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jueves, 3 de septiembre de 2026

Por Qué Dios Nos Dice el Futuro

Dr. Nathan Jones


¿Cuáles son las razones de Dios para decirnos por qué reemplazará el gobierno humano con el Reino Milenial de Cristo?

Las razones de Dios involucran tanto el propósito final como el inmediato. Primero, veamos el propósito final. Dios proporcionó una revelación especial a través de los profetas y del único y supremo profeta—Jesucristo, la fuente de toda revelación profética (Ap. 19:10). Nuestro Señor usó palabras, visiones, sueños, milagros y teofanías para que Él pudiera, como dijo el teólogo Lit-Sen Chang, “revelar Su divinidad a Su creación, mostrar Sus múltiples excelencias y declarar Su gloria, especialmente en Su obra de redención”. A medida que somos testigos de cómo se desarrolla el plan de Dios para las edades, estamos destinados a asombrarnos cada vez más por nuestro maravilloso Creador, Redentor y Rey.

En segundo lugar, el propósito inmediato se logra cuando Dios muestra Su imponente majestad. Esto hace que los pecadores caigan de rodillas en arrepentimiento, se regeneren y continúen viviendo para cumplir su propósito máximo de amar a Dios y a los demás por toda la eternidad. Cuando los caídos son salvos, su milagrosa recreación y restauración a una relación correcta con el Padre celestial refleja Sus gloriosas excelencias, lo cual a su vez lleva a muchos más perdidos a la salvación.

Propósitos Generales

¿Sabías que un asombroso 31 por ciento de la Biblia es profético? ¡Dios realmente quiere que conozcamos el futuro! Por lo tanto, conocer la Palabra profética de Dios se vuelve extremadamente vital para nuestras vidas. La forma en que Dios se revela a Sí mismo y Su voluntad a través del desarrollo de las profecías bíblicas actúa como un faro evangelizador que llama a los pecadores a la salvación y a una relación correcta con el Padre eterno. Y, para aquellos que ya son salvos, la profecía bíblica también puede usarse como una poderosa herramienta apologética, que, como Judas lo definió, permite a los cristianos “contender ardientemente por la fe que fue una vez dada a los santos” (Judas 3). Por el poder del Espíritu Santo y mediante el estudio de la Palabra de Dios, los cristianos pueden usar la profecía como un arma espiritual para exponer las enseñanzas erróneas y herejías que se oponen a la adoración del único Dios verdadero y que desvían a la humanidad. Como Chang describió tan elocuentemente esta épica lucha por la verdad: “¡Es la teología en guerra!”.

La revelación de Dios de Sí mismo y de Su voluntad a través de las profecías bíblicas cumplidas le da alabanza y gloria, conduce a los perdidos a la salvación y proporciona una defensa inquebrantable de la fe cristiana. Esos son los propósitos generales.

Propósitos Específicos

El propósito específico de Dios al revelar Sus futuras victorias está dirigido a dos grupos diferentes de personas. El primero consistía en la audiencia inmediata de los profetas: los israelitas. Después de 70 años de exilio en una nación pagana y extranjera, los judíos en la época de Daniel tenían muy poca esperanza de volver alguna vez a su tierra natal. Los mensajes proféticos de Dios a Israel, tanto entonces como ahora, tenían como objetivo asegurar al pueblo judío de que su tiempo de exilio, de su tierra y de Su presencia, de hecho llegaría a su fin. Dado que Dios sigue permanece siempre fiel a Sus pactos, entonces debe restaurar a Su pueblo, no sólo a Jerusalén, sino también a Su reino eterno. La profecía proporcionó a los antiguos israelitas esperanza y, como se puede ver, también está destinada a dar gran esperanza al Israel actual.

Hay un segundo grupo que se beneficiará de este propósito específico de por qué Dios ha prometido un reino divino y eterno. El erudito bíblico Sidney Greidanus explicó que Dios quería brindar la tan necesitada esperanza a Sus otros elegidos: la Iglesia. Desde que la Iglesia fue fundada en Pentecostés y hasta ese día maravilloso cuando Cristo llame a todos Sus fieles al cielo en el Rapto—esta era llamada la era de la Iglesia—los cristianos han sufrido y seguirán sufriendo mucho bajo la opresión de los gobiernos humanos fallidos. De hecho, ¡nada menos que 45 millones de cristianos fueron martirizados sólo en el siglo XX!

Mientras nosotros, la Iglesia, esperamos que Jesús instaure Su reino perfecto, gemimos sin cesar bajo los dolores de la persecución. A menudo nos sentimos desanimados porque parece que no hay fin a la vista para nuestros sufrimientos. Cuanto más se retrasa este reino prometido, más fácil es para los cristianos perder la esperanza y, por ende, arriesgarse a perder la fe en Jesús y en Su promesa de regresar.

Para contrarrestar este malestar, Dios ha revelado profecías llenas de esperanza sobre el reino de Cristo, las cuales están destinadas a confirmar Su fidelidad como cumplidor de pactos, que siempre cumple Sus promesas. Con esa revelación, nosotros, los cristianos, podemos animarnos, fortalecer nuestra fe y perseverar en la esperanza de que nos esperan días infinitamente mejores.


Traducido por Donald Dolmus
Ministerio En Defensa de la Fe (endefensadelafe.org)

Original article:

sábado, 14 de marzo de 2026

La Próxima Mejor Cosa

Tim Moore


¿Cuál es la próxima cosa que estás esperando con ansias? ¿La boda de un hijo? ¿El nacimiento de otro nieto (como Amy y yo estamos anticipando en abril)? ¿Un viaje o reunión familiar largamente esperados?

Todos esos eventos benditos están destinados a inspirar una anticipación ansiosa. Pero lo mejor que los cristianos a lo largo de la Era de la Iglesia han esperado con gran entusiasmo es el Rapto de la Iglesia. Por eso Pablo se refiere a Su venida por nosotros como nuestra “bendita esperanza”. Como hemos dicho muchas veces, dado que nuestra Esperanza está ligada a la Persona de Jesucristo y a Sus promesas confiables, la expresión Bendita Esperanza se refiere tanto a Él personalmente como a la promesa de que vendrá y nos reunirá con Él.

Es ese llamado hacia lo alto lo que nos llevará en cuerpos glorificados a la sublime belleza del Cielo, para ocupar la residencia en el lugar que Él ha preparado para nosotros—el que Pablo dice que deberíamos estar anhelando. De hecho, él asume que cada cristiano está haciendo precisamente eso: “tenemos las primicias del Espíritu, gemimos dentro de nosotros mismos aguardando la adopción como hijos, la redención de nuestro cuerpo” (Ro. 8:23).

