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miércoles, 7 de enero de 2026

De Pie al Borde de la Eternidad

 Tim Moore


¿Cómo se comprimen 45 años de enseñanza—y mucho menos la totalidad de la profecía bíblica—en un solo libro centrado en “los eventos del porvenir”?

El libro de J. Dwight Pentecost con el mismo nombre alcanzó 670 páginas sobre el tema. El libro de John Walvoord Revelation (Apocalipsis) abarcó 400 páginas. Y el maravilloso libro de David Reagan, El Plan de Dios para las Edades, abordó los Tiempos del Fin en 383 páginas reveladoras. Con 32-36 páginas cada una, la revista Farolero sólo puede rozar la superficie de este urgente tema.



Ahora imaginen transmitir la sinopsis en un solo resumen visual de los eventos de los Tiempos del Fin. Eso es exactamente lo que nos propusimos hacer en los últimos meses.

En la sede del Ministerio Cordero y León, tenemos un gráfico de 90 x 240 cm pintado por Clarence Larkin hace más de 100 años sobre lienzo, que busca capturar algunos de los detalles del Rapto y del regreso de Cristo para reinar en la Tierra. Integrando muchos de esos detalles y basándonos en un gráfico en blanco y negro que el Ministerio Cordero y León produjo en la década de 1980, pusimos a nuestro equipo de diseño gráfico a trabajar para capturar la belleza y grandeza de lo que pronto ocurrirá.

Conozca los Tiempos en que Vive

Nuestro próximo artículo explicará cómo esperamos que este folleto y el Cuadro de Profecías sean una bendición para usted—y para cualquiera con quien lo comparta. De pie en la corriente del tiempo, con el “presente” fluyendo ante nosotros hacia la historia, es una tarea abrumadora entender el momento que estamos viviendo, y más aún tratar de comprender las "cosas por venir".

Desde una perspectiva bíblica, estamos viviendo en la Era de la Iglesia. Algunos protestarán diciendo que el término “Era de la Iglesia” no aparece en la Biblia. Pero la palabra “Biblia” tampoco aparece en la Biblia. La Era de la Iglesia simplemente describe el período de tiempo desde la fundación de la Iglesia (clásicamente comprendida como Pentecostés, después de la ascensión de Cristo) hasta el momento en que la Iglesia sea sacada del mundo en el Rapto.


Jesús dijo que Él construiría Su Iglesia sobre el fundamento—la roca—de la revelación de la que Pedro dio testimonio en Cesarea de Filipo. Esa “roca” era la confesión de que Jesús es el Cristo, el Hijo del Dios vivo (Mateo 16:16), no el hombre apasionado e impulsivo a quien Jesús renombró como Pedro, como ha sostenido el catolicismo romano. El Señor ha estado haciendo esto desde entonces, reformando y llamando a Su amada Iglesia (y a las ovejas individuales que contiene) a arrepentirse—volver atrás—según ha sido necesario a lo largo de los siglos.

** El cambio de nombre de Simón a Pedro por parte de Jesús se considera una afirmación de la solidez de su fe. Pero la triple negación de Pedro tras la crucifixión de Cristo socava esa comprensión—al igual que su impulsiva reprimenda a Jesús, tan solo unos versículos después, que lo impulsó a volverse hacia Pedro y decirle: "¡Quítate de delante de mí, Satanás!". En cambio, estoy convencido de que el nuevo nombre de Pedro refleja el cariñoso sentido del humor de Jesús, dada su notoria terquedad.

Las Escrituras aluden a que esto será conocido, en retrospectiva, como el “Tiempo de los Gentiles”, revelando proféticamente que la Iglesia asumirá una consistencia predominantemente gentil. Claramente, poco después de que comenzara la Diáspora judía en el año 70 d. C., la Iglesia comenzó a expandirse dramáticamente en naciones gentiles. Incluso cuando el pueblo judío sufría el castigo descrito por Moisés por su rebelión contra Dios y su amplio rechazo a Su Mesías, la nueva rama gentil creció y prosperó.

El Señor no ha terminado de alimentar esa rama. La Iglesia continúa agregando almas (gentiles y judías) al Reino. Pero el crecimiento se ha trasladado a partes del mundo previamente paganas, mientras que la luz se está apagando en naciones que antes eran cristianas. Mientras tanto, el regreso de los judíos y su readquisición de Jerusalén indican que el Tiempo de los Gentiles está llegando a su fin. El Espíritu de Dios ha atraído a la Casa de Israel para que comience a regresar en masas a su hogar, preparando el escenario para la culminación profetizada de la historia humana.


Además de eso, un pastor judío en Israel me dijo recientemente que, mientras la tasa de crecimiento de la Iglesia gentil está disminuyendo o revirtiéndose, los seguidores judíos mesiánicos de Cristo se están multiplicando a un ritmo acelerado. Esos creyentes judíos son parte del cuerpo contemporáneo de Cristo al que nos referimos como la Iglesia, pero esa tendencia por sí sola indica que estamos al borde de una transición importante.

Lo que Viene Después

Aunque podríamos ver que otros eventos profetizados ocurran si Jesús tarda en regresar, el próximo acontecimiento importante en la línea de tiempo de los eventos de los Tiempos del Fin es el Rapto mismo. Ese glorioso encuentro de todos los santos de la Iglesia es algo que los apóstoles anticiparon incluso en su época.  Porque sabían que el regreso de Jesús sería inminente—y podría ser “pronto” desde una perspectiva eterna—, estaban muy motivados a soportar cualquier dificultad y compartir el Evangelio.

A medida que Jesús tardaba, los burladores comenzaron a dudar de la validez de las promesas de Jesús o a redefinirlas con interpretaciones espiritualizadas y fantasiosas. Esos mismos burladores ahora desprecian a quienes esperan con ansias la venida del Señor con acusaciones cínicas, acusándolos de ser/estar:
  • Demasiado enfocados en el Cielo como para útiles en la Tierra
  • Con la cabeza en las nubes
  • Indiferentes ante la creciente violencia y maldad
  • Desconectados del mundo, mientras se retiran a una montaña para esperar al Señor
  • Consumidos por fijar fechas
Al contrario, los cristianos que comprenden plenamente la cercanía de la venida de Jesús están comprometidos con la evangelización urgente, la vida santa y mantener nuestros ojos en Jesucristo—tanto en el aquí y ahora como en anticipación a Su inminente regreso.

Más por Venir

El resto de esta edición de enero/febrero se centrará en el primero de la serie de eventos que nuestro Gráfico de Profecía resume: la Era de la Iglesia. Las ediciones posteriores durante los próximos 12 meses tratarán sucesivamente el resto del gráfico. Además del material impreso contenido en el Farolero, hemos creado una serie de enseñanzas en video relacionadas con el Gráfico de Profecía. Sólo tienes que hacer clic en el código QR que aparece en el gráfico (o visitar ChristInProphecy.org) para acceder a esos amplios recursos.

Ya sea leyendo, viendo o estudiando—de manera individual o en pequeños grupos—oramos para que este gráfico sea una bendición para ti y para todos los que reciban una copia.

Mientras vivimos en la Era de la Iglesia, tenemos la gran bendición de ver la Palabra profética “aún más segura” e incluso cumpliéndose ante nuestros ojos. Siguiendo el consejo de Pedro, ciertamente debemos “prestar atención como a una lámpara que brilla en un lugar oscuro, hasta que amanezca el día y el Lucero de la Mañana aparezca en [nuestros] corazones” (2 Pedro 1:19).

