Mostrando entradas con la etiqueta Apocalipsis. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Apocalipsis. Mostrar todas las entradas

lunes, 7 de septiembre de 2026

MIS CAMINOS NO SON SUS CAMINOS

 Y Mi Tiempo no es su Tiempo

(¿Por Qué hay Tantas Analepsis y Prolepsis en Apocalipsis?)

Tim Moore con David Reagan


“Porque Mis pensamientos no son los pensamientos de ustedes,
Ni sus caminos son Mis caminos”, declara el Señor.
Porque como los cielos son más altos que la tierra,
Así Mis caminos son más altos que sus caminos,
Y Mis pensamientos más que sus pensamientos”.

—Isaías 55:8-9; NBLA

El libro de Apocalipsis ha desconcertado durante mucho tiempo tanto a eruditos bíblicos como a laicos. Muchos pastores y maestros señalan su lenguaje apocalíptico e incluso advierten a los cristianos fieles que se alejen de esta profecía general que afirma la victoria final de Dios. 

Otros se pierden en la multitud de símbolos, sin darse cuenta de que éstos suelen interpretarse o explicarse —ya sea en el propio Apocalipsis o en otros pasajes que Juan menciona o alude a lo largo del libro. Finalmente, los escépticos adoran tratar a Apocalipsis como blanco de su desprecio. Afirman que nadie puede entender los detalles de sus extensas profecías—y por lo tanto, aseguran que es una pérdida de tiempo siquiera intentarlo.

Rechazamos esas actitudes negativas. Hay misterios de Dios que no pueden ser comprendidos ni escudriñados por el hombre. Como reconoció Moisés: “las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios” (Dt. 29:29). Pero Moisés también afirmó: “pero las cosas reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre…”.

Con esa certeza de iluminación, hagamos una pausa y reflexionemos sobre lo que podemos (y, por lo tanto, debemos) saber de Apocalipsis.

Acepte el Sentido Llano

El Ministerio Cordero y León siempre se ha adherido al significado  “sentido llano” de la profecía bíblica. Como dice el Dr. David Reagan:

Una clave muy importante para entender el Libro de Apocalipsis es aceptar el significado de sentido llano de cada pasaje. Incluso si no lo comprendes, la mejor regla general es simplemente aceptar el significado de sentido llano. Mi Regla de Oro de Interpretación que uso en toda la Biblia de principio a fin, sea profecía o no, es ésta: “Si el sentido llano tiene sentido, no busques otro significado, para que no termines con un sinsentido”.

Continúa:

Porque comprendo que la interpretación profética contiene símbolos, no me gusta usar el término “interpretación literal”. Prefiero el término “interpretación de sentido llano”. Sí, hay símbolos, pero los símbolos tienen significado. Y cuando se usan símbolos, busco su significado. Repito, si el sentido llano tiene sentido, no busques otro sentido, ¡no vaya a ser que termines con un sinsentido! Recuerda que Dios no escribe en acertijos para confundirnos a propósito. Él sabe comunicarse. Normalmente, dice lo que quiere decir, y quiere decir lo que dice. Trata siempre de aceptar el significado de sentido llano. Si no lo entiendes, no te preocupes. Deja de lado lo que es confuso y quédate con lo que sí comprendes. No caigas en la tentación de espiritualizar un pasaje hasta el límite o de alegorizarlo. Es muy grave tratar con ligereza la Palabra de Dios. En realidad, la espiritualización de las Escrituras es un acto blasfemo. La razón es que cuando comienzas a espiritualizar la Palabra de Dios, comienzas a jugar a ser Dios, porque puedes hacer que las Escrituras signifiquen lo que tú quieras, en lugar de lo que Dios quiso decir.

(Ira y Gloria, págs. 30-31) 

La advertencia del Dr. Reagan es totalmente acertada. Una vez desafié a un pastor talentoso por su “reinterpretación” de la Palabra de Dios. Aunque él era fiel al proclamar el Evangelio y señalar a la gente hacia Jesucristo en cada sermón, su perspectiva amilenial lo llevaba a tomar a la ligera las profecías bíblicas. Específicamente, cada vez que leía en voz alta un pasaje del Antiguo Testamento sobre las promesas proféticas de Dios a Israel, sustituía la palabra “Israel” por “Iglesia”. Al hacerlo, cambiaba por completo el tema de las promesas de Dios y socavaba las promesas inquebrantables que Dios hizo a los descendientes de Abraham, Isaac y Jacob.

Ya sea que estemos estudiando el Apocalipsis desde una perspectiva general o explorando cada detalle, debemos adherirnos al significado de sentido  llano de lo que Dios eligió revelar a través de Jesús a Sus siervos—tú y yo.

Si Crees, Entenderás

Entonces, ¿cómo cerramos la brecha entre creer y entender? Una clave es dedicarnos a lo que llamamos una palabra sucia de siete letras: E-S-T-U-D-I-O. 

Sencillamente, no hay sustituto, ni atajo, para estudiar la Palabra de Dios. Ya sea siguiendo el “hilo escarlata” que conecta el Antiguo Testamento con el Nuevo y apunta a Jesucristo, guardando la Palabra en nuestro corazón, o dejando que el Espíritu Santo ilumine nuestra mente mientras buscamos entender pasajes específicos, se requiere un estudio fiel, cuidadoso, intencional y persistente.

Demasiadas personas tienen una mentalidad de tablero de dardos con respecto a su propio estudio de la Biblia. Piensan que al abrir el Libro al azar, Dios señalará un versículo específico para ellos. Aunque Dios de hecho trae a la memoria versículos específicos de vez en cuando, hojear versículos al azar no sustituye un estudio cuidadoso. Pero incluso el estudio será de poca utilidad a menos que esté basado en una fe inquebrantable. En otras palabras, tienes que creer antes de que puedas entender.

Una vez más, el Dr. Reagan escribe:

El mejor comentario que he leído sobre el Libro de Apocalipsis es uno llamado The Revelation Record, por el Dr. Henry Morris (fundador del Institute for Creation Research). Justo al principio, hace una afirmación que me hizo querer gritar “¡Aleluya!”. Dice: “El Libro de Apocalipsis no es difícil de entender. Sólo es difícil de creer. Si lo crees, lo entenderás”. ¡Qué percepción tan profunda! Y tan cierta. No la olvides.

Con eso en mente, y confiando en que el Señor quiere que entendamos, podemos desglosar una característica del Apocalipsis que a menudo confunde a algunos lectores.