Pablo abogaba por lo que yo llamo una comprensión de nuestra salvación de “ya, pero todavía no”. Sí, somos salvos en el momento en que confiamos en Cristo. Pero aún así, esperamos la glorificación de nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestro corazón. “Porque fuimos salvos con esperanza; pero una esperanza que se ve no es esperanza, pues ¿quién sigue esperando lo que ya ve?. Pero si esperamos lo que no vemos, con perseverancia lo aguardamos” (Ro. 8:24-25).


“HaTikvah” (La Esperanza) es el nombre del himno nacional israelí. Mientras habla del anhelo judío de libertad y de un hogar en su tierra ancestral, esa palabra también habla del anhelo por el Mesías: “Cristo Jesús nuestra esperanza” (1 Ti. 1:1).

¿Estás Aguardando la Bendita Esperanza?

La carta de Pablo a los tesalonicenses es la referencia bíblica más clara al Rapto, pero no es la única. El concepto del “Rapto” se encuentra en 1 Tes. 4:17, donde la palabra generalmente se traduce como “arrebatados”. En el griego original, se usó la palabra harpazō. Esa palabra aparece 14 veces en las Escrituras y transmite la idea de ser aprehendido, arrebatado, arrancado o llevado por la fuerza. Por ejemplo:

► Mateo 11:12 (lo arrebatan por la fuerza)

► Mateo 12:29 (saquear)

► Mateo 13:19 (lo arrebata)

► Juan 6:15 (tomarlo por la fuerza)

► Juan 10:12 (el lobo atrapa)

► Juan 10:28, 29 (ni nadie los arrebatará)

► 2 Corintios 12:2, 4 (arrebatado al Paraíso)

► Judas 23 (arrebántol    os del fuego)

► Apocalipsis 12:5 (su Hijo fue arrebatado a Dios)

A finales del siglo IV, Jerónimo tradujo el Nuevo Testamento griego a la Vulgata Latina (“lengua vulgar” o común hablada por la mayoría de los ciudadanos romanos). Usó el tiempo futuro del verbo latino rapio, traduciéndolo como rapiēmur—que significa “seremos arrebatados”.

Si la referencia de Pablo, reve    lada por el Espíritu Santo, a lo que llamamos el Rapto fuera la única, seguiría siendo una profecía clara y válida. Pero otras Escrituras hacen referencia a esta promesa para la Iglesia:

Jesús dijo: “…vendré otra vez y los tomaré conmigo para que donde yo esté ustedes también estén” (Juan 14:1-4).

Pablo reveló: “He aquí, les digo un misterio: No todos dormiremos, pero todos seremos transformados 52 en un instante, en un abrir y cerrar de ojos, a la trompeta final. Porque sonará la trompeta, y los muertos serán resucitados sin corrupción; y nosotros seremos transformados” (1 Co. 15:51-52).

El contexto de la declaración de Pablo deja claro que se refiere a “los muertos en Cristo” (para usar el lenguaje de 1 Tes. 4:16). Y, aunque algunos se obsesionan con la naturaleza de la “final trompeta”, es la trompeta final la que los redimidos escucharán con nuestros oídos mortales, incluso cuando otras trompetas sonarán en el Cielo y durante la Tribulación. No creo que los no salvos escuchen esa trompeta en particular, pero aquellos con "oídos para oír" escucharán el maravilloso grito del arcángel y el sonido de esa trompeta que anunciará que Cristo mismo desciende para recoger a Su Novia.

Jesús es el Novio que está esperando que Su Padre diga: “Ve y toma a Tu Novia”. Cualquier hombre que haya esperado el día de su boda puede dar testimonio de que el sentimiento de anticipación y la alegría emocionante comienzan desde el compromiso y aumentan a medida que se acerca el día de la boda. Lo mismo ocurría con un noviazgo judío, aunque el momento de la boda real era indeterminado (e incognoscible) hasta que el padre decidiera que era el momento.

Mientras espera el día de la boda, toda novia también experimenta una creciente expectativa y esperanza. Su esperanza no es un deseo desesperado, sino una certeza de una vida que será unida y compartida con el novio. Por eso, las novias solían reunir objetos preciados en un baúl de esperanza, preparándolos para su uso en su futuro hogar y familia.

Es casi inimaginable pensar en una novia que sea apática respecto a su inminente boda. Y, sin embargo, muchos en la Novia de Cristo parecen despreocupados e indiferentes ante el gozo que nos espera cuando nuestro Novio venga a arrebatarnos, y nos reúna con Él en un abrir y cerrar de ojos.

¡Oh, qué día lleno de gozo será ese! Pero eso es sólo el comienzo de las glorias y gozos que nos esperan según la profecía bíblica.

¡Oh, Día Glorioso!

Llegará un momento en el tiempo cuando toda rodilla se doblará y toda lengua confesará que Jesús es el Señor de todos. Vendrá otro momento cuando todos los habitantes del mundo verán a Jesús liderar un ejército desde el Cielo para derrotar a Sus enemigos y establecer Su Reino en la Tierra. He estado en el lugar donde Jesús regresará y he mirado la Puerta Oriental y el Monte del Templo, donde entrará en la ciudad y reinará desde el trono de David.

Tantas señales proféticas apuntan a ese día glorioso. Como se describe en Mateo 24 y Lucas 21, esas señales se están multiplicando. Están aumentando en frecuencia e intensidad. Y, están convergiendo como nunca antes—hasta el punto de que incluso los que no saben discernir espiritualmente comienzan a darse cuenta de que algo está ocurriendo.

A lo largo del libro de Apocalipsis, hay vislumbres repetidos de las bendiciones que esperan a aquellos santos de la Tribulación que perseveren hasta el fin. Aunque la mayoría son martirizados durante ese horrible período de siete años, una pequeña minoría será testigo del fin de la Tribulación y podrá entrar en el Reino Milenial en sus cuerpos mortales. Pero, para aquellos de nosotros que hemos creído en el Señor Jesucristo durante la Era de la Iglesia hasta la salvación, ahora no hay condenación para nosotros (Ro. 8:1) —y no hay necesidad de ser sometidos al derramamiento de la ira de Dios durante la Tribulación.

En pocas palabras, las palabras de Pablo a la Iglesia de Tesalónica carecerían de sentido si estuviéramos destinados a sufrir la ira de Dios. Dado el panorama del Rapto que él describió en los versículos inmediatamente anteriores, la idea de que la Novia de Cristo debe sufrir la justa indignación de Dios socava la suficiencia de la sangre de Jesús y Su propiciación sacrificial en nuestro favor.

Propiciación: El acto de apaciguar o absorber la ira de Dios sobre otro.