¡Propongámonos hacerlo juntos en los próximos meses!

¿Está Listo?

El Ministerio Cordero y León ha estado proclamando el pronto regreso de Jesús durante más de 45 años. Ese mensaje se vuelve más pertinente con cada día que pasa. Él podría irrumpir desde los cielos antes de que esta edición del Farolero les llegue en formato electrónico o por correo. Pero aquí está la otra verdad: algunos de los que reciben esta revista podrían ser llamados a casa incluso antes de que se escriba la próxima edición.

De manera similar, personas a tu alrededor—y en tu propia familia y círculo de amigos—están al borde de la Eternidad. En ese instante en que un incrédulo pasa de esta vida, los años que parecían pasar tan lentamente llegarán a su fin de manera demasiado repentina.

Por su bien—y por el bien de Dios, porque nuestro Padre Celestial no desea que nadie perezca—es imperativo que aprovechemos cada oportunidad para instarles a huir de la ira venidera. Por tu amor a Dios (y Su gran amor por nosotros), asegúrate de que todos los que conoces estén preparados, ¡antes de que sea demasiado tarde!

Traducido por Donald Dolmus
Ministerio En Defensa de la Fe (endefensadelafe.org)

Read in Lamplighter

jueves, 1 de enero de 2026

¿Podría Regresar Jesús en 2026? (pdf)

Seis razones por las que todos los cristianos deberían anhelar el pronto regreso de Jesús 

Dr. David R. Reagan

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Fragmento:

Los escritos de los Padres de la Iglesia Primitiva (100 al 300 d. C.), revelan que una de las oraciones más tempranas de la Iglesia era “¡Maranata!” (1 Corintios 16:22). Esa palabra en realidad es una frase aramea que significa “¡El Señor viene!”.

Esta oración expresa un hecho que es confirmado por muchas otras escrituras; a saber, que la Iglesia del primer siglo tenía un ardiente deseo por el pronto regreso de Jesús.

Un Decaimiento del Celo

La Iglesia del siglo XXI parece haber perdido ese deseo. La mayoría de los cristianos profesantes de hoy en día no oran “¡Maranata!”. No anhelan el regreso del Señor. En lugar de estar añorando, están bostezando.

Video: Seis Razones por las que Todos los Cristianos Deberían Anhelar Fervientemente el Pronto Regreso del Señor

Recursos recomendados:

miércoles, 31 de diciembre de 2025

El Mensaje de Salmos 2 (Parte 3 de 3)

¿Estás Preocupado por los Tiempos del Fin?

 Dr. David R. Reagan

Lamplighter on End Times Living


La Gloria del Señor

¿Y cuál será el propósito de todo esto? Hay muchas razones para el reinado milenial de Jesús. Dios va a usar ese período de tiempo para cumplir las promesas que ha hecho a las naciones, a la naturaleza, a un remanente de judíos y a los santos. Pero el propósito fundamental es cumplir Su promesa a Su Hijo de que un día será glorificado en la historia, así como fue humillado en la historia.

Esta promesa es un tema persistente de las Escrituras. Es la esencia de la promesa del Padre en el Salmo 2, y se repite a lo largo de la Biblia, tanto en las Escrituras Hebreas como en el Nuevo Testamento.

El profeta Isaías dice que cuando el Señor regrese en “terror” y en la “majestad de Su gloria”, todos los hombres orgullosos serán humillados, y “el Señor será exaltado en ese día” (Isaías 2:10-11). El nombre del Señor será honrado, y se le llamará “Consejero Admirable, Dios Poderoso, Padre Eterno, Príncipe de Paz” (Isaías 9:6). Él regresará para manifestar Su gloria ante Sus Santos (Isaías 24:23) y ante las naciones del mundo (Isaías 66:18). 

Pablo afirma este propósito del regreso del Señor en 2 Tesalonicenses 1:10, donde declara que Jesús regresa “para ser glorificado en sus santos” y “para ser admirado por todos los que han creído.”

El Espíritu Advierte

El Salmo 2 comienza con David hablando como profeta, lamentándose de la manera en que los gobernantes del mundo se burlan del Señor. Continúa con el Señor riéndose de los débiles intentos de los hombres por frustrar Su voluntad. Luego, Jesús lo interrumpe con una proclamación de Jesús en la que anuncia la promesa de Su Padre de que Él, el Hijo, algún día triunfará sobre todos los reinos del mundo. 

El salmo concluye con una advertencia dada por el Espíritu Santo:

10) Ahora pues, oh reyes, muestren discernimiento;
Reciban amonestación, oh jueces de la tierra.

11) Adoren al Señor con reverencia,
Y alégrense con temblor.

12) Honren al Hijo para que no se enoje y perezcan en el camino,
Pues puede inflamarse de repente Su ira.
¡Cuán bienaventurados son todos los que en Él se refugian!

La Audiencia

La advertencia del Espíritu está dirigida a los reyes y jueces de la tierra. Es un llamado solemne a los líderes políticos del mundo para que enmienden sus acciones y se sometan ellos y sus naciones a la voluntad del Señor antes de que Él estalle desde los cielos con ira. 

Desafortunadamente, esta dura advertencia parece caer siempre en oídos sordos y corazones endurecidos. La advertencia fue pronunciada hace 3,000 años, y la búsqueda de poder y la corrupción política continúan sin cesar hasta el día de hoy. Los líderes políticos del mundo siguen burlándose de Dios y mofándose de Su Ungido.

Pero un “día de ajuste de cuentas” (Isaías 2:12) se acerca rápidamente, ¡y qué día será! El libro de Apocalipsis dice que en ese día “los reyes de la tierra y los grandes hombres y los comandantes y los ricos y los fuertes...” se esconderán en cuevas y clamarán a las peñas de los montes: “¡Caed sobre nosotros y escondednos de la presencia de Aquel que está sentado en el trono, y de la ira del Cordero!” (Ap. 6:15-16).

El Señor ha retrasado el derramamiento de Su ira porque no desea que ninguno perezca, sino que todos alcancen el arrepentimiento (2 P. 3:9). Pero hay un límite a la paciencia del Señor, y mientras espera, “reserva la ira para sus enemigos” (Nahúm 1:2). El Señor puede ser lento para la ira, pero “de ninguna manera dejará impune al culpable” (Nahúm 1:3).

Pero los líderes políticos del mundo no son el único público al que va dirigido el aviso del Espíritu. La advertencia también está dirigida a los redimidos, porque —como ya he señalado— algún día serviremos como reyes y jueces de este mundo. Así que, que los redimidos tomen nota de lo que estamos llamados a hacer mientras esperamos el regreso del Señor.

Un Llamado a la Adoración

Primero, se nos llama a “adorar al Señor con reverencia” (Salmos 2:11). La palabra hebrea original aquí es “servir” en lugar de “adorar”. Pero me gusta el uso del término adorar, porque enfatiza que nuestra adoración última al Señor se expresa en cómo Le servimos. 

Con mucha frecuencia pensamos en la adoración sólo en términos de lo que hacemos cuando nos reunimos corporativamente como congregación de creyentes. No me malinterpreten: la adoración corporativa es extremadamente importante. Fuimos creados para adorar a Dios (Dt. 6:13), y Dios busca activamente a las personas que Lo adoran en espíritu y en verdad (Juan 4:23).

Pero la adoración suprema se expresa en lo que hacemos cuando dejamos la congregación y regresamos al mundo. ¿Reconocen los que entran en contacto con nosotros que hemos estado en la presencia del Señor? ¿Regresamos de la adoración “para bendecir nuestro hogar”, como fue el caso en la vida del rey David? (2 S. 6:20)

¿Tienes pasión por adorar a Dios? ¿Deseas celebrarlo por lo que es y lo que ha hecho? ¿Y deseas expresar esa adoración no sólo con la alabanza de tus labios, sino también con el trabajo de tu cuerpo y el dinero que has ganado?

Otra cosa: ¿Entiendes que un día, pronto, estarás ante el Señor y serás juzgado por tus obras?

Un Llamado a una Forma Inusual de Regocijo

El juicio futuro que enfrentamos por nuestras obras es la razón por la que el Espíritu expresa Su próximo mandamiento de una manera tan inusual. Nos llama a “regocijarnos con temor” (Salmos 2:11). 

¿Alguna vez has pensado en lo extraño que es este mandamiento? Normalmente, una persona se regocija con risas, bailando, cantando o aplaudiendo. ¿Cómo se regocija uno con temor?

Creo que el mandato se relaciona con la tensión que existe en las Escrituras entre la gracia y las obras. Somos salvos por gracia, y deberíamos regocijarnos por eso y por la culminación de nuestra salvación (la glorificación de nuestros cuerpos), que disfrutaremos cuando el Señor regrese. Pero, al mismo tiempo, deberíamos temblar ante la perspectiva de presentarnos delante de Jesús para que nuestras obras sean juzgadas.

Hay tanto buenas como malas noticias respecto al próximo juicio del Señor sobre los redimidos. La buena noticia es tan buena que a muchos cristianos les cuesta creerla, pero, no obstante, es verdad. La increíble buena noticia es que los redimidos no serán juzgados por sus pecados para determinar si pasarán la eternidad en el cielo o en el infierno.

La razón, por supuesto, es que ya hemos sido juzgados por nuestros pecados. Ese juicio tuvo lugar en la Cruz cuando todos nuestros pecados —pasados, presentes y futuros— fueron puestos sobre Jesús, y Él recibió la ira que nosotros merecemos.

Por eso la Biblia enseña que si estás cubierto por la sangre de Jesús, tus pecados han sido perdonados y olvidados (Isaías 43:25 y Hebreos 8:12). Han sido removidos de la presencia del Señor “hasta donde está el oriente del occidente” (Salmos 103:12-13). Como solía decir Corrie ten Boom, “El Señor ha colocado nuestros pecados en la parte más profunda del océano, y ha puesto un letrero que dice, ‘¡Prohibido pescar!” (ver Miqueas 7:19).

¿Qué significa que el Señor “olvide” nuestros pecados? Significa que nunca se volverán a tomar en cuenta contra los redimidos en relación con la determinación de su destino eterno. Es por eso que el escritor de Hebreos pudo afirmar con confianza que cuando Jesús aparezca por segunda vez, vendrá “para salvar sin referencia al pecado, a los que le esperan con ansias” (Hebreos 9:28). 

Entonces, si nuestros pecados han sido olvidados, ¿cuál será la naturaleza de nuestro juicio cuando nosotros, los redimidos, estemos ante el Señor? Esto nos lleva a la mala noticia que debería hacernos temblar. Vamos a ser juzgados por nuestras obras, no para determinar nuestro destino eterno, sino para determinar nuestros grados de recompensa. Y en cuanto a nuestras obras, se recordarán nuestras deficiencias y fracasos.

Esta noticia es un gran shock para la mayoría de los cristianos, ya que muchos parecen desconocer que sus obras tienen algún significado, y otros no se dan cuenta de que habrá grados de recompensa.

Grados de Recompensa

El concepto de grados de recompensa está claramente expuesto en las Escrituras. En 1 Corintios 3:8, Pablo dice: “Cada uno recibirá su propia recompensa según su labor”. Luego dice que nuestras obras serán probadas por el Señor para determinar su calidad (1 Co. 3:13). Indica que algunos, en efecto, serán salvados ¡como quien escapa con las plumas chamuscadas! Esto se debe a que sus obras no resistirán la prueba del “fuego” del Señor (Su juicio). Así concluye: “Si la obra de alguno se quema, sufrirá pérdida, pero él mismo será salvo, aunque así como por fuego” (1 Co. 3:15). 

Algunas de las últimas palabras que Jesús pronunció en esta tierra tuvieron que ver con grados de recompensa. Esas palabras están registradas en Apocalipsis 22:12 — “He aquí, yo vengo pronto, y mi recompensa conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra”.

El Juicio de las Obras

¿Cómo juzgará el Señor nuestras obras? ¿Qué criterios utilizará? 

Creo que el punto de partida serán los dones del Espíritu que recibimos cuando nacimos de nuevo. La Palabra enseña que, en el momento de la salvación, toda persona redimida recibe al menos un don del Espíritu (1 Co. 12:7 y 1 P. 4:10). Algunos reciben más de un don, y otros pueden recibir dones adicionales a medida que se desarrollan en el Señor, especialmente si son buenos administradores de sus dones iniciales (Mt. 25:14-30).

Creo que el Señor nos preguntará a cada uno de nosotros cómo usamos los dones que Él nos dio para el avance de Su reino. Y luego creo que Él pondrá a prueba nuestras obras en términos de cantidad, calidad y motivo. 

¿Y tú? ¿Sabes qué dones te ha dado el Espíritu? ¿Los estás usando para avanzar el reino? ¿Y son puros tus motivos? ¿Estás sirviendo al Señor en el poder de Su Espíritu con el propósito de Su gloria?

Un Llamado al Compromiso

Mientras esperamos el regreso del Señor, debemos “adorar al Señor con reverencia” y debemos “regocijarnos con temblor”. La tercera cosa a la que el Espíritu nos llama es a “hacer homenaje al Hijo” (Salmos 2:12). 

Lo que el hebreo realmente dice aquí es muy claro, pero rara vez se traduce literalmente porque suena tan extraño. Literalmente, las palabras hebreas dicen “Besa al Hijo.”

Durante años me pregunté qué significaban esas palabras. Consulté comentarios y encontré muchas conjeturas, pero ninguna de las respuestas parecía resonar en mi espíritu. Así que continué orando para que el Señor me mostrara el verdadero significado de las palabras.

Un día, mientras leía el libro de Oseas, el Espíritu me impresionó de repente con un versículo en el corazón que me dio la respuesta que había estado buscando. El versículo se encuentra en el capítulo 13. 

Al comenzar este capítulo, Oseas acaba de completar su tour de predicación por Israel, en el que llama al pueblo a arrepentirse de su idolatría. Para su horror, cuando regresa a casa, encuentra a un vecino postrándose ante un becerro de plata, y exclama: “¡Hombres, besan becerros!” (Oseas 13:2) 

Cuando leí esas palabras, el Espíritu dio testimonio a mi espíritu. Inmediatamente pensé en las palabras del salmista: “¡Besa al Hijo!”. De repente, esta extraña declaración cobró un sentido completo para mí.

Verán, si Oseas estuviera vivo hoy y pudiera predicarnos sobre Estados Unidos, creo que diría: “He viajado por toda su tierra para buscar su temperamento espiritual, y les digo que, en todas partes a donde voy, ¡encuentro hombres besando terneros!”.