Una Perspectiva Divina sobre el Tiempo

El concepto del tiempo es difícil de comprender completamente. ¿Cuántos cristianos pueden realmente entender el significado de “eternidad”? ¿Podemos realmente comprender la idea de que Dios existe fuera del tiempo?

El tiempo, tal como lo conocemos, transcurre de forma lineal, tal como una línea de tiempo lo representa visualmente. He llegado a comprender que, si bien estamos obligados a avanzare lentamente por esa línea de tiempo, con una capacidad limitada para recordar el pasado y ninguna de mirar el futuro, Dios no está en la línea de tiempo. Al igual que un piloto que vuela a 11,000 metros puede mirar hacia abajo una autopista y ver muchos kilómetros en ambas direcciones, Dios puede ver mucho más allá de nuestros horizontes temporales.

Imagina que estás viajando por un camino desde el punto A hasta el punto B. Más allá de los límites de tu espejo retrovisor, no tienes idea de lo que está ocurriendo varios kilómetros detrás de ti. Y dependiendo del terreno y la visibilidad, no es posible que sepas lo que hay alrededor de la próxima curva del camino. Pero un piloto volando muy por encima de tu cabeza puede ver el atasco de tráfico que te espera unos kilómetros más adelante.

La perspectiva de Dios es infinitamente mayor que la nuestra o la de cualquier piloto en el aire. Él puede ver el comienzo mismo de nuestra línea de tiempo desde el momento en que dijo: “Sea la luz”. También ve el final cuando el Primer Cielo y la Primera Tierra hayan pasado. Y puede ver todo lo que hay en medio con igual claridad.

Así pues, al llegar al Apocalipsis, debemos darnos cuenta de que Dios nos ofrece un adelanto de “las cosas que deben suceder pronto” (Ap. 1:1). Incluso la palabra “pronto” es problemática para algunos, porque racionalizan desde una perspectiva temporal que un retraso de 2,000 años distorsiona el significado de “pronto”. Pero, como me gusta decir, cuando hayamos estado reunidos con el Señor durante mil millones, trillones de años, ¿unos simples 2,000 años parecerán tanto? Todo es cuestión de perspectiva.

Observa el Marco de Tiempo

Teniendo esto en cuenta, intentemos leer el Apocalipsis desde una perspectiva bíblica, o incluso me atrevería a decir “piadosa”. Una vez más, el Dr. Reagan ofrece una perspectiva maravillosa:

Otra clave para entender el Apocalipsis es observar el marco de tiempo de lo que estás leyendo. Es probable que ésta sea la clave más ignorada para comprender el libro. Sin embargo, es de vital importancia. Observar el marco de tiempo es importante al leer cualquier tipo de literatura. El Libro del Apocalipsis, en este aspecto, no es diferente de una novela. Cuando lees una novela, siempre tienes que estar consciente del marco de tiempo del pasaje que estás leyendo. ¿Está en el pasado, en el presente o en el futuro? Por ejemplo, podrías encontrarte con un flashback mientras lees una novela. De repente, eres transportado atrás en el tiempo a algo que ocurrió hace años. Luego, podrías ser llevado de nuevo al presente y leer algunos eventos que están ocurriendo en la línea de la historia del libro. El libro incluso podría contener un salto al futuro. Los saltos hacia el futuro no son tan comunes en la literatura secular regular como lo son en la literatura espiritual. La Biblia está llena de saltos hacia el futuro porque Dios sabe lo que va a suceder en el futuro y, a través de la revelación del Espíritu Santo, da conocimiento sobrenatural a Sus profetas sobre eventos futuros. El salto hacia el futuro es un recurso literario muy común en el Libro de Apocalipsis. Aunque el Libro de Apocalipsis está organizado en orden cronológico, en el sentido de que los eventos principales que presenta ocurren uno tras otro, sin embargo, hay muchos lugares en la historia donde se adelanta a eventos que van a ocurrir en el futuro. Debes estar muy atento a esto si quieres comprender lo que está pasando en el libro.

Ejemplos de Cambios en el Marco de Tiempo

Permítanme darles algunos ejemplos de pasajes de Apocalipsis que contienen saltos al pasado [retrospectivas] o al futuro [anticipaciones]. Al llegar al final de Apocalipsis 11, nos encontramos en medio de la Tribulación. El Anticristo acaba de asesinar a los dos grandes profetas de Dios que habían estado predicando el arrepentimiento durante tres años y medio. Cuando comienza Apocalipsis 12, la acción de la historia se detiene con una retrospectiva diseñada para explicar al lector por qué el Anticristo está enfurecido contra Dios y Sus santos.

Los primeros cinco versículos de Apocalipsis 12 cuentan la historia en lenguaje simbólico de cómo Israel dio a luz al Mesías y cómo Satanás trató de matarlo al nacer. El objetivo de esta retrospectiva es mostrar que Satanás odia a Israel con una pasión especial porque el pueblo judío fue a través de quien Dios proporcionó al Mesías.

El versículo 6 termina la retrospectiva reanudando la historia principal. Nos dice que un remanente del pueblo judío huirá al desierto en medio de la Tribulación para escapar de la ira del Anticristo. El resto del capítulo 12 está en tiempo presente, describiendo eventos que ocurren en medio de la Tribulación, como el intento de Satanás de tomar el trono de Dios por última vez, lo que da como resultado una guerra en el Cielo.

El capítulo 13 continúa en tiempo presente. Describe en detalle algunas de las actividades iniciales del Anticristo y su Falso Profeta después de que llegan al poder. Mientras el Anticristo hace guerra contra los santos y ejerce su autoridad sobre todo el mundo, su Falso Profeta establece un sistema religioso blasfemo y una sociedad totalitaria.

 

La acción en tiempo presente se detiene una vez más con el comienzo del capítulo 14. Esta vez, la acción se interrumpe con un salto hacia el futuro diseñado para tranquilizar al lector, asegurándole que, a pesar de todas las terribles acciones del Anticristo y su falso profeta, Jesucristo triunfará. El versículo 1 dice: “Después miré, y vi que el Cordero estaba de pie sobre el monte de Sion, y con Él ciento cuarenta y cuatro mil que tenían el nombre de él y el de su Padre escrito en la frente”. Esto es un salto al futuro hacia el final de la Tribulación. El Cordero, Jesucristo, ha llegado. Está de pie sobre el monte Sion en Jerusalén. Lo acompaña un grupo de evangelistas judíos que fueron sellados por Dios al principio de la Tribulación.

El resto del capítulo 14 es un salto al futuro. Tiene la forma de un tráiler de cine, contándonos de manera resumida lo que viene. Los versículos 6 al 20 nos dan una vista panorámica del resto de los eventos que aún van a ocurrir en los últimos días de la Tribulación. Por ejemplo, el versículo 8 nos habla de la caída de “Babilonia la grande”. Esa caída no ocurre en tiempo presente sino hasta el capítulo 18.

(Ira y Gloria, págs. 35-38) 

Buscando una Comprensión Piadosa

Cualquier padre que haya intentado comunicar ideas complejas a un niño sabe que algunas verdades no se pueden comprender completamente hasta que el niño crece y madura. De igual manera, algunos misterios proféticos no se pueden entender hasta que crecemos en la madurez cristiana. Y algunos requieren un gran estudio acompañado de la iluminación del Espíritu Santo.

Pero si creemos que Dios eligió comunicarnos la profecía bíblica porque quiere que tengamos comprensión, que nos sintamos seguros y que nos sintamos fortalecidos para servirle poderosamente en este mundo oscuro, entonces la comprensión llegará.

Para los exiliados judíos en Babilonia, Dios inspiró a Jeremías a compartir un mensaje de esperanza y ánimo. Mientras languidecían en una tierra pagana y anhelaban estar en la Tierra Prometida, Dios les aseguró que tenía planes para su bienestar y les prometió un futuro y una esperanza (Jeremías 29:11). Pero también los instó a buscarle, diciendo: “Me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón” (Jeremías 29:13).

En el Libro del Apocalipsis, las anticipaciones al futuro se presentan principalmente por una razón: para brindar consuelo al lector”.

Dios descorre el velo sobre el tiempo del fin en el libro de Apocalipsis. A través de una narrativa apasionante, mezclada con retrospectivas y avances en el tiempo, Él revela el acto culminante de Su plan para las edades.

La mejor manera de obtener comprensión es confiando en Dios y creyendo en Su Palabra, incluso cuando no comprendemos. Pero la comprensión aumentará a medida que estudiamos Su Palabra, lo busquemos a Él y la sabiduría que ofrece, y mantengamos nuestros ojos en Jesucristo. Con ese fin, Jesús ofrece una promesa breve de bendición a todos los que lleguen a Apocalipsis listos para que sus corazones sean iluminados:

Bienaventurado el que lee y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas, porque el tiempo está cerca (Ap. 1:3)


Traducido por Donald Dolmus
Ministerio En Defensa de la Fe (endefensadelafe.org)

Recursos Recomendados:





Read in Lamplighter (pdf): 

martes, 1 de septiembre de 2026

Revista FAROLERO: Julio–Agosto 2026 (pdf)

La Próxima Última Trompeta

Haga clic sobre la imagen para ir a la página de descarga


Estimados lectores:

Les compartimos la edición correspondiente a julio-agosto 2026 de la revista Lamplighter (Farolero), la cual es producida bimestralmente por el Ministerio Cordero y León.

Temas incluidos en esta edición:

»» Tu Última Trompeta
»» El Juicio de la Sexta Trompeta
»» Guerras y Rumores de Guerra
»» Jesús, el Verdadero Mesías
»» Señales de los Tiempos

Entre otros.

Traducido por Donald Dolmus
Ministerio En Defensa de la Fe (endefensadelafe.org)

miércoles, 12 de agosto de 2026

Video: Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis

Para escuchar el audio en español, seleccione pista de audio "Español (US)"


¿Quiénes o qué son los cuatro jinetes del Apocalipsis 6? ¡Descúbrelo con el invitado Pete Garcia y el evangelista Tim Moore en el programa de televisión Cristo en la Profecía!

viernes, 31 de julio de 2026

¿Puedo Tener un Testigo?



Ésta es la tercera vez que voy a vosotros. Por boca de dos o de tres testigos se decidirá todo asunto”.  – El apóstol Pablo (2 Co. 13:1)  

Cuando Marvin Gaye cantó, “¿Puedo tener un testigo?” en 1963, no estaba hablando en términos teológicos. Se dice que la frase se originó en la iglesia afroamericana en el siglo XIX y se ha usado en contextos legales y religiosos desde entonces.

Un solo testigo carece de legitimidad—tanto en el antiguo Israel como en un tribunal moderno. Sin embargo, el testimonio de dos o más testigos creíbles sirve como base para evidencia admisible y confiable. Hay excepciones a esta regla, como lo experimenté una vez cuando formé parte de un jurado.

Otro ejemplo obvio es el testimonio ocular del Dios Todopoderoso. Con Su declaración, “En el principio…”, reveló cómo se creó el universo y cómo llenó la tierra de vida. Su credibilidad es absoluta, así que no necesito otro testigo que corrobore Su relato. Cualquiera que rechace Su testimonio para proponer otras teorías está participando en especulaciones insensatas. De manera similar, nadie puede saber qué pasará al final de los tiempos a menos que Dios nos lo revele (Mateo 24:3). Jesús señaló esto a Sus discípulos cuando éstos mostraron gran interés por conocer el momento cuándo restauraría el reino a Israel (Hechos 1:6).

Pero Dios sí reveló mucho sobre los tiempos del fin a través de Sus profetas, tal como le indicó a Amós.

Porque no hará nada Jehová, el Señor, sin revelar su secreto a sus siervos los profetas” (Amós 3:7).

Y reveló muchos más detalles a Pablo, Pedro y Juan, incluyendo un libro entero que se describe a sí mismo como “La revelación de Jesucristo, que Dios le dio para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto…” (Ap. 1:1). ¿Por qué Jesús eligió revelar tantos detalles sobre el fin de los tiempos a Juan y, a su vez, a nosotros? Porque “el tiempo está cerca” (Ap. 1:3).

Un Testimonio Urgente

Es fácil quedar tan atrapado en los espectaculares detalles del libro de Apocalipsis (con sus cartas a las Siete Iglesias, los Juicios de los Sellos, las Trompetas y las Copas; y toda la demás actividad que Juan ve en el Cielo y en la Tierra) perder de vista el verdadero propósito de este libro.

Jesús claramente desea ofrecer ánimo a la Iglesia mientras espera el Rapto. También fue directo en Su amonestación a las iglesias (y los cristianos individuales) que han perdido su Primer Amor, han permitido que la herejía y la apostasía se infiltren en su doctrina, han tolerado lo intolerable o se han enfriado en su fe hasta el punto de que Jesús está afuera llamando a la puerta para volver a entrar. Pero hay otra razón por la que Dios Padre quiso que Jesucristo ofreciera esta revelación tan completa: Su gran amor y misericordia.

