martes, 12 de mayo de 2026

¿Reaccionar o Responder?

Lo que Apocalipsis 4-6 Nos Enseña Sobre las Respuestas Escatológicas

Josh Schwartz



Nos sentamos alrededor de la fogata, envueltos en la oscuridad, fascinados por el momento. Mis sentidos estaban alerta y mis pensamientos se clarificaron. Estaba en lo profundo de las montañas de Colorado con veinte de los hombres más influyentes en mi vida. No era nuestro primer viaje, pero sí el más formativo que habíamos hecho juntos.

Danny, nuestro líder, mentor y amigo, estaba enseñando. Al hacerlo, nos estaba proporcionando un marco para cada interacción futura. “La elección es suya, en cada situación, cada interacción, cada momento: deben elegir reaccionar o responder”.

¿Cuál es la Diferencia entre Reacción y Respuesta?

Puede parecer insignificante, pero la forma en que reaccionamos o respondemos es fundamental para navegar por la vida. Las decisiones van y vienen; surgen oportunidades diarias, y cada interacción requiere que reaccionemos o respondamos.
  • Las reacciones suelen ser instintivas, rápidas y emocionales. Una reacción inicial e impulsiva puede meternos en problemas, porque generalmente está impulsada por la carne.
  • Por el contrario, responder significa tomarse un momento, ponderar las opciones en oración y decidir con gracia qué hacer. Piensa en algunas situaciones recientes: ¿cuál es tu tendencia básica? Al reflexionar sobre esos momentos, estoy seguro de que el resultado dependió de si reaccionaste o respondiste.
También considera esto: a medida que nos volvemos más semejantes a Cristo mediante la obra santificadora del Espíritu Santo (Fil. 1:6; 2 Co. 3:18), la esperanza es que incluso nuestras reacciones se vuelvan más semejantes a Cristo, sin que tengamos que pensar en ellas.


Nada Nuevo Bajo el Sol

Este dilema—actuar o responder—no es un fenómeno moderno. La oportunidad de reaccionar o responder trasciende el tiempo, la cultura y el lugar. Las Escrituras están llenas de reacciones y respuestas:
  • Reacciones: Todos sufrimos las consecuencias de la reacción del hombre y su esposa en el jardín (Génesis 3). Vemos cómo reaccionó la nación de Israel cuando los espías regresaron de Canaán (Números 13-14). Vemos una multitud reactiva incitada por los fariseos a clamar por la crucifixión de Jesús (Lucas 23).
  • Respuesta: Alabamos a Dios por la respuesta de Jesús en Su crucifixión: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lc. 23:34). Esteban hizo eco de este sentimiento notable en su apedreamiento (Hch. 7:60).
Reacciones y Respuestas en la Tribulación

Hablando en términos escatológicos, el próximo gran evento para los creyentes es el arrebatamiento de la iglesia. Para toda la humanidad, es el Período de la Tribulación (Apocalipsis 6-19), donde todavía veremos a individuos reaccionando:

Los reyes de la tierra, y los grandes, los comandantes], los ricos, los poderosos, y todo siervo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes, y decían a los montes y a las peñas: Caigan sobre nosotros y escóndannos de la presencia de Aquel que está sentado en el trono y de la ira del Cordero. Porque ha llegado el gran día de la ira de ellos, ¿y quién podrá sostenerse?” (Ap. 6:15-17).

Por el contrario, vemos la respuesta de los creyentes en el Cielo ante la Tribulación en la Tierra:

¡Aleluya! La salvación y la gloria y el poder pertenecen a nuestro Dios, porque Sus juicios son verdaderos y justos, pues ha juzgado a la gran ramera que corrompía la tierra con su inmoralidad, y ha vengado la sangre de Sus siervos en ella… Entonces los veinticuatro ancianos y los cuatro seres vivientes se postraron y adoraron a Dios, que está sentado en el trono, y decían: ¡Amén! ¡Aleluya!” (Ap. 19:1-4).

Los incrédulos buscan ocultarse y gritar con desesperación; los creyentes se regocijan en la justicia y rectitud de Dios. Incluso en el momento más horrendo de la historia humana en la tierra, todos tienen la decisión de reaccionar o responder.

Un Análisis Más Detallado: Apocalipsis 4-6

Veamos la reacción y la respuesta en Apocalipsis 6, comenzando con el contexto en Apocalipsis 4 y 5.

En Apocalipsis 4, el apóstol Juan es convocado por el Espíritu de Dios a una escena gloriosa—la sala del trono celestial—y presencia cosas que superan la comprensión humana, y mucho más a la descripción. Ve al Padre sentado en el trono, a los seres vivientes adorando continuamente en el trono, y a los ancianos inclinándose en adoración y lanzando sus coronas ante Su trono.


A medida que la escena continúa en el capítulo 5, la visión celestial de Juan se expande. Ve al que está sentado en el trono sosteniendo un rollo con siete sellos. Oye a un poderoso ángel proclamando: “¿Quién es digno de abrir el rollo y romper sus sellos?”. Juan comienza a llorar—de hecho, ¿quién es digno?—pero se le dice: “no llores más”. Uno de los ancianos describe al Digno—el León de la tribu de Judá, la Raíz de David, el Cordero que fue sacrificado. Los creyentes reconocen a quién se refiere el anciano—es Jesús, Hijo de Dios e Hijo del Hombre. El capítulo concluye con adoración y alabanzas a Jesús.

Sólo Jesús Restaura Nuestra Relación con Dios

¿Por qué es tan importante la dignidad? Poco después de la creación, surgió un problema en Génesis 3: el problema del pecado, definido como la desobediencia a los mandamientos de Dios. El pecado creó una ruptura, una relación rota entre el Dios Creador y la humanidad. Debido a que Dios es santo, justo y perfecto, no puede estar en presencia de seres injustos, impíos o pecadores. Este problema del pecado impulsa la historia humana. El plan de Dios desde el principio era proveer un Sustituto, un Sacrificio perfecto, que quitaría los pecados del mundo para restaurar la relación entre Dios y la humanidad.

Esta restauración se logró a través de la vida perfecta y la muerte sacrificial de Jesús en la Cruz. Sólo Jesús es digno. Él compró la salvación para todos los que ponen su fe en Su sacrificio. Tú también, amigo, puedes recibir una relación restaurada con Dios y tener vida eterna con Él en el Cielo si confías en la obra consumada de Jesús. Te exhorto, si aún no lo has hecho, a  que le respondas a Jesús hoy.

Sellos 1-4: Juicio Derramado

En Apocalipsis 6, Juan, aún en la sala del trono celestial, escribe: “Entonces vi cuando el Cordero abrió uno de los siete sellos” (Ap. 6:1).

Este rollo de siete sellos, que estaba en la mano del Padre en el trono y fue dado al Cordero (Jesús) para abrir, es la escritura de propiedad de la Tierra. Como Creador y Sustentador de todas las cosas, sólo Dios tiene la autoridad para crear, destruir y recrear la tierra y todo lo que hay en ella según Su voluntad. El rollo representa el registro tangible de Su propiedad.

A medida que el Cordero rompe los sellos, la ira de Dios se derrama sobre una humanidad rebelde, que merece juicio y es condenada por un Dios santo debido al pecado. A medida que cada sello se rompe, se revela un aspecto diferente de la ira y el juicio de Dios.

Hay mucho que decir aquí, pero mantengámoslo simple:

1. Cuando se rompe el Primer Sello, aparece un jinete sobre un caballo blanco. Él lleva una corona y va a conquistar. Aunque esta imagen recuerda a Jesús en Ap. 19, no se deje engañar: Satanás es el gran imitador, y este jinete es el Anticristo, enviado como juicio de Dios.

2. Cuando se rompe el Segundo Sello, un jinete sobre un caballo rojo quita la paz de la tierra, haciendo que las personas se maten entre sí (una guerra masiva y mundial).

3. Al abrirse el Tercer Sello, un jinete sobre un caballo negro sostiene una balanza, y las economías del mundo se vuelven un caos. La inflación se dispara y una barra de pan cuesta el salario de un día entero. 

4. Se rompe otro sello, y aparece un cuarto caballo —verde pálido— montado por la personificación de la Muerte, seguido por el Hades. Este juicio reclama la vida de una cuarta parte de la tierra mediante hambruna, enfermedades y bestias salvajes. Con la ruptura de estos cuatro sellos, la muerte, la destrucción y el engaño se extienden por la Tierra como nunca antes. Estos eventos son catastróficos y globales, pero habrá más ira y juicio a medida que se rompan más sellos.

Sello 5: Las Almas del Altar

El Quinto Sello no desata más ira. En cambio, el enfoque se desplaza hacia una respuesta del Cielo. Juan escribe:

Cuando el Cordero abrió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los que habían sido muertos a causa de la palabra de Dios y del testimonio que habían mantenido. Clamaban a gran voz: ¿Hasta cuándo, oh Señor santo y verdadero, esperarás para juzgar y vengar nuestra sangre de los que moran en la tierra? Y se les dio a cada uno de ellos una vestidura blanca, y se les dijo que descansaran un poco más de tiempo, hasta que se completara también el número de sus consiervos y de sus hermanos que habrían de ser muertos como ellos lo habían sido” (Ap. 6:9-11).


¿Quiénes son estas almas bajo el altar? Se les da una túnica blanca y se les dice que descansen y esperen a sus demás consiervos, que serían asesinados tal como ellos lo fueron. Estos son santos de la Tribulación, martirizados por su fe. Este martirio ejemplifica la gracia de Dios porque muestra el odio del mundo hacia la verdad, demuestra que algunos creerán en Cristo para la salvación incluso durante el tiempo más destructivo de la historia humana, y aparta a Sus hijos de Su ira. Juan escucha la respuesta de los mártires; ellos se dirigen a Dios como el Señor soberano, santo y verdadero. Reconocen que Él es quien tiene el control, con autoridad sobre todas las cosas. Él es un Dios santo, que imparte justicia en Su ira contra el pecado. Vemos su respuesta sumisa y correcta ante la ira y el juicio de Dios.

Ellos preguntan: ¿Hasta cuándo, oh Señor santo y verdadero, esperarás para juzgar y vengar nuestra sangre de los que moran en la tierra?” (Ap. 6:10). Esto es lo contrario de lo que uno podría esperar; lo más probable es que hayan sido torturados, burlados, avergonzados y decapitados por su fe y lealtad a Cristo, y, sin embargo, no reaccionan con ira ni buscan venganza personal; responden confiando toda venganza al Señor.

La Persecución Llega; Permanecemos Fieles

La respuesta de los mártires proporciona una valiosa perspectiva a los creyentes hoy en día. Debemos perseverar a pesar de la persecución y el odio. Pablo explica: “…todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús, serán perseguidos. Pero los hombres malos e impostores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados” (2 Ti. 3:12-13). Como seguidores de Jesús, debemos esperar persecución y engaño en aumento.

Amigos, debemos soportar la persecución y seguir confiando en la Palabra de Dios. Sabiendo que la ira y el juicio vienen, permanezcamos fieles. No sabemos cuándo ocurrirá el Rapto, pero sí sabemos que podemos aprovechar cada día para compartir el Evangelio, teniendo en cuenta que incluso en la Tribulación, ¡algunos creerán en el Evangelio! ¡Alabado sea Dios por Su misericordia!

Sello : La Reacción en la Calamidad

A continuación, Dios revela la reacción de los malvados en el Sexto Sello.

Vi cuando el Cordero abrió el sexto sello, y hubo un gran terremoto, y el sol se puso negro como cilicio hecho de cerda, y toda la luna se volvió como sangre, y las estrellas del cielo cayeron a la tierra, como la higuera deja caer sus higos verdes al ser sacudida por un fuerte viento. El cielo desapareció como un pergamino que se enrolla, y todo monte e isla fueron removidos de su lugar. Los reyes de la tierra, y los grandes, los comandantes, los ricos, los poderosos, y todo siervo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes, y decían* a los montes y a las peñas: «Caigan sobre nosotros y escóndannos de la presencia de Aquel que está sentado en el trono y de la ira del Cordero. Porque ha llegado el gran día de la ira de ellos, ¿y quién podrá sostenerse?” (Ap. 6:12-17).

¿Podría un terremoto mundial ser la causa de todo este caos? Oscuridad, estrellas cayendo, cielo enrollado, fuego, humo, ceniza, edificios derrumbados, montañas niveladas e islas desaparecidas. La calamidad supera la imaginación.


Observa cómo reacciona la humanidad; se esconden y quieren que las piedras caigan sobre ellos para protegerse. Afecta a todos—desde reyes hasta esclavos—nadie escapa de la catástrofe global.

Su reacción es una solución temporal a un problema eterno. Su respuesta inmediata es escapar y buscar seguridad. Saben que es la ira del Cordero, sin embargo, no se humillaron. En cambio, con orgullo, creyeron que podrían encontrar seguridad en cuevas y rocas.

La pregunta es reveladora: “¿Quién podrá sostenerse?”. Reconocen la autoridad y la trascendencia de Dios, pero no reconocen Su gracia a través del sacrificio del Cordero. Jesús está de pie ante el trono, rompiendo los sellos y derramando la ira. Si hubieran aceptado Su sacrificio por su pecado, ellos también podrían estar de pie ante el Santo y Justo Creador. En cambio, reaccionan con miedo que se transforma en enojo a medida que continúa la Tribulación. Debemos notar que la apertura del Séptimo Sello provoca silencio en el Cielo y da paso a la siguiente serie de juicios: los siete Juicios de las Trompetas.

¿Reaccionar o Responder?

Amigos, la elección es suya: ¿reaccionarán o responderán al juicio santo y justo de Dios? Las Escrituras dejan claro que se acerca un tiempo de juicio final debido al pecado. Todos hemos pecado y la paga (retribución) por nuestro pecado es la muerte: muerte espiritual (Ro. 3:23; 6:23). Merecemos castigo, pero Dios anhela tener una relación personal cercana con cada uno de nosotros y ha hecho un camino para que podamos reconciliarnos con Él a través de Jesús.

¿Intentarán orgullosamente salvarse ustedes mismos, o invocarán a Jesús para que los rescate de la ira eterna de Dios y los traiga a una relación con Él? Recuerden, incluso en los peores tiempos de la historia humana, Su gracia y evangelio todavía resuenan, y la oferta de salvación permanece.

Las Escrituras son claras: el mundo se dirige hacia la Tribulación. Ahora es el momento de responder al evangelio de la gracia y compartir la verdad de las Escrituras con un mundo moribundo, destinado al juicio. Te insto a buscarlo mientras puede ser hallado (Is. 55:6) y a decirles a otros estas buenas noticias. ¡Responde hoy!

El pastor Josh Schwartz ahora se desempeña como vicepresidente ejecutivo de Mark Henry Ministries. Tim y Nathan han participado en su podcast “Discerning our Days” (Discerniendo nuestros Días), que ofrece discernimiento bíblico en esta época de confusión. Este artículo transmite la esencia de un pastor: exhortar a los no creyentes a responder con fe a Cristo mientras aún hay tiempo, en lugar de endurecer sus corazones y sellar su destino.

Nota: Todos los pasajes fueron tomados de la NBLA.

Traducido por Donald Dolmus
Ministerio En Defensa de la Fe (endefensadelafe.org)


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jueves, 7 de mayo de 2026

Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis

Por Pete García 


Pocas imágenes en las Escrituras capturan la imaginación y advierten al alma como los Cuatro Jinetes del Apocalipsis. Amenazantes y misteriosos, estos jinetes se presentan como heraldos del juicio divino, situados en el horizonte de la historia, esperando su liberación asignada sobre un mundo desprevenido.

Para los escépticos, son meramente recursos literarios dramáticos, imágenes apocalípticas antiguas destinadas a provocar emoción pero carentes de sustancia. Para los preteristas, amilenialistas y postmilenialistas, pertenecen completamente al pasado, cumplidos en eventos históricos anteriores. Para muchos feligreses promedio, representan un tema que es mejor evitar, demasiado controversial, inquietante o complejo para estudiar.

Pero, para el creyente vigilante, los Cuatro Jinetes no son ni reliquias de la historia ni abstracciones simbólicas. Nos recuerdan que la historia humana no es aleatoria ni interminable. Se está moviendo hacia un clímax designado por Dios.

Dentro de un marco Pre-Tribulación, estos jinetes no pueden aparecer hasta después de que la Iglesia haya sido arrebatada al Cielo. Su liberación sigue a la remoción de la presencia restrictiva de la Iglesia y da comienzo los eventos de la “septuagésima semana” de Daniel. En ese sentido, el estruendo de sus cascos no es meramente simbólico—sino profético.

Paralelos

Algunos creen que los Cuatro Jinetes corresponden a los caballos vistos en las visiones de Zacarías. Sin embargo, sus propósitos y colores son diferentes, lo que hace poco probable que representen los mismos eventos que se describen en Apocalipsis 6.

Otros intentan interpretar a los jinetes como representaciones simbólicas de crisis modernas, como el islam, el comunismo, la COVID-19 o el capitalismo global. Sin embargo, una vez que los jinetes se extraen del marco de la septuagésima semana de Daniel, la interpretación se vuelve completamente subjetiva. El Apocalipsis se convertiría, en la práctica, en una profecía de “elige tu propia aventura” donde el significado cambia con cada generación.

Aunque el islam pueda desempeñar un papel en los eventos de los tiempos del fin, muchos de sus elementos militantes podrían ser neutralizados durante el terrible conflicto de Gog y Magog descrito en Ezequiel 38–39. Si esa batalla ocurre poco después del Arrebatamiento, pero antes de la septuagésima semana, es probable que el islam militante deje de ser una fuerza geopolítica importante a partir de entonces.

Siempre existirá la especulación sobre paralelismos modernos. Pero la Escritura debe interpretarse a sí misma. La línea de tiempo profética se desarrollará de una manera coherente que se alinee con el resto de la Biblia.

Propiedad de los Juicios

El Apocalipsis le fue dado a Juan en señales y símbolos (Ap. 1:1), pero esos símbolos no son arbitrarios. Su significado está arraigado en las imágenes proféticas del Antiguo Testamento, las cuales tenían significados claramente definidos.

Al apóstol Juan recibió el Apocalipsis de manos de en la isla de Patmos en el año 95 d. C., el cual, como señaló el padre de la iglesia primitiva Ireneo, fue escrito hacia el final del reinado del emperador Domiciano. Domiciano sólo reinó entre los años 81 y 96 d. C. Además, Ireneo lo sabía, porque era discípulo de Policarpo, quien a su vez fue discípulo del mismo Juan, lo cual supera a cualquier “experto” posterior.

No obstante, no correremos el riesgo de pronunciar de manera positiva sobre el nombre del Anticristo; porque si fuera necesario que su nombre se revelara claramente en este tiempo presente, habría sido anunciado por aquel que vio la visión apocalíptica. Porque se vio no hace mucho tiempo, sino casi en nuestra propia generación, hacia el final del reinado de Domiciano. — Contra las Herejías 5.30.3

Jesús mismo proporcionó el esquema del libro:

Escribe, pues, las cosas que has visto, y las que son, y las que han de suceder después de estas” (Ap. 1:19).

El capítulo 1 registra la visión de Juan del Cristo glorificado. Los capítulos 2-3 contienen las cartas a las Siete Iglesias, que representan la era presente de la Iglesia. A partir del capítulo 4, la narrativa cambia a los eventos que ocurren después de la era de la Iglesia. De hecho, la Iglesia (Eclessia) ya no se menciona en la narrativa.

Los capítulos 4 y 5 revelan la sala del trono del Cielo. Juan describe el mar de vidrio, los veinticuatro ancianos, los redimidos, miríadas de ángeles y los cuatro seres vivientes, querubines que rodean el trono de Dios. Estos seres vivientes más tarde convocarán a los Cuatro Jinetes.

En el centro de esta escena celestial se encuentra un rollo sellado que contiene los juicios de Dios sobre la tierra. Nadie en el Cielo ni en la Tierra es hallado digno de abrirlo hasta que Jesucristo—el León de la tribu de Judá—da un paso adelante.

Este detalle es importante.

Los Juicios de los Sellos no son la ira del hombre ni de Satanás; son los juicios del mismo Cristo. Sólo Él es digno de abrir los sellos, porque sólo Él cumplió la justicia de Dios y se convirtió en el Pariente Redentor de la humanidad (Lv. 25; Rut 4).

Cuando Cristo abre el rollo, comienza el último período de siete años de la historia humana—cumpliendo la Septuagésima Semana de Daniel.

Los Juicios de los Sellos son los primeros de tres series de juicios en ese período, seguidos por los Juicios de las Trompetas y los Juicios de las Copas.