Sin embargo, sospecho que lo pondría en inglés moderno: “En todas partes a donde voy en esta tierra encuentro hombres besando certificados de depósito en el banco, automóviles cromados y casas audaces. Veo hombres enamorados del dinero, del poder y de la fama. Les digo, tomen todo lo que el mundo tiene para ofrecer, pónganlo a un lado en un montón de chatarra, y pongan a Dios primero en sus vidas. ¡Enamórense de Jesús!”.

Eso es lo que significa “¡Besa al Hijo!”. Es un llamado a comprometer su vida con Jesús, enamorándose de Él y poniéndolo primero en su vida, por encima de la carrera y la familia. Es un llamado a hacer de Él el Señor de todo en su vida: su familia y trabajo, sus esperanzas y sueños, sus pensamientos y palabras, su música, material de lectura, comida, bebida, recreación — ¡todo!

Al hacer de Él tu refugio, serás librado de la ira venidera (Ro. 5:9 y 1 Tes. 5:9), y llegarás a conocer el significado completo de la última línea del Salmo 2: ¡Cuán bienaventurados son todos los que se refugian en Él!

El Mensaje

Dios está en Su trono. Él tiene el control. Hace tres mil años prometió a la humanidad que Su Hijo triunfaría en la historia. Actualmente está cumpliendo ese propósito en la historia.

Dios tiene la sabiduría y el poder para orquestar todo el mal del hombre hacia la victoria de Jesús. El mundo puede parecer fuera de control, pero lo que estamos experimentando son los estertores de muerte de un mundo agotado y los dolores de parto de uno nuevo.

Los eventos del tiempo del fin pueden ser temibles por naturaleza. Pero los creyentes pueden encontrar paz y consuelo en la seguridad del Salmo 2, de que Satanás será derrotado y Jesús triunfará como Rey de reyes y Señor de señores.

Las señales de los tiempos nos dicen que Jesús está en las mismas puertas del Cielo, listo para regresar en cualquier momento y llevar a Su iglesia fuera de este mundo. Mantén tus ojos en Jesús. Vive con una perspectiva eterna. Descansa en la confianza de que, mientras los hombres malvados conspiran y Satanás trama, Dios se sienta en Su trono en el Cielo y se ríe.


Lea la parte 1 aquí

Lea la parte 2 aquí

Traducido por Donald Dolmus
Ministerio En Defensa de la Fe (endefensadelafe.org)

Original article:

Recurso recomendado:

Revista Farolero: Noviembre–Diciembre 2025 (pdf)

Haga clic sobre la imagen para ir a la página de descarga


Comparto con ustedes la edición correspondiente a noviembre-diciembre 2025 de la revista Lamplighter (Farolero), la cual es producida bimestralmente por el Ministerio Cordero y León.

Temas incluidos en esta edición:

»» Belén: Pequeña ciudad de batallas espirituales
»» La Consolación de Israel
»» El carácter justo del Rey
»» Las esperanzas y los temores
»» Señales de los tiempos

Entre otros.

Traducido por Donald Dolmus
Ministerio En Defensa de la Fe (endefensadelafe.org)

Estimado lector: Gracias a las ofrendas de amor de nuestros colaboradores, podemos poner gratuitamente a su disposición este material exclusivo de nuestro Ministerio. Si siente de parte del Señor apoyar la labor que su servidor está llevando a cabo, visite nuestra sección Donativos, para descubrir cómo podrá hacerlo.

lunes, 29 de diciembre de 2025

El Mensaje de Salmos 2 (Parte 2 de 3)

¿Estás Preocupado por los Tiempos del Fin?

 Dr. David R. Reagan

Lamplighter on End Times Living


El Enfoque del Conflicto

Quizás el ejemplo más claro de la determinación de Satanás de ejercer su dominio en desafío a la voluntad de Dios se encuentra en su oposición al restablecimiento de la nación de Israel.

A lo largo del Antiguo Testamento, Dios promete repetidamente que, en los tiempos del fin, reunirá al pueblo judío desde los cuatro rincones de la tierra hacia la tierra de Israel (véase Is. 11:10-12 y Ez. 36:22-37:12). Dios revela que Su propósito es realizar una obra poderosa en los corazones de los judíos que resultará en que un remanente acepte a Su Hijo como su Mesías (Zac. 12:10, 13:1 y Ro. 9:27, 11:1-6, 25-32).

Satanás odia este propósito de Dios porque odia al pueblo judío con pasión. Su odio se alimenta del hecho de que Dios ha utilizado al pueblo judío como vehículo para bendecir a todas las naciones del mundo. A través de los judíos, Dios dio al mundo las Escrituras. A través de los judíos, Dios dio al Mesías.

Satanás está decidido a destruir al pueblo judío para que Dios no pueda cumplir Su promesa de traer un remanente a la salvación. Ésta es la razón por la que Satanás está orquestando hoy a todas las naciones de la tierra contra Israel. Dios ha levantado una nación que Satanás, como príncipe de este mundo, está decidido a destruir.

Ira Versus Risa

Estoy personalmente indignado por los muchos intentos de Satanás de frustrar y derrotar la voluntad de Dios en Israel y en toda la Tierra hoy. A menudo me siento tan frustrado que quiero gritar: “¿Hasta cuándo, oh Señor, santo y verdadero, te abstendrás de juzgar y vengar?”, enviando a tu Hijo de regreso para reinar con gloria, majestad, justicia y rectitud? (Ap. 6:10) 

La única manera en que puedo contener mi ira es recordándome a mí mismo lo que Dios está haciendo en el cielo, mientras me enfurezco por los complots de Satanás en esta tierra. ¿Sabes lo que dicen las Escrituras que Dios está haciendo?

¡Él se está riendo! Sí, Dios está sentado en Su trono riéndose, no porque no le importe, sino porque tiene los eventos del mundo bajo control. Esto puede ser difícil de creer, pero puedo demostrártelo. Volvamos al Salmo 2.  

Dios se Ríe

4) El que se sienta como Rey en los cielos se ríe,
El Señor se burla de ellos.

5) Luego les hablará en Su ira,
Y en Su furor los aterrará, diciendo:

6) “Pero Yo mismo he consagrado a Mi Rey
Sobre Sion, Mi santo monte”.

Dios se ríe de Satanás y de todos los políticos aliados con él mientras intentan frustrar los propósitos de Dios en la historia. Se ríe por tres razones.

Primero, el pasaje dice: “El Señor se burla de ellos”. El hebreo aquí significa literalmente que “el Señor los tiene en escarnio”.

En resumen, esto significa que no importa lo que haga Satanás, Dios se asegura de que le salga mal para la gloria de Jesús. Salmos 76:10 dice que incluso “la ira del hombre” será para la alabanza de Dios.

La Frustración de Satanás

En este sentido, Satanás debe ser la persona más frustrada del planeta. Todos sus planes fracasan. Tarde o temprano, todas sus conspiraciones se desmoronan. 

La Cruz es el ejemplo clásico. Satanás pensó que había logrado su mayor victoria. En cambio, resultó ser una derrota. Dios tomó el acontecimiento más vil de la historia y lo convirtió en algo majestuoso mediante el poder de la resurrección.

