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viernes, 4 de septiembre de 2026

¿Cuánto más Tendremos que Aguantar a Estos Tontos?

Dr. Nathan Jones



¿Está la humanidad destinada a sufrir para siempre bajo el peso de gobiernos corruptos?

¡Alabado sea Dios! Nuestro Padre celestial no ha dejado esta preguntan en la que tanto se ha meditado, respuesta. La respuesta del Todopoderoso al problema del mal, en relación con los gobiernos humanos fallidos, fue finalmente dada, de todas las personas, al jefe del gobierno más poderoso de su época: Nabucodonosor, rey de Babilonia (605–562 a. C.). Dios proporcionó al mundo Su respuesta a través de un sueño revelado a Nabucodonosor, uno que el joven profeta Daniel interpretó y registró para nosotros en el capítulo 2 de Daniel.

El profeta reveló que el atribulado rey se había maravillado ante una enorme estatua forjada con la forma de un hombre. La cabeza de la estatua estaba hecha de oro fino; el pecho y los brazos de plata; el vientre y los muslos de bronce; se mantenía erguida sobre dos piernas de hierro; y sus pies estaban compuestos de una mezcla de hierro y barro. Y, para su absoluta sorpresa, el rey también presenció una piedra—descrita como “cortada sin manos [humanas]” (versículo 34)—que caía como un meteorito del cielo para golpear la estatua en sus pies. La gran estatua quedó reducida a cenizas, y su polvo se dispersó con el viento. De repente, la piedra caída del cielo se convirtió en una enorme montaña, hasta que llenó toda la tierra.

Daniel le dio todo el crédito a Dios por revelar lo que el rey Nabucodonosor había soñado, así como el significado del sueño: el fin profetizado de todos los imperios humanos. El propio profeta más tarde experimentaría dos de sus propias visiones dadas por Dios que volverían a reafirmar esta profecía. La primera fue la visión de las cuatro bestias, registrada en Daniel 7; y la segunda fue la visión de un carnero y un macho cabrío, en Daniel 8.

Cuando colocamos estos tres mensajes de Dios uno junto al otro y los comparamos, aprendemos que la estatua representaba cuatro reinos humanos temporales seguidos de un quinto reino divino. La cabeza de oro, correspondiente al león (7:4), identificaba explícitamente a Nabucodonosor como esa cabeza, como rey del Imperio Babilónico. El pecho y los brazos de plata, correspondientes al oso (7:5) y a la visión del carnero de dos cuernos (capítulo 8), representaban el Imperio Medo-Persa, que décadas más tarde conquistaría Babilonia. El vientre y los muslos de bronce, correspondientes al leopardo (7:6) y al macho cabrío peludo (capítulo 8), representaban el reemplazo del Imperio Medo-Persa por Grecia y su división tras la muerte de Alejandro Magno en el 323 a. C.

Las piernas de hierro, que corresponden a la bestia compuesta (7:7, 19), llegarían a identificarse como el Imperio Romano. La condición final de Roma, dividida y debilitada, estaba representada por los dos pies compuestos de una mezcla de hierro y arcilla. Los diez dedos de los pies correspondían a los diez cuernos (7:24), lo que indicaba que la forma final del gobierno humano terrenal dividiría el mundo en diez regiones, cada una gobernada por un rey poderoso.

Daniel también notó que los metales que formaban esta estatua gigantesca aumentaban en fuerza de la cabeza a los pies mientras que, curiosamente, al mismo tiempo, disminuían en valor. El historiador y teólogo judío Arnold Fruchtenbaum explicó que la monarquía babilónica era conocida por su valioso oro y un rey que estaba por encima de la ley; la monarquía medo-persa por su amor por la plata y un rey que estaba sujeto a la ley; los reyes griegos forjados en bronce no tenían derecho dinástico o real centralizado para gobernar; y Roma caminaba con fuerza como si fuera hierro, pero existía como una república liderada por una forma de gobierno imperial. Las visiones mostraban que el poder de cada gobierno humano sucesivo se volvía menos centralizado, hasta que el último consistiría en un arreglo de reparto de poder entre diez reyes y un “cuerno pequeño” que surgiría para gobernar todo el mundo, pero sólo por un breve tiempo (Daniel 7:8; 8:9-12).

La visión de Nabucodonosor predijo que llegaría un día en que los gobiernos humanos, en todas sus formas, serían eliminados por la llegada de esa piedra no tallada por manos humanas. El Dr. Fruchtenbaum enfatizó el hecho de que la piedra que vino del cielo denota un origen divino, siendo que las montañas en la Biblia a menudo simbolizan a un rey, un reino o un trono. 

Así que, en resumen, Daniel había profetizado que un gobernante divino irrumpiría del Cielo a la velocidad de un meteorito para aniquilar a todos los gobiernos humanos y establecer Su ilustre reino—uno que abarcará toda la Tierra. ¿Y cuándo podemos esperar que ocurra este fin de los gobiernos humanos?

En cuanto al momento de este venidero reino divino, Jesucristo dijo que este evento ocurriría después de que haya terminado la opresión de Jerusalén por parte de los gentiles y “se cumplan los tiempos de los gentiles” (Lucas 21:24-28). Los “tiempos de los gentiles” son ese largo período de la historia desde el exilio judío por el Imperio Babilónico en el 586 a. C. hasta la segunda venida del Mesías, cuando Cristo liberará personalmente la ciudad de Jerusalén, poniendo fin así a la influencia de las naciones gentiles sobre esa ciudad.

Debido a que el regreso del Mesías pondrá fin al “tiempo de los gentiles”, este próximo rey divino debe ser esa piedra metafórica que golpeó la estatua de Nabucodonosor que representaba a los gobiernos humanos y dispersó los restos como polvo. Eso significa que el fin del dominio gentil sólo puede ser logrado por la segunda persona de la Trinidad. Jesucristo mismo proclamó que, cuando regrese a la tierra, será Él quien golpeará a las naciones” (Ap. 19:15). Y una vez que esa gran obra se cumpla, el Mesías establecerá Su reino eterno y universal (Ap. 20-22).45 En ese glorioso día, los gobiernos bajo control humano finalmente se convertirán en una reliquia del pasado, reemplazados para siempre por el reino de Cristo. ¡Ven pronto, Señor Jesús!


Traducido por Donald Dolmus
Ministerio En Defensa de la Fe (endefensadelafe.org)

Original article:

Recurso Recomendado:

viernes, 13 de febrero de 2026

Video: Panorama de Daniel


En este programa, Graciela presenta un panorama del perspicaz libro de Daniel, el cual es esencial para comprender el libro de Apocalipsis. 

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Revista: El Rey Tiene la Última Jugada (pdf)

lunes, 8 de septiembre de 2025

El Movimiento del Tercer Templo y la Convergencia de los Últimos Días

Por Mondo Gonzales

Fui salvado a los 18 años, pero era completamente ignorante de los sucesos espirituales en 1993. Por la gracia de Dios, me sentí inmediatamente atraído a estudiar la naturaleza de los últimos días o lo que Jesús llamó, “el fin de la era”. Mantenía un archivador de tres anillos para coleccionar recortes de periódicos relacionados con varias profecías bíblicas. Añadía página tras página hasta que estuvo lleno. Con las señales de la convergencia escatológica ocurriendo a una velocidad increíble a nuestro alrededor, lo que tomaba muchos meses en la década de 1990 ahora sólo toma horas o días.