No hay duda de que la Segunda Venida de Jesús a la Tierra será gloriosa, y que aquellos que han confiado en Él estarán allí. He imaginado esa escena tal como se describe en las Escrituras tantas veces que mi propio corazón se emociona cuando estoy en el Monte de los Olivos. Nuestro amigo Don Perkins ha reflexionado sobre este cumplimiento profético con tanto cuidado que ya ha elegido un nombre para el caballo que montará como parte del ejército celestial. Pero muchos eventos intermedios deben ocurrir antes de la Segunda Venida—algunos maravillosos y otros trágicos.

¿Qué Sigue?

El siguiente evento profético en la línea de tiempo de Dios para los Tiempos del Fin es el Rapto. Pero hay varios otros eventos proféticos en los que todo seguidor de Cristo participará:

► Las bodas del Cordero

► La gloriosa Segunda Venida

► El Reino Milenial

► La Nueva Jerusalén en la Tierra Nueva

► El Estado Eterno

Cada uno de ellos tiene bendiciones únicas. Cada uno promete glorias que están más allá de la comprensión. Citando Isaías 64:4, Pablo nos dice: “Cosas que ojo no vio ni oído oyó, que ni han surgido en el corazón del hombre, son las que Dios ha preparado para los que lo aman” (1 Co. 2:9). Y, sin embargo, a quienes tienen el Espíritu de Dios se les ha dado un anticipo de lo que nos espera en gloria (1 Co. 2:10).

Estoy convencido de que, al igual que un padre amoroso que no puede transmitir completamente lo que está por venir a un hijo ansioso y emocionado (pero inconsciente), Dios sabe que nuestras mentes simplemente no pueden comprender lo que nos espera. Y Él no revela toda la gloria que nos espera porque espera que confiemos en Él.

Entonces, con todas las cosas maravillosas que nos esperan, la siguiente mejor cosa profetizada es el Rapto de la Iglesia.

El Novio está listo. El Arcángel está listo para anunciar. El trompetista está listo para dar un toque. Juan nos dice que “el Espíritu y la Novia dicen: ‘Ven’” (Ap. 22:17). Jesús incluso nos aseguró tres veces en Apocalipsis 22: “Yo vengo pronto” (22:7, 12, 20).

Si tienes un corazón regenerado que ama al Señor Jesucristo, entonces también tienes oídos para oír. Y si los tienes, espero que tomes las palabras de Jesús al pie de la letra y te unas al apóstol Juan y a todos nosotros en el Ministerio Cordero y León respondiendo: “Amén. Ven, Señor Jesús” (Ap. 22:20).

El que testifica de estas cosas dice: “Sí, vengo pronto». Amén. Ven, Señor Jesús” (Ap.22:20)


Traducido por Donald Dolmus
Ministerio En Defensa de la Fe (endefensadelafe.org)

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miércoles, 11 de febrero de 2026

En un Mundo cada vez más Oscuro, Podemos Encontrar Consuelo en la Profecía Bíblica

Dr. David R. Reagan


Cada mañana, cuando enciendo la televisión, me asaltan noticias de violencia y perversiones sexuales. ¡A menudo siento tanta rabia que me dan ganas de lanzarle algo al televisor!

Mi esposa una vez me dijo que probablemente podría tener un exitoso programa de telerrealidad que se base sólo en grabaciones de video de mí viendo las noticias y reaccionando a ellas apasionadamente.

Entonces, ¿cómo evito caer en la desesperación? Pienso en lo que dice el Salmo 2 acerca de lo que Dios está haciendo en el Cielo. El salmo dice que mientras todos los políticos del mundo levantan sus puños contra Él y se burlan de Su Palabra, ¡Él está sentado en Su trono en el Cielo riéndose! (Salmos 2:4).

¿Por qué se ríe Dios? ¿Es porque no le importa? ¡Jamás! Se ríe porque tiene todo bajo control. Dicho de otra manera, Él tiene la sabiduría y el poder para orquestar todo el mal de la Humanidad y de Satanás para el triunfo de Su Hijo, Jesús.

¿Por qué es esto reconfortante? Porque, si Dios se está riendo, ¿por qué debería yo estar arrancándome los cabellos? En cambio, debería descansar en la seguridad de que Dios tiene todo bajo control.

Además, todos nosotros deberíamos poder encontrar consuelo en el hecho de que la profecía bíblica afirma específicamente que, en los tiempos del fin, justo antes del regreso de Jesús, el mundo se volverá cada vez más oscuro—hasta el punto de volverse tan malvado como la sociedad en los días de Noé (Mateo 24:38-39).

Así pues, el lado positivo del creciente mal en el mundo es que es una señal segura de que estamos viviendo en la época del regreso del Señor. Si revisas Génesis 6, descubrirás que la sociedad de Noé se caracterizaba por la violencia y la inmoralidad.

Ésta es la razón por la que el gran pastor, Adrián Rogers (1931-2005), dijo una vez: “El mundo se está volviendo gloriosamente oscuro”. ¿Cómo puede considerarse “gloriosa” la aceleración del mal? Porque es una señal del inminente regreso de Jesús.

La evangelista judía mesiánica, Jan Markell, ha expresado la perspicaz observación de Adrián Rogers de otra manera. Señalando que la gente siempre le manifiesta tanta preocupación sobre cómo parece que el mundo se está desmoronando, ella dice que responde afirmando: “Es cierto, pero debemos tener en cuenta que, según la profecía bíblica, las piezas están cayendo en su lugar”.

Así que no desesperes. En cambio, regocíjate de que tienes el privilegio de vivir en la época del regreso del Señor. Por lo tanto, mantén tus ojos en Jesús y ten la seguridad de que Él triunfará sobre las noticias.

Y no olvides comenzar cada día orando: “¡Maranata!” (1 Corintios 16:22).


Traducido por Donald Dolmus
En Defensa de la Fe (endefensadelafe.org)

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lunes, 29 de diciembre de 2025

Las Esperanzas y los Temores

 Por Tim Moore


Cuantas más cambian las cosas, más permanecen igual.

Esa frase fue introducida por primera vez en el mundo literario por el novelista francés Jean-Baptiste Alphonse Karr, pero captura la vanidad expresada por el autor del Eclesiastés. El Predicador que escribió ese libro de sabiduría llegó a comprender que no hay nada nuevo bajo el sol.

Aplicada a la profecía bíblica, podría ser más apropiado decir que muchas cosas parecen estar llegando a un punto crítico, o convergiendo. La batalla milenaria entre la oscuridad y la luz ha continuado desde el Jardín, pero ahora el choque de fuerzas espirituales parece particularmente intenso. Es como si Dios estuviera aumentando la presión (permitiendo que las señales proféticas se multipliquen exponencialmente) y Satanás estuviera reconociendo que su tiempo es corto.

