jueves, 11 de diciembre de 2025

El Carácter Justo del Rey

Por Dr. Nathan E. Jones


A medida que la temporada navideña nos envuelve suavemente, como si fuera una manta cálida, fresca y fragante recién salida de la secadora, ningún servicio religioso se sentiría completo sin la lectura de este maravilloso pasaje navideño:

Porque un Niño nos ha nacido, un Hijo nos ha sido dado, y la soberanía reposará sobre Sus hombros. Y se llamará Su nombre Admirable Consejero, Dios Poderoso, Padre Eterno, Príncipe de Paz. 

El aumento de Su soberanía y de la paz no tendrán fin sobre el trono de David y sobre su reino, para afianzarlo y sostenerlo con el derecho y la justicia desde entonces y para siempre. El celo del Señor de los ejércitos hará esto (Isaías 9:6-7).

A lo largo de los siglos, muchos han atribuido la profecía de Isaías sobre el nacimiento del Mesías a la llegada de Cristo instaurando un reino eclesiástico: la Era de la Iglesia. Pero, en realidad, este pasaje apunta mucho más adelante en el tiempo, al advenimiento de un reino aún mayor: el Reino Milenial.

Mientras estamos viviendo en esta Era de la Iglesia, nos encontramos sufriendo en un mundo lleno de miedo, violencia y conflictos. La paz interminable prometida por el profeta sigue siendo estacional y pasajera. En contraste, Isaías estaba revelando un Rey y un Reino que acabarían con todos estos vicios. Profetizó lo que nuestros corazones han deseado durante tanto tiempo: que la paz de la Navidad duraría todo el año.

Conquistador de los Tres Tiranos

Si un reino refleja el carácter de quien lo gobierna, entonces este venidero reino de Cristo ciertamente emula la divinidad de su Rey Mesiánico. Y el libro de Isaías hace justicia especialmente al describir el carácter justo de su monarca. 

En el pasaje de Isaías, el Hijo de Dios es identificado como la máxima autoridad sobre todo gobierno durante Su reinado. Él dirigirá palabras maravillosas y consoladoras a Sus súbditos. Mientras el Hijo gobierna con justicia desde el trono de David, Su asombroso poder garantizará un régimen pacífico.

Lograr una paz mundial tan universal presupone un reconocimiento universal de Dios y una sumisión voluntaria a Su juicio. Y, para aquellos que elijan desobedecer Su ley moral, Cristo traerá un juicio rápido, pero todo con perfecta justicia, pues Él gobernará con gran celo y atención sobre Su reino.

Al comentar sobre Isaías 9, Martín Lutero concluyó que, cuando la justicia define tal reino, naturalmente conquistará lo que él denominó los Tres Tiranos: (1) el pecado, (2) la muerte y (3) el Diablo. Lutero explicó: “El dominio del pecado está roto. El yugo de la muerte está destruido. La ley que condena ha sido sometida”.

Estandarte del Todo Armonioso

Aprendemos mucho más sobre el carácter justo del Rey y del reino al leer Isaías 11:

Entonces un retoño brotará del tronco de Isaí, y un vástago dará fruto de sus raíces. Y reposará sobre Él el Espíritu del Señor, Espíritu de sabiduría y de inteligencia, Espíritu de consejo y de poder, Espíritu de conocimiento y de temor del Señor. Él se deleitará en el temor del Señor, y no juzgará por lo que vean Sus ojos, ni sentenciará por lo que oigan Sus oídos; sino que juzgará al pobre con justicia, y fallará con equidad por los afligidos de la tierra. Herirá la tierra con la vara de Su boca, y con el soplo de Sus labios matará al impío. La justicia será ceñidor de Sus lomos, y la fidelidad ceñidor de Su cintura. 

Acontecerá en aquel día que las naciones acudirán a la raíz de Isaí, que estará puesta como estandarte para los pueblos, y será gloriosa Su morada (1-5, 10).

En este pasaje, el gobernante justo se describe de manera desconcertante tanto como “un retoño del tronco de Isaí” como “una Raíz de Isaí”. ¿Cómo puede el Rey ser al mismo tiempo progenitor y descendiente? Para encontrar la respuesta, recurrimos al significado mesiánico implícito en la descripción de Isaías. El pasaje no sólo identifica a un rey individual de descendencia humana nacido de la línea del padre de David, Isaí, sino que también, en virtud de su contexto, señala que el rey también sería el antepasado de Isaí. Al presentarnos este supuesto enigma, Isaías quiso que comprendamos que este gobernante justo sólo puede ser el Rey Mesiánico profetizado, pues aunque es un hombre, también proviene de orígenes divinos y antiguos.

Al leer sobre el carácter justo del Rey en Isaías 11, el expositor Richard Brand comparó hermosamente la descripción de Isaías sobre la venida de la Santidad de Dios con “flotar levemente en la habitación con una brisa primaveral al son de la hermosa música de cuerdas de Vivaldi”. El “Retoño” poseerá tres pares específicos de estos bellos dones, que se identifican como (1) sabiduría y entendimiento, (2) el Espíritu de consejo y fortaleza, y (3) el Espíritu de conocimiento y temor del Señor. Brand explicó que, según el primer par, el Rey poseerá la perspicacia práctica necesaria para arbitrar asuntos políticos y judiciales. Según el segundo par, poseerá las cualidades para avanzar en negociaciones diplomáticas y consolidar la autoridad militar. Y, según el tercer par, confirmará la piedad del rey ideal, afirmando así su estatus como instrumento de Dios.

La sabiduría divina, el consejo divino y la justicia perfecta—¿caracterizan esto a los líderes caídos de nuestros gobiernos hoy en día? ¡Ciertamente que no! No es de extrañar que los comentaristas hayan descrito el pasaje mesiánico de Isaías como “lleno de imágenes que han moldeado la imaginación de judíos y cristianos durante siglos”. Porque, como Brand identificó tan acertadamente, “Todos nosotros viviremos juntos en un todo armonioso. Éste será el lugar donde toda la creación vive en paz”.

Defensor de la Verdad y la Justicia

Otras características definitorias del reinado del Rey Mesiánico incluyen la justicia perfecta y la verdad absoluta. Veamos nuevamente los escritos de Isaías y Miqueas. Estos dos profetas se hicieron eco mutuamente en sus profecías, declarando que el Rey servirá como legislador y juez. “Porque de Sion saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra del Señor. Él juzgará entre muchos pueblos, y enjuiciará a naciones poderosas y lejanas” (Miqueas 4:1-3; véase también Isaías 2:2-4).

Acontecerá en los postreros tiempos que el monte de la casa de Jehová será colocado a la cabeza de los montes, más alto que los collados, y acudirán a él los pueblos (Miqueