liderazgo inspira confianza. El respeto no se construye de la noche a la mañana, crece a través del servicio fiel con el tiempo. Por esta razón, las iglesias más saludables suelen estar dirigidas por pastores que han servido durante una década o más, ofreciendo estabilidad y continuidad. La rotación frecuente en el púlpito puede señalar problemas más profundos dentro de una congregación.

2 Ancianos solidarios que refuerzan la visión del pastor, mientras lo hacen rendir cuentas

Una iglesia saludable no depende de una sola persona. Es peligroso para una iglesia cuando el pastor no rinde cuentas. Unos ancianos fuertes y solidarios desempeñan un papel crucial al colaborar con el pastor para proyectar la visión, impulsar la misión de la iglesia y brindar rendición de cuentas espiritual y financiera. Cuando los ancianos refuerzan al pastor como líder principal, a la vez que proporcionan orientación y supervisión, forman un equipo de liderazgo unificado. Esta asociación fomenta la confianza dentro de la congregación, asegura la toma de decisiones sabia y permite que la iglesia enfrente los desafíos con fortaleza y claridad.

3 Predicación bíblica valiente con un enfoque en la enseñanza expositiva

Estando ya en prisión por predicar, el apóstol Pablo pidió a otros que oraran por él para que fuera valiente al proclamar el Evangelio, sabiendo que su mensaje era ofensivo para el mundo. Hay un poder increíble en la predicación valiente y basada en las Escrituras. Los sermones diluidos, que sólo buscan hacer sentir bien a la gente y provienen de predicadores tímidos, generan una iglesia insegura y débil. Las iglesias saludables son nutridas por pastores que enseñan y aplican las verdades bíblicas con convicción y amor. Dicha predicación convence a los pecadores, anima a los desanimados y alimenta espiritualmente a la congregación. Un buen pastor cuida y alimenta a sus ovejas, sabiendo que la Biblia es agua, pan, leche, carne y miel para el alma.

4 Culto congregacional significativo

En una iglesia saludable, la música de adoración exalta a Cristo, alabándolo por Su santidad y bondad. Aunque la excelencia en el escenario es importante, no debe verse como una presentación de quienes están en el escenario, sino como un acto congregacional de glorificación a Dios. Cuando la adoración está centrada en Dios y llena del Espíritu, toda la iglesia percibe la presencia de Dios y responde con una participación gozosa, declarando: “Ciertamente el Espíritu del Señor está en este lugar”.

5 Un corazón compasivo para los que sufren

Una iglesia saludable ministra a los necesitados, tanto dentro como fuera de sus muros. Comienza brindando apoyo en oración, ayudas sociales y ánimo a sus miembros; y luego se extiende a la comunidad en general. Ya sea a través de programas de recuperación de adicciones, colectas de alimentos o esfuerzos de ayuda en desastres, las iglesias compasivas reflejan al Buen Samaritano al atender a las personas en sus propias circunstancias y ofrecer el amor de Cristo de manera tangible. La comunidad a menudo las reconoce como una iglesia que realmente se preocupa.

6 Un espíritu contagioso de gozo y armonía

David escribió: “Yo me alegré cuando me dijeron: ‘Vamos a la casa del Señor’”. En una iglesia sana, esta alegría es palpable. Desde los saludos cálidos en el vestíbulo, hasta las risas sinceras y las conversaciones amenas, un espíritu de amor y unidad atrae a las personas. Como dijo Jesús: “De este modo todos sabrán que son mis discípulos, si se aman los unos a los otros” (Juan 13:35, NVI).

7 Crecimiento numérico constante

Una iglesia saludable, al igual que cualquier organismo sano, crece. El crecimiento puede variar según el tamaño y el entorno de la iglesia, pero un crecimiento constante en la asistencia, los bautismos y la madurez espiritual es un indicador común. Ya sea en una comunidad rural o en un centro urbano, las iglesias saludables guían a los nuevos creyentes hacia relaciones más profundas con Cristo. Una iglesia saludable hace discípulos que hacen discípulos.

8 Doctrina equilibrada sobre los “distintivos denominacionales”

Escuché esta frase por primera vez en una conferencia sobre el crecimiento de la iglesia hace 50 años y con el tiempo he llegado a comprender cada vez más su validez. Casi todas las denominaciones o movimientos tienen una doctrina favorita que sobre-enfatizan porque es distintiva de ese grupo. Puede ser el libre albedrío, la santificación, los dones espirituales, la seguridad eterna o el bautismo por inmersión. Aunque la integridad doctrinal es vital, las iglesias saludables evitan enfatizar demasiado las particularidades denominacionales a expensas del Evangelio. Se enfocan en la lealtad a Cristo por encima de todo, fomentando la unidad entre los creyentes y asegurando que se enseñe doctrina sólida de manera equilibrada. En estas iglesias, Cristo crece, mientras que las etiquetas secundarias pasan a un segundo plano.

9 Diversidad que refleja la belleza del cielo

Una iglesia saludable refleja una diversidad generacional, racial y socioeconómica. Una iglesia que no refleja la demografía étnica o racial de su comunidad o que está compuesta únicamente por adultos jóvenes, ancianos o personas adineradas, no está en óptimas condiciones. El terreno está nivelado al pie de la cruz. Las iglesias que predican el Evangelio con autenticidad y ofrecen una hospitalidad genuina a menudo descubren que personas de todos los orígenes responden. El resultado es una congregación que refleja la diversidad del reino de Dios.

10 Un compromiso sin complejos con la evangelización y el discipulado

Jesús comisiono a Sus seguidores a ir y hacer discípulos de todas las naciones y luego enseñarles todo lo que Él les había compartido. (Veáse Mateo 28:18-20.) La misión principal de la Iglesia es evangelizar y hacer discípulos. Sin embargo, muchas iglesias se desvían de este propósito principal porque, como escribió John Stott, “La evangelización es espinosa porque llama a las personas al arrepentimiento”. Como resultado, estas iglesias se enfocan en satisfacer necesidades sociales, evitar conflictos y mantener a todos contentos.