En la Primera Guerra Mundial, Satanás logró organizar un conflicto de una masacre sin precedentes, pero Dios actuó a través del mal de esa guerra para cumplir un propósito espiritual. Liberó la tierra llamada Palestina de los turcos y la entregó a los británicos, quienes proclamaron de inmediato que sería un hogar para los judíos. 

De manera similar, durante la Segunda Guerra Mundial, Dios actuó a través del increíble mal del Holocausto de Satanás para preparar al pueblo judío para su patria. Salieron del Holocausto diciendo: “¡Nunca más! ¡Nunca más! Vamos a tener nuestra propia tierra, nuestra propia nación, nuestro propio estado”. En consecuencia, comenzaron a regresar a Israel por cientos de miles.

Dios utilizó la Primera Guerra Mundial para preparar la tierra para su pueblo. Trabajó a través de la Segunda Guerra Mundial para preparar al pueblo para la tierra. 

Dios se sienta en los cielos y se ríe, mientras Satanás se retuerce de frustración.

Un Día de Ira

La segunda razón por la que Dios se ríe es porque “Les hablará en su furor y los turbará con su ira” (Salmos 2:5). Esta declaración se refiere al hecho de que Dios ha fijado un día en el que tratará con todos los reinos de la tierra y sus líderes políticos derramando Su ira mediante el regreso de Su Hijo, Jesús el Mesías.

Pablo habló de este día trascendental durante su sermón en el Areópago en Atenas: “Dios ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, acreditándolo ante todos al haberlo levantado de los muertos” (Hechos 17:30-31).

Este día es mencionado con frecuencia por los profetas del Antiguo Testamento. Lo llamaron “el día del Señor” (Joel 2:1). El profeta Sofonías lo describió como “un día de ira, de angustia y de aflicción, de desolación y devastación, de tinieblas y de oscuridad” (Sof. 1:15). Dijo que el Señor traerá tal aflicción sobre la gente que tambalearán, caminando como ciegos (Sof. 1:17).

El Falso Dios de Satanás

Este día de ira que Dios ha reservado para las naciones rebeldes del mundo y sus líderes es uno de los secretos mejor guardados del universo. Satanás no quiere que nadie lo sepa. En su intento de encubrirlo, ha creado una imagen falsa de Dios que ha sido aceptada tanto por cristianos como por no creyentes.

El falso dios en el que Satanás quiere que creamos es uno blandengue, que podría caracterizarse como “el osito cósmico”. Es grande, cálido, suave y abrazable. Y cuando nos presentemos ante él para ser juzgados, nos pondrá el brazo alrededor, nos abrazará y dirá: “Sé que nunca aceptaste a Mi Hijo como tu Señor y Salvador, pero está bien, porque eras una persona mucho mejor que el réprobo que vivía en la calle de al lado. Así que ven a Mi reino y disfruta de la vida eterna conmigo”.

No existe tal dios tan débil y pusilánime. És un engaño cruel creado por Satanás. Todos nosotros estamos condenados ante el Dios verdadero, porque “todos nosotros nos hemos descarriado como ovejas” (Is. 53:6). Nuestra única esperanza es a través de la fe en Jesús (Ro. 3:21-24). Dios no califica según la media ni es un tonto que pueda ser engañado fácilmente. Dios no puede ser engañado ni burlado (Gá. 6:7).

Sí, Dios está lleno de gracia y misericordia (Sal. 86:15), y no desea que nadie perezca (2 P. 3:9), pero también es un Dios de perfecta justicia, santidad y rectitud — y, como tal, no puede tolerar el pecado.

Dios debe tratar con el pecado, y lo hace ya sea con gracia o con ira. Por eso Juan el Bautista declaró que toda persona en la tierra está bajo la gracia de Dios o bajo Su ira (Jn. 3:36).

Un Reinado Venidero

El pasaje del Salmo 2 indica una tercera razón por la cual Dios se está riendo. Dios lo explica diciendo: “Yo he instalado a Mi Rey en Sion, mi monte santo” (Sal. 2:6). 

El lenguaje aquí es muy interesante. Dios habla de un evento futuro —el reinado milenario de Jesús— como si fuera un hecho histórico ya cumplido. Esta extraña manera de hablar del futuro como si fuera pasado es una característica muy común en la profecía bíblica —tan común, de hecho, que los teólogos han acuñado una palabra para ello. La llaman discurso “proléptico”.

Tal discurso es particularmente característico de Dios en las Escrituras. La razón es que Dios no está en el tiempo como nosotros. Nosotros estamos en una línea de tiempo. Tenemos un pasado, un presente y un futuro. Dios está fuera del tiempo. Si Él desea algo, se realiza, haya ocurrido o no aún en la historia tal como la conocemos. 

Tomemos por ejemplo la crucifixión de Jesús. Pensamos en ella como si hubiera ocurrido hace 2,000 años en las afueras de Jerusalén, y así fue, según percibimos el tiempo. Pero, ¿cuándo tuvo lugar la crucifixión según la perspectiva de Dios sobre el tiempo? La Biblia dice que Jesús fue sacrificado “desde la fundación del mundo” (Ap. 13:8) porque así lo quiso Dios.

El principio proléptico se expresa mejor por el mismo Dios en 2 Reyes 19:25:  “¿Acaso no lo has oído? Hace mucho tiempo que lo determiné; desde los días de la antigüedad lo dispuse”.

Pero volvamos a nuestro punto. El punto es que Dios se sienta en los cielos y se ríe de los reinos rebeldes de la tierra porque ha decretado que un día pronto Su Hijo regresará como “Rey de reyes y Señor de señores” (Ap. 19:16) para gobernar sobre toda la tierra y someterla a la perfecta voluntad de Dios (Is. 9:6-7).

Una Promesa Incumplida

¿Cómo sabemos que ésta es una declaración proléptica — que, aunque está expresada en tiempo pasado, es una promesa aún por cumplirse? La respuesta es obvia: es decir, no hay cumplimiento en la historia. ¿Reina Jesús hoy como Rey de reyes desde el Monte Sion en Jerusalén? ¿Alguna vez lo ha hecho? 

Hay quienes argumentan que Él está reinando espiritualmente sobre las naciones de la tierra. Si es así, entonces lo está haciendo muy mal, porque la tierra está dominada por la rebelión maligna contra Dios.

Cuando se considera lo que la Biblia dice que serán las características del reinado del Señor sobre la tierra, es fácil ver que ese reinado aún es futuro. Isaías 11 dice que el reinado se caracterizará por la justicia, la equidad y la fidelidad. ¿Son éstas las características de los gobiernos nacionales hoy en día? En ese mismo capítulo, Isaías dice: “La tierra estará llena del conocimiento del Señor como las aguas cubren el mar” (Is. 11:9). ¿Cómo podría alguien argumentar que tal profecía ya se ha cumplido? La promesa de Dios en Salmos 2 de que Su Hijo gobernará algún día sobre toda la tierra aún es futura. ¡El Rey viene! Los reyes de la tierra viven a tiempo prestado. Traman y conspiran, pero su destino está sellado. Así que Dios se sienta en los cielos y se ríe.

Jesús Proclama

El siguiente portavoz en el Salmo 2 es Jesús mismo. Hace una gloriosa proclamación sobre el futuro en la que confirma la intención de Su Padre de establecerlo como el Rey de reyes:

7) Ciertamente anunciaré el decreto del Señor
Que me dijo: “Mi Hijo eres Tú,
Yo te he engendrado hoy”.