Dios estaría justificado en derramar Su ira sobre un mundo impenitente sin ninguna advertencia. Aquellos que lo han rechazado recibirían su justo castigo: muerte y condenación. Pero Dios siempre advierte antes de derramar Su juicio:

  • Lo hizo antes del Diluvio, cuando Noé era un pregonero de justicia mientras construía el Arca.
  • Lo hizo con Sodoma y Gomorra, cuando envió a dos ángeles para rescatar a Lot y su familia (y para demostrar la maldad de las ciudades).
  • Lo hizo con Nínive, cuando envió a Jonás (el mensajero reacio) para advertirles de su destino inminente.

Podrías decir: “Pero Dios no siempre ofreció un camino claro para evitar Su ira”. Consideremos el mensaje sensible hacia la audiencia que tuvo Jonás (sarcasmo intencionado). Cuando finalmente llegó a Nínive, todavía oliendo sospechosamente a pescado, el mensaje breve que dio por un solo día fue: “Dentro de cuarenta días Nínive será destruida” (Jonás 3:4). Ni un llamado al arrepentimiento. Ni una oferta explícita de salvación. Sin un indicio de una segunda oportunidad.

Sin embargo, el pueblo de Nínive, “desde el mayor hasta el más pequeño”, entendió la elección que tenían ante sí. Eligieron creer en Dios y arrepentirse. Por orden del rey, se pusieron cilicio y ceniza, se humillaron ante el Dios Todopoderoso y oraron para que Dios se detuviera y se arrepintiera y se calmara el ardor de su ira para que no perecieran (Jonás 3:5-9).

El corazón de Dios se revela en Su respuesta: “Vio Dios lo que hicieron, que se convirtieron de su mal camino, y se arrepintió del mal que había anunciado hacerles, y no lo hizo” (Jonás 3:10). Jonás estaba enojado porque la ira de Dios se había desviado. Admitió que su negativa inicial a obedecer el encargo de Dios fue para evitar este resultado.  Como él mismo dijo: “…yo sabía que tú eres un Dios clemente y piadoso, tardo en enojarte y de gran misericordia, que te arrepientes del mal” (Jonás 4:2). Lamentablemente, Jonás dijo que preferiría morir antes que ver a los ninivitas salvados. 

Las Escrituras son claras: algunos de los que perecen eligen la ira en lugar del arrepentimiento.

El Último Llamado de Dios

Hacia el final de los Juicios de las Trompetas, Juan registra una escena dramática que se desarrolla en Jerusalén y otra en el cielo.

Poco después de que suene la sexta trompeta, a Juan se le da un pequeño libro para comer. Tiene un sabor dulce, pero le amarga el estómago. Al igual que el libro que se le dio a Ezequiel, este libro probablemente representa el derramamiento final de la ira profetizada de Dios. Si bien los juicios de Dios son justos y verdaderos para el creyente (de sabor agradable), para el mundo incrédulo son “lamentaciones, llanto y ay”—por eso son amargos mientras se digieren sus implicaciones (Ez. 2:10).

De hecho, el siguiente capítulo en Apocalipsis revela el plan de Dios de enviar a dos grandes testigos proféticos para testificar al mundo desde Jerusalén. Ellos tienen poder desde lo alto para causar sequías en todo el mundo, convertir el agua fresca en sangre y desencadenar plagas “cuantas veces quieran” (Ap. 11:6). Su mensaje es tan ominoso que visten de cilicio.

Durante tres años y medio, el Anticristo no podrá silenciar a estos dos testigos, hasta que Dios retire el cerco de protección que ha levantado alrededor de ellos, y sean abatidos a la mitad de la Tribulación. Incluso entonces, Dios valida su mensaje y su fidelidad resucitándolos tres días después, y luego llamándolos al cielo con una llamada parecida al Rapto: “Subid aquí” (Ap. 11:12).

Tan sólo tres capítulos después, Juan registra el envío de un ángel que vuela en el cielo medio (el aire sobre la tierra), predicando el Evangelio eterno a toda nación, tribu, lengua y pueblo.

¿Cuál es el propósito de estos llamados finales a un mundo rebelde? Demostrar que, incluso en la ira, Él se acuerda de la misericordia (Hab. 3:2). El mismo Dios que envió a Cristo a morir por nosotros mientras todavía éramos pecadores demostrará una vez más Su gran amor por la humanidad (Ro. 5:8).

Trágicamente, la mayoría de las personas en el mundo rechazarán la gracia, el amor y la misericordia de Dios, incluso mientras los Juicios de los Sellos y las Trompetas los castigan gravemente. ¿No es eso cierto ahora mismo? Miles de millones avanzan de cabeza hacia el infierno, ajenos e indiferentes a la oferta gratuita de salvación que podría ser suya. Y ahí es donde entramos tú y yo.

¿Cuál es tu Respuesta?

Algunos cristianos leen Apocalipsis y se enfocan en los juicios y la ira. Yo leo el libro y veo el gran amor de Dios revelado en el hecho de que advierte a quienes perecen. Al igual que los cuatro Evangelios y a los otros 61 libros de la Biblia, Apocalipsis es una carta de amor de Dios a Sus criaturas descarriadas. 

Con respecto a los dos testigos y al ángel que da la vuelta al mundo, podrías pensar: “Dios realmente no necesita que yo comparta el Evangelio. Él puede difundir ese mensaje de salvación sin mí”. Eso es cierto, pero se pierde el punto de la Gran Comisión. Dios ha elegido involucrarte en Su gran misión de salvar a un mundo perdido y moribundo. Ese encargo es tanto una responsabilidad como un privilegio, y se cumple tanto para la gloria de Dios como para nuestra gran bendición.

Conocer el final de la historia tal como se expone en las Escrituras (y especialmente en Apocalipsis) y no advertir a aquellos destinados a la destrucción sería como la despreocupación insensible de Jonás hacia la gente de Nínive. En cambio, la manera de recibir la bendición no sólo por leer, sino también por “prestar atención” a las profecías registradas en Apocalipsis, es actuar según tu entendimiento mientras tengas vida.

Cada uno de nosotros está rodeado por “muertos que caminan”—almas destinadas al infierno, a menos que se arrepientan y acepten a Jesucristo en esta vida. Incluso si el Señor viene tan pronto como espero, hay algunos que no vivirán para entrar en la Tribulación. Por lo tanto, la pregunta que Dios plantearía a los cristianos profesantes que aceptan Su Palabra profética y disciernen que el tiempo está cerca sigue siendo:

“¿Puedo tener un testigo?”