Una de las tendencias más problemáticas que estamos presenciando en este momento es, de hecho, un indicador clave de que estamos en los últimos días. Hay una convergencia de apostasía en la Iglesia, así como advirtió Pablo en 1 Timoteo 4:1 y 2 Timoteo 4:3-4. Sin embargo, las señales espirituales no son la única categoría que está convergiendo. 

Pero el Espíritu dice claramente que en los últimos tiempos algunos se apartarán de la fe, prestando atención a espíritus engañosos y a doctrinas de demonios” — 1 Timoteo 4:15

Los eventos proféticos que nos rodean son evidentes para que cualquier persona los observe en este momento. Demuestran que estamos siendo testigos del escenario que se está preparando para el fin de la era.

Próximamente: El Tercer Templo

Un acontecimiento que da testimonio del pronto regreso de Jesús son los exhaustivos preparativos que ya se están llevando a cabo para la construcción del Tercer Templo. Numerosas escrituras revelan que se construirá un tercer templo, aunque algunos en la Iglesia espiritualizan estas profecías para presuponer su cumplimiento de manera figurativa o metafórica. Examinemos la evidencia.

Comencemos en el Antiguo Testamento con el profeta Daniel. No tenemos espacio para cubrir las 70 semanas de Daniel en su totalidad, pero el último versículo del capítulo 9 es el que más nos concierne; describe los eventos de la última semana que aún están por cumplirse. Daniel 9:27 dice:

Y él hará un pacto firme con muchos por una semana, pero a la mitad de la semana pondrá fin al sacrificio y a la ofrenda. Sobre el ala de abominaciones vendrá el desolador, hasta que una destrucción completa, la que está decretada, sea derramada sobre el desolador” (NBLA).

De este pasaje, aprendemos que en el punto de la “mitad” de la semana (tres años y medio dentro del período de siete años), el Anticristo pondrá fin a los sacrificios y ofrendas. ¿Qué sacrificios? ¿Qué ofrendas? El Templo fue destruido en el año 70 d. C., y no ha habido sacrificios en Jerusalén en el Monte del Templo durante más de 1900 años.

Se le dijo a Daniel que los sacrificios y ofrendas tendrían lugar en este escenario futuro del tiempo del fin. Esto puede parecer muy confuso porque hoy no hay un templo físico para esos sacrificios y ofrendas. Entonces, ¿qué deberíamos concluir? 

Algunos afirman que Daniel estaba hablando en sentido figurado. Pero, una interpretación simbólica de Daniel 9:27 no tiene sentido, porque nos obligaría a asumir que la profecía de las 70 semanas de Daniel 9:24-27 ya se ha cumplido. Claramente no lo ha hecho.

Aunque hoy no vemos un templo, para que esta profecía se cumpla verdaderamente, un templo debe ser construido en algún momento del futuro. El Tercer Templo será construido, y ya sea que se complete un día antes del punto medio o años antes, estará en funcionamiento para los sacrificios en el punto medio del período de la Gran Tribulación.

La expectativa de que un templo será reconstruido en el futuro se basa en una deducción lógica del propio texto y está anclada en la convicción de que, cuando Dios da una profecía, ésta debe cumplirse o Dios es un mentiroso. Aunque quizás no entendamos cómo, ni creamos que sea posible, Dios no puede fallar. Observa lo que Dios dice sobre la profecía: “Ciertamente he hablado; ciertamente lo haré” (Isaías 46:9-11).

Siempre debemos interpretar las Escrituras de manera directa. Esto es especialmente cierto cuando se trata de pasajes proféticos. Muchos maestros de la Biblia en el pasado dudaron que Israel alguna vez volviera a ser una nación. En lugar de aceptar la profecía literalmente, eligieron espiritualizar, simbolizar o ignorar abiertamente los pasajes proféticos. Sin embargo, aquellos que los tomaron literalmente eventualmente fueron vindicados.

El Testimonio de Jesús

Una segunda prueba de un futuro tercer templo físico es dada por Jesús mismo en el Discurso del Monte de los Olivos. Mateo 24:15 dice: “Así que cuando veáis la abominación de la desolación de la que habló el profeta Daniel, en pie en el lugar santo (el que lee, entienda)…” (Mateo 24:15; también Marcos 13:14).

La frase “lugar santo” tiene dos ocurrencias similares en el Nuevo Testamento griego (Hechos 6:13; 21:28). Ambas referencias en el libro de los Hechos se refieren al Templo. Por lo tanto, Jesús, como profeta, nos dio un vistazo a un período futuro cuando ocurrirá una abominación en el Templo. A pesar de que no existe ningún Templo hoy en día, sabemos que la abominación de la desolación ocurrirá en un Templo que será construido en el futuro.

“Así que cuando veáis la abominación de la desolación de la que habló el profeta Daniel, en pie en el lugar santo (el que lee, entienda)…” — Mateo 24:15

La frase “abominación de la desolación” aparece en Daniel 9:27; 11:31; 12:11 y en el libro apócrifo de 1 Macabeos 1:41-59. Daniel 11:31 (“Y establecerán la abominación de la desolación”; NBLA) y los pasajes de Macabeos se refieren a un evento que sólo puede interpretarse como un evento físico real que ocurrió en el siglo II a. C. El rey seléucida Antíoco IV entró en el santuario en 167 a. C. y lo profanó poniendo un ídolo sobre el altar mezclado con sangre de cerdo (Josefo, Antigüedades 12: Cap. 5, Pár. 4; 1 Macabeos 1). Según el historiador judío, Josefo:

Ahora bien, aconteció que, después de dos años, en el año ciento cuarenta y cinco, el día veinticinco de ese mes, que nosotros llamamos Chasleu, y los macedonios Apeleo, en la olimpíada ciento cincuenta y tres, el rey subió a Jerusalén y, fingiendo paz, tomó posesión de la ciudad por traición; …Y cuando el rey hubo construido un altar de ídolos sobre el altar de Dios, mató cerdos sobre él, y así ofreció un sacrificio que no estaba de acuerdo con la ley ni con el culto religioso judío en ese país”.

1 Macabeos 1:54 lo describe de esta manera: “El día quince del mes de Quisleu del año ciento cuarenta y cinco, el rey cometió un horrible sacrilegio, pues construyó un altar pagano encima del altar de los holocaustos. Igualmente, se construyeron altares en las demás ciudades de Judea”.

Sin embargo, tanto Daniel 9:27 (“sobre alas de las abominaciones vendrá uno que hace desolación”) como 12:11 (“la abominación que causa desolación”; ESV) describen profecías que se cumplirán al final de los tiempos. Jesús insinúa que lo que ocurrió durante el período macabeo fue un prototipo de lo que ocurrirá nuevamente al final de los tiempos durante el período de la Tribulación de siete años. Por lo tanto, para que se cumplan las palabras de Jesús, un tercer templo debe ser reconstruido. Ésta es una deducción lógica del texto de las Escrituras.

La Afirmación de Pablo

El tercer pasaje que señala hacia la futura construcción de un tercer templo es 2 Tesalonicenses 2 (ver también Isaías 13:6-13; Joel 2:1-2; y Amós 5:18-20). Pablo enseñó a los tesalonicenses extensamente sobre el próximo período de Tribulación de siete años conocido como el “Día del Señor” y los eventos que condujeron a su llegada. Estaban confundidos y lo más probable es que habían leído una carta falsa, supuestamente de Pablo, tratando de convencerlos de que el Día del Señor ya había llegado.