El Primer Sello: El Jinete del Caballo Blanco

Miré, y había un caballo blanco. El que estaba montado en él tenía un arco. Se le dio una corona, y salió conquistando y para conquistar” (Ap. 6:2).

Cuando se abre el Primer Sello, aparece un jinete en un caballo blanco. Una de las cuatro criaturas vivientes lo llama con la orden: “Ven”. El jinete lleva un arco pero no flechas y lleva una corona. Cabalga como un conquistador.

Esta figura comúnmente se confunde con Jesucristo, quien también regresa en un caballo blanco en Ap. 19. Pero las diferencias son significativas. Cristo regresa con una espada que sale de Su boca, lo que simboliza la autoridad de Su palabra. Lleva muchas coronas reales (diademas), no la corona de vencedor (stephanos) que lleva el jinete en Ap. 6.

El jinete del Primer Sello es el Anticristo, quien gobernará sobre el sistema político humano final que lo llevará al poder. Daniel lo describió siglos antes como “el príncipe que ha de venir” (Dn. 9:26), surgido de territorios que alguna vez pertenecieron al Imperio Romano.

El arco sin flechas probablemente simboliza la conquista lograda mediante la intimidación, la diplomacia y las maniobras políticas en lugar de la guerra directa. Daniel describe a este líder como astuto y engañoso, que permite que el engaño prospere bajo su mandato (Dn. 8:25). Él dividirá “la tierra”, probablemente Israel, para beneficio político y, finalmente, se exaltará por encima de Dios.

Algunos han intentado identificar a este jinete con un papa u otra figura religiosa, pero los falsos líderes espirituales han existido a lo largo de la historia de la Iglesia. Si el Primer Sello simplemente describe un patrón recurrente de engaño, la secuencia específica de los Juicios de los Sellos pierde su significado. La Escritura, en cambio, anticipa a un engañador culminante singular—el falso Cristo final.

El Segundo Sello: El Jinete del Caballo Rojo

Entonces salió otro caballo, rojo. Al que estaba montado en él se le concedió quitar la paz de la tierra y que los hombres se mataran unos a otros; y se le dio una gran espada” (Ap. 6:4).

La segunda criatura viviente convoca al siguiente jinete. Su misión es directa y aterradora: eliminar la paz de la tierra.

El siglo XX fue el más sangriento en la historia humana, cobrando más vidas por guerras y genocidios que los veinte siglos anteriores combinados. Incluso hoy, decenas de conflictos activos continúan en todo el mundo. Sin embargo, la violencia del Segundo Sello superará cualquier cosa que la humanidad haya experimentado hasta ahora.

Según 2 Ts. 2:7, una influencia restrictiva actualmente limita la plena erupción de la iniquidad que el mundo de otro modo podría experimentar. Cuando la Iglesia sea removida en el Rapto, esa restricción desaparecerá. La repentina desaparición de millones desencadenará pánico global e inestabilidad política. Agregando leña al fuego del caos global, estará (posiblemente) la llegada de miles de naves interdimensionales y Fenómenos Anómalos No Identificados que aparecerán repentinamente en el cielo y lo llenarán mientras Satanás intenta desesperadamente oscurecer el Rapto de la Iglesia.

Los gobiernos enfrentarán un caos interno inmediato: disturbios, saqueos, asesinatos y conflictos fronterizos. Para mantener el control, es probable que las autoridades impongan restricciones sin precedentes y consoliden el poder lo más rápido posible para minimizar el colapso social. Sin embargo, para cuando el Jinete Rojo salga, el reino de la Bestia ya debería controlar gran parte del mundo.

Así, la “gran espada” dada a este jinete representa la guerra organizada y el derramamiento masivo de sangre contra cualquier nación, tribu o lengua restante que no se doblegue al sistema del Anticristo. La violencia se volverá sistémica en lugar de esporádica.

La guerra siempre ha sido parte de la historia humana; sin embargo, el Segundo Sello describe algo diferente: una erupción global concentrada de violencia, sin precedentes en la historia.

El Tercer Sello: El Jinete del Caballo Negro

Un litro de trigo por un denario, y tres litros de cebada por un denario” (Ap. 6:6).

El Tercer Jinete llega portando una balanza que simboliza el colapso económico y la escasez de alimentos.