Sin embargo, incluso cuando es incómodo o impopular, las iglesias saludables se aseguran de que la evangelización y el discipulado sigan siendo centrales para su identidad. Ya sea a través del alcance local, las misiones globales o la predicación y enseñanza expositiva, estas iglesias sienten pasión por ver vidas transformadas por el Evangelio. Como resultado, las aguas del bautisterio se están agitando constantemente.

Hace años, David Foster, pastor de una megaiglesia en Nashville, compartió una observación después de visitar muchas iglesias en crecimiento. Dijo: “Bob, he visitado casi todas las iglesias vanguardistas y he descubierto que son notablemente diferentes en muchos aspectos. Pero todas tienen algo en común”. Le pregunté: “¿Qué es eso?”. Él dijo: “Entra en cualquiera de esos servicios religiosos 15 minutos antes y sólo siéntate a observar a la gente y sentir la atmósfera. Siempre hay una sensación de anticipación entre las personas. Hay una sensación de que Dios va a aparecer aquí y que los perdidos van a ser salvos. Los quebrantados van a ser sanados y los hambrientos van a ser alimentados”.

Así que las iglesias eran fortalecidas en la fe, y diariamente crecían en números” (Hechos 16:5).


Comentarios del Editor

Una de las preguntas que el Ministerio Cordero y León ha recibido con más frecuencia a lo largo de los años es si podemos recomendar una iglesia sólida que crea en la Biblia en una ciudad en particular. A menos que hayamos desarrollado una relación con una iglesia específica, no podemos declarar qué iglesia o iglesias son vibrantes y están comprometidas a proclamar todo el consejo de la Escritura. Y simplemente no hay manera de hacer tal juicio basándose en encuestas o revisiones puntuales a distancia.

El artículo de Bob destacó una señal segura de que una iglesia está en sintonía con las Señales de los Tiempos y anima a sus miembros a servir como centinelas mientras esperan el regreso del Señor: Hay una sensación de que Dios va a manifestarse. Eso no sólo significa a través de la presencia del Espíritu Santo en un domingo dado (aunque esa expectativa es crítica). También significa vivir con una anticipación real y motivadora de que Jesús vendrá pronto.

Las iglesias con ese tipo de expectativa tienen muchas más probabilidades de comprometerse en un evangelismo serio, promover un discipulado auténtico y una vida santa, y animar a su congregación a mantener sus ojos en Jesús.

Encuentra una iglesia así y participa activamente en lo que Dios está haciendo allí. Si no hay iglesias de ese tipo en tu área, busca a otros cristianos con ideas afines y reúnanse para un estudio bíblico para formar una nueva iglesia. Las pequeñas iglesias en casas siguen el modelo de la iglesia primitiva más de cerca y crecerán mientras busquen glorificar al Señor y edificar a los santos.

Bob Russell sirvió como el querido pastor de la Iglesia Cristiana del Sureste en Louisville durante cuarenta años. Continúa animando a pastores y líderes ministeriales (incluido Tim Moore) a través de Bob Russell Ministries.

Traducido por Donald Dolmus
Ministerio En Defensa de la Fe (endefensadelafe.org)

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lunes, 5 de enero de 2026

La Iglesia en la Profecía

Dr. David R. Reagan


Comentario del Editor:

Desde Pentecostés, cuando el Espíritu Santo energizó dramáticamente el evangelismo de los apóstoles, la Era de la Iglesia terminará cuando Jesús llame a todos los que han confiado en Él: “¡Sube acá!”.

Este artículo clásico de David Reagan captura las promesas cumplidas (y que se están cumpliendo) durante la Edad de la Iglesia. Estas profecías para el Cuerpo de Cristo pronto llegarán a su fin. Y cuando la Iglesia sea removida del mundo, se desatará otra serie de profecías.


Se habla mucho hoy en día acerca de cuán unificada, triunfante y gloriosa será la Iglesia en los tiempos del fin justo antes del regreso de Jesús. Esta imagen optimista de la Iglesia es ciertamente atractiva, pero ésta sólo se corresponde parcialmente con lo que la Biblia profetiza.

Pero antes de que echemos un vistazo a las profecías del tiempo del fin con respecto a la Iglesia, echemos un vistazo a la Iglesia en la Profecía Bíblica en el pasado y presente. 

Profecías del Antiguo Testamento

Algunos teólogos toman la posición de que la Iglesia no está mencionada en las Escrituras hebreas. Esto es, a la vez, correcto y erróneo. Es correcto en que no hay una mención específica de la Iglesia. Pero, por otro lado, la Iglesia es ciertamente insinuada en una serie de profecías en el Antiguo Testamento. 

Insinuar: sugerir, presagiar, profetizar, 

El apóstol Pablo se refirió a cinco de estos pasajes proféticos en Romanos 15, donde justificó su predicación del Evangelio a los gentiles. Citó específicamente:

1. 2 Samuel 22:50 y Salmos 18:49 — Ambos hablan de un tiempo cuando Dios será alabado entre los gentiles (Ro. 15:9).

2. Dt. 32:43 — Que dice que vendrá un tiempo cuando los gentiles se regocijarán con los judíos (Ro. 15:10).

3. Salmos 117:1 — Que dice que habrá un día cuando los gentiles alabarán al Dios de los judíos (Ro. 15:11).

4. Isaías 11:10 — Que dice que cuando venga el Mesías (“la raíz de Isaí”), los gentiles hallarán esperanza en Él (Ro. 15:12).

5. Isaías 52:15 — Que dice que un día los gentiles llegarán a conocer entender al Mesías (Ro. 15:21).

Y éstas son sólo algunas de las profecías del Antiguo Testamento acerca de la futura inclusión de los gentiles en el Plan de Dios para las Edades. Isaías 42:1 dice que el Mesías traerá “justicia a las naciones” [gentiles]. Unos versículos después, Isaías proclama que el Mesías será una “luz de las naciones” [gentiles] (Is. 42:6). Isaías repite esta profecía en el capítulo 49 donde cita a Dios diciendo que Él hará que el Mesías sea “una luz de las naciones [gentiles] para que seas mi salvación hasta lo postrero de la tierra” (Is. 49:6b).

