(Fragmento de High Flight, de Tim Moore)
La mayoría de nosotros sabe lo que es esperar algo grande: la Navidad cuando éramos niños, las vacaciones de verano, la graduación, conocer a esa persona especial, el nacimiento de un hijo. Ese tipo de anticipación se queda con nosotros. Incluso ahora, todavía me emociono al ver a mi esposa después de un viaje o al jugar con mis nietos.
Un día, mientras hablaba con un amigo cerca de un aeropuerto, escuchamos el inconfundible rugido de los aviones de combate sobre nosotros. Ambos nos detuvimos, reconociendo ese emocionante sonido: el “sonido de la libertad”. Quisimos correr hacia una ventana, pero pensamos que ya lo habíamos perdido. Resultó que cinco aviones pasaron volando. Si nos hubiéramos movido rápido, quizás hubiéramos podido capturar el momento.
Ese sonido todavía remueve algo profundo en mí. Me recuerda la pasión que me llevó a la aviación, pero también apunta a algo más grande. Las Escrituras nos dicen que un día, los cielos se abrirán con un tipo de sonido diferente—no el de los motores de aviones, sino el de una trompeta. No el sonido de la defensa nacional, sino el de la liberación divina.
El verdadero sonido de la libertad será la trompeta de Dios, anunciando el regreso de Jesucristo. Y cuando llegue ese momento, no será sutil. No se pasará por alto. Será la culminación de cada anhelo, cada promesa, cada oración. La espera habrá terminado. El Rey regresará.
Hasta entonces, vivimos con expectativa. Ojos alzados. Corazones preparados. Escuchando no el rugido de los aviones, sino el toque de una trompeta que sacudirá los cielos y llamará a los fieles a casa.
¡Ese es el sonido de la libertad que estamos esperando!
Información de Inteligencia
Durante la Segunda Guerra Mundial, la frase “el sonido de la libertad” fue acuñada por pilotos e infantería que asociaban el rugido de los aviones aliados con la liberación. Hoy, esa frase encuentra su significado más verdadero en la trompeta que anunciará la liberación eterna. Los cuatro turbohélices distintivos del C-130 se conocen como “Las Cuatro Hélices de la Libertad”.
Traducido por Donald Dolmus
Ministerio En Defensa de la Fe (endefensadelafe.org)



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