Por Bob Russell
Durante los últimos 20 años, he tenido el privilegio de visitar cientos de iglesias en todo el país. Recientemente, he destacado varios ejemplos excepcionales en este ámbito. Aunque hay muchos más que podría haber mencionado, estas congregaciones sirven como recordatorio de lo que significa ser una iglesia saludable. A continuación, se presentan diez características que comparten estas iglesias, sin importar su tamaño o ubicación.
1 Un pastor respetado que lidera con integridad
Un equipo de fútbol americano ganador tiene un buen mariscal de campo. Una iglesia próspera suele estar dirigida por un pastor calificado, a quien la congregación ama y respeta. Aunque no es perfecto, se le reconoce como un verdadero seguidor de Cristo cuyo liderazgo inspira confianza. El respeto no se construye de la noche a la mañana, crece a través del servicio fiel con el tiempo. Por esta razón, las iglesias más saludables suelen estar dirigidas por pastores que han servido durante una década o más, ofreciendo estabilidad y continuidad. La rotación frecuente en el púlpito puede señalar problemas más profundos dentro de una congregación.
2 Ancianos solidarios que refuerzan la visión del pastor, mientras lo hacen rendir cuentas
Una iglesia saludable no depende de una sola persona. Es peligroso para una iglesia cuando el pastor no rinde cuentas. Unos ancianos fuertes y solidarios desempeñan un papel crucial al colaborar con el pastor para proyectar la visión, impulsar la misión de la iglesia y brindar rendición de cuentas espiritual y financiera. Cuando los ancianos refuerzan al pastor como líder principal, a la vez que proporcionan orientación y supervisión, forman un equipo de liderazgo unificado. Esta asociación fomenta la confianza dentro de la congregación, asegura la toma de decisiones sabia y permite que la iglesia enfrente los desafíos con fortaleza y claridad.
3 Predicación bíblica valiente con un enfoque en la enseñanza expositiva
Estando ya en prisión por predicar, el apóstol Pablo pidió a otros que oraran por él para que fuera valiente al proclamar el Evangelio, sabiendo que su mensaje era ofensivo para el mundo. Hay un poder increíble en la predicación valiente y basada en las Escrituras. Los sermones diluidos, que sólo buscan hacer sentir bien a la gente y provienen de predicadores tímidos, generan una iglesia insegura y débil. Las iglesias saludables son nutridas por pastores que enseñan y aplican las verdades bíblicas con convicción y amor. Dicha predicación convence a los pecadores, anima a los desanimados y alimenta espiritualmente a la congregación. Un buen pastor cuida y alimenta a sus ovejas, sabiendo que la Biblia es agua, pan, leche, carne y miel para el alma.
4 Culto congregacional significativo
En una iglesia saludable, la música de adoración exalta a Cristo, alabándolo por Su santidad y bondad. Aunque la excelencia en el escenario es importante, no debe verse como una presentación de quienes están en el escenario, sino como un acto congregacional de glorificación a Dios. Cuando la adoración está centrada en Dios y llena del Espíritu, toda la iglesia percibe la presencia de Dios y responde con una participación gozosa, declarando: “Ciertamente el Espíritu del Señor está en este lugar”.
5 Un corazón compasivo para los que sufren
Una iglesia saludable ministra a los necesitados, tanto dentro como fuera de sus muros. Comienza brindando apoyo en oración, ayudas sociales y ánimo a sus miembros; y luego se extiende a la comunidad en general. Ya sea a través de programas de recuperación de adicciones, colectas de alimentos o esfuerzos de ayuda en desastres, las iglesias compasivas reflejan al Buen Samaritano al atender a las personas en sus propias circunstancias y ofrecer el amor de Cristo de manera tangible. La comunidad a menudo las reconoce como una iglesia que realmente se preocupa.
6 Un espíritu contagioso de gozo y armonía
David escribió: “Yo me alegré cuando me dijeron: ‘Vamos a la casa del Señor’”. En una iglesia sana, esta alegría es palpable. Desde los saludos cálidos en el vestíbulo, hasta las risas sinceras y las conversaciones amenas, un espíritu de amor y unidad atrae a las personas. Como dijo Jesús: “De este modo todos sabrán que son mis discípulos, si se aman los unos a los otros” (Juan 13:35, NVI).
7 Crecimiento numérico constante
Una iglesia saludable, al igual que cualquier organismo sano, crece. El crecimiento puede variar según el tamaño y el entorno de la iglesia, pero un crecimiento constante en la asistencia, los bautismos y la madurez espiritual es un indicador común. Ya sea en una comunidad rural o en un centro urbano, las iglesias saludables guían a los nuevos creyentes hacia relaciones más profundas con Cristo. Una iglesia saludable hace discípulos que hacen discípulos.