Una de mis referencias proféticas favoritas de la futura inclusión de los gentiles en el reino de Dios se encuentra en Isaías 9:1-2, donde el profeta dice que un día Dios hará gloriosa la “Galilea de los gentiles”. Específicamente, declara que “el pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz” [el Mesías]. Otra se encuentra en Isaías 54:1, donde el profeta declara que vendrá un tiempo cuando “los hijos de la desolada [los gentiles] serán más numerosos que los hijos de la casada” [Israel].

La profecía angular acerca de la inclusión de los gentiles en el plan de salvación de Dios se encuentra en el Pacto Abrahámico, que se enumera primero en Génesis 12:1-3. En este pasaje, Dios le dijo a Abraham que a través de sus descendientes “serán benditas en ti todas las familias de la tierra”. Esa promesa ciertamente incluía a los gentiles.

Cumplimiento de las Profecías

Aunque siempre fue posible que los gentiles fueran salvos durante los tiempos del Antiguo Testamento al responder al Creador en fe (Joel 2:32 y Ro. 2:14-15), su inclusión específica en el Plan de Dios para las Edades no ocurrió hasta el Día de Pentecostés alrededor del año 30 d. C. Esto fue cuando la Iglesia fue establecida. El apóstol Pedro predicó el primer sermón del Evangelio (Hch. 2:14-36), y tres mil almas respondieron. 

Es cierto que todos ellos eran judíos. Es cierto que la Iglesia comenzó con el pueblo judío respondiendo a un mensaje judío acerca de un Mesías judío. Y, por lo tanto, la Iglesia comenzó como lo que parecía ser una secta judía. Pero, a los pocos años de su establecimiento, la Iglesia se abrió a los gentiles, en cumplimiento de las profecías del Antiguo Testamento. 

Esto comenzó cuando el apóstol Pedro recibió una visión de Dios que dejó en claro que los gentiles iban a ser incluidos en la Iglesia (Hch. 10:9-15). Ese mismo día, Pedro fue convocado a Cesarea Marítima para predicarle a un soldado romano llamado Cornelio (Hch. 10:19-22). Cuando Pedro compartió las buenas nuevas de salvación con este soldado, él y toda su casa recibieron a Jesús como Señor y Salvador. El Espíritu Santo cayó sobre ellos, y fueron bautizados en el nombre de Jesús (Hch. 10:34-48).

Este evento decisivo causó una crisis en la Iglesia. Algunos cuestionaban si los gentiles paganos deberían ser incluidos o no. Otros argumentaban que si iban a ser incluidos, se les debería exigir someterse a la circuncisión y las leyes de la Torá.

Estas controversias dieron como resultado una conferencia en Jerusalén, donde se decidió que era la voluntad de Dios incluir a los gentiles (Hch. 15:6-29). También se determinó que los gentiles no deberían ser obligados a convertirse en practicantes de las leyes judías. En el proceso, Pedro citó una profecía de las Escrituras hebreas que preveía un día cuando “el resto de los hombres busque al Señor”, incluyendo a “todos los gentiles” (Hch. 15:14-18 en referencia a Amós 9:11-12).

Cerca del final del segundo viaje misionero de Pablo, después de su llegada en Corinto, se enojó con la persistente resistencia de los judíos al Evangelio. Esta frustración lo llevó a declarar, “desde ahora me iré a los gentiles” (Hch. 18:6). Y en los años siguientes, toda la complexión de la Iglesia cambió de una secta judía a una congregación gentil.

La Profecía del Nuevo Testamento

La primera mención específica de la Iglesia en la profecía se encuentra en el Nuevo Testamento en Mateo 16:18, donde se registra que Jesús dijo: “…sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella”. El contexto de esta declaración deja en claro que la “roca” a la que Jesús se estaba refiriendo era la confesión de Pedro de que Él era “el Cristo [Mesías], el Hijo del Dios viviente” (Mt. 16:16).

Esta profecía por supuesto, se ha cumplido a través de la historia desde el momento en que Jesús pronunció esas palabras. Satanás ha intentado de todas las maneras posibles destruir la Iglesia, primero a través de la persecución, y luego a través de la corrupción interna. Pero Jesús ha sostenido a Su Iglesia hasta el día de hoy y continúa haciéndolo hoy en medio de una creciente apostasía y una creciente persecución mundial.

Creo que Jesús profetizó muy específicamente acerca del futuro de Su Iglesia en las siete cartas que dictó al apóstol Juan en Apocalipsis, capítulos 2 y 3. Las cartas fueron dirigidas a siete iglesias ubicadas en el área del Oeste de la moderna Turquía. Había muchas más iglesias que estas siete. Creo que Jesús seleccionó a estas siete porque representaban siete tipos de iglesias y siete períodos de la historia de la Iglesia. En cada período, los siete tipos de iglesias existirían, pero un tipo predominaría.

La iglesia en Éfeso es representativa del periodo apostólico, del año 30 d. C. al 95 d. C., cuando la iglesia estaba preocupada por la organización y la doctrina, al punto que llegó a ser legalista. 

La iglesia en Esmirna representa la iglesia perseguida o la iglesia mártir que existió desde el año 95 d. C., hasta cerca del año 312 d. C. Es la iglesia que existía en la época en la que el libro de Apocalipsis fue escrito. 

Luego tenemos la iglesia liberal de Pérgamo, representando a la iglesia apóstata que existió desde el año 312 hasta el año 590. Este periodo se desarrolló después que el Emperador Constantino se convirtió y la iglesia y el Estado se soldaron. Como siempre es el caso en tales uniones, el Estado empezó a corromper a la iglesia. 

La iglesia en Tiatira representa el periodo oscuro y pagano desde el año 590 hasta el año 1517, cuando se desarrolló el papado y la iglesia se llenó de prácticas ocultistas babilónicas. 

Cuando llegamos a la Reforma en 1517, pensamos de ella como un tiempo de vida. Pero sólo lo fue parcialmente. La Reforma produjo las iglesias protestantes estatales de Europa — iglesias que tenían la reputación de estar vivas, pero que realmente estaban muertas a causa de su unión con el Estado. Así pues, la iglesia de Sardis, la iglesia muerta, con la reputación de estar viva, representa el periodo posterior a la Reforma, desde el año 1517 hasta cerca de 1750. 

Lo opuesto a Sardis es la iglesia de Filadelfia, la iglesia viva. Representa el periodo de la historia de la iglesia desde cerca de 1750, cuando la iglesia empezó a enviar misioneros por todo el mundo, hasta cerca de 1925, cuando la Escuela alemana de la Alta Crítica invadió los seminarios a nivel mundial y destruyó la fe en la Palabra de Dios de muchas personas. Como resultado, las personas empezaron a ver la Biblia, no como la revelada Palabra de Dios, sino como la búsqueda de Dios por parte del hombre y, por lo tanto, decidieron que estaba llena de mitos, leyendas y superstición. 

La iglesia de hoy está representada por la iglesia de Laodicea, una iglesia que le dice al mundo: “Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad” (Ap. 3:17). Pero Jesús le dice a esa iglesia: “Tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo” (Ap. 3:17). Es una iglesia mundana, patética y apóstata que ni siquiera deja entrar a Jesús por la puerta principal (Ap. 3:20). 

El mejor resumen de estas cartas que he encontrado es el escrito por John Stott en su libro, Basic Christianity (Cristianismo Básico). Él ve el mensaje de Jesús como de triple naturaleza. A una Iglesia pecadora, Él le dice: “¡Conozco tu pecado, arrepiéntete!”. A una Iglesia que duda, Él le dice: “¡Conozco de tu duda, cree!”. A una Iglesia temerosa, Él le dice: “¡Conozco de tu temor, persevera!”. Arrepiéntete, cree y persevera—ése es un mensaje muy relevante para la Iglesia de hoy.

La Biblia contiene profecías sobre los Tiempos del Fin relacionadas con la Iglesia, tanto negativas como positivas. En el lado negativo, se le advirtió a la Iglesia sobre:

  • Apostasía, ya que “muchos se apartarán” (Mt. 24:10) y “los hombres se aferran a una forma de religión pero niegan su poder” (2 Ti. 3:5)
  • Sectarismo, con muchos siguiendo espíritus engañadores y doctrinas de demonios, e incluso alejándose de la fe (1 Ti. 4:1)
  • Herejía, ya que las personas rechazarán la sana doctrina, pero querrán que maestros rasquen sus oídos para satisfacer sus propios deseos (2 Ti. 4:3-4)
  • Mundanalidad, el resultado inevitable de una Iglesia comprometida y corrompida por el mundo (Ap. 3:14-22)

La mundanalidad es todo aquello que hace que el pecado parezca normal y la justicia parezca extraña. – Kevin DeYoung

  • Juicio, cuando Dios reprende y disciplna a aquellos a quienes ama (Ap. 3:19). Ésta es una de las profecías de los Tiempos del Fin que la mayoría de los maestros de la Biblia están ansiosos por ignorar.

No todas las profecías sobre la Iglesia en los Tiempos del Fin son de carácter negativo. De hecho, hay muchas más positivas— algunas ya visibles hoy y otras que aún se anticipan—y su naturaleza gloriosa eclipsa con creces a las negativas.

  • Lluvia Tardía, la promesa de un gran derramamiento del Espíritu de Dios en los Tiempos del Fin para fortalecer a aquellos que estén receptivos a resistir el ataque de Satanás (Joel 2:28-30 y citado por Pedro en Hch. 2:14-21)
  • Arrebatamiento, la promesa de Jesús de aparecer en los cielos al final de la Era de la Iglesia—resucitando a los muertos en Cristo y llevándose a todos los creyentes vivos, para luego darles todos cuerpos glorificados y eternos (1 Tes. 4:13-18)
  • Recompensas, basadas en el servicio en esta vida (2 Co. 5:9-10 y 1 Co. 3:13-15; 4:5)
  • Celebración, cuando la Iglesia (la Novia) experimente la unión con Jesús (nuestro Novio) en las bodas del Cordero (Ap. 19:6-9)
  • Segunda Venida, cuando la Iglesia regresará a la Tierra con Jesús y será testigo de Su triunfo sobre el Anticristo y sus fuerzas (Ap. 19:11-21)
  • Coronación, seremos testigos de Jesús coronado Rey de reyes y Señor de señores después de que Él entre por la Puerta Oriental y comience a reinar desde el Monte del Templo en Jerusalén (Sal. 24:7-10; Is. 2:1-4)
  • Milenio, cuando los cristianos glorificados reinarán con Jesús durante mil años mientras la Tierra se llena de paz, justicia y rectitud (Ap. 20:1-10; Is. 11:9)
  • Estado Eterno y la Nueva Jerusalén, nuestro “hogar eterno” que Jesús ha estado preparando y que será colocado en la Tierra Nueva al final del Milenio (Jn. 14:1-4), donde los Redimidos vivirán para siempre con su Creador y Salvador (Ap. 21:1-7; 22:1-5).

Conclusión

Como pueden ver, hay tanto malas como buenas noticias para la Iglesia en los Tiempos del Fin. Pero las buenas noticias son mucho mejores que las malas—tan increíblemente gloriosas—que el apóstol Pablo se sintió motivado a declarar:

“Pues considero que los sufrimientos de este tiempo presente no son dignos de ser comparados con la gloria que nos ha de ser revelada” (Ro. 8:18).


¡Aleluya y Maranata!


Traducido por Donald Dolmus
Ministerio En Defensa de la Fe (endefensadelafe.org)

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viernes, 2 de enero de 2026

Observaciones del Editor: La Era de la Iglesia – La Pausa Estratégica de Dios

Director y Evangelista Sénior 
Ministerio Cordero y León



¿Les parece que el tiempo se está acelerando? Mirando hacia atrás, el 2025 pasó en un abrir y cerrar de ojos, con altibajos que apuntaban a esperanzas y temores intensificados.

Aquellos que no están arraigados en la Palabra Viva están destinados a ser sacudidos de un lado a otro como hojas en un torbellino. Pero aquellos que hunden raíces profundas en la Fuente de toda Verdad son capaces de entender los tiempos. Como los hijos de Isacar, saben qué hacer porque saben a Quién sirven.