En su segunda carta a los tesalonicenses, Pablo les recordó el orden de los eventos que les había enseñado anteriormente mientras estaba con ellos:

Nadie los engañe de ninguna manera; porque esto no sucederá sin que venga primero la apostasía y se manifieste el hombre de iniquidad, el hijo de perdición. Éste se opondrá y se alzará contra todo lo que se llama Dios o que se adora, tanto que se sentará en el templo de Dios haciéndose pasar por Dios” (2 Tes. 2:3-4, RVA-2015).

Pablo afirmó que el Día del Señor (el período de Tribulación de siete años) comenzará con la rebeldía (apostasía) y la revelación del hombre de iniquidad (Anticristo). Ni la apostasía ni el Anticristo ocurrieron en el primer siglo, por lo que el Día del Señor aún no había llegado.

Pablo continuó describiendo lo que el Anticristo hará después de que comience el Día del Señor. Tomará su asiento en el Templo de Dios proclamándose a sí mismo como Dios, un evento de profanación llamado “la abominación de la desolación”. Pablo dio esta instantánea profética en un momento en que el Templo todavía estaba en pie. Sin embargo, fue destruido en el 70 d. C. Probablemente muchas personas se preguntaron qué hacer con la profecía de Pablo, ya que no se cumplió en el primer siglo y no podría cumplirse sin un templo en pie.

Todavía estamos esperando casi dos mil años después, pero debemos permitir que el texto signifique lo que dice de manera directa y literal. Hoy, Jerusalén está bajo el control soberano de Israel. Varias naciones están trasladando sus embajadas a Jerusalén. Las actitudes religiosas y políticas han cambiado drásticamente en los últimos 15 años, y podemos ver una convergencia de múltiples factores anticipando la construcción del Tercer Templo.

La Visión de Juan

El pasaje final que profetiza la reconstrucción de un tercer templo físico en los últimos días se encuentra en el Apocalipsis, donde Juan fue catapultado en el Espíritu para ver el futuro. El Señor Jesús reveló muchos aspectos de la Tribulación de siete años que Él instruyó a Juan a registrar y enviar a las Siete Iglesias (Apocalipsis 1:11).

En Apocalipsis 11:1-2, Juan vio el Templo físicamente reconstruido:

Entonces me fue dada una caña, semejante a una vara de medir, y se me dijo: Levántate y mide el templo de Dios y el altar, y a los que en él adoran. Y deja aparte el atrio de afuera del templo. Y no lo midas, porque ha sido dado a los gentiles, y ellos pisotearán la ciudad santa por cuarenta y dos meses”.

El ángel que le dijo que midiera dio testimonio de un Templo de Dios y un altar existentes en la ciudad de Jerusalén durante el futuro Día del Señor. Esta misma palabra griega, “metreo”, se utiliza en otras partes del libro de Apocalipsis para medir algo real y físico (Ap. 21:15-17). Dado que el Templo de Dios existe en el futuro Día del Señor, podemos deducir que debe ser construido antes de ese tiempo. Es bastante razonable esperar ver preparativos para reconstruir el próximo Templo a medida que vemos el fin de la era acercándose rápidamente.

Testigos Oculares Fieles

Si le creemos a Dios, también deberíamos creer en Su Palabra profética. 

La Biblia enseña que la verdad debe ser establecida por dos o tres testigos (Dt. 19:15; Mateo 18:16). Dios nos ha dado cuatro profetas (Daniel, Jesús, Pablo y Juan) para enseñarnos que un futuro templo físico existirá en el Día del Señor. Pero no será construido en un día.

No deberíamos sorprendernos de que será un proceso que involucra muchas capas, personas, dinero y más para verlo realizado. La anticipación del Tercer Templo es evidente incluso en los titulares de los periódicos. Por ejemplo, en septiembre de 2022, los medios se hicieron eco de informes de que cinco vaquillas rojas estaban siendo transportadas a Israel para preparar la purificación y reinauguración del Templo.

Estos acontecimientos proféticos nos muestran que la llegada del Mesías se acerca rápidamente. ¡La convergencia está aquí!

Mondo Gonzales fue pastor durante 15 años antes de unirse al equipo de Prophecy Watchers en Oklahoma City. Es copresentador del programa de televisión Prophecy Watchers y escritor e investigador de la revista homónima. Ha colaborado con el Ministerio Cordero y León en varios episodios de Cristo en la Profecía y otros proyectos.

Traducido por Donald Dolmus
Ministerio En Defensa de la Fe (endefensadelafe.org)

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jueves, 15 de mayo de 2025

3 Señales de Daniel que Anuncian el Fin del Mundo

Por Dr. Nathan E. Jones


[Nota: El siguiente es un extracto del capítulo del Dr. Nathan Jones en el libro, Tracking Toward Tribulation and the Any-Moment Intervention by Jesus Christ, editado por Terry James, con la colaboración de Tim Moore. Pida su copia en Amazon (tapa blanda, Kindle y audiolibro)].    

Aunque oí, no pude entender: así que dije: Mi Señor, ¿cuál será el resultado de estos eventos?” (Daniel 12:8; NASB1995).

El profeta Daniel había estado escuchando atentamente al ángel Gabriel pronunciando una serie de mensajes alucinantes. Dios estaba revelando el ascenso y la caída de grandes imperios, lo que finalmente conduciría a un imperio global dirigido por un déspota, a quien el apóstol Juan llamaría más tarde el Anticristo, con su inevitable destrucción por medio de la mano de Dios.

Por supuesto, todos estos grandes imperios estaban todavía tan lejos en el futuro, desde la perspectiva de Daniel, que obviamente estaba bastante perplejo por lo que estaba escuchando. Frotándose la frente arrugada en señal de confusión, Daniel le pidió al poderoso mensajero de Dios que le diera alguna explicación. Para su consternación, el ángel respondió con un firme: “¡De ninguna manera!”. Explicó que Daniel nunca podría entender realmente estas profecías, porque era necesario que sucedieran demasiados eventos antes de que pudieran cumplirse y, por lo tanto, entenderse correctamente.

Afortunadamente, Gabriel agregó que habría tres señales principales que marcarían el “tiempo del fin”, en el que culminaría el final de esta serie de eventos. Encontramos el texto fuente de estas señales en Daniel 12:4. “Pero tú, Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos correrán de aquí para allá, y la ciencia aumentará”. Añadió que sólo aquellos que vivieran en los tiempos del fin, y que fueran “entendidos” (es decir, espiritualmente discernidores) entenderían por fin estas profecías. Reconocerían que el aumento exponencial en el conocimiento, los viajes y la comprensión profética anunciarían el fin de estos reinos controlados por los humanos con el segundo advenimiento del Mesías, que establecería Su reinado milenial terrenal (Daniel 12:3-10).

1) Aumento del Conocimiento

Exploremos la primera señal: un gran aumento del conocimiento.

A menos que seas un niño pequeño que juega con el Android de tu madre, has vivido lo suficiente como para darte cuenta de que la forma en que obtenemos información ha cambiado mucho— demasiado — en las últimas décadas. Ni siquiera hablemos de décadas, sino de años. El niño que llega a la edad adulta hoy puede, con un escalofrío, mirar hacia atrás a principios de la década del año 2000, cuando no había Wikipedia, ni Gmail, ni redes sociales como Facebook y Twitter (ahora llamada X), ni computación en la nube, ni tabletas, ni teléfonos inteligentes y, ciertamente, no había conectividad a Internet de alta velocidad. ¿Recuerdas el sonido que hacía un módem cuando conectaba a un internauta a la World Wide Web? Hazle esa pregunta a un niño de diez años hoy y ni siquiera podría decírtelo. Ni siquiera Bob Dylan podría haber imaginado lo mucho que cambiarían las cosas cuando, en la edad de piedra de 1963, cantó “The Times They Are A-changin” (Los tiempos, están cambiando).