Convergencia: La idea de que las señales proféticas se están multiplicando y entrelazando a un ritmo exponencial, indicando la rápida aproximación de los Tiempos del Fin. A medida que el Fin se acerca, esperaríamos naturalmente que la oscuridad se desate en una frenética anticipación de la Luz que pronto estallará desde los cielos; la Luz cuyos primeros indicios anunciarán la pronta desaparición de los terrores de la noche. Y eso es precisamente lo que está sucediendo.

Terror Santo o Esperanza Bienaventurada

Para aquellos que perciben las sombras que se alargan y reconocen que la maldad está en aumento, pero no comprenden las implicaciones de estos cumplimientos proféticos, la creciente desilusión amenaza con apagar su gozo. Muchas personas ven el aumento de guerras y rumores de guerras, la descomposición de la sociedad, el creciente alejamiento de la fe en la Iglesia y todas las demás señales predichas simplemente como evidencia de que el mundo “se está yendo al garete”. Lo que muchos no comprenden es que Jesús nos dijo que estas cosas sucederían. Él dijo: “En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33).

Les he hablado de estas cosas para que en mí tengan paz. En el mundo tendrán aflicción, pero ¡tengan valor; yo he vencido al mundo! (Juan 16:33).

Si eres un cristiano veterano — es decir, un seguidor firme de Jesús que ha visto mucho a lo largo de una larga vida de fidelidad — ¡éste no es el momento de tambalearse! Eso es lo que la señora Margaret Thatcher solía decirles a sus colegas en el parlamento cuando muchos de ellos se debilitaban ante el peligro. Ella sabía que se podía alcanzar la victoria si se mantenían firmes y luchaban por lo que era correcto en principio y en el mejor interés de su nación.

Tenemos la seguridad de que la victoria ya está ganada, aunque Cristo aún no haya atado a Satanás ni instituido Su reinado en la Tierra. El Reino Milenario llegará pronto. Sólo tenemos que resistir y pelear “la buena batalla” un poco más (1 Ti. 6:12). El encargo de Pablo a Timoteo era continuar, siguiendo el mandato dado “hasta la aparición de nuestro Señor Jesucristo” (1 Ti. 6:13-15).

Pelea la buena batalla de la fe; echa mano de la vida eterna a la cual fuiste llamado y confesaste la buena confesión delante de muchos testigos (1 Ti. 6:12).

Nuestra situación actual está lejos de ser precaria. Para parafrasear al general de Marina Chesty Puller (cuando le dijeron que su batallón estaba rodeado por fuerzas chinas en Corea): “Estamos rodeados. ¡Bien! ¡Ahora no pueden escapar de nosotros!”.

Chesty Puller 

Amigos, estamos rodeados, no por el enemigo, sino por personas que desconocen su destino eterno. Puede que incluso sean enemigos involuntarios de la Cruz, pero las Escrituras dicen que Cristo murió por ellos, así como murió por mí y por ti. ¿Amamos a los perdidos con un amor semejante al de Cristo? ¿Estamos dispuestos a arriesgar la vida, la integridad física, la vergüenza, la humillación o incluso la simple incomodidad para compartir el Evangelio con aquellos que están pereciendo?

Una Brillante Esperanza para el Mañana
Perdón del pecado y una paz
que perdura, Tu querida
presencia para animar y guiar;
Fortaleza para hoy y brillante
esperanza para mañana, Bendiciones
todas mías, con diez mil
además.
    
¡Grande es Tu fidelidad!
¡Grande es Tu fidelidad!
Mañana tras mañana, veo nuevas
misericordias; Todo lo que he necesitado
Tu mano ha provisto—
¡Grande es Tu fidelidad, Señor, para conmigo!

– Thomas O. Chisholm (1923)

Si el Señor tarda y algunos de nosotros somos llamados a nuestro hogar celestial mientras la guerra continúa en la Tierra, ¿hemos entrenado a jóvenes soldados cristianos para tomar nuestro manto y continuar el avance? Hay una razón por la cual la Escritura dice que las puertas del Hades no prevalecerán contra la Iglesia de Jesucristo: debemos seguir avanzando hasta que nuestro Comandante nos releve del deber.

No hay duda de que el miedo está aumentando en el mundo. Es palpable en muchos círculos, incluso dentro de las filas de aquellos que están bien versados en la profecía bíblica. Pero, como cualquier buen comandante militar puede decir, el miedo es debilitante y contagioso. Por eso se nos dice que nos animemos unos a otros—y más aún cuando vemos que el Día se acerca.

La esperanza también es contagiosa. Una sola persona desbordante de esperanza resiliente y eterna (no simplemente esperanza en la esperanza o en una causa inútil, sino en una causa justa y una promesa confiable) puede motivar a otros a levantarse y seguir adelante.

El lema de las Fuerzas de Defensa de Israel es “Acharai”, que significa “¡Sígueme!”. Captura el énfasis en que los líderes lideren con valentía para alcanzar la victoria. Esa confianza inquebrantable es lo que ha distinguido a las FDI de sus enemigos árabes en las guerras de los últimos 80 años.

Cuando Jesús llamó a Sus discípulos, dijo: “Síganme”. Si eres un seguidor de Cristo, Él también te ha llamado a seguirle. Incluso mientras la batalla espiritual se libra a nuestro alrededor, podemos tener confianza porque Él ha prometido nunca dejarnos ni abandonarnos.

En el Rapto, cada seguidor de Jesús se levantará para encontrarse con nuestra Esperanza Bienaventurada. Durante la Tribulación, aquellos que se rebelen llegarán a darse cuenta de que Él es su Terror Santo. La elección es milenaria. Moisés presentó a los hijos de Israel la misma elección: vida y muerte, bendición y maldición. Les exhortó a escoger la vida para que ellos y sus descendientes pudieran vivir (Dt. 30:19).

A medida que el mundo se sale de control, te insto a elegir entre la esperanza y el miedo—una decisión que determinará tu eficacia en el ejército de Dios. Si eliges la esperanza, irradia confianza en la certeza de que el Santo Niño de Belén descenderá a nosotros, vendrá a a recogernos y a morar con nosotros, nuestro Señor Emmanuel.

Luego, levanta tu rostro, disciplina tus palabras y forma a aquellos que te siguen. Y permanece en la lucha, hasta que hayas echado “mano de la vida eterna a la cual fuiste llamado” (1 Ti. 6:12).


Traducido por Donald Dolmus
Ministerio En Defensa de la Fe (endefensadelafe.org)

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El Mensaje de Salmos 2 (Parte 2 de 3)

¿Estás Preocupado por los Tiempos del Fin?

 Dr. David R. Reagan

Lamplighter on End Times Living


El Enfoque del Conflicto

Quizás el ejemplo más claro de la determinación de Satanás de ejercer su dominio en desafío a la voluntad de Dios se encuentra en su oposición al restablecimiento de la nación de Israel.