Traducido por Donald Dolmus
Ministerio En Defensa de la Fe (endefensadelafe.org)


Recurso recomendado:


Read in Lamplighter:

lunes, 27 de julio de 2026

Tu Última Trompeta (Parte 2 de 2)

¿Cuál Escucharás?

 Tim Moore

¿Por Qué la Tribulación?

Muchos cristianos no saben cómo explicar la Tribulación a alguien que pregunta cómo un Dios amoroso podría someter al mundo a los horrores descritos en el Apocalipsis. Hemos hecho tan buen trabajo enfatizando el amor de Dios, y Su deseo de buscar a los perdidos y perdonar sus pecados, que hemos minimizado Su justicia y santidad.

Esa es, sin duda, una yuxtaposición difícil de comprender. Dios es capaz de combinar el amor perfecto con el odio hacia lo que es malvado. Puede desatar la ira divina mientras ofrece misericordia sin costo alguno. Se enoja con razón con los pecadores, pero les ofrece gracia—Su propio favor, que no pueden ganar por mérito ni obra.

Yuxtaposición  – Una combinación de dos o más cosas o verdades divergentes muy próximas entre sí.

La Tribulación es el período culminante de la historia humana, cuando estas grandes paradojas se muestran en toda su magnitud. Entonces, ¿por qué la Tribulación? En resumen, la Tribulación ocurre:

para derramar el castigo que merece un mundo malvado y rebelde.

  • Así como Dios vio “la maldad del hombre en la tierra, y que todo designio de los pensamientos de su corazón sólo era de continuo el mal” en los días de Noé (lo entristeció hasta el punto de la destrucción mundial), Dios finalmente dirá “¡Basta!” cuando la copa de la maldad del hombre se desborde.

Conforme al corazón de Dios, para llevar a los rebeldes impenitentes al límite de sus propias fuerzas, para que algunos lleguen al límite de sí mismos, se arrepientan y acepten a Jesucristo como Salvador y Señor.

  • Piensa en Jonás y el hijo pródigo; ambos tuvieron que llegar al límite de sí mismos para arrepentirse y responder al amor del Padre.

llevar a la obstinada y dura de cerviz Israel al límite de sí misma, para que el remanente restante del pueblo judío mire a Aquel a quien traspasaron, llore como por un Hijo único y grite: “¡Baruj haba b’Shem Adonai!” (Zac. 12:10; Jn. 19:37 y Mt. 23:39).

Desafortunadamente, hay mucha confusión respecto a la Tribulación. Aquí hay algunas de las interpretaciones erróneas de este período horrible:

La purificación final de la Iglesia

  • Tal actitud, que no es bíblica, representa una forma de purgatorio (una idea completamente antibíblica) y niega la obra de Cristo en la Cruz.
  • O bien no hay “condenación” para los que están en Cristo, o bien Su muerte no fue suficiente para cubrir nuestros pecados.

La Iglesia será puesta a prueba durante la Tribulación, demostrando su capacidad para perseverar.

  • Jesús dijo que nos rescataría de la ira venidera.
  • Los seguidores de Cristo enfrentan pruebas continuas y tribulaciones con t pequeña (o “problemas”), pero ninguno estará sujeto a la ira de Dios; Jesús soportó la medida completa de la ira que Sus seguidores merecían en el Calvario.

La ira de Dios no se derramará hasta el punto medio de la Tribulación, o algún otro momento más adelante en los siete años.

  • Jesús rompe los sellos y libera las trompetas y las copas, y autoriza las diversos males que afectan al mundo rebelde, sin incluir a la Iglesia.

Dicho todo esto, habrá una gran cosecha de almas durante la Tribulación. Muchas personas recobrarán la razón y se volverán a Cristo con fe. Muchos (si no la mayoría) serán martirizados por su fe en ese tiempo difícil, pero algunos realmente perseverarán hasta el final. Su aceptación tardía del Evangelio confirmará el dicho de Billy Graham: “El mismo sol que derrite la mantequilla endurece la arcilla”. Esa verdad contiene la triste contrapartida de su creencia: la mayoría de las personas sufrirá bajo la ira de Dios y endurecerá su corazón en lugar de arrepentirse—tal como vemos hoy en el mundo.

La pregunta sigue siendo: ¿qué respuesta—y qué destino eterno—te espera?

Escúchame Ahora o Créeme Después 

Algunas personas, al leer la decisión binaria que se les presenta, elegirán “esperar y ver”. Según su lógica, observarán y verán qué les pasa a los cristianos que están deseando que Jesús los llame a Su presencia. Si sus amigos y familiares cristianos desaparecen de repente, razonan que creerán y confiarán en Cristo entonces.

He aquí está la razón por la que esa es una apuesta tan insensata: ninguna persona tiene garantizado un día más de vida en esta tierra. Incluso como un ferviente seguidor de Cristo que anhela escuchar “al Señor mismo descender del cielo con un grito, con la voz del arcángel y con la trompeta de Dios”, puede que yo no viva para experimentar ese momento glorioso en mi cuerpo mortal. Y, un incrédulo que piensa, “una vez que los Juicios de los Sellos y de la Trompetas comiencen, me tomaré en serio eso de creer en Jesús”, puede que tampoco viva para ver que comience la Tribulación. Por eso Pablo enfatizó, “Ahora es el tiempo aceptable, ahora es el día de salvación” (2 Co. 6:2).

Entonces, ¿por qué termino este artículo con la proposición retórica de blanco o negro, “Créeme ahora o créeme después”?

Porque toda persona creerá en el Señor Jesucristo en algún momento, toda rodilla se doblará y toda lengua confesará que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre (Fil. 2:10-11). Los demonios ya conocen a Jesucristo, pero se niegan a aceptar Su autoridad eterna y Su victoria final. Cada uno de nosotros debe confiar en la Palabra de Dios, aceptando por fe Su provisión para la salvación. Es esa creencia por fe la que nos distingue de las hordas demoníacas y de aquellos destinados al infierno. Toda persona que rechace al Hijo en esta vida tendrá un momento de terrible comprensión cuando comparezca ante el Tribunal de Cristo, pero entonces será demasiado tarde.

“…para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, en la tierra y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre” (Fil. 2:0-11).

Entonces, de nuevo, para todos los que leen estas palabras antes de la Tribulación, ¿qué trompeta les espera—la trompeta que los llama al cielo o las trompetas que sonarán mientras la ira de Dios se derrama sobre ustedes?

Si tienen oídos para oír, ruego que estén esperando con ansias la primera.