Incluso antes de la Tribulación, el sistema financiero global muestra señales de inestabilidad. Décadas de expansión de la deuda, monedas fiduciarias y mala gestión fiscal han creado estructuras económicas frágiles. Las crisis financieras de 2001 y 2008 revelaron cuán delgado es realmente el margen de estabilidad.

El Rapto por sí solo provocaría enormes conmociones económicas. Las cadenas de suministro colapsarían de la noche a la mañana. Las fuerzas laborales desaparecerían. Los mercados entrarían en pánico. Después de eso, la guerra sostenida y sistémica por parte de los jinetes anteriores ciertamente amplificaría los dolores económicos que ya padece la mayoría de los habitantes de la Tierra. Lo siento, ya no habrá clase media en ninguna parte. O eres extremadamente rico o extremadamente pobre.

El Tercer Jinete intensifica esa inestabilidad en una hambruna generalizada. Los precios descritos en el Apocalipsis indican una inflación extrema: el salario de todo un día por una sola comida. La gente trabajará constantemente simplemente para sobrevivir. Las necesidades básicas consumirán casi todos los ingresos.

Sin embargo, también se le ordena al jinete que no dañe el aceite y el vino, lo que sugiere que los bienes de lujo siguen estando disponibles, lo que implica que la élite adinerada mantiene el acceso a los recursos mientras la mayoría lucha por sobrevivir.

La desesperación económica a menudo impulsa a las poblaciones a entregar libertades a cambio de seguridad. En ese clima, el Anticristo introducirá un sistema financiero controlado—la marca de la bestia—ofreciendo estabilidad a cambio de lealtad.

El Cuarto Sello: El Jinete Amarillento

“El que estaba montado en él se llamaba Muerte, y el Hades lo seguía” (Ap. 6:8).

El Cuarto Jinete cabalga un caballo pálido, de un color verde enfermizo. Su nombre es Muerte, y el Hades lo sigue de cerca.

Aquí, los efectos acumulativos de la conquista, la guerra y la hambruna producen una mortalidad catastrófica. La enfermedad se propaga rápidamente entre poblaciones debilitadas.

La historia moderna ya ha demostrado cuán vulnerable es la civilización global a las pandemias. Las poblaciones urbanas densas y los viajes internacionales permiten que las enfermedades se propaguen más rápido que nunca. La COVID-19 ilustró qué tan rápidamente un brote regional puede convertirse en una crisis mundial.

La resistencia a los antibióticos y la mutación viral complican aún más el problema. Los patógenos evolucionan continuamente, a menudo más rápido de lo que los sistemas médicos pueden responder. En el entorno descrito en el Apocalipsis—con infraestructuras devastadas por la guerra, poblaciones debilitadas por la hambruna y sistemas de salud colapsados—la enfermedad se propagaría sin control.

El Apocalipsis afirma que se concede autoridad para matar a una cuarta parte de la población de la tierra mediante espada, hambre, peste y bestias salvajes. Con la población mundial actual de más de ocho mil millones, esa proporción equivaldría aproximadamente a dos mil millones de muertes.

La magnitud es asombrosa. A lo largo de la historia humana, la guerra y la conquista han cobrado quizás entre 500 y 800 millones de vidas. El Cuarto Sello, por sí solo, supera esa cifra con creces.

Regiones enteras quedarían despobladas. Las economías colapsarían. La infraestructura fallaría. El choque psicológico remodelará la civilización hacia un gobierno mundial único.

Conclusión

Los Cuatro Jinetes no representan desastres aislados, sino una cadena de eventos en cascada:

  • La conquista desestabiliza el orden mundial
  • La guerra extiende la violencia entre las naciones
  • La hambruna sigue al colapso económico
  • La enfermedad y la muerte proliferan posteriormente

Cada juicio intensifica el siguiente, formando una secuencia rápida que desmantela la ilusión de control de la humanidad. Las guerras mundiales, las crisis económicas y las pandemias ya han dado a la humanidad vislumbres de cuán frágil es realmente la civilización moderna. Sin embargo, esos eventos ocurrieron dentro de gobiernos en funcionamiento y sistemas relativamente estables. Los juicios descritos en el Apocalipsis ocurren durante un colapso mucho más concentrado y desenfrenado.