A pesar del reciente desprestigio de quienes fijan fechas erróneas, hay una verdad a la que se aferran los entusiastas del Rapto: Jesús regresará. Las señales de Su regreso ciertamente están aumentando en frecuencia e intensidad, y multiplicándose como nunca antes. Trágicamente, el mundo burlón se mofa de las falsas alarmas y vuelve a sus búsquedas mundanas. Algunos cristianos se estremecen al ver que otra predicción esperanzadora se desmorona y deciden no dejarse atrapar por el alboroto del Rapto.

En el Ministerio Cordero y León, reconocemos abiertamente la necesidad de mantenernos enfocados en la tarea, cumpliendo la Gran Comisión. Apoyamos firmemente el crecimiento en el Espíritu, el discipulado de los seguidores de Cristo y la realización de buenas obras. La clave de estas disciplinas espirituales es trazar correctamente la Palabra de Dios, estudiando todo el consejo de las Escrituras, incluyendo Su Palabra profética.

Con eso en mente (y sabiendo que las Escrituras tienen mucho más que decir sobre la culminación de la historia humana que sobre su inicio), estamos emocionados de ofrecer un nuevo recurso para promover la comprensión de la profecía sobre el Tiempo del Fin. Esta edición del Farolero presenta un nuevo y emocionante gráfico que proporciona una Visión General de los Eventos de los Tiempos del Fin. La adición de cuatro páginas a esta revista comprende el folleto, que está disponible como material independiente.

La clave de este gráfico reside en la abundancia de material complementario disponible en línea. Cada evento principal será explicado en gran detalle en una serie de videos, a los que se puede acceder en nuestro sitio web (o mediante el código QR integrado).

Esta edición profundizará en la primera división principal del gráfico—La Era de la Iglesia. Todos los demás acontecimientos importantes destacados en nuestro gráfico de profecías serán explicados en futuras ediciones del Farolero. Pero todos los videos relacionados con el gráfico pronto estarán disponibles en línea para cualquiera que quiera adelantarse.

No escuchen a los detractores ni permitan que su corazón se turbe. Jesús regresará tal como se separó de Sus discípulos hace casi 2,000 años. Hasta que lo haga, tenemos trabajo que hacer, ¡y muy poco tiempo para hacerlo!


Tim Moore

Traducido por Donald Dolmus
Ministerio En Defensa de la Fe (endefensadelafe.org)

viernes, 15 de agosto de 2025

El Mensaje de Jesús a las Siete Iglesias del Apocalipsis

“El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias”.









Laodicea: La Maldición de la Tibieza

Por Carl Broggi


Al final de la segunda sección del libro de Apocalipsis, Jesús habla de las cosas que son. Se dirige a siete iglesias literales que existían cuando dictó Sus cartas alrededor del año 95 d.C.

Pero, recuerda que, aunque estas eran iglesias reales, también estaban llenas de personas reales. Jesús no sólo se dirige a las iglesias, se dirige a los cristianos individuales. Por eso, cada carta a las siete iglesias contiene una frase común: “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias”.

¿Por qué repite esa frase? Porque reconoce que cualquier iglesia—y cualquier individuo—puede experimentar las cosas buenas y las cosas malas que conocieron estas siete iglesias. En un momento particular, cada iglesia local se ajusta a una de estas siete. Es posible que una iglesia pueda ser como Filadelfia en un punto de su historia y como Laodicea en otro. Las iglesias pueden cambiar, pero típicamente son un compuesto de los individuos dentro de la iglesia. Más allá de eso, es posible que una iglesia sea como Filadelfia, pero que tú personalmente seas como la iglesia en Esmirna.

Lo importante es que Jesús se preocupa por estas iglesias. Ama a Su Iglesia. Dio Su vida por la Iglesia. Y ama a los individuos dentro de cada iglesia. Así que les da aliento donde lo necesitan y los reprende donde también lo necesitan.

Las Cosas que Son

¿Por qué estas siete iglesias? Algunas personas piensan que la razón principal por la que eligió estas siete es porque representan siete marcos de tiempo distintos en la historia de la Iglesia. No creo que eso sea correcto por varias razones. Primero, el capítulo uno describe la segunda sección del libro en los capítulos dos y tres como “las cosas que son”. Sus cartas transmiten el tiempo presente de siete iglesias que estaban funcionando en aquel entonces. Pero, cuando llegamos al capítulo cuatro, Jesús comienza a revelar “lo que debe suceder después de estas cosas”, lo que significa la sección futurista del libro.

Entonces, es muy difícil identificar y decir, bueno, esta iglesia representa desde este año hasta ese año. Y la segunda iglesia representa desde este año y así sucesivamente. Pero dicho esto, podrías preguntar: “¿Es posible que estemos en la era de Laodicea?”. Sí, es muy posible. ¿Por qué? Porque Jesús dijo que lo que es cierto de Laodicea sería cierto al final de los tiempos.

 "Y debido al aumento de la iniquidad, el amor de muchos se enfriará" (Mateo 24:12).

Cualquiera que haya estudiado la historia de la Iglesia reconoce que estamos viviendo en un tiempo y una época únicos que caracterizan a la Iglesia de Laodicea. ¿Qué dijo Jesús que sería la Iglesia al final de los tiempos? En Mateo 24:12, dijo que, debido al aumento de la iniquidad (o el pecado), el amor de la mayoría de las personas se enfriará. Jesús advirtió que, al final de la era, muchos cristianos profesantes tendrán corazones indiferentes, corazones fríos, o lo que Él acusa a los laodicenses: corazones tibios.

La Tibieza es Repugnante para Dios

Las palabras de Jesús a la Iglesia de Laodicea son inequívocas:

Escribe al ángel de la iglesia en Laodicea: El Amén, el Testigo fiel y verdadero, el Principio de la creación de Dios, dice esto: Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente! Así, puesto que eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de Mi boca.  Porque dices: Soy rico, me he enriquecido y de nada tengo necesidad”. No sabes que eres un miserable y digno de lástima, y pobre, ciego y desnudo”.

Hay un pecado que un cristiano puede cometer y que, hablando en sentido figurado, le da nauseas a Dios y le da ganas de vomitar. Es el pecado de la tibieza. Esa falta de fervor parece impregnar la Iglesia hoy en día. Pero no tiene que caracterizarnos como cristianos individuales. Tú eliges si ser tibio o no. Y también eliges con quién congregarte, lo que significa que puedes elegir cómo será tu iglesia local. Si aún no lo has hecho, espero que reflexiones sobre cuál de estas siete iglesias podría ser cierta para ti.