8 Doctrina equilibrada sobre los “distintivos denominacionales”
Escuché esta frase por primera vez en una conferencia sobre el crecimiento de la iglesia hace 50 años y con el tiempo he llegado a comprender cada vez más su validez. Casi todas las denominaciones o movimientos tienen una doctrina favorita que sobre-enfatizan porque es distintiva de ese grupo. Puede ser el libre albedrío, la santificación, los dones espirituales, la seguridad eterna o el bautismo por inmersión. Aunque la integridad doctrinal es vital, las iglesias saludables evitan enfatizar demasiado las particularidades denominacionales a expensas del Evangelio. Se enfocan en la lealtad a Cristo por encima de todo, fomentando la unidad entre los creyentes y asegurando que se enseñe doctrina sólida de manera equilibrada. En estas iglesias, Cristo crece, mientras que las etiquetas secundarias pasan a un segundo plano.
9 Diversidad que refleja la belleza del cielo
Una iglesia saludable refleja una diversidad generacional, racial y socioeconómica. Una iglesia que no refleja la demografía étnica o racial de su comunidad o que está compuesta únicamente por adultos jóvenes, ancianos o personas adineradas, no está en óptimas condiciones. El terreno está nivelado al pie de la cruz. Las iglesias que predican el Evangelio con autenticidad y ofrecen una hospitalidad genuina a menudo descubren que personas de todos los orígenes responden. El resultado es una congregación que refleja la diversidad del reino de Dios.
10 Un compromiso sin complejos con la evangelización y el discipulado
Jesús comisiono a Sus seguidores a ir y hacer discípulos de todas las naciones y luego enseñarles todo lo que Él les había compartido. (Veáse Mateo 28:18-20.) La misión principal de la Iglesia es evangelizar y hacer discípulos. Sin embargo, muchas iglesias se desvían de este propósito principal porque, como escribió John Stott, “La evangelización es espinosa porque llama a las personas al arrepentimiento”. Como resultado, estas iglesias se enfocan en satisfacer necesidades sociales, evitar conflictos y mantener a todos contentos.
Sin embargo, incluso cuando es incómodo o impopular, las iglesias saludables se aseguran de que la evangelización y el discipulado sigan siendo centrales para su identidad. Ya sea a través del alcance local, las misiones globales o la predicación y enseñanza expositiva, estas iglesias sienten pasión por ver vidas transformadas por el Evangelio. Como resultado, las aguas del bautisterio se están agitando constantemente.
Hace años, David Foster, pastor de una megaiglesia en Nashville, compartió una observación después de visitar muchas iglesias en crecimiento. Dijo: “Bob, he visitado casi todas las iglesias vanguardistas y he descubierto que son notablemente diferentes en muchos aspectos. Pero todas tienen algo en común”. Le pregunté: “¿Qué es eso?”. Él dijo: “Entra en cualquiera de esos servicios religiosos 15 minutos antes y sólo siéntate a observar a la gente y sentir la atmósfera. Siempre hay una sensación de anticipación entre las personas. Hay una sensación de que Dios va a aparecer aquí y que los perdidos van a ser salvos. Los quebrantados van a ser sanados y los hambrientos van a ser alimentados”.
“Así que las iglesias eran fortalecidas en la fe, y diariamente crecían en números” (Hechos 16:5).
Comentarios del Editor
Una de las preguntas que el Ministerio Cordero y León ha recibido con más frecuencia a lo largo de los años es si podemos recomendar una iglesia sólida que crea en la Biblia en una ciudad en particular. A menos que hayamos desarrollado una relación con una iglesia específica, no podemos declarar qué iglesia o iglesias son vibrantes y están comprometidas a proclamar todo el consejo de la Escritura. Y simplemente no hay manera de hacer tal juicio basándose en encuestas o revisiones puntuales a distancia.
El artículo de Bob destacó una señal segura de que una iglesia está en sintonía con las Señales de los Tiempos y anima a sus miembros a servir como centinelas mientras esperan el regreso del Señor: Hay una sensación de que Dios va a manifestarse. Eso no sólo significa a través de la presencia del Espíritu Santo en un domingo dado (aunque esa expectativa es crítica). También significa vivir con una anticipación real y motivadora de que Jesús vendrá pronto.
Las iglesias con ese tipo de expectativa tienen muchas más probabilidades de comprometerse en un evangelismo serio, promover un discipulado auténtico y una vida santa, y animar a su congregación a mantener sus ojos en Jesús.
Encuentra una iglesia así y participa activamente en lo que Dios está haciendo allí. Si no hay iglesias de ese tipo en tu área, busca a otros cristianos con ideas afines y reúnanse para un estudio bíblico para formar una nueva iglesia. Las pequeñas iglesias en casas siguen el modelo de la iglesia primitiva más de cerca y crecerán mientras busquen glorificar al Señor y edificar a los santos.
Traducido por Donald Dolmus
Ministerio En Defensa de la Fe (endefensadelafe.org)
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