A lo largo del Antiguo Testamento, Dios promete repetidamente que, en los tiempos del fin, reunirá al pueblo judío desde los cuatro rincones de la tierra hacia la tierra de Israel (véase Is. 11:10-12 y Ez. 36:22-37:12). Dios revela que Su propósito es realizar una obra poderosa en los corazones de los judíos que resultará en que un remanente acepte a Su Hijo como su Mesías (Zac. 12:10, 13:1 y Ro. 9:27, 11:1-6, 25-32).

Satanás odia este propósito de Dios porque odia al pueblo judío con pasión. Su odio se alimenta del hecho de que Dios ha utilizado al pueblo judío como vehículo para bendecir a todas las naciones del mundo. A través de los judíos, Dios dio al mundo las Escrituras. A través de los judíos, Dios dio al Mesías.

Satanás está decidido a destruir al pueblo judío para que Dios no pueda cumplir Su promesa de traer un remanente a la salvación. Ésta es la razón por la que Satanás está orquestando hoy a todas las naciones de la tierra contra Israel. Dios ha levantado una nación que Satanás, como príncipe de este mundo, está decidido a destruir.

Ira Versus Risa

Estoy personalmente indignado por los muchos intentos de Satanás de frustrar y derrotar la voluntad de Dios en Israel y en toda la Tierra hoy. A menudo me siento tan frustrado que quiero gritar: “¿Hasta cuándo, oh Señor, santo y verdadero, te abstendrás de juzgar y vengar?”, enviando a tu Hijo de regreso para reinar con gloria, majestad, justicia y rectitud? (Ap. 6:10) 

La única manera en que puedo contener mi ira es recordándome a mí mismo lo que Dios está haciendo en el cielo, mientras me enfurezco por los complots de Satanás en esta tierra. ¿Sabes lo que dicen las Escrituras que Dios está haciendo?

¡Él se está riendo! Sí, Dios está sentado en Su trono riéndose, no porque no le importe, sino porque tiene los eventos del mundo bajo control. Esto puede ser difícil de creer, pero puedo demostrártelo. Volvamos al Salmo 2.  

Dios se Ríe

4) El que se sienta como Rey en los cielos se ríe,
El Señor se burla de ellos.

5) Luego les hablará en Su ira,
Y en Su furor los aterrará, diciendo:

6) “Pero Yo mismo he consagrado a Mi Rey
Sobre Sion, Mi santo monte”.

Dios se ríe de Satanás y de todos los políticos aliados con él mientras intentan frustrar los propósitos de Dios en la historia. Se ríe por tres razones.

Primero, el pasaje dice: “El Señor se burla de ellos”. El hebreo aquí significa literalmente que “el Señor los tiene en escarnio”.

En resumen, esto significa que no importa lo que haga Satanás, Dios se asegura de que le salga mal para la gloria de Jesús. Salmos 76:10 dice que incluso “la ira del hombre” será para la alabanza de Dios.

La Frustración de Satanás

En este sentido, Satanás debe ser la persona más frustrada del planeta. Todos sus planes fracasan. Tarde o temprano, todas sus conspiraciones se desmoronan. 

La Cruz es el ejemplo clásico. Satanás pensó que había logrado su mayor victoria. En cambio, resultó ser una derrota. Dios tomó el acontecimiento más vil de la historia y lo convirtió en algo majestuoso mediante el poder de la resurrección.

En la Primera Guerra Mundial, Satanás logró organizar un conflicto de una masacre sin precedentes, pero Dios actuó a través del mal de esa guerra para cumplir un propósito espiritual. Liberó la tierra llamada Palestina de los turcos y la entregó a los británicos, quienes proclamaron de inmediato que sería un hogar para los judíos. 

De manera similar, durante la Segunda Guerra Mundial, Dios actuó a través del increíble mal del Holocausto de Satanás para preparar al pueblo judío para su patria. Salieron del Holocausto diciendo: “¡Nunca más! ¡Nunca más! Vamos a tener nuestra propia tierra, nuestra propia nación, nuestro propio estado”. En consecuencia, comenzaron a regresar a Israel por cientos de miles.

Dios utilizó la Primera Guerra Mundial para preparar la tierra para su pueblo. Trabajó a través de la Segunda Guerra Mundial para preparar al pueblo para la tierra. 

Dios se sienta en los cielos y se ríe, mientras Satanás se retuerce de frustración.

Un Día de Ira

La segunda razón por la que Dios se ríe es porque “Les hablará en su furor y los turbará con su ira” (Salmos 2:5). Esta declaración se refiere al hecho de que Dios ha fijado un día en el que tratará con todos los reinos de la tierra y sus líderes políticos derramando Su ira mediante el regreso de Su Hijo, Jesús el Mesías.

Pablo habló de este día trascendental durante su sermón en el Areópago en Atenas: “Dios ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, acreditándolo ante todos al haberlo levantado de los muertos” (Hechos 17:30-31).

Este día es mencionado con frecuencia por los profetas del Antiguo Testamento. Lo llamaron “el día del Señor” (Joel 2:1). El profeta Sofonías lo describió como “un día de ira, de angustia y de aflicción, de desolación y devastación, de tinieblas y de oscuridad” (Sof. 1:15). Dijo que el Señor traerá tal aflicción sobre la gente que tambalearán, caminando como ciegos (Sof. 1:17).

El Falso Dios de Satanás

Este día de ira que Dios ha reservado para las naciones rebeldes del mundo y sus líderes es uno de los secretos mejor guardados del universo. Satanás no quiere que nadie lo sepa. En su intento de encubrirlo, ha creado una imagen falsa de Dios que ha sido aceptada tanto por cristianos como por no creyentes.

El falso dios en el que Satanás quiere que creamos es uno blandengue, que podría caracterizarse como “el osito cósmico”. Es grande, cálido, suave y abrazable. Y cuando nos presentemos ante él para ser juzgados, nos pondrá el brazo alrededor, nos abrazará y dirá: “Sé que nunca aceptaste a Mi Hijo como tu Señor y Salvador, pero está bien, porque eras una persona mucho mejor que el réprobo que vivía en la calle de al lado. Así que ven a Mi reino y disfruta de la vida eterna conmigo”.

No existe tal dios tan débil y pusilánime. És un engaño cruel creado por Satanás. Todos nosotros estamos condenados ante el Dios verdadero, porque “todos nosotros nos hemos descarriado como ovejas” (Is. 53:6). Nuestra única esperanza es a través de la fe en Jesús (Ro. 3:21-24). Dios no califica según la media ni es un tonto que pueda ser engañado fácilmente. Dios no puede ser engañado ni burlado (Gá. 6:7).

Sí, Dios está lleno de gracia y misericordia (Sal. 86:15), y no desea que nadie perezca (2 P. 3:9), pero también es un Dios de perfecta justicia, santidad y rectitud — y, como tal, no puede tolerar el pecado.