Jesús nos llama a ese tipo de claridad de entendimiento. Es por eso que ofreció a los laodicenses “colirio para ungir tus ojos y que puedas ver. Yo reprendo y disciplino a todos los que amo. Sé, pues, sé celoso y arrepiéntete” (Ap. 3:18-19). Aquellos que tienen oídos para oír y ojos para ver no tienen que ser tibios—y no tienen que ser como la Iglesia que Jesús dijo que será evidente al final de los tiempos.

Pero, ¿por qué la tibieza es una maldición?

La tibieza es una maldición porque niega la veracidad de Cristo. Al comienzo de esta carta, Jesús se refiere a Sí mismo como “El Amén, el testigo fiel y verdadero, el Principio de la creación de Dios” (3:14). ¿Sabías que Amén es uno de los nombres de Jesús? Amén es una confirmación de la verdad. Por eso Pablo dijo: “Pues tantas como sean las promesas de Dios, en Él todas son sí. Por eso también por medio de Él, es nuestro Amén, para la gloria de Dios por medio de nosotros” (2 Co. 1:20). Pablo nos dice que Jesús es la prueba de que Dios cumple todas Sus promesas. Todas las profecías que hizo acerca del Mesías, Jesús las cumplió. Amén. Cuando Jesús usa este título, “el Amén”, se está equiparando a Dios el Padre y afirmando Su fidelidad a todas Sus promesas.

En segundo lugar, la tibieza no sólo niega la veracidad de Dios, sino que es una maldición porque niega la fidelidad de Cristo. No sólo es Él el Amén, haciendo de Su Palabra la palabra final y concluyente, Él también es “el testigo fiel y verdadero”. Jesús se describe a Sí mismo como totalmente confiable en contraste con los laodicenses poco fiables e infieles (y conmigo y contigo también). Todo lo que dice es verdad, y siempre es fiel para hacer lo que ha dicho.

Dios no puede mentir. Tito 1:2 y Hebreos 6:18 nos dicen que es imposible que Dios mienta. Moisés registró: “Dios no es un hombre, para que mienta” (Nm. 23:19). Él es el Testigo verdadero para siempre. Jesús declara: Sólo puedo decirte la verdad y sólo puedo hacer la verdad. Sin embargo, cuando alguien es tibio en su fe o en el testimonio de su estilo de vida, está negando que Jesús es el Testigo fiel y verdadero. Básicamente están diciendo: “Jesús, no eres fiel a lo que prometiste. Y por eso, porque realmente no creo lo que dijiste sobre Ti mismo, voy a encontrar la vida abundante en algún lugar del mundo a través de mi tibieza”.

Ahora, no creo que la mayoría de los cristianos lo digan de esa manera abiertamente y de forma descarada, pero, en la práctica eso es precisamente lo que están haciendo.

En tercer lugar, la tibieza es una maldición porque niega nuestra utilidad. El versículo 15 comienza: “Conozco tus obras”. Supongamos que recibiste una llamada anónima esta tarde de alguien que dijo: “Sé lo que hiciste”. Te sentirías gratificado o avergonzado, o tal vez incluso paranoico de que alguien más conociera tus obras, dependiendo de las circunstancias. Cuando Jesús dijo estas palabras a la Iglesia de Laodicea, no fue una razón para regocijarse. Fue una razón para llorar. Jesús dijo: “Conozco tus obras, que no eres ni frío ni caliente”. Ahora bien, disfruto del café caliente y, en ocasiones, del café helado; pero no me gusta el café tibio. El agua fría es refrescante en un día caluroso, el agua caliente es reconfortante en un día frío; pero el agua tibia, templada, nunca es refrescante.

De nuevo, el agua fría en un día caluroso es refrescante, y el agua caliente es reconfortante en un día frío, pero el agua tibia no es ni una cosa ni la otra. Por eso Jesús utiliza esta analogía, diciendo que preferiría que fueras frío o caliente. ¿Por qué diría eso?

Ahora bien, puedo entender por qué Él diría: Me gustaría que fueras espiritualmente ferviente por mí, apasionado por mí, entregado por mí, viviendo por mí. Pero, ¿por qué diría: Preferiría que fueras frío por mí en lugar de tibio? Bueno, obviamente, si estás en llamas por Cristo, entonces estás viviendo una vida digna del Señor Jesús. Por otro lado, si estás frío y eres un apóstata declarado—un incrédulo que va camino al infierno—al menos la gente sabe quién eres. Pero, cuando eres tibio, pretendes ser un creyente renacido pero no eres ni caliente ni frío—negando que Jesús es digno por el testimonio de tu estilo de vida—eres una piedra de tropiezo. La gente puede señalarte y decir: “mira, hipócrita, cristiano, dices una cosa y haces otra”.

Eso es lo que Jesús está diciendo aquí. Él está diciendo: “Preferiría que estuvieras totalmente en contra de Mí, que fingir haber nacido de nuevo y servirme sin entusiasmo”. Y si tienes la tentación de pensar: “Bueno, supongo que sería mejor estar tibio y en camino al Cielo que estar frío y en camino al Infierno”, Jesús deja claro que esa no es la forma en que Él piensa.

Jesús dice: “Puesto que eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de Mi boca” (Ap. 3:16). ¿Por qué? Porque Dios ama la salvación de las almas y el Hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que se había perdido. Pero el cristianismo tibio está manteniendo a tantas personas fuera de la salvación y del Cielo.

Un Mensaje para los Cristianos

Escuchen, creo que si tan sólo el 10% de la Iglesia estadounidense estuviera en llamas por Jesús, podríamos cambiar esta nación. Podríamos darle la vuelta.

Ahora, no pasen por alto a quién se dirige Jesús. No le está hablando al pecador empedernido. No le está hablando al que está frío. No le está hablando al que vive apasionadamente para Jesús. No le está hablando al hombre arrogante que levanta su puño audaz y desvergonzadamente, con odio, en la cara de Dios, ignorándolo, rechazándolo. Está hablando al cristiano tibio y evasivo. A veces llamamos a estas personas cristianos carnales, aunque algunos de ellos no son cristianos en absoluto. En realidad, están perdidos.