Sin embargo, los tiempos no siempre fueron así. Durante miles de años de historia humana, la vida permaneció prácticamente igual. Claro, cada 300 años más o menos, el mundo lograba una innovación que revolucionaba el mundo, moviendo a la humanidad de, digamos, la Edad de Bronce a la Edad de Hierro. Pero, en su mayor parte, las limitaciones en los viajes dejaron a la mayoría de los inventos acordonados en un pequeño rincón del mundo. Pero, entonces, finalmente llegó el año 1454 d. C., y el orfebre alemán Johannes Gutenberg lanzó la primera prensa de tipos móvil y reutilizable (como una fotocopiadora antigua). Por fin, las palabras de conocimiento podían ser copiadas masivamente en papel y distribuidas por todas partes. La era del libro impreso revolucionó el mundo, y Gutenberg comenzó con la fuente de todo conocimiento—la Biblia.

¿Te sorprendió saber en tus clases de historia que los avances que más han cambiado el mundo se han hecho en los últimos 150 años más o menos? Y, a medida que nos acercábamos a nuestros días, ¿cómo cada descubrimiento se producía cada vez más rápido, a medida que se lograba un avance sobre otro? Esta aceleración cada vez más rápida en el aprendizaje se denomina Curva Exponencial. Nuestro conocimiento ha experimentado un crecimiento exponencial a medida que un avance se construye sobre otro a un ritmo cada vez más rápido.

¿Cuál dirías que ha sido el descubrimiento más importante que nos ha ayudado a facilitar el advenimiento de esta explosión masiva en el crecimiento del conocimiento? Si respondiste “la computadora”, entonces estarías en lo correcto.

Cuando se trata de la curva exponencial de las computadoras, el viejo chiste es: “¿Cómo sabes cuándo tu computadora está obsoleta?”. La respuesta es: “Cuando la sacas de la caja”. Sin embargo, eso no está muy lejos de la verdad, ya que las compañías de computadoras duplican las velocidades de procesamiento de las computadoras aproximadamente cada 18 meses. Conocida como la Ley de Moore (en honor al cofundador de Intel, Gordon Moore), ésta es sólo una manifestación de la tendencia mayor en la forma en que todos los cambios ocurren a un ritmo exponencial. En 2023, las computadoras cuánticas comenzaron a procesar a velocidades equivalentes al cerebro humano. Para el año 2045, en apenas un cuarto de siglo, la Ley de Moore predice que poseeremos computadoras con la capacidad computacional equivalente a toda la raza humana.

No sólo la curva exponencial en todas las áreas de la tecnología informática ha aumentado nuestro conocimiento a niveles estupendos, sino que las computadoras han ayudado en todos los principales descubrimientos científicos de nuestros días. Tampoco necesitamos meter tantos datos en nuestros cerebros, ya que la capacidad de almacenar y acceder fácilmente a los datos significa que podemos seguir aprendiendo como nunca antes lo habíamos aprendido en la historia de la humanidad.

La curva exponencial no se limita sólo a las computadoras. Otros avances en biomedicina, ciencias espaciales, ingeniería química, ingeniería humana y todas las demás ciencias han ido subiendo más rápido y más pronunciadamente en sus curvas exponenciales con cada día que pasa.

Se espera que, en los próximos cinco años, la tecnología mundial sea 32 veces más avanzada de lo que es hoy. También se ha estimado que el 65% de los niños de jardín de infantes de hoy, una vez que finalmente se gradúen de la universidad, terminarán trabajando en trabajos completamente nuevos que, en este momento, ni siquiera existen.

Considere que, hace sólo cien años, la información que la mayoría de la gente aprendió a lo largo de toda su vida equivalía al contenido de una edición dominical de The New York Times. Nuestra capacidad actual de consumir prácticamente la misma cantidad de información diariamente muestra cuánto ha aumentado el conocimiento de la humanidad en un período de tiempo muy corto.

El aumento exponencial del conocimiento actual apunta al hecho de que estamos viviendo en los tiempos del fin profetizados, y que Jesucristo vendrá pronto.

2) Aumento del Transporte

Note que, en esa misma profecía, el ángel le dijo a Daniel que, además de un gran aumento en el conocimiento, “muchos correrán de aquí para allá” (Daniel 12:4). Este tremendo aumento en los viajes también ocurriría en el mismo contexto, que es el de los tiempos del fin. Dios estaba revelando que, una vez que la gente comenzara a ir de un lado a otro, tanto más lejos como más rápido, esos años finales, antes de que Cristo regresara para establecer Su Reino Milenial, finalmente estaban sobre nosotros.

Detente y piensa cómo viajaba la gente hace un siglo. La mayoría de los caminos ni siquiera estaban pavimentados y eran transitados por carros tirados por caballos. Mira en YouTube el video de San Francisco grabado en 1906 y verás muchos más caballos que carruajes sin caballos. La gente rara vez, o nunca, abandonaba sus ciudades natales. La domesticación de animales y los primeros comienzos de las carreteras decentes, luego las bicicletas, los globos, los botes y los automóviles simples se desarrollaron, pero no fueron ampliamente recibidos.

Desde principios del siglo XX, la humanidad inventó aviones y jets, e incluso hemos abandonado la atmósfera de la Tierra en cohetes y transbordadores espaciales. Antes, la gente tardaba meses en viajar al extranjero en barco, pero ahora recorremos esa misma distancia en el extranjero en cuestión de horas. En el mundo de hoy, las personas siempre están en movimiento, tal como el ángel profetizó a Daniel.

El aumento exponencial de los viajes en la actualidad apunta al hecho de que Jesucristo regresará pronto.

3) Aumento en la Comprensión de la Profecía

¿Sabías que la profecía bíblica constituye un enorme 31% de la Biblia? El plan general de Dios para las edades parece ser más bien como un rompecabezas de 100 piezas, y hasta ahora, Él sólo ha provisto 75 piezas. Uno puede distinguir el contorno de una imagen, pero hasta que se desarrollen ciertos eventos, que luego agregan otra nueva pieza al rompecabezas, la imagen permanece incompleta.

Aun así, las 75 piezas que tenemos ahora son mucho más numerosas que las que Daniel alguna vez tuvo. Como Jesús explicó a sus discípulos: “De cierto os digo que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron” (Mateo 13:17). Incluso entonces, los apóstoles no entendieron muchas de las enseñanzas de Cristo hasta después de Su resurrección, cuando Él las explicó abiertamente; y luego envió al Espíritu Santo en Pentecostés, para proporcionar más iluminación. Incluso entonces, los apóstoles esperaban el inminente regreso de Cristo y no una larga espera de 2,000 años.

Hoy en día, las diversas señales de los tiempos del fin, relacionadas con la naturaleza, la sociedad, la política mundial, la tecnología, Israel y las señales espirituales están llegando a nosotros a un ritmo tan fantástico que los maestros de profecía bíblica como el Dr. Ron Rhodes han comenzado a llamar al fenómeno “La Convergencia”. Tantas señales de los tiempos del fin que convergiendo a la vez han mejorado enormemente nuestra comprensión de la profecía bíblica de los tiempos del fin, tal como Gabriel lo predijo.