8) “Pídeme, y te daré las naciones como herencia Tuya,
Y como posesión Tuya los confines de la tierra”.

9) “Tú los quebrantarás con vara de hierro;
Los desmenuzarás como vaso de alfarero”.

El Engendrado

Jesús comienza Su proclamación repitiendo la promesa del Padre de que un día gobernará desde el Monte Sion sobre “los confines de la tierra”. Es una promesa que sin duda se remonta a la fundación del mundo mismo. Lo digo porque la Biblia nos dice que Jesús fue conocido de antemano como el Salvador que derramaría Su sangre “desde antes de la fundación del mundo” (1 P. 1:19-20; Ap, 13:8 y Ef. 1:4).

Debido a que Jesús es el Cordero Digno que fue sacrificado por los pecados del hombre (Ap. 5:9), Él es el único con derecho a ejercer dominio sobre la creación de Dios. En ese sentido, es el “Hijo unigénito” (Jn. 1:14,18), el único Ungido de Dios autorizado para actuar en nombre del Padre como Regente del planeta tierra.

Este sentido de significado se refleja en la paráfrasis que la Biblia Viviente da de la proclamación de Jesús: “Revelaré los designios eternos de Dios, porque el Señor me ha dicho: ‘Tú eres mi Hijo. Este es tu Día de Coronación. Hoy te doy tu gloria. Sólo pide, y te daré todas las naciones del mundo” (Sal. 2:7-8).

Nótese que la declaración, “Hoy te he engendrado”, se parafrasea para presentar el significado real: “Este es tu Día de Coronación”. Por eso Jesús pudo dirigirse a la iglesia de Filadelfia como el que “tiene la llave de David” (Ap. 3:7). Él es el cumplimiento del Pacto Davídico y de su promesa: 

Yo he hecho un pacto con Mi escogido, He jurado a David Mi siervo: Estableceré tu descendencia para siempre, y edificaré tu trono por todas las generaciones” (Salmos 89:3-4).

Una vez más, ten en cuenta que la promesa del Padre a Jesús aún está por cumplirse. Recuerda, Jesús fue “inmolado desde la fundación del mundo” (Ap. 13:8), porque fue entonces cuando el Padre quiso que sucediera. Pero la voluntad del Padre no se convirtió en una realidad histórica hasta miles de años después. De manera similar, Jesús fue coronado desde la fundación del mundo, también porque el Padre lo quiso entonces, pero es un evento que aún está por ocurrir en la historia.

Los Papeles de Jesús

La primera vez que Jesús vino, vino como nuestro Salvador Sufriente (Is. 53). Después de Su resurrección, se convirtió en nuestro Sumo Sacerdote (He. 4:14-16). Continúa en esa función hoy, ministrando como el mediador de nuestras oraciones ante el trono de Dios (He. 8:1-2). Pero un día muy pronto volverá, y cuando lo haga, regresará como nuestro Rey Glorioso para gobernar sobre todas las naciones del mundo (Ap. 19:16).

Jesús no está sirviendo como rey ahora. Nunca se le presenta como el rey actual de este mundo ni como el rey de la Iglesia. Su relación con la Iglesia se describe como la de la cabeza con el cuerpo (Ef. 5:23) o como un novio con una novia (Ap. 19:6-9).

Jesús es un rey en espera. La situación es similar a la que prevaleció en la vida de David durante muchos años. David fue ungido como Rey de Israel por Samuel. Pero David tuvo que esperar muchos años antes de ser coronado. De manera similar, Jesús ha sido ungido como Rey de reyes y Señor de señores, pero no será coronado como tal en la historia hasta que regrese a la tierra.

Una Herencia Increíble

Cuando Jesús regrese, las promesas del Salmo 2 se cumplirán para Él. La primera de esas promesas es que heredará la tierra: “los confines de la tierra” se convertirán en Su posesión (Sal. 2:8). 

Existe un mito popular de que, cuando Jesús regrese la tierra se quemará y dejará de existir. Eso no puede ser cierto, porque la Biblia afirma que la tierra es “eterna” (Sal. 148:6; 78:69 y Ecl. 1:4).

Es cierto que la tierra será radicalmente cambiada cuando el Señor regrese. Los agentes del cambio serán los terremotos y fenómenos sobrenaturales en los cielos (Ap. 6:12-13). Se nos dice que cada isla será removida y que cada montaña será rebajada y cada valle elevado (Ap. 6:14 e Is. 40:4). La imagen que se presenta es la de la superficie de la tierra siendo nivelada, con Jerusalén siendo levantada para convertirse en el punto más alto del planeta (Miq. 4:1).

La tierra también será renovada. Los desiertos florecerán (Is. 35:1,6-7). Las colinas “gotearán vino dulce” y “fluirán con leche” (Joel 3:18). La abundancia agrícola será tan grande que “el que ara alcanzará al que siega” en el sentido de que se sembrará una nueva cosecha tan rápido como se pueda cosechar la anterior (Amós 9:13). Incluso el Mar Muerto cobrará vida y estará lleno de peces (Ez. 47:8-9).

El reino animal también será restaurado. Se nos dice que los animales carnívoros se volverán herbívoros. Así, “el león comerá paja como el buey” (Is. 11:7). Este cambio permitirá que los animales vivan juntos en paz entre ellos y con el hombre. “El lobo morará con el cordero” (Is. 11:6), y un “niño que mama jugará junto al agujero de la cobra” porque la cobra ya no será venenosa (Is. 11:8).

La Tierra Eterna

Incluso cuando termine el Milenio, la tierra no dejará de existir. En cambio, su naturaleza fundamental será cambiada una vez más. Esta vez, el agente de cambio será el fuego.

Dios tomará a los redimidos de este planeta y nos pondrá en la Nueva Jerusalén. Desde ese punto de vista veremos cómo el Señor sobrecalienta la tierra y quema la contaminación de la última rebelión de Satanás.

Luego, trabajando con la tierra como una bola de cera caliente, el Señor la remodelará, y de ese infierno llameante surgirá una nueva tierra, una tierra perfeccionada, una tierra que servirá como nuestro hogar eternamente (Ap.  21:1).

Coherederos

Dios ha prometido dar ese planeta redimido a Su Hijo y a Sus coherederos, es decir, a aquellos que han recibido a Jesús como su Señor y Salvador. En Salmos 2, Él promete la tierra a Su Hijo. En Salmos 37:11, extiende esa promesa a los redimidos: “Los humildes heredarán la tierra”. Esa promesa se repite en los versículos 22, 29 y 34.

Estas promesas son a las que Jesús se refirió en Su Sermón del Monte cuando dijo: “Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra” (Mt. 5:5). Pablo reconoció que la misma promesa se infiere en el Pacto Abrahámico cuando escribió que la promesa de Dios a Abraham y a sus descendientes (por fe) es que ellos “heredarían el mundo” (Ro. 4:13).

Un Reinado Mundial

La segunda promesa que el Padre hace a Su Hijo en Salmos 2 es una consecuencia natural de la primera. No sólo heredará Jesús la Tierra, sino que también reinará sobre ella: “Te daré las naciones como herencia Tuya… Los quebrantarás con vara de hierro” (Sal. 2:8-9).

Jesús viene a gobernar. Ése es uno de los temas más persistentes de las Escrituras de principio a fin. Y, de nuevo, los redimidos serán coherederos de esta promesa. ¡Reinarermos con Jesús!