"Así, puesto que eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de Mi boca" (Ap. 3:16).

Pero, en esta era de Laodicea en la que vivimos, hay muchos cristianos tibios. Jesús nos dijo que eso sucedería al final de la era antes de que Él venga de nuevo, cuando el amor de muchos cristianos se enfriará.

¿Cómo evitamos este trágico destino? Permaneciendo en Él. Jesús dijo: “Yo soy la vid, ustedes los sarmientos; el que permanece en Mí y Yo en él, ese da mucho fruto, porque separados de Mí nada pueden hacer” (Juan 15:5). La segunda ley de la termodinámica dice que algo debe ser añadido desde el exterior o el sistema eventualmente se degradará o morirá. Así que, sin electricidad, el calentador de agua se enfría. Sin refrigerante, el aire acondicionado no funciona. Y sin Jesús trabajando en ti y a través de ti, te vuelves tibio.

Por eso Jesús les dijo a los laodicenses, que eran seguros de sí mismos pero eran “desdichados, miserables, pobres, ciegos y desnudos”, que le compraran oro y vestiduras blancas y colirio para los ojos (Ap. 3:17-18). ¿Cómo podemos “comprarle” a Cristo las bendiciones espirituales que necesitamos, si somos miserables y pobres? Dios le dijo a Isaías exactamente cómo: “Oh, todos los sedientos, vengan a las aguas; y los que no tengan dinero, vengan, compren y coman. Vengan, compren vino y leche sin dinero y sin costo alguno” (Isaías 55:1).

A medida que absorbemos estas palabras, Jesús nos recuerda que, a aquellos a quienes ama, los reprende. “Porque el Señor disciplina a los que ama, y azota a todo el que recibe por hijo” (Hebreos 12:6, citando Proverbios 3:12). Dios disciplina a Sus hijos, no porque nos odie, sino porque nos ama.

Si eres cristiano—incluso un cristiano tibio—Él te disciplinará. Pero si nunca has sido disciplinado, no eres cristiano. Porque aquellos que son Suyos, el Señor disciplina.

¿Cómo Responderás?

La famosa pintura de Holman Hunt basada en Apocalipsis 3:20 se exhibe en la Catedral de San Pablo en Londres. Pintada en 1904 (después de dos ediciones anteriores realizadas en la década de 1850), muestra a Cristo afuera y golpeando una puerta cubierta de enredaderas y descuidada. Poco después de que se revelara la pintura, un crítico dijo: “Señor Hunt, es hermosa, pero olvidó poner una perilla en el exterior de esa puerta”. Holman Hunt respondió: “No lo olvidé. Lo hice así a propósito. La perilla está en el interior. [La puerta] debe abrirse desde adentro”.

La Luz del Mundo (1851-1854), por William Holman Hunt 

Si sientes indiferencia hacia Jesucristo o Su pronto regreso, abre la puerta y déjalo entrar de nuevo a tu vida. Comprométete en tu corazón a reconciliarte con el Señor antes de que termine este día. Luego permanece en Él y deja que Él avive tu pasión por Él, por Su Palabra, por Su Evangelio y por Su regreso.

Y si no eres tibio, sino apasionado por Jesús, dale gracias a Dios y pídele que te mantenga así hasta que Él vuelva o te lleve por medio de la muerte. Luego, espera con ansias sentarte con Jesús en Su trono cuando reine en la Tierra.

Carl Broggi es el pastor de la Iglesia Bíblica Community en Beaufort, Carolina del Sur.

miércoles, 13 de agosto de 2025

Filadelfia: Perseverando en Fe

Por Dr. Nathan E. Jones


Y escribe al ángel de la iglesia en Filadelfia: “Escribe al ángel de la iglesia en Filadelfia: “El Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre y nadie cierra, y cierra y nadie abre, dice esto: Yo conozco tus obras. Por tanto he puesto delante de ti una puerta abierta que nadie puede cerrar…” (Ap. 3:7-13; NBLA).

Origen de la Iglesia

La antigua Filadelfia—la ciudad del “amor fraternal”—era conocida en todo el Imperio Romano por su abundancia agrícola y sus terremotos. Numerosos terremotos destruyeron la ciudad en muchas ocasiones, incluido el gran terremoto del año 37 d. C., pero los supervivientes siempre siguieron despejando los escombros y reconstruyendo. Este pequeño pueblo resistente aún existe hoy en Turquía bajo el nombre de Alaşehir. La actitud de nunca rendirse, de luchar por sobrevivir y de amar al prójimo que caracterizaba a esta ciudad también ejemplificó a la iglesia que creció y floreció dentro de sus fronteras.

La Revelación de Cristo

En Sus saludos a la Iglesia en Filadelfia en Apocalipsis 3, Jesucristo reveló cinco verdades maravillosas sobre sí mismo.

Primero, Jesús es santo, lo que significa puro, sin pecado, justo, divino y moralmente perfecto. “Aquel que los llamó es Santo” (1 Pedro 1:15).

En segundo lugar, Jesús es veraz. Él lo declaró en este impresionante versículo, que destruye todas las afirmaciones sobre salvación universal: “Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie viene al Padre sino por mí” (Juan 14:6). Sólo la fe en Jesucristo puede proporcionar a una persona el perdón de sus pecados y el don de la vida eterna.

En tercer lugar, Jesús tiene la Llave de David. La referencia se remonta a Isaías 22:20-24, donde Jesús se compara con Eliaquim, un mayordomo del rey David. “El trono de David será establecido delante del Señor para siempre” (1 Reyes 2:45). Jesucristo, como descendiente del rey David, tiene la llave, el acceso y la autoridad para gobernar y reinar para siempre en el trono davidico.

Cuarta, cualquier acción que Jesús realice es definitiva. Eliaquim abrió puertas que nadie podía cerrar y cerró puertas que nadie podía abrir. Cualquiera que sea la intención de Dios, ninguna fuerza en el universo puede detenerlo.

Quinta, Él sabe. Jesús, en Su omnisciencia, lo sabe todo. Nada de lo que hacemos, decimos o pensamos escapa al Dios del universo.