Lea la parte 1 haciendo clic aquí 

Traducido por Donald Dolmus
Ministerio En Defensa de la Fe (endefensadelafe.org)


Recurso recomendado:


Read in Lamplighter:

viernes, 24 de julio de 2026

Tu Última Trompeta (Parte 1 de 2)

¿Cuál Escucharás?

 Tim Moore


A medida que los Juicios de los Sellos dan paso a los Juicios de las Trompetas, las condiciones en la tierra son horribles—y empeoran cada día.

Cuando Cristo comenzó a abrir los siete sellos del libro o rollo que Dios el Padre sostenía (a menudo entendido como el “título de propiedad” de la tierra), primero dio autoridad a los Cuatro Jinetes del Apocalipsis—el Anticristo, la Guerra, el Hambre y la Muerte. Esos juicios caen sobre la tierra con un efecto devastador, hasta el punto de que un cuarto de la humanidad muere en los primeros ataques de la Tribulación.

Atrapados en la furia del Anticristo se encuentran los seguidores de Jesucristo: los santos de la Tribulación que recuperan la cordura después del Rapto, al comprender Quién está derramando Su justa indignación sobre el mundo rebelde. Las Escrituras dejan claro que la mayoría de los cristianos morirán durante la Tribulación. Estos mártires se hallan bajo el altar de Dios en el Cielo cuando se rompe el quinto sello. El sexto desata otra ola de terror cuando un gran terremoto sacude la tierra, el sol se oscurece y finalmente aparece la tan esperada luna de sangre.

Tras un breve interludio registrado en el Apocalipsis, cuando los testigos judíos proclaman el Evangelio en la Tierra y el Cielo resuena con alabanzas a “nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero” (7:10), se rompe el séptimo sello. El Cielo guarda silencio mientras el fuego cae sobre la tierra, acompañado de truenos, relámpagos y otro terremotomás. Luego, siete ángeles se preparan para iniciar otra ronda de juicios divinos.WW

Trompetas de Ira

En las Escrituras, el sonido de una trompeta representaba muchas cosas diferentes. Los estudiantes del Antiguo Testamento recordarán que una trompeta sonó mientras Moisés estaba en el Monte Sinaí recibiendo la Ley de Dios (Éxodo 19:16). Esa trompeta simbolizaba la santa presencia de Dios y Su pacto eterno con Israel. Cuando Josué dirigió a los hijos de Israel a rodear Jericó, tocaron shofares (trompetas) cada día. Luego, cuando la trompeta sonó en el séptimo día, Josué les dijo a las personas: “¡Gritad, porque Jehová os ha entregado la ciudad!” (Josué 6:16).

También se tocaba una trompeta al comienzo de cada sábado para alertar al pueblo de que había llegado el día de descanso ordenado por Dios. El propio Señor había indicado: “En vuestros días de alegría, como en vuestras solemnidades y principios de mes, tocaréis las trompetas sobre vuestros holocaustos y sobre los sacrificios de paz, y os servirán de memorial delante de vuestro Dios. Yo, Jehová, vuestro Dios” (Nm. 10:10).

Es evidente que que el estruendo ronco de una trompeta—un shofar—era una parte integral y audible de la vida judía. Pero las trompetas que suenan en Apocalipsis 8, 9 y 11 tienen un significado muy diferente. Son trompetas que anuncian el derramamiento de la ira de Dios.

En orden bíblico—y creo que cronológico—son:

Primero – Granizo y fuego, mezclados con sangre, devastan un tercio de la tierra.

Segundo – Algo parecido a una gran montaña es arrojado al mar, convirtiendo un tercio de él en sangre.

Tercero – Un gran meteorito ardiente llamado Ajenjo cae del cielo para contaminar un tercio del agua dulce.

Cuarto – Un tercio del sol, la luna y las estrellas se oscurecen. Las últimas tres trompetas son tan horribles que un águila del cielo grita: “¡Ay, ay, ay de los que habitan en la tierra, a causa de los otros toques de trompeta que están para tocar los tres ángeles!” (Ap. 8:13). 

Quinto – Se abre un abismo sin fondo y una horda demoníaca liderada por el rey demonio, Abadón (o Apolión en griego), es liberada para atormentar a todas las personas que no están selladas por Dios.

Sexto – Se liberan cuatro ángeles para liderar un ejército de 200 millones de jinetes y matar a un tercio de la humanidad con fuego, humo y azufre. 

Séptimo – Esta trompeta anuncia la llegada del “reino de nuestro Señor y de Su Cristo; y Él reinará por los siglos de los siglos” (Ap. 11:15); esta declaración provoca adoración y alegría en el Cielo, pero presagia otra ronda final de ira que pronto caerá sobre la tierra.

Cualquier persona racional desearía ser liberada de semejante avalancha de sufrimiento. Sin embargo, las Escrituras son claras: incluso los reyes, los grandes hombres, los comandantes, los ricos, los fuertes y todos los esclavos—en otras palabras, todas las personas que continúan rechazando a Jesucristo—reconocerán que están siendo sometidos a “la ira del Cordero”, pero aun así se negarán a arrepentirse y a doblegarse ante Su señorío (Ap. 6:15-17). Al final del capítulo 9, Juan documenta la misma respuesta: los que no mueren de inmediato para el fin de la sexta trompeta “se arrepintieron de las obras de sus manos ni dejaron de adorar a los demonios… y no se arrepintieron de sus homicidios, ni de sus hechicerías, ni de su fornicación, ni de sus robos” (9:20-21).

¿No es curioso que el robo figure junto con otros pecados que parecen más ofensivos? Pero, ¿cuántas personas en este momento le están robando a Dios la alabanza y la gloria que justamente merece? ¿Cuántos de nosotros enterramos nuestros talentos en lugar de invertirlos sabiamente—robándole a nuestro Maestro un retorno justo de los recursos y dones que nos ha prestado?

La oración de intercesión de Habacuc, “Jehová… en la ira acuérdate de la misericordia” (3:2), se ha demostrado una y otra vez. Casi puedo imaginar a Dios Todopoderoso poniendo los ojos en blanco mientras Habacuc pronuncia esa oración, como si Él pudiera haber respondido: “¿Quién crees que SOY?”. Dios había revelado Su Nombre y Su carácter a Moisés: “¡Jehová! ¡Jehová! Dios fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira y grande en misericordia y verdad, 7 que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado, pero que de ningún modo tendrá por inocente al malvado…” (Éxodo 34:6-7).