El aumento exponencial de hoy en día en la comprensión de la Palabra profética de Dios apunta al hecho de que Jesucristo regresará pronto.

Reconocer los Tiempos

Estas tres señales principales, junto con cientos más provistas en la Biblia, se están cumpliendo en nuestros días, revelando el hecho de que el Señor podría regresar en cualquier momento. Al mirar a través del filtro de la Biblia todos los acontecimientos maravillosos, pero aterradores, que se desarrollan ante nosotros, debemos entender claramente los tiempos en los que vivimos. Como resultado, nos consuela saber que Dios lo tiene todo bajo control, que tiene un gran plan en marcha y que Sus hijos juegan un papel vital en ese plan. Los cristianos estamos llamados a servir a Dios en estos tiempos oscuros con todos nuestros dones, recursos y experiencia únicos.

Para aquellos de ustedes que aún no han aceptado a Jesucristo como su Salvador, pero ahora reconocen que estamos viviendo en los tiempos del fin, darse cuenta debería actuar como un despertador que los despierta al hecho de que al mundo no le queda mucho tiempo. Todos vivimos en tiempo prestado. Por lo tanto, acepte el hecho de que Dios ama tanto al mundo que dio a Su Hijo unigénito para que todo aquel que cree en Él no se pierda, sino que tenga vida eterna (Juan 3:16).

Recurso

Con la mayoría de los púlpitos ahora tristemente desprovistos de enseñanza y predicación profética, es crucial que a los cristianos se les dé la verdad a medida que se acerca el tiempo de la Tribulación. Los claros e impactantes capítulos de Tim Moore y Nathan Jones en este libro proclaman las advertencias de Dios acerca de estos tiempos actuales y ayudan a cumplir las palabras del gran profeta Daniel, inspiradas por el Espíritu Santo: “Los sabios sí entenderán”.

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martes, 3 de septiembre de 2024

¿Es el Libro de Daniel una Falsificación?

Por Dr. David Bowen

Los críticos de las Escrituras dicen que Daniel es una falsificación que fue escrita durante el período macabeo — los cuatrocientos años entre el Antiguo y el Nuevo Testamento. ¿Por qué afirman esto incorrectamente? Porque el contenido de Daniel es tan preciso, pero también tan adelantado a su tiempo, que aquellos que no tienen una visión elevada de la inspiración y la inerrancia creen que Dios no pudo haberle dado a Daniel estas palabras para que las escribiera.

Dos veces, Daniel afirmó ser el autor, en Daniel 7:12 y 12:4. Escribió en tercera persona hasta el capítulo 7. Sin embargo, de los capítulos 7 al 12, escribió en primera persona. Además, Ezequiel 14:14 habla de la obediencia de Daniel y Ezequiel 28:3 habla del carácter de Daniel. La confirmación definitiva de que Daniel escribió este libro se encuentra en las palabras de Jesús en Mateo 24:15 y Marcos 13:14.

Interpretación Divina

Una clave para entender los libros proféticos, como Daniel, Ezequiel, Zacarías y Apocalipsis, es entender que la profecía tendrá visiones, símbolos y, lo que es más importante, alguna interpretación divina. En el caso de Daniel, vemos varias veces donde un ángel explica la visión que Daniel está viendo. Esto es importante porque, en los capítulos 2, 7, 8, 10, 11 y 12, Daniel registra la verdad que sólo Dios podía revelar.

Cuando un profeta ve la visión, las registra exactamente como las ve. A menudo él mismo no los entiende, por lo que un intérprete, a menudo un ángel, explica el significado de la visión.

El Tema de Daniel

La estructura de Daniel no es temática cronológica. Lo mismo puede decirse del libro de Jeremías. El tema de Jeremías explica la razón del castigo divino de Judá. Daniel registra desde la perspectiva de los que están en cautiverio. El tema general de Daniel es “El tiempo de los gentiles”. Además del aspecto profético de Daniel, esta obra también detalla cómo los judíos pueden vivir en un mundo gentil y ser fieles a la ley de Moisés. Además, este libro enseña a las naciones gentiles la naturaleza del Dios de Abraham, Isaac y Jacob.

El Tiempo de Daniel

Por último, veamos el tiempo del libro de Daniel. Tres veces, el rey babilonio Nabucodonosor se apoderó de Jerusalén y llevó a los judíos exiliados de regreso a Babilonia. Esto sucedió a lo largo de diecinueve años. La primera captura ocurrió en el año 605 a. C., cuando un joven Daniel fue llevado a Babilonia. La segunda captura ocurrió cuando Ezequiel y su esposa estaban entre los 10,000 judíos llevados cautivos a Babilonia en el año 597 a. C. — cuando Ezequiel tenía unos 25 años. La tercera y última captura ocurrió en 586 a. de C. 2 Reyes 25:8 registra la fecha muy específicamente: “En el mes quinto, a los siete días del mes, en el año diecinueve de Nabucodonosor, rey de Babilonia”.

Con la destrucción de Jerusalén, los babilonios se llevaron todos los artículos de plata y oro del Templo y se llevaron a muchos judíos a Babilonia. Esto plantea una pregunta importante: ¿Fue derrotado el Dios de Israel? En la antigüedad, cuando una nación era derrotada, sus dioses también eran derrotados. ¡Su Dios también va al cautiverio! Pero no había ningún ídolo de Dios en el templo judío para que los babilonios lo tomaran y conquistaran. El Dios de Abraham, Isaac y Jacob no pudo ser capturado y derrotado. Saquearon todos los vasos utilizados para el culto, pero esa decisión eventualmente llevaría a la caída de Babilonia.

Traducido por Donald Dolmus
Ministerio En Defensa de la Fe (endefensadelafe.org)

Original article:

miércoles, 14 de agosto de 2024

Nuestra Ventaja Sobre Daniel

 Por Tim Moore

La vida de Daniel tenía los ingredientes de una gran tragedia. Llevado al exilio por el pueblo que conquistó su nación, podría haber sucumbido a la desesperación o haber sido subsumido en la cultura pagana de Babilonia. En cambio, decidió permanecer fiel al Dios de Abraham, Isaac y Jacob. Debido a que era fiel, el Señor le dio visiones dramáticas de los Tiempos del Fin.

Del mismo modo, el apóstol Juan fue exiliado a la isla de Patmos a finales del siglo I bajo el reinado de Domiciano. Él también podría haber abandonado la esperanza, pero fue un “participante de la tribulación, del reino y de la perseverancia que hay en Jesús” a causa de la palabra de Dios y del testimonio de Jesús.

Tanto Daniel como Juan fueron bastante realistas acerca de las visiones que se les dieron, y ambos registraron que no entendían todo lo que veían. Daniel lo dijo de manera directa (Daniel 12:8) y Juan utilizó constantemente la palabra “semejante”, para transmitir que era difícil incluso describir las maravillas que vio. Pero, mientras que Dios le dijo a Daniel que “estas palabras están ocultas hasta el tiempo del fin”, cuando “los entendidos comprenderán” (12:9-10), a Juan se le dijo: “No selles las palabras de la profecía de este libro, porque el tiempo está cerca” (22:10).