La conclusión desalentadora es ésta: los primeros Juicios de los Sellos no son exageraciones simbólicas de la historia ordinaria. Describen un período distinto e incomparable en el que la violencia global, la hambruna, la peste y el colapso sistémico convergen a una escala nunca antes vista por la humanidad, con la excepción del Diluvio de la generación de Noé. Aparte de eso, lo que la historia nos ha mostrado son solo los temblores. Según el Texto Sagrado, lo que viene es el primero de una serie cada vez más intensa de calamidades devastadoras.

*Todos los pasajes bíblicos son de la NBLA. 


Pete Garcia es un veterano militar retirado, veterano de combate y aviador. También es un talentoso escritor, investigador, orador y profesor de profecía bíblica y apologética. Sus perspicaces escritos se distribuyen a través de rev310.substack.com.

Recursos recomendados: 

Las 9 Guerras de los Tiempos del Fin



Traducido por Donald Dolmus
Ministerio En Defensa de la Fe (endefensadelafe.org)

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lunes, 4 de mayo de 2026

Video: Los Nefilim – Actividades Actuales


En este episodio, Graciela y yo analizamos las nefastas actividades que los nefilim podrían estar llevando a cabo en el presente.  

Los invito a suscribirse al canal “Profecías, Misterios y Otras Cosas”, y activar las notificaciones, para que puedan recibir las alertas cada que vez que un nuevo video sea publicado por Graciela. También los animo a compartir estos videos con sus contactos.  

Recursos recomendados:

»» Video: Los Nefilim en el Antiguo Testamento

»» Ebook: Sobrenatural

»» Los Días de Noé (pdf)

»» Los Ángeles Caídos

»» Como los Días de Noé

Observaciones del Editor: Sellado con un Beso

Director y Evangelista Sénior 
Ministerio Cordero y León

SCUB

Mucho antes de que los usuarios de mensajes de texto y teléfonos inteligentes desarrollaran su propia jerga abreviada, este acrónimo ya formaba parte del lenguaje coloquial estadounidense. La gente solía cerrar cartas de amor, tarjetas de San Valentín y notas cotidianas con la frase “Sellado con un beso”. La versión abreviada de esta frase es simplemente una X—como en XOXO (que simbolizan besos y abrazos).

Incluso la X tiene un significado más profundo. Los primeros cristianos combinaron las dos primeras letras del nombre de Cristo en griego (Chi y Rho, χ y ρ) para abreviar “Cristo” en manuscritos y escritos de la Iglesia. Esta referencia codificada también tenía la ventaja de evitar la persecución y de señalar a la propia Cruz en lo que se conocía como crux decussata, que simbolizaba la crucifixión y el sacrificio de Jesús.

Si bien los cristianos modernos a menudo se sorprenden por la instrucción de Pablo de “saludarse unos a otros con un beso santo”, ciertamente abrazamos la verdad del Evangelio de que el amor de Jesús fue sellado en la Cruz y derramado en nuestras vidas de manera continua.

Esta edición de El Farolero explora la ruptura de sellos de otro tipo: los descritos en Apocalipsis 6—que desatan una serie de juicios. El único Ungido considerado digno de abrir esos sellos en todo el cosmos es “el León de la tribu de Judá, la Raíz de David… [el] Cordero [que está] de pie, [como si hubiera sido] inmolado” (Ap. 5:3-6).

Él es digno—de abrir los sellos y de recibir el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, el honor, la gloria y la alabanza (Ap. 5:9, 12).

Es un gran engaño creer que Jesús no juzgará a los vivos ni a los muertos. Él afirmó en Juan 5:22 que el Padre le ha dado todo el juicio al Hijo. Ap. 6:16 deja claro que el derramamiento de la ira durante los Juicios de los Sellos es la ira del Cordero.

Pero, antes de que se rompan los sellos y Su ira sea derramada sobre el mundo rebelde, Él está llamando a Sus propias ovejas y sellándolas por toda la eternidad. La pregunta urgente que esta edición abordará es si cada querido lector está sellado o si espera la ruptura de los sellos que desatarán la ira de Dios sobre la tierra.

Tim Moore

Traducido por Donald Dolmus
Ministerio En Defensa de la Fe (endefensadelafe.org)

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