La Tribulación representa la indignación justa, santa y justificada de Dios contra un mundo malvado y rebelde. Su derramamiento de ira —Su propia ira, y no la de otro— será una demostración de que no dejará sin castigo a los culpables. Pero incluso en medio de la ira, recuerda la misericordia.


Lea la parte 2 haciendo clic aquí

Traducido por Donald Dolmus
Ministerio En Defensa de la Fe (endefensadelafe.org)

Estimado lector: Gracias a las ofrendas de amor de nuestros colaboradores, podemos poner gratuitamente a su disposición este material exclusivo de nuestro Ministerio. Si siente de parte del Señor apoyar la labor que su servidor está llevando a cabo, visite nuestra sección Donativos, para descubrir cómo podrá hacerlo.    


Recurso recomendado:



Read in Lamplighter:

miércoles, 15 de julio de 2026

El Juicio de la Sexta Trompeta

Jinetes, dragones, corceles, y un río de sangre

Nathan Jones


El sexto ángel tocó la trompeta, y oí una voz de entre los cuatro cuernos del altar de oro que estaba delante de Dios, la cual decía al sexto ángel que tenía la trompeta: ‘¡Desata a los cuatro ángeles que están atados junto al gran río Éufrates!’. Y fueron desatados los cuatro ángeles que estaban preparados para la hora, día, mes y año, a fin de matar la tercera parte de los hombres” (Ap. 9:13-15; RVR1995).

Los Cuatro Jinetes del Éufrates

Un ángel, que está de pie ante el altar de Dios, transmite la orden del Todopoderoso al ángel que empuña la sexta trompeta del juicio: “Libera a los cuatro ángeles que están atados al gran río Éufrates”. El trompetista angelical obedece inmediatamente a su Soberano y toca su sagrado cuerno. Una prisión demoníaca, que llevaba mucho tiempo oculta bajo el Río Éufrates en el actual Irak, se abre. Cuatro generales demoníacos atados, ardiendo de rabia asesina en sus corazones negros, son desencadenados y liberados de su mazmorra acuática.

Aunque el ángel que estaba ante el altar de Dios llamó a estos cuatro “ángeles”, los reconocemos por lo que realmente son: demonios, atados en las turbias profundidades de ese antiguo río. Bajo esas orillas empapadas, permanecen encadenados, agitándose mientras esperan ansiosos la hora, día, mes y año que Dios ha planeado para liberarlos. Estos cuatro pertenecen a un grupo de demonios confinados, posiblemente encarcelados debido a algún gran pecado previo al Diluvio.

Esta prisión es un lugar adecuado para demonios. Desde una perspectiva bíblica, el Río Éufrates simboliza el pecado, habiendo sido testigo de algunos de los peores males de la humanidad. Junto con el Tigris, estas dos vías fluviales marcaron en su día dos de los cuatro límites del Jardín del Edén y, por lo tanto, presenciaron la caída de la humanidad en toda su desgracia. Fue el lugar donde Caín asesinó a su hermano Abel y donde se construyó la rebelde Torre de Babel. También es la tierra donde las tribus judías fueron exiliadas. Como la nación de la frontera más oriental de Israel, el Éufrates se convirtió en un símbolo de sus enemigos. Espiritualmente, el Éufrates ha estado durante mucho tiempo asociado con la idolatría, la adoración demoníaca, la brujería y la astrología.

La razón más probable por la que estos cuatro demonios habían sido confinados—y, más alarmante aún, una mucho peor—es que podrían poseer poderes tan abrumadoramente destructivos que Dios nunca podría permitirles deambular libremente entre los humanos y aun así asegurar la supervivencia de la humanidad. Parece que es así, porque los Cuatro Jinetes del Éufrates, una vez desatados, atacan a la humanidad con tal malicia que ¡matarán (atención) —un tercio de la población mundial—¡una cifra estremecedora!

Según la narrativa del Apocalipsis, una cuarta parte de la humanidad ya será aniquilada por el juicio del cuarto sello. Entonces millones más morirán entre ese momento y Apocalipsis 9. El juicio de la sexta trompeta profetiza además que un tercio de la población restante también perecerá. Sumando estas cifras de muertos, aprendemos que una asombrosa mitad de la población mundial —cuatro mil millones de personas según las cifras actuales— habrá perecido, todo ello en sólo los primeros tres años y medio de la Tribulación. No es de extrañar que Jesús afirmara que, a menos que esos días se acortaran, nadie se salvaría (Mt. 24:22).

El Ejército de 200 Millones de Soldados

Y el número de los ejércitos de los jinetes era de doscientos millones. Yo oí su número” (Ap. 9:16; RVR1995).

Los Cuatro Jinetes del Éufrates no lanzarán solos su ola genocida. Al contrario, los cuatro generales demoníacos liderarán el ejército más grande que el mundo jamás haya visto.

Desde su posición privilegiada en el Cielo, John podría haber intentado contar a las tropas mientras batallón tras batallón marchaba en oleadas interminables detrás de su general designado. La tarea, al ser imposible, llevó al guía angelical de Juan a declarar su número—¡200 millones! Una cifra así debió de dejar atónito al anciano apóstol, pues esa era toda la población del planeta en su siglo. El poder del Imperio Romano había mantenido al mundo conocido sometido bajo sus aplastantes botas, comandando 25 legiones que comprendían, un total de 125,000 soldados. ¡Los Cuatro Jinetes del Éufrates reunirán 1,600 veces más tropas que todo el ejército romano!

La identidad de estas tropas ha sido ampliamente debatida entre los estudiosos de la profecía bíblica. ¿Son humanas o demoníacas? Quienes sostienen que son humanos señalan que China ha afirmado desde 1965 que podría reunir a 200 millones de soldados. Con una población de 1.400 millones, China podría movilizar sin duda un ejército tan masivo. En el versículo 17, Juan describió la combinación de colores del ejército como corazas de rojo fuego, azul jacinto y amarillo azufre, que reflejan los colores de la bandera y los uniformes militares de China. Es posible que China, junto con la India, gobernada por el Rey del Oriente, sea persuadida por los cuatro generales demoníacos para entregar a su pueblo y formar el ejército más destructivo jamás reunido en la historia de la humanidad.

Sin embargo, no creo que los 200 millones estén compuestos por humanos. El contexto sugiere que son ejércitos de demonios liberados. El siguiente grupo de seres angelicales debería dejarlo claro.