Boletín de Calificaciones

De las Siete Iglesias del Apocalipsis, Filadelfia se destacó entre las mejores y fue elogiada por tres cosas: Jesús dijo que habían “guardado Mi palabra”, “no han negado Mi nombre” y “han guardado la palabra de Mi perseverancia” (3:8,10). La iglesia de Filadelfia creyó, obedeció y perseveró. Encuentren a cualquier cristiano que practique estas tres virtudes, y se encontrarán con un poderoso siervo del Señor.

Más allá del alcance de esta ciudad en Asia Menor, Filadelfia—la “Iglesia Viva”—también representa un período en la historia de la Iglesia (1750-1925). La puerta de oportunidad que Cristo abrió liberó un torrente de iglesias con mentalidad misionera llenas de vida y vitalidad, y las empoderó, por  medio del Espíritu Santo, para difundir el Evangelio en todo el mundo.

Desde el siglo XVIII hasta el XX, el Evangelio se difundió alrededor del mundo a medida que las sociedades misioneras abrazaban con pasión la Gran Comisión (Mateo 28:18-20). William Carey (1761-1834), conocido como el “padre de las misiones modernas”, viajó a la India. Otros grandes del movimiento misionero moderno incluyeron a Adoniram Judson (1788-1850) en Birmania; David Livingstone (1813-1873) en África; Hudson Taylor (1832-1905) y Jonathan Goforth (1859-1936) en China; y Amy Carmichael (1867-1951) también en la India. Las Biblias estaban siendo traducidas a todos los idiomas a un ritmo frenético, fundamentadas en la interpretación literal de la Biblia y en un renovado interés por el regreso de Cristo. Como una vez señaló Tim LaHaye, “Nada enciende el fuego del evangelismo en el corazón de una congregación como la predicación dinámica sobre el prometido regreso de Jesús.”

Palabras Suaves para una Caña Cascada

A diferencia de las cinco cartas anteriores a las iglesias, Jesús no ofreció alguna reprimenda hiriente. Sólo señaló: “Aunque tienes poca fuerza” (3:8). Ciertamente, esa condición frágil no se debía a alguna falta de su parte. La era de Filadelfia en la historia de la Iglesia contaba con pequeñas membresías y trabajaba con recursos escasos. Pero, cuando se unían, su fuerza de convicción combinada, impulsada por un Dios que puede alimentar a miles con el almuerzo de un niño, desató una oleada imparable de esfuerzos evangelísticos.

Consejo Sabio

El sabio consejo que Jesús dio a la iglesia en Filadelfia—perseverar en la fe cristiana—debe resonar en la mente de cada creyente que tiene un corazón filadelfiano por Cristo. Su consejo se unió a una promesa. “Porque has guardado la palabra de Mi paciencia, Yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran en la tierra” (3:10). Cristo prometió que regresará, pero primero elevará—“o arrebatará”—a todos los que creen en Él hacia el Cielo antes de que la profetizada Tribulación de siete años acontezca en la tierra. Los creyentes en Cristo no sufrirán la Tribulación, porque se nos promete ser preservados de ella. El conocimiento de esta promesa inquebrantable del Rapto de la Iglesia está destinado a “consolarse unos a otros con estas palabras” (1 Tes. 4:18).

Desafío Prometido

Al dirigirse a los vencedores, es decir, aquellos que han aceptado a Cristo con fe y arrepentimiento, el Portador de la Llave de David desbloqueó cuatro recompensas increíbles.

La primera recompensa les desafió a “retener lo que tienes, para que nadie tome tu corona” (3:11). Los vencedores conservan sus coronas eternas, forjadas a partir del total acumulado de todas las buenas obras que el Espíritu Santo ha realizado a través de nosotros durante esta vida. Estas buenas obras constituyen los tesoros eternos que acumulamos en el Cielo (Mateo 6:20).

La segunda recompensa fue la confirmación: “Lo haré columna en el templo de Mi Dios” (3:12). El templo de Dios no será un simple edificio, sino más bien la ciudad eterna llamada la Nueva Jerusalén. Mientras que los pilares sostienen un edificio, proporcionando fuerza y seguridad a la estructura, en la Nueva Jerusalén, los fieles combinados crearán un templo viviente. Después de todo, “el Altísimo no habita en templos hechos por manos” (Hechos 7:48).

La tercera recompensa certificada, “Escribiré sobre él el nombre de Mi Dios y el nombre de la ciudad de Mi Dios, la Nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo de parte de Mi Dios” (3:12). El vencedor tiene su pasaporte sellado con:

• Nombre: Hijo de Dios

• País de origen: Nueva Jerusalén

¿Por qué? Porque Jesucristo pagó la tarifa de entrada... con Su vida. Una vez salvados de nuestros pecados, el vencedor se convierte en algo así como esa vieja canción de Stevie Wonder, “Firmado, Sellado, Entregado, soy tuyo”.

La cuarta recompensa otorgada a los fieles filadelfianos fue la revelación de un nombre completamente nuevo para Jesucristo. “Y le escribiré mi nombre nuevo” (3:12). “Ahora este es su nombre por el cual se le llamará: EL SEÑOR NUESTRA JUSTICIA” (Jeremías 23:6). Quizás porque el nombre de Jesús ha sido vilipendiado durante tanto tiempo, utilizado desafortunadamente como una palabrota, que de ahora en adelante se le conocerá por su nuevo nombre: Yahvé-Tsidkenu. ¡Nosotros, los fieles, proclamaremos el magnífico nuevo Nombre de Cristo mientras le alabamos por los siglos de los siglos!


Nathan Jones, evangelista de internet del Ministerio Cordero y León, vivió en Filadelfia, Pensilvania—la “ciudad del amor fraternal” de Estados Unidos. Su libro, Los Poderosos Ángeles del Apocalipsis, ofrece una perspectiva adicional sobre los mensajes de Dios a las iglesias y está disponible en formato impreso, electrónico y audiolibro (disponible sólo en idioma inglés).

Traducido por Donald Dolmus
Ministerio En Defensa de la Fe (endefensadelafe.org)

Lea también: 
Las Cosas que Son

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