Dios debe tratar con el pecado, y lo hace ya sea con gracia o con ira. Por eso Juan el Bautista declaró que toda persona en la tierra está bajo la gracia de Dios o bajo Su ira (Jn. 3:36).

Un Reinado Venidero

El pasaje del Salmo 2 indica una tercera razón por la cual Dios se está riendo. Dios lo explica diciendo: “Yo he instalado a Mi Rey en Sion, mi monte santo” (Sal. 2:6). 

El lenguaje aquí es muy interesante. Dios habla de un evento futuro —el reinado milenario de Jesús— como si fuera un hecho histórico ya cumplido. Esta extraña manera de hablar del futuro como si fuera pasado es una característica muy común en la profecía bíblica —tan común, de hecho, que los teólogos han acuñado una palabra para ello. La llaman discurso “proléptico”.

Tal discurso es particularmente característico de Dios en las Escrituras. La razón es que Dios no está en el tiempo como nosotros. Nosotros estamos en una línea de tiempo. Tenemos un pasado, un presente y un futuro. Dios está fuera del tiempo. Si Él desea algo, se realiza, haya ocurrido o no aún en la historia tal como la conocemos. 

Tomemos por ejemplo la crucifixión de Jesús. Pensamos en ella como si hubiera ocurrido hace 2,000 años en las afueras de Jerusalén, y así fue, según percibimos el tiempo. Pero, ¿cuándo tuvo lugar la crucifixión según la perspectiva de Dios sobre el tiempo? La Biblia dice que Jesús fue sacrificado “desde la fundación del mundo” (Ap. 13:8) porque así lo quiso Dios.

El principio proléptico se expresa mejor por el mismo Dios en 2 Reyes 19:25:  “¿Acaso no lo has oído? Hace mucho tiempo que lo determiné; desde los días de la antigüedad lo dispuse”.

Pero volvamos a nuestro punto. El punto es que Dios se sienta en los cielos y se ríe de los reinos rebeldes de la tierra porque ha decretado que un día pronto Su Hijo regresará como “Rey de reyes y Señor de señores” (Ap. 19:16) para gobernar sobre toda la tierra y someterla a la perfecta voluntad de Dios (Is. 9:6-7).

Una Promesa Incumplida

¿Cómo sabemos que ésta es una declaración proléptica — que, aunque está expresada en tiempo pasado, es una promesa aún por cumplirse? La respuesta es obvia: es decir, no hay cumplimiento en la historia. ¿Reina Jesús hoy como Rey de reyes desde el Monte Sion en Jerusalén? ¿Alguna vez lo ha hecho? 

Hay quienes argumentan que Él está reinando espiritualmente sobre las naciones de la tierra. Si es así, entonces lo está haciendo muy mal, porque la tierra está dominada por la rebelión maligna contra Dios.

Cuando se considera lo que la Biblia dice que serán las características del reinado del Señor sobre la tierra, es fácil ver que ese reinado aún es futuro. Isaías 11 dice que el reinado se caracterizará por la justicia, la equidad y la fidelidad. ¿Son éstas las características de los gobiernos nacionales hoy en día? En ese mismo capítulo, Isaías dice: “La tierra estará llena del conocimiento del Señor como las aguas cubren el mar” (Is. 11:9). ¿Cómo podría alguien argumentar que tal profecía ya se ha cumplido? La promesa de Dios en Salmos 2 de que Su Hijo gobernará algún día sobre toda la tierra aún es futura. ¡El Rey viene! Los reyes de la tierra viven a tiempo prestado. Traman y conspiran, pero su destino está sellado. Así que Dios se sienta en los cielos y se ríe.

Jesús Proclama

El siguiente portavoz en el Salmo 2 es Jesús mismo. Hace una gloriosa proclamación sobre el futuro en la que confirma la intención de Su Padre de establecerlo como el Rey de reyes:

7) Ciertamente anunciaré el decreto del Señor
Que me dijo: “Mi Hijo eres Tú,
Yo te he engendrado hoy”.

8) “Pídeme, y te daré las naciones como herencia Tuya,
Y como posesión Tuya los confines de la tierra”.

9) “Tú los quebrantarás con vara de hierro;
Los desmenuzarás como vaso de alfarero”.

El Engendrado

Jesús comienza Su proclamación repitiendo la promesa del Padre de que un día gobernará desde el Monte Sion sobre “los confines de la tierra”. Es una promesa que sin duda se remonta a la fundación del mundo mismo. Lo digo porque la Biblia nos dice que Jesús fue conocido de antemano como el Salvador que derramaría Su sangre “desde antes de la fundación del mundo” (1 P. 1:19-20; Ap, 13:8 y Ef. 1:4).

Debido a que Jesús es el Cordero Digno que fue sacrificado por los pecados del hombre (Ap. 5:9), Él es el único con derecho a ejercer dominio sobre la creación de Dios. En ese sentido, es el “Hijo unigénito” (Jn. 1:14,18), el único Ungido de Dios autorizado para actuar en nombre del Padre como Regente del planeta tierra.

Este sentido de significado se refleja en la paráfrasis que la Biblia Viviente da de la proclamación de Jesús: “Revelaré los designios eternos de Dios, porque el Señor me ha dicho: ‘Tú eres mi Hijo. Este es tu Día de Coronación. Hoy te doy tu gloria. Sólo pide, y te daré todas las naciones del mundo” (Sal. 2:7-8).

Nótese que la declaración, “Hoy te he engendrado”, se parafrasea para presentar el significado real: “Este es tu Día de Coronación”. Por eso Jesús pudo dirigirse a la iglesia de Filadelfia como el que “tiene la llave de David” (Ap. 3:7). Él es el cumplimiento del Pacto Davídico y de su promesa: 

“Yo he hecho un pacto con Mi escogido, He jurado a David Mi siervo: Estableceré tu descendencia para siempre, y edificaré tu trono por todas las generaciones” (Salmos 89:3-4).

Una vez más, ten en cuenta que la promesa del Padre a Jesús aún está por cumplirse. Recuerda, Jesús fue “inmolado desde la fundación del mundo” (Ap. 13:8), porque fue entonces cuando el Padre quiso que sucediera. Pero la voluntad del Padre no se convirtió en una realidad histórica hasta miles de años después. De manera similar, Jesús fue coronado desde la fundación del mundo, también porque el Padre lo quiso entonces, pero es un evento que aún está por ocurrir en la historia.

Los Papeles de Jesús

La primera vez que Jesús vino, vino como nuestro Salvador Sufriente (Is. 53). Después de Su resurrección, se convirtió en nuestro Sumo Sacerdote (He. 4:14-16). Continúa en esa función hoy, ministrando como el mediador de nuestras oraciones ante el trono de Dios (He. 8:1-2). Pero un día muy pronto volverá, y cuando lo haga, regresará como nuestro Rey Glorioso para gobernar sobre todas las naciones del mundo (Ap. 19:16).