Estas verdades fueron gráficamente reveladas a Daniel en una serie de visiones nocturnas. En una de ellas vio al “Hijo del Hombre” aparecer ante el “Anciano de Días” y recibir dominio y un reino que incluía “todos los pueblos, naciones y lenguas” (Dn. 7:13-14). Entonces a Daniel se le dijo que “los santos del Altísimo” recibirían el reino y ejercería “la soberanía, el dominio y la grandeza de todos los reinos debajo de todo el cielo” (Dn. 7:18,27).

En el libro de Apocalipsis, Jesús promete que dará a los vencedores “autoridad sobre las naciones” y que gobernarán sobre las naciones “con vara de hierro” (Ap. 2:26,27).

En Apocalipsis 4, cuando Juan es arrebatado al Cielo y se encuentra en el salón del trono de Dios, escucha a la multitud celestial cantando un himno de alabanza a Jesús. En el canto se afirma que aquellos que han sido redimidos por la sangre del Cordero han sido hechos un reino, y “reinarán sobre la tierra” (Ap. 5:9-10).


Lea la parte 1 aquí

Lea la parte 3 aquí

Traducido por Donald Dolmus
Ministerio En Defensa de la Fe (endefensadelafe.org)

Original article:

Recurso recomendado:

martes, 23 de diciembre de 2025

El Mensaje de Salmos 2 (Parte 1 de 3)

¿Estás Preocupado por los Tiempos del Fin?

 Dr. David R. Reagan

Lamplighter on End Times Living


Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas, y sobre la tierra, angustia entre las naciones …desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que vendrán sobre el mundo; porque las potencias de los cielos serán sacudidas (Lucas 21:25-26).

Vivimos en un mundo dominado por el miedo. Entre todos los segmentos de la sociedad y todas las naciones del mundo, existe un inquietante presentimiento de que estamos avanzando hacia una consumación catastrófica de la historia.

Las noticias están llenas de informes sobre el aumento de la violencia: asaltos, secuestros, abuso infantil, terrorismo, guerras y rumores de guerras. Pareciera que estamos bombardeados por un flujo interminable de calamidades naturales como terremotos, hambrunas, huracanes, inundaciones e incendios. Y la creciente inmoralidad sigue dando lugar a nuevas enfermedades que amenazan la propia existencia del hombre.

También es significativo el hecho de que todas estas tendencias alarmantes están ocurriendo en el contexto de un mundo armado hasta los dientes con armas nucleares. Y para empeorar las cosas, estas armas de destrucción masiva ahora se están extendiendo a naciones irresponsables y al margen de la ley como Irán y Corea del Norte. Tenemos armas gigantes en manos de pigmeos morales.

Mientras tanto, las naciones del mundo continúan con su frenesí de gasto, acumulando deuda sobre deuda, preparando el camino para un colapso económico mundial colosal.

La Realidad del Miedo

En medio de la Gran Depresión, el presidente Franklin Roosevelt trató de animar a una nación desanimada al declarar: “Lo único que debemos temer es al propio temor”. Esas palabras suenan huecas hoy en día mientras enfrentamos una multiplicidad de miedos muy reales y sin precedentes.

No es de extrañar que la gente esté asustada. Temen perder sus empleos, sus hogares y sus ahorros. Tienen miedo por su bienestar personal, la seguridad de sus hijos y la protección de su nación. Les atemoriza la perspectiva de plagas amenazantes y la posibilidad de un devastador desorden civil. Y, acechando en segundo plano, siempre está la posibilidad de un holocausto nuclear.

Las personas buscan desesperadamente seguridad. Están comprando armas y asegurando sus casas con dispositivos electrónicos. Están modificando su estilo de vida para protegerse contra la violencia de los ladrones y enfermedades como el SIDA. Están recurriendo a religiones orientales y a la psicología popular para encontrar consuelo para sus almas.

Preguntas Crecientes

Mientras el mundo se desintegra ante nuestros ojos, incluso los cristianos comienzan a cuestionar las tendencias. Cada vez más, los cristianos preguntan: “¿Está Dios en control? ¿Triunfará el mal? ¿Realmente hay esperanza?”.

La buena noticia es que Dios, en Su gracia y misericordia, dio las respuestas a estas preguntas hace casi tres mil años cuando habló al corazón de un niño pastor llamado David ben Isaí. Le dio al niño un poema que era corto, dulce, poderoso y lleno de esperanza. Contiene un mensaje que un mundo temeroso necesita desesperadamente escuchar hoy.

El poema se encuentra en la Biblia hebrea. Se llama Salmos 2. Vamos a echarle un vistazo.

Los Gobernantes se Burlan

A diferencia de la mayoría de los salmos, el Salmo 2 no tiene una inscripción que identifique a su autor. Pero sabemos que fue escrito por David, hijo de Isaí, porque Lucas, por inspiración del Espíritu Santo, identificó a David como el autor en Hechos 4:25.

El salmo comienza con el autor lamentando la condición del mundo:

1) ¿Por qué se sublevan las naciones,
Y los pueblos traman cosas vanas?

2) Se levantan los reyes de la tierra,
Y los gobernantes traman unidos
Contra el Señor y contra Su Ungido, diciendo:

3) ¡Rompamos Sus cadenas
Y echemos de nosotros Sus cuerdas! (Salmos 2:1-3).

El lenguaje de estos versículos es bastante artificioso en la traducción al español, así que permítanme tratar de traducir las palabas al español moderno para ustedes. 

El salmista está preguntando: “Señor, ¿por qué es que en todas partes del mundo que miro, las naciones están en conflicto? ¿Por qué siempre están tramando algo vano para la gloria del hombre—cosas como la torre de Babel, el Imperio Romano, la Liga de las Naciones y las Naciones Unidas? ¿Por qué, Señor, los presidentes, primeros ministros y reyes de la tierra siempre conspiran contra Ti y Tu Ungido, Jesús? ¿Por qué es que los líderes políticos del mundo siempre dicen: “¡Dejemos de lado las limitaciones de la Palabra de Dios, abandonemos Sus leyes y hagamos lo que queramos!”.

Como puedes ver, nada ha cambiado en tres mil años. Al igual que en la época de David, las naciones del mundo hoy todavía están en plena rebelión contra el Señor. Por eso, el Salmo 2 es tan relevante como si hubiera sido escrito ayer.

Preguntas de Sondeo

Una cosa que debes entender sobre el Salmo 2 es que las preguntas que David plantea al principio no fueron hechas con el propósito de obtener respuestas de Dios. David ya conocía las respuestas.

Éstas son preguntas retóricas, formuladas con el propósito de provocar reflexión. Están diseñadas para motivar al lector a pensar sobre la naturaleza del mundo en el que vive y hacerlo en respuesta a lo que la Palabra de Dios revela acerca de ese mundo.

Digo que David conocía las respuestas a las preguntas porque las respuestas se encuentran en el libro de Génesis, y David debe haber estado familiarizado con ese libro, así como con toda la Torá —los primeros cinco libros de las Escrituras hebreas— al menos por tradición oral.

Un Regalo Fenomenal

Si recordamos por un momento las primeras páginas del Génesis, recordaremos que Dios presentó un regalo increíble a Adán y Eva poco después de su creación.

Dios les dio en bandeja de plata algo que Hitler codiciaba. Les dio algo con lo que soñaba Stalin, que los romanos anhelaban y que Alejandro Magno casi logró. Dios les dio dominio sobre toda la tierra (Génesis 1:27-28).

Pero, casi tan pronto como a Adán y Eva recibieron este regalo, lo perdieron. Cuando se rebelaron contra Dios, Satanás dio un paso adelante y les robó el dominio que estaba destinado para el hombre.

Satanás se convirtió en el príncipe de esta tierra. Ésa es la razón por la que Jesús se refirió a él como “el príncipe de este mundo” (Juan 12:31). Ésa es la razón por la cual Satanás pudo tentar a Jesús ofreciéndole “todos los reinos del mundo” si Jesús tan sólo lo adoraba (Mateo 4:8-10). Ésa no habría sido una tentación legítima si los reinos no le pertenecieran a Satanás.

Incluso después de la Cruz, el apóstol Juan afirmó que “el mundo entero está bajo el poder del maligno” (1 Juan 5:19). La Cruz selló el destino final de Satanás, pero ese destino no se experimentará hasta que Jesús regrese y Satanás sea aplastado bajo los pies del pueblo del Señor (Romanos 16:20).

La Soberanía de Dios

El hecho de que Satanás gobierne como el príncipe de esta tierra no significa que Dios haya perdido el control. Satanás no es omnipotente. Siempre ha actuado dentro de los límites establecidos por Dios. 

El libro más antiguo de la Biblia, el libro de Job, comienza mostrando a Satanás ante el trono de Dios pidiendo permiso para afligir a Job (Job 1:6-11). Dios le da permiso para tocar todo lo que posee Job, pero le niega el permiso para quitarle la vida (Job 1:12).

Satanás fue limitado aún más por la Cruz, porque desde ese momento los creyentes han sido habitados por el Espíritu Santo, y “mayor es Aquel que está en ustedes que el que está en el mundo” (1 Juan 4:4).

El libro de Daniel deja claro que Dios es quien levanta naciones y derriba naciones. Como dijo Daniel, “Él [Dios] quita reyes y pone reyes” (Daniel 2:21). Pablo lo afirma en el Nuevo Testamento cuando habla de “autoridades gobernantes” y declara que “no hay autoridad sino de parte de Dios” (Romanos 13:1).

Pero el otro lado de la moneda es el hecho de que, en el momento en que Dios pone a alguien en una posición de autoridad gobernante, Satanás se enfrenta a esa persona e intenta de todas las maneras posibles corromperla y comprometerla para que termine sirviendo a los propósitos de Satanás.

No importa si la persona es miembro de la junta escolar, gobernador de una provincia o presidente de una nación, Satanás intenta controlar a todas las autoridades gobernantes. Por eso se nos insta con tanto énfasis a orar por los reyes y por todos los que están en autoridad (1 Timoteo 2:1-2).

Los Estragos de Satanás

La Biblia da testimonio de este ciclo interminable de Dios designando y Satanás atacando. Pienso, por ejemplo, en la trágica historia de Saúl, el primer rey de Israel. Comenzó con tanto potencial, habiendo recibido una unción especial del Espíritu de Dios que incluso le permitió profetizar con los profetas (1 Samuel 10:1,6,9-11). 

Pero Satanás inmediatamente alentó el orgullo de Saúl y lo atacó con un espíritu de melancolía que lo llevó a ataques de depresión. Por orgullo, Saúl comenzó a “actuar con insensatez”, asumiendo para sí mismo los deberes de los sacerdotes (1 Samuel 13:8-13). En la depresión, recurrió a médiums y brujas en busca de consejo, en lugar de confiar en los profetas de Dios. El resultado trágico fue que el Espíritu de Dios se apartó de él (1 Samuel 16:14), y Saúl se suicidó en el campo de batalla (1 Samuel 31:4).

De igual manera, Salomón comenzó su reinado de rodillas ante el Señor, recibiendo una unción especial de sabiduría y conocimiento (2 Crónicas 1:7-12). Su futuro parecía prometedor.

Pero Satanás vino contra él, tentándolo con riquezas mundanas. El punto de inflexión de Salomón llegó el año en que recibió 666 talentos de oro (1 Reyes 10:14). A partir de ese momento, se obsesionó con tres cosas: las riquezas, las mujeres y el poder militar (1 Reyes 11:1-8). Terminó haciendo lo malo ante los ojos del Señor (1 Reyes 11:6).

El imperio se dividió tras la muerte de Salomón, y durante los 209 años de historia del reino del norte de Israel, no hubo ningún rey que fuera considerado bueno a los ojos de Dios. El reino del sur de Judá duró cien años más, pero durante sus trescientos años, sólo 8 de sus 20 reyes fueron considerados justos por el Señor.

La Lucha Continua

Cuando comienza el Nuevo Testamento, encontramos que la lucha entre Dios y Satanás continúa. Satanás inspira al rey Herodes a masacrar a todos los bebés de Belén en un intento por acabar con el Mesías en su nacimiento.

Más tarde, Satanás organiza una conspiración entre autoridades gobernantes que se odiaban mutuamente. Reúne al gobernador romano y al Sanedrín judío, y a través de sus esfuerzos conjuntos logra el asesinato del Mesías.

El triunfo de Satanás fue, por supuesto, breve, ya que fue superado por la victoria de la resurrección del Mesías. Pero Satanás no iba a ser disuadido por mucho tiempo. Renovó sus ataques incansables contra la soberanía de Dios lanzando una persecución total contra los seguidores del Mesías.

Cuando Satanás se dio cuenta de que esta persecución de la iglesia sólo la estaba expandiendo y aumentando su fuerza, cambió a una nueva estrategia: la unión de la iglesia y el Estado para que la iglesia transigiera. Esto ocurrió alrededor del año 331 d. C., y marcó el inicio de la Edad Oscura, cuando la iglesia se volvió subordinada al Estado. La iglesia rápidamente fue penetrada por el mundo, y su testimonio a favor de Cristo se volvió secundario en comparación con la búsqueda de la política.

Pero, gracias a Dios, Jesús había hecho una promesa importante respecto a Su iglesia. Él había prometido que “las puertas del Hades no prevalecerán contra ella” (Mateo 16:18). Así que, incluso durante los años más oscuros de la Edad Media, siempre hubo un remanente fiel preservado por el Espíritu de Dios.

Finalmente, llegó el día en que Martín Lutero clavó sus tesis en la puerta y llamó a un retorno a la Palabra de Dios. Satanás volvió a ponerse a la defensiva cuando la iglesia experimentó la reforma y comenzó a enviar misioneros por todo el mundo.

El Conflicto en Nuestro Tiempo

Al amanecer del siglo XX, Satanás volvió a la ofensiva. Orquestó una de sus mayores victorias con el nacimiento del comunismo en Rusia en 1917. El satanismo se encarnó en la ideología atea de los comunistas mientras intentaban exterminar tanto a la iglesia como la Palabra de Dios.

Simultáneamente, Satanás lanzó un ataque interno contra las democracias occidentales al energizar la filosofía del humanismo secular. La base judeocristiana de la civilización occidental estuvo bajo ataque directo desde dentro, mientras los comunistas la golpeaban desde fuera.

La amenaza comunista se ha desplomado por el peso de sus propias inconsistencias internas. Pero Satanás no ha dado ningún respiro. Continúa promoviendo el avance del humanismo secular y ha provocado un resurgimiento del islam.


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Traducido por Donald Dolmus
Ministerio En Defensa de la Fe (endefensadelafe.org)

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