Ciertamente, hay aspectos del plan eterno de Dios que están más allá de la comprensión humana. Daniel testificó: “Él revela lo profundo y lo escondido, y sabe lo que se oculta en las sombras. ¡En él habita la luz!” (Daniel 2:22) Pero, incluso el gran vidente e intérprete de sueños y visiones no pudo entender todo lo que fue revelado. A Juan se le dijo deliberadamente que no registrara las cosas que los siete truenos hablaron en el cielo (Ap. 10:4). Pero Dios ha elegido revelar ciertas cosas a aquellos que son Suyos. Moisés respetó este equilibrio que honraba a Dios. Él escribió: “Lo secreto pertenece al Señor nuestro Dios, pero lo revelado nos pertenece a nosotros y a nuestros hijos para siempre...” (Dt. 29:29).

Tenemos una ventaja de la que carecían Moisés, Daniel e incluso Juan. Tenemos una visión retrospectiva.

Vivimos en el siglo XXI, y conocemos la identidad del Mesías y podemos adorarlo por Su nombre. En la Era de la Iglesia, tenemos la bendición del Espíritu Santo: “el Espíritu de la verdad [que Jesús envió] para guiarnos a toda la verdad... y anunciar[nos] las cosas por venir” (Juan 16:13). Y, a medida que se acercan los Tiempos del Fin, tenemos la promesa dada a Daniel de que “los entendidos comprenderán”.

Traducido por Donald Dolmus
Ministerio En Defensa de la Fe (endefensadelafe.org)

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viernes, 28 de junio de 2024

Daniel Acerca de la Comprensión Oportuna de la Profecía

Por Dr. Nathan E. Jones

Pero, en cuanto a mí, yo oí, pero no pude entender; entonces dije: “Mi señor, ¿cuál será el resultado de estos acontecimientos?” (Daniel 12:8; NASB95).

El profeta Daniel había estado escuchando atentamente al ángel Gabriel pronunciando una serie de mensajes alucinantes. Dios estaba revelando el ascenso y la caída de grandes imperios, lo que finalmente conduciría a un imperio global dirigido por un déspota, a quien el apóstol Juan llamaría más tarde el Anticristo, con su inevitable destrucción por medio de la mano de Dios.

Por supuesto, todos estos grandes imperios estaban todavía tan lejos en el futuro, desde la perspectiva de Daniel, que obviamente estaba bastante perplejo por lo que estaba escuchando. Frotándose la frente arrugada en señal de confusión, Daniel le pidió al poderoso mensajero de Dios que le diera alguna explicación. Para su consternación, el ángel respondió con un firme: “¡De ninguna manera!”. Explicó que Daniel nunca podría entender realmente estas profecías, porque era necesario que sucedieran demasiados eventos antes de que pudieran cumplirse y, por lo tanto, entenderse correctamente.

Afortunadamente, Gabriel agregó que habría tres señales principales que marcarían el “tiempo del fin” en el que culminaría el final de esta serie de eventos. Encontramos el texto fuente de estas señales en Daniel 12:4. “Pero tú, Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos correrán de aquí para allá, y la ciencia aumentará”. Añadió que sólo aquellos que vivieran en los tiempos del fin, y que fueran “entendidos” (es decir, espiritualmente discernidores) entenderían por fin estas profecías. Reconocerían que el aumento exponencial en el conocimiento, los viajes y la comprensión profética anunciarían el fin de estos reinos controlados por los humanos con el segundo advenimiento del Mesías, que establecería Su reinado milenial terrenal (Daniel 12:3-10).

1) Aumento del Conocimiento

Exploremos la primera señal—un gran aumento en el conocimiento.

A menos que seas un niño pequeño que juega con el Android de tu madre, has vivido lo suficiente como para darte cuenta de que la forma en que obtenemos información ha cambiado mucho— demasiado — en las últimas décadas. Ni siquiera hablemos de décadas, sino de años. El niño que llega a la edad adulta hoy puede, con un escalofrío, mirar hacia atrás a principios de la década del año 2000, cuando no había Wikipedia, ni Gmail, ni redes sociales como Facebook y Twitter (ahora llamada X), ni computación en la nube, ni tabletas, ni teléfonos inteligentes y, ciertamente, no había conectividad a Internet de alta velocidad. ¿Recuerdas el sonido que hacía un módem cuando conectaba a un internauta a la World Wide Web? Hazle esa pregunta a un niño de diez años hoy y ni siquiera podría decírtelo. Ni siquiera Bob Dylan podría haber imaginado lo mucho que cambiarían las cosas cuando, en la edad de piedra de 1963, cantó “The Times They Are A-changin” (Los tiempos, están cambiando).

Sin embargo, los tiempos no siempre fueron así. Durante miles de años de historia humana, la vida permaneció prácticamente igual. Claro, cada 300 años más o menos, el mundo lograba una innovación que revolucionaba el mundo, moviendo a la humanidad de, digamos, la Edad de Bronce a la Edad de Hierro. Pero, en su mayor parte, las limitaciones en los viajes dejaron a la mayoría de los inventos acordonados en un pequeño rincón del mundo. Pero, entonces, finalmente llegó el año 1454 d. C., y el orfebre alemán Johannes Gutenberg lanzó la primera prensa de tipos móvil y reutilizable (como una fotocopiadora antigua). Por fin, las palabras de conocimiento podían ser copiadas masivamente en papel y distribuidas por todas partes. La era del libro impreso revolucionó el mundo, y Gutenberg comenzó con la fuente de todo conocimiento—la Biblia.

¿Te sorprendió saber en tus clases de historia que los avances que más han cambiado el mundo se han hecho en los últimos 150 años más o menos? Y, a medida que nos acercábamos a nuestros días, ¿cómo cada descubrimiento se producía cada vez más rápido, a medida que se lograba un avance sobre otro? Esta aceleración cada vez más rápida en el aprendizaje se denomina Curva Exponencial. Nuestro conocimiento ha experimentado un crecimiento exponencial a medida que un avance se construye sobre otro a un ritmo cada vez más rápido.

¿Cuál dirías que ha sido el descubrimiento más importante que nos ha ayudado a facilitar el advenimiento de esta explosión masiva en el crecimiento del conocimiento? Si respondiste “la computadora”, entonces estarías en lo correcto.

Cuando se trata de la curva exponencial de las computadoras, el viejo chiste es: “¿Cómo sabes cuándo tu computadora está obsoleta?”. La respuesta es: “Cuando la sacas de la caja”. Sin embargo, eso no está muy lejos de la verdad, ya que las compañías de computadoras duplican las velocidades de procesamiento de las computadoras aproximadamente cada 18 meses. Conocida como la Ley de Moore (en honor al cofundador de Intel, Gordon Moore), ésta es sólo una manifestación de la tendencia mayor en la forma en que todos los cambios ocurren a un ritmo exponencial. En 2023, las computadoras cuánticas comenzaron a procesar a velocidades equivalentes al cerebro humano. Para el año 2045, en apenas un cuarto de siglo, la Ley de Moore predice que poseeremos computadoras con la capacidad computacional equivalente a toda la raza humana.

No sólo la curva exponencial en todas las áreas de la tecnología informática ha aumentado nuestro conocimiento a niveles estupendos, sino que las computadoras han ayudado en todos los principales descubrimientos científicos de nuestros días. Tampoco necesitamos meter tantos datos en nuestros cerebros, ya que la capacidad de almacenar y acceder fácilmente a los datos significa que podemos seguir aprendiendo como nunca antes lo habíamos aprendido en la historia de la humanidad.