Las Quimeras

Así vi en visión los caballos y sus jinetes, que tenían corazas de fuego, zafiro y azufre. Las cabezas de los caballos eran como cabezas de leones, y de sus bocas salía fuego, humo y azufre. Por estas tres plagas fue muerta la tercera parte de los hombres: por el fuego, el humo y el azufre que salía de sus bocas, pues el poder de los caballos estaba en sus bocas y en sus colas, porque sus colas, semejantes a serpientes, tenían cabezas y con ellas dañan” (Ap. 9:17-19; RVR-1995).

Los Cuatro Jinetes del Éufrates se llaman “jinetes” porque montan, bueno, caballos o criaturas similares a ellos. Juan describe las temibles bestias que montan los generales, y son diferentes a cualquier animal vivo. En cambio, estos “caballos” son quimeras demoníacas—criaturas híbridas que exhiben rasgos de múltiples especies.

El término “quimera” se encuentra a menudo en la mitología clásica. Eran criaturas míticas que escupían fuego con la cabeza y las patas delanteras de un león y una serpiente por cola. ¿Y qué describe Juan? En lugar de cabeza de caballo, tienen cabeza de león. De sus bocas salen fuego, humo y azufre. En lugar de pelo, sus colas son como cabezas de serpiente. Esto no significa que los corceles de los ángeles del Éufrates realmente corrieran libres en la antigua Grecia, pero, como la mayoría de las leyendas, el mito se basa en un atisbo de una realidad antigua.

Y lo cierto es que estas quimeras demoníacas son muy reales. Creo que la frase debería decir: Sus amos harán que estas máquinas de guerra vivientes arrasen todo a su alcance, como Sherman marchando por Atlanta durante la Guerra Civil. La visión asfixiante de las tres armas de la plaga de las quimeras — fuego, humo y azufre — aterrorizará a un mundo que, en los últimos tres años, creyó haber presenciado todos los horrores que la leyenda y la guerra moderna podrían conjurar. Mediante llamas incendiarias y mordeduras de serpiente, las quimeras participarán con entusiasmo en la masacre de un tercio de la población mundial.

¿Podrían estas quimeras ser tanques artificiales con el león-dragón alado chino, disparando proyectiles y fuego antiaéreo mientras ocultan sus posiciones con bombas de humo? De nuevo, no creo que haya personas involucradas aquí, y por cinco razones. Primero, Juan llama a los cuatro generales “jinetes”, así que probablemente sólo hay cuatro quimeras, no 200 millones soldados montando 200 millones de quimeras. En segundo lugar, las quimeras emplean el armamento sobrenatural bíblico de la ira—fuego, humo y azufre—que Dios ha mostrado a lo largo de la historia bíblica. Tercero, ¿qué tanques tienen cabezas de serpiente en lugar de colas? Cuarto, el juicio de la sexta trompeta, como el quinto, libera demonios para atormentar a la humanidad. Esto significa que los cuatro generales, su ejército y sus corceles también deben ser demonios. Quinto, si Satanás es el comandante supremo de este ejército, ¿por qué iba a eliminar el reino del Anticristo, que él gobierna? Podría estar intentando aniquilar a los santos de la Tribulación, pero siguen sellados y protegidos por Dios. Y sexto, no es el momento adecuado para que el ejército del Oriente marche hacia Armagedón para reunirse al final de la Tribulación (Ap. 16:12-16).

La Verdadera Tragedia

La verdadera tragedia de esta plaga demoníaca, autorizada por Dios y llevada a cabo por los ángeles de los juicios de las trompetas, no reside en el recuento de víctimas. Más trágico que incluso mil millones de personas incineradas por monstruos de las profundidades, como algún tipo de kaiju de la película Guardianes del Pacífico, es el triste estado de los corazones de los tres mil millones de supervivientes restantes.

Lo que Juan reveló a continuación en Apocalipsis 9:20, para mí, destaca como el versículo más desalentador de toda la Biblia: “Los demás hombres, los que no fueron muertos con estas plagas, ni aun así se arrepintieron de las obras de sus manos ni dejaron de adorar a los demonios y a las imágenes...”. Años antes, cuando la gente se escondía en cuevas para escapar del juicio del sexto sello, el mundo admitía que detrás de la ira estaba el Cordero, y Su juicio servía como un llamado claro para que el pueblo se arrepintiera (Ap. 6:12-17).

Algunos respondieron con arrepentimiento, pero muchos más no. ¿Se arrepentirán finalmente ante el ataque de los señores demoníacos? ¡Ni siquiera esta vez! En cambio, los supervivientes seguirán adorando a los mismos demonios que los están masacrando. Una locura, ¿verdad?

¿Por qué la gente sigue adorando a sus torturadores demoníacos en vez de correr hacia Jesucristo para ponerse a salvo? El profeta Jeremías reveló la trágica razón cuando él dijo que el corazón es engañoso más que todas las cosas y perverso (Jeremías 17:9).

“El corazón humano es lo más engañoso que hay, y extremadamente perverso” (Jer. 17:9; NTV).

Junto con la idolatría, la expresión externa de la adoración demoníaca, Juan enumera cuatro pecados adicionales en Ap. 9:21 que los malvados se negarán a abandonar. Estos cinco pecados caracterizan el comportamiento durante la Tribulación: idolatría, asesinato, brujería, inmoralidad sexual y robo.

La gente se negará a arrepentirse porque son adictos. Los seguidores del Anticristo están enganchados a su próximo subidón, ya sea a través de drogas, magia o perversión sexual. Estos maníacos adictos al mal roban y matan para satisfacer sus pasiones más viles. En lugar de reconocer las maravillas plenas del amor y la gracia inigualables de Jesucristo, estos habitantes del diablo rechazarán Sus riquezas espirituales invaluables y se aferrarán a los placeres fugaces e insatisfactorios del pecado. Trágicamente, durante la Tribulación, los no redimidos degenerarán en seres tan malvados como demonios.

Así que atiende el llamado de Cristo a arrepentirte y vuélvete a Él para tu salvación. No te enfrentes a un futuro en el que puedas degenerar en una criatura tan miserable y sufrir una eternidad de castigo en el Lago de Fuego.

*Todas las referencias bíblicas fueron tomadas de la RVR1195 (a menos que se indique lo contrario).


Traducido por Donald Dolmus
Ministerio En Defensa de la Fe (endefensadelafe.org)

Estimado lector: Gracias a las ofrendas de amor de nuestros colaboradores, podemos poner gratuitamente a su disposición este material exclusivo de nuestro Ministerio. Si siente de parte del Señor apoyar la labor que su servidor está llevando a cabo, visite nuestra sección Donativos, para descubrir cómo podrá hacerlo.    


Recurso recomendado:

Read in Lamplighter:

Share/Bookmark