Jesús no está sirviendo como rey ahora. Nunca se le presenta como el rey actual de este mundo ni como el rey de la Iglesia. Su relación con la Iglesia se describe como la de la cabeza con el cuerpo (Ef. 5:23) o como un novio con una novia (Ap. 19:6-9).

Jesús es un rey en espera. La situación es similar a la que prevaleció en la vida de David durante muchos años. David fue ungido como Rey de Israel por Samuel. Pero David tuvo que esperar muchos años antes de ser coronado. De manera similar, Jesús ha sido ungido como Rey de reyes y Señor de señores, pero no será coronado como tal en la historia hasta que regrese a la tierra.

Una Herencia Increíble

Cuando Jesús regrese, las promesas del Salmo 2 se cumplirán para Él. La primera de esas promesas es que heredará la tierra: “los confines de la tierra” se convertirán en Su posesión (Sal. 2:8). 

Existe un mito popular de que, cuando Jesús regrese la tierra se quemará y dejará de existir. Eso no puede ser cierto, porque la Biblia afirma que la tierra es “eterna” (Sal. 148:6; 78:69 y Ecl. 1:4).

Es cierto que la tierra será radicalmente cambiada cuando el Señor regrese. Los agentes del cambio serán los terremotos y fenómenos sobrenaturales en los cielos (Ap. 6:12-13). Se nos dice que cada isla será removida y que cada montaña será rebajada y cada valle elevado (Ap. 6:14 e Is. 40:4). La imagen que se presenta es la de la superficie de la tierra siendo nivelada, con Jerusalén siendo levantada para convertirse en el punto más alto del planeta (Miq. 4:1).

La tierra también será renovada. Los desiertos florecerán (Is. 35:1,6-7). Las colinas “gotearán vino dulce” y “fluirán con leche” (Joel 3:18). La abundancia agrícola será tan grande que “el que ara alcanzará al que siega” en el sentido de que se sembrará una nueva cosecha tan rápido como se pueda cosechar la anterior (Amós 9:13). Incluso el Mar Muerto cobrará vida y estará lleno de peces (Ez. 47:8-9).

El reino animal también será restaurado. Se nos dice que los animales carnívoros se volverán herbívoros. Así, “el león comerá paja como el buey” (Is. 11:7). Este cambio permitirá que los animales vivan juntos en paz entre ellos y con el hombre. “El lobo morará con el cordero” (Is. 11:6), y un “niño que mama jugará junto al agujero de la cobra” porque la cobra ya no será venenosa” (Is. 11:8).

La Tierra Eterna

Incluso cuando termine el Milenio, la tierra no dejará de existir. En cambio, su naturaleza fundamental será cambiada una vez más. Esta vez, el agente de cambio será el fuego.

Dios tomará a los redimidos de este planeta y nos pondrá en la Nueva Jerusalén. Desde ese punto de vista veremos cómo el Señor sobrecalienta la tierra y quema la contaminación de la última rebelión de Satanás.

Luego, trabajando con la tierra como una bola de cera caliente, el Señor la remodelará, y de ese infierno llameante surgirá una nueva tierra, una tierra perfeccionada, una tierra que servirá como nuestro hogar eternamente (Ap.  21:1).

Coherederos

Dios ha prometido dar ese planeta redimido a Su Hijo y a Sus coherederos, es decir, a aquellos que han recibido a Jesús como su Señor y Salvador. En Salmos 2, Él promete la tierra a Su Hijo. En Salmos 37:11, extiende esa promesa a los redimidos: “Los humildes heredarán la tierra”. Esa promesa se repite en los versículos 22, 29 y 34.

Estas promesas son a las que Jesús se refirió en Su Sermón del Monte cuando dijo: “Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra” (Mt. 5:5). Pablo reconoció que la misma promesa se infiere en el Pacto Abrahámico cuando escribió que la promesa de Dios a Abraham y a sus descendientes (por fe) es que ellos “heredarían el mundo” (Ro. 4:13).

Un Reinado Mundial

La segunda promesa que el Padre hace a Su Hijo en Salmos 2 es una consecuencia natural de la primera. No sólo heredará Jesús la Tierra, sino que también reinará sobre ella: “Te daré las naciones como herencia Tuya… Los quebrantarás con vara de hierro” (Sal. 2:8-9).

Jesús viene a gobernar. Ése es uno de los temas más persistentes de las Escrituras de principio a fin. Y, de nuevo, los redimidos serán coherederos de esta promesa. ¡Reinarermos con Jesús!

Estas verdades fueron gráficamente reveladas a Daniel en una serie de visiones nocturnas. En una de ellas vio al “Hijo del Hombre” aparecer ante el “Anciano de Días” y recibir dominio y un reino que incluía “todos los pueblos, naciones y lenguas” (Dn. 7:13-14). Entonces a Daniel se le dijo que “los santos del Altísimo” recibirían el reino y ejercería “la soberanía, el dominio y la grandeza de todos los reinos debajo de todo el cielo” (Dn. 7:18,27).

En el libro de Apocalipsis, Jesús promete que dará a los vencedores “autoridad sobre las naciones” y que gobernarán sobre las naciones “con vara de hierro” (Ap. 2:26,27).

En Apocalipsis 4, cuando Juan es arrebatado al Cielo y se encuentra en el salón del trono de Dios, escucha a la multitud celestial cantando un himno de alabanza a Jesús. En el canto se afirma que aquellos que han sido redimidos por la sangre del Cordero han sido hechos un reino, y “reinarán sobre la tierra” (Ap. 5:9-10).


Lea la parte 1 aquí

Lea la parte 3 aquí

Traducido por Donald Dolmus
Ministerio En Defensa de la Fe (endefensadelafe.org)

Original article:

Recurso recomendado:

Una Perspectiva Navideña y Aliento Durante Todo el Año

Por Dr. Dennis Rokser


En medio del caos y la corrupción de este mundo, que está en agitación moral y se dirige hacia el período de la Tribulación y el derramamiento de la ira y el juicio de Dios, es tan precioso saber que:

  • Dios sigue en Su trono soberano con Su plan fiel para los siglos y para ti (Is. 25:1).
  • Nadie ni nada puede separar al creyente del amor de Dios en Jesucristo (Ro. 8:38-39).
  • Somos aceptos en el Amado—Jesucristo (Ef. 1:6).
  • Los creyentes en Cristo tienen vida eterna y pueden estar 100% seguros de ello (1 Jn. 5:9-13).
  • Hemos sido salvados para siempre de un infierno que merecemos hacia un cielo que no merecemos (Ro. 5:9-10; Jn. 10:28).
  • La Palabra de Dios es lámpara a nuestros pies y lumbrera en nuestro camino (Sal. 119:105).
  • Su gracia es suficiente para nosotros en cada prueba que enfrentamos (2 Co. 12:9-10).
  • Aunque no nos debe nada, las misericordias de Dios se renuevan cada mañana, porque grande es Su fidelidad (Lm. 3:22-23).
  • No necesitamos preocuparnos por nada ya que podemos echar todas nuestras cargas sobre Él (Fil. 4:6-7).
  • Dios nunca nos dejará ni nos abandonará (He. 13:5).
  • Él nos ofrece Su sabiduría gratuitamente si se la pedimos con fe (Stg. 1:5).
  • Aunque nuestro hombre exterior va pereciendo, nuestro hombre interior puede renovarse cada día con la perspectiva divina a través de la Palabra de Dios (2 Co. 4:16-18)
  • No necesitamos vivir con miedo mientras descansamos en fe en Él y en Sus grandes y preciosas promesas (Is. 41:10)
  • Dios nos tiene aquí para un tiempo como éste (Ester 4:14).
  • El Señor es nuestro Pastor; no nos faltará lo que realmente necesitamos (Sal. 23:1).
  • Dios Padre dio a Su Hijo, quien nos dio el Espíritu Santo para que podamos vivir una vida piadosa (Ro. 8:1-4).
  • ¡Lo mejor está por venir para el creyente en Cristo! (Ro. 8:18-25; Ap. 21 y 22).
  • Dios siempre cumple Sus promesas (1 R. 8:56; 2 Ti. 2:13).

¿Amén? Al pensar en la fidelidad de Dios al cumplir Sus promesas, sabemos que aproximadamente 100 o más profecías del Antiguo Testamento relacionadas con el Señor Jesucristo se cumplieron en Su Primera Venida, ya que Dios siempre cumple Sus promesas. Sin embargo, esto deja otras 200 o más promesas del Antiguo Testamento sobre el Mesías que aún deben cumplirse en Su Segunda Venida. Además, hay muchas promesas del Nuevo Testamento para los creyentes de la era de la Iglesia respecto a la primera fase de la Segunda Venida del Señor, que se cumplirán en el evento prometido de la Resurrección/el Rapto.

Nuestro Señor Jesús prometió en Juan 14:1-3:

No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me voy y os preparo lugar, vendré otra vez y os tomaré a mí mismo, para que donde yo esté, vosotros también estéis.

El apóstol Pablo también escribió bajo la inspiración del Espíritu Santo en 1 Tesalonicenses 4:16-18:

El Señor mismo, con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, descenderá del cielo. Entonces, los muertos en Cristo resucitarán primero [la resurrección de los creyentes en Cristo de la Era de la Iglesia que han muerto]. Luego nosotros, los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire [el Rapto de los creyentes en Cristo vivos de la Era de la Iglesia], y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras.

¿Captaste el propósito alentador de la promesa divina del regreso de nuestro Señor para los que están en Cristo? Por tanto (a la luz de estas promesas divinas) alentaos los unos a los otros (¿cómo?) con estas palabras. 

Dios no puede mentir. Su Palabra es verdadera y confiable. Sus promesas infalibles son irrevocables. Cristo está actualmente edificando Su Iglesia a través de la predicación del Evangelio y la enseñanza de la sana doctrina de la gracia. Y nuestro Señor Jesús viene de nuevo y ¡podría ser hoy! No hay problema ni prueba que estés enfrentando que el Rapto de la Iglesia no pueda resolver inmediatamente. ¿Amén?

Me encanta el siguiente pasaje y su recordatorio de la gracia de Dios, la motivación y los medios para vivir una vida piadosa de gratitud, y el retorno inminente de Cristo por nosotros:

Tito 2:11-14: La gracia de Dios se ha manifestado para salvación a toda la humanidad, y nos enseña que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, mientras aguardamos la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo. Él se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda maldad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras.

Si la venida inminente del Señor por nosotros se retrasara más, que el año 2026 sea un tiempo fructífero de permanecer en Cristo, crecimiento espiritual y servicio fructífero para nuestro Salvador, junto con amarnos unos a otros como Jesucristo nos ha amado. Por lo tanto, necesitamos enfocar diariamente nuestra atención en las tres cosas que importan eternamente: Jesucristo, la Palabra de Dios y las personas.

Al celebrar el nacimiento de nuestro Señor Jesucristo en esta temporada navideña (y todos los días), recordemos que Él nació para morir por todos nuestros pecados para salvarnos y redimirnos por la gracia de Dios sola mediante la fe sola en Cristo solo y en Su obra consumada sola.

Gálatas 4:4-5: Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la Ley, para redimir a los que estaban bajo la Ley, a fin de que recibiéramos la adopción de hijos.

1 Timoteo 1:15: Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores… 

Mateo 1:21: “Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados”.

Hebreos 2:9: Pero vemos a aquel que fue hecho un poco menor que los ángeles, a Jesús, coronado de gloria y de honra a causa del padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios experimentara la muerte por todos.

Juan 3:16-17: De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna. 17 Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.

Si nunca has transferido tu fe para tu destino eterno de tus buenas obras, rituales de la iglesia, esfuerzos por cumplir la Ley, y demás, a confiar únicamente en Jesucristo y en Su muerte sustitutiva por tus pecados—y la resurrección de Su cuerpo del sepulcro para darte la vida eterna como un regalo— entonces te invito a hacerlo ahora mismo.

Hechos 16:30-31: Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo? Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo…

Juan 5:24: De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra y cree al que me envió tiene vida eterna, y no vendrá a condenación, sino que ha pasado de muerte a vida.

2 Corintios 6:2: Ahora es el tiempo aceptable; ahora es el día de salvación.

Querido amigo, es así de simple: Dios lo dijo. Cristo lo hizo. Si lo crees, eso lo confirma, ¡así que puedes saberlo!

1 Juan 5:13: Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios.

Como suele decir mi querido amigo y compañero pastor, Shawn Laughlin, con respecto a la difusión del Evangelio y los tiempos en que vivimos: “¡Aprovechemos el buen tiempo!”. ¿Estás de acuerdo? ¿Amén?

1 Corintios 15:58: Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.

Concluiré este devocional navideño donde concluye la Biblia, en Apocalipsis 22:20-21:

El que da testimonio de estas cosas dice: “Ciertamente vengo en breve”. ¡Amén! ¡Ven, Señor Jesús! La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos vosotros. Amén.

Y todo el pueblo de Dios dice: Amén.


Traducido por Donald Dolmus
Ministerio En Defensa de la Fe (endefensadelafe.org)


Dennis Rokser es el pastor principal de Grace and Truth Bible Church in Warner Robins, GA.

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