La curva exponencial no se limita sólo a las computadoras. Otros avances en biomedicina, ciencias espaciales, ingeniería química, ingeniería humana y todas las demás ciencias han ido subiendo más rápido y más pronunciadamente en sus curvas exponenciales con cada día que pasa.

Se espera que, en los próximos cinco años, la tecnología mundial sea 32 veces más avanzada de lo que es hoy. También se ha estimado que el 65% de los niños de jardín de infantes de hoy, una vez que finalmente se gradúen de la universidad, terminarán trabajando en trabajos completamente nuevos que, en este momento, ni siquiera existen.

Considere que, hace sólo cien años, la información que la mayoría de la gente aprendió a lo largo de toda su vida equivalía al contenido de una edición dominical de The New York Times. Nuestra capacidad actual de consumir prácticamente la misma cantidad de información diariamente muestra cuánto ha aumentado el conocimiento de la humanidad en un período de tiempo muy corto.

El aumento exponencial del conocimiento actual apunta al hecho de que estamos viviendo en los tiempos del fin profetizados, y que Jesucristo vendrá pronto.

2) Aumento del Transporte

Note que, en esa misma profecía, el ángel le dijo a Daniel que, además de un gran aumento en el conocimiento, “muchos correrán de aquí para allá” (Daniel 12:4). Este tremendo aumento en los viajes también ocurriría en el mismo contexto, que es el de los tiempos del fin. Dios estaba revelando que, una vez que la gente comenzara a ir de un lado a otro, tanto más lejos como más rápido, esos años finales, antes de que Cristo regresara para establecer Su Reino Milenial, finalmente estaban sobre nosotros.

Detente y piensa cómo viajaba la gente hace un siglo. La mayoría de los caminos ni siquiera estaban pavimentados y eran transitados por carros tirados por caballos. Mira en YouTube el video de San Francisco grabado en 1906 y verás muchos más caballos que carruajes sin caballos. La gente rara vez, o nunca, abandonaba sus ciudades natales. La domesticación de animales y los primeros comienzos de las carreteras decentes, luego las bicicletas, los globos, los botes y los automóviles simples se desarrollaron, pero no fueron ampliamente recibidos.

Desde principios del siglo XX, la humanidad inventó aviones y jets, e incluso hemos abandonado la atmósfera de la Tierra en cohetes y transbordadores espaciales. Antes, la gente tardaba meses en viajar al extranjero en barco, pero ahora recorremos esa misma distancia en el extranjero en cuestión de horas. En el mundo de hoy, las personas siempre están en movimiento, tal como el ángel profetizó a Daniel.

El aumento exponencial de los viajes en la actualidad apunta al hecho de que Jesucristo regresará pronto.

3) Aumento en la Comprensión de la Profecía

¿Sabías que la profecía bíblica constituye un enorme 31% de la Biblia? El plan general de Dios para las edades parece ser más bien como un rompecabezas de 100 piezas, y hasta ahora, Él sólo ha provisto 75 piezas. Uno puede distinguir el contorno de una imagen, pero hasta que se desarrollen ciertos eventos, que luego agregan otra nueva pieza al rompecabezas, la imagen permanece incompleta.

Aun así, las 75 piezas que tenemos ahora son mucho más numerosas que las que Daniel alguna vez tuvo. Como Jesús explicó a sus discípulos: “De cierto os digo que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron” (Mateo 13:17). Incluso entonces, los apóstoles no entendieron muchas de las enseñanzas de Cristo hasta después de Su resurrección, cuando Él las explicó abiertamente; y luego envió al Espíritu Santo en Pentecostés, para proporcionar más iluminación. Incluso entonces, los apóstoles esperaban el inminente regreso de Cristo y no una larga espera de 2,000 años.

Hoy en día, las diversas señales de los tiempos del fin, relacionadas con la naturaleza, la sociedad, la política mundial, la tecnología, Israel y las señales espirituales están llegando a nosotros a un ritmo tan fantástico que los maestros de profecía bíblica como el Dr. Ron Rhodes han comenzado a llamar al fenómeno “La Convergencia”. Tantas señales de los tiempos del fin que convergen todas a la vez han mejorado enormemente nuestra comprensión de la profecía bíblica de los tiempos del fin, tal como Gabriel predijo.

El aumento exponencial de hoy en día en la comprensión de la Palabra profética de Dios apunta al hecho de que Jesucristo regresará pronto.

Reconocer los Tiempos

Estas tres señales principales, junto con los cientos más que se proporcionan en la Biblia, que se están cumpliendo en nuestros días, revelan el hecho de que el Señor podría regresar en cualquier momento. Al mirar a través del filtro de la Biblia todos los acontecimientos maravillosos, pero aterradores, que se desarrollan ante nosotros, debemos entender claramente los tiempos en los que vivimos. Como resultado, nos consuela saber que Dios lo tiene todo bajo control, que tiene un gran plan en marcha y que Sus hijos juegan un papel vital en ese plan. Los cristianos estamos llamados a servir a Dios en estos tiempos oscuros con todos nuestros dones, recursos y experiencia únicos.

Para aquellos de ustedes que aún no han aceptado a Jesucristo como su Salvador, pero ahora reconocen que estamos viviendo en los tiempos del fin, darse cuenta debería actuar como un despertador que los despierta al hecho de que al mundo no le queda mucho tiempo. Todos vivimos en tiempo prestado. Por lo tanto, acepte el hecho de que Dios ama tanto al mundo que dio a Su Hijo unigénito para que todo aquel que cree en Él no se pierda, sino que tenga vida eterna (Juan 3:16).

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Traducido por Donald Dolmus
Ministerio En Defensa de la Fe (endefensadelafe.org)

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martes, 22 de agosto de 2023

La Estatua y la Piedra

El Fin del Gobierno Humano Fallido

Por Dr. Nathan E. Jones

¿Sabía que en este momento casi 200,000 personas están sufriendo en el equivalente moderno de los campos de concentración nazis? Estos horribles campos de labor forzado se pueden encontrar en Corea del Norte. Este país asiático, oficial e irónicamente llamado República Popular Democrática de Corea, es, según la Comisión de Investigación de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, uno de los peores infractores de todas las naciones en lo que respecta a su atroz historial de derechos humanos. El gobierno de Corea del Norte infringe casi toda la Declaración Universal de Derechos Humanos de su pueblo, como la libertad de tener una opinión y expresarla. El asesinato, la tortura, la esclavitud, la violencia sexual, el hambre masiva y otros abusos son métodos comunes empleados por este gobierno autoritario para aterrorizar a su población y someterla.

Cuando el conflicto coreano terminó extraoficialmente a principios de la década de 1950, el dictador de Corea del Norte, Kim Il-Sung, se declaró “Presidente Eterno” y cerró las fronteras de su nación para establecer un gobierno comunista totalitario.

La Voz de los Mártires (VOM, por sus siglas en inglés), un ministerio de vigilancia de la persecución, estima que unos 30,000 cristianos sufren diariamente en estos campos de trabajo por el “crimen” de no adorar a su “Querido Líder”, y muchos nunca salen con vida. VOM cuenta una verdadera historia cotidiana de persecución cristiana en un pequeño pueblo llamado GokSan. Un pastor y 26 de los miembros de su iglesia clandestina fueron atados y llevados ante una multitud de comunistas que gritaban. Los soldados exigieron a los cristianos: “¡Nieguen a Cristo o mueran!”. Al no obtener la respuesta que estaban buscando, los soldados amenazaron con matar a los niños. La única respuesta que se escuchó fue una madre que se inclinó y le susurró a su pequeña hija: “Hoy, mi amor, te veré en el cielo”.

Crédito de la foto: La Voz de los Mártires

Los comunistas procedieron a colgar a los niños. Cuando los padres sollozantes todavía se negaban a negar a Cristo, los soldados sacaron una enorme apisonadora y procedieron a aplastar a los miembros restantes de la iglesia, todos los cuales cantaban juntos: “Más amor, oh Cristo, para ti, más amor para ti”.

Los Propósitos de Dios para el Gobierno Humano

Regímenes como Corea del Norte claramente no entienden el propósito del gobierno. Entonces, ¿cuál es el propósito del gobierno?

El Padre Fundador de los Estados Unidos, Thomas Paine, en su folleto Sentido Común (1776), escribió que la seguridad es “el verdadero diseño y fin del gobierno”. Otro Padre Fundador, John Adams, en su libro Pensamientos sobre el Gobierno (1776), creía que su propósito se encontraba “en la meta de la felicidad a través de la virtud”. Thomas Jefferson, en su escrito titulado Economía Política (1816) declaró: “El más sagrado de los deberes de un gobierno es hacer justicia igual e imparcial a todos sus ciudadanos”.

Seguridad en lugar de esclavitud, justicia en lugar de corrupción, virtud en lugar de vicio y la preservación de la felicidad de su pueblo en lugar de la causa de su sufrimiento — esos fueron los ideales piadosos sobre los que estos hombres fundaron una nación. Estos ideales corresponden a lo que la Biblia dice que es el verdadero propósito del gobierno, es decir, proporcionar una atmósfera en la que los creyentes puedan vivir, como enseña 1 Timoteo 2:2, “una vida tranquila y sosegada con toda piedad y dignidad”.

¿Son naciones como Corea del Norte simplemente manzanas podridas, o demuestran que el gobierno es en sí mismo inherentemente malo? Debido a que estaban inmersos en la Biblia, los Padres Fundadores pensaban muy mal del gobierno humano. Thomas Paine escribió: “El gobierno, incluso en su mejor estado, no es más que un mal necesario: en su peor estado; uno intolerable”.

La razón por la que los Padres Fundadores creían que el gobierno era inherentemente malo era porque creían en las enseñanzas bíblicas (como Romanos 3:23  y 10:10-18) de que la humanidad es inherentemente mala y necesita un Redentor. De hecho, Jeremías 17:9 revela que ¡no hay nada más corrupto que el corazón humano!

Por lo tanto, la Biblia advierte una y otra vez que no hay que confiar en el hombre. Una de las advertencias más fuertes se encuentra en el Salmo 118:8-9:

Es mejor refugiarse en el Señor que confiar en el hombre. Es mejor refugiarse en el Señor que confiar en príncipes [políticos].

Como otro Padre Fundador, Alexander Hamilton confirmó,

Los hombres son inherentemente malvados, gobernados por la codicia, la lujuria y el amor al poder y una multitud de pasiones aún menos entrañables.

El primer Presidente de Estados Unidos, George Washington, lo expresó de esta manera:

El gobierno no es razón. El gobierno no es elocuencia. Es fuerza. Y, como el fuego, es un sirviente peligroso y un amo temible.

Los autores de la Constitución de los Estados Unidos sabían que, si bien el gobierno humano es un mal necesario, sigue siendo propenso a caer en la villanía y la corrupción. Por lo tanto, en sus escritos, sabiamente enseñaron que el gobierno debe ser limitado. El gobierno debe ser constantemente controlado por la población, para que sólo pueda extraer la menor cantidad de impuestos para realizar las funciones más limitadas — proporcionar seguridad a su gente.

Un gobierno que no es monitoreado constantemente se convertirá en un monstruo, uno que para alimentar su sed interminable de poder consumirá el dinero de su población y pisoteará sus derechos inalienables dados por Dios. En otras palabras, los Padres Fundadores sabían que el gobierno está compuesto de personas, y las personas son inherentemente caídas y malvadas. Inevitablemente, cuanto más corrupto y malvado se vuelva un gobierno, mayor sufrirá la gente. Como el ex presidente del Seminario Teológico Fuller, el Dr. David Allan Hubbard, comentó una vez:

Cuando los hombres viciosos y sin ley son el gobierno, ¿a dónde va la gente en busca de ayuda? Deben sentirse como un niño pequeño que huye de un matón a los brazos de su padre, sólo para que su padre lo sostenga mientras el matón lo golpea.

Cómo Terminará el Gobierno Humano

¿A quién podemos huir cuando nuestro propio gobierno es el matón? ¿Cómo podemos, como esos cristianos de la pequeña aldea de GokSan, mantener una apariencia de esperanza, cuando el gobierno humano nos ha fallado completamente en proporcionar seguridad, justicia y tranquilidad?

Nuestro Señor proporciona la respuesta tan necesaria a este dilema a través de un sueño perturbador dado a un monarca con problemas.

El gran rey Nabucodonosor soñó con una estatua enorme con una cabeza de oro, pecho y brazos de plata, vientre y muslos de bronce, dos piernas de hierro y pies una mezcla de hierro y arcilla. Nabucodonosor luego vio una gran piedra — una que no había sido cortada por manos humanas — que caía del cielo con estrépito. Destrozó la estatua, rompiéndola en pedazos, y su polvo voló. La piedra creció y se convirtió en una gran montaña que rápidamente llenó toda la tierra.

Daniel interpretó el sueño del rey. Explicó que la cabeza era el propio Nabucodonosor, y que cada metal era un imperio sucesivo: el Imperio Babilónico, el Imperio Medo-Persa, el Imperio Griego, el Imperio Romano y un Imperio Romano Revivido. La gran piedra aplastante representaba al  “Dios del cielo” que levantará un reino que jamás será destruido...desmenuzará y pondrá fin a todos aquellos reinos...” (Daniel 2:44-45).

Si bien Daniel no pudo comenzar a comprender la amplitud y el alcance de esta visión, Jesucristo siglos más tarde describiría en detalle al apóstol Juan en Apocalipsis 19-20 este mismo evento — la venida del Rey de Reyes.

Durante miles de años, el gobierno humano le ha fallado a la humanidad. El gobierno no puede mantener a raya la guerra, la pobreza, el hambre y las enfermedades. La corrupción pudre rápidamente su otrora noble núcleo, y muchos de sus líderes caen en la villanía. Los tiempos de seguridad, paz y protección han sido tan fugaces como la vida de una efímera.

Y, sin embargo, Dios le prometió al profeta Daniel que en un día glorioso una “piedra cortada no por manos humanas” irrumpiría de los cielos y destruiría la estatua del gobierno mundial gentil, y el reino de Su Hijo llenaría toda la tierra. Este Reino será gobernado por un Monarca perfecto y divino, sus administradores serán los santos resucitados en sus cuerpos glorificados y sin pecado, y su población inicialmente serán todos creyentes que serán enseñados a los pies de su Rey.

El reino de paz, rectitud y justicia de Cristo será establecido. Pero primero, antes de que podamos entrar en esa era largamente anhelada, el Rey Jesús debe regresar y destruir el fracaso que es un gobierno humano defectuoso. Y, con esa esperanza gozosa apenas en el horizonte, sólo podemos exclamar: “¡Maranata! ¡Ven, Señor Jesús!”.

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Traducido por Donald Dolmus
Ministerio En Defensa de la Fe (endefensadelafe.org)

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The Statue and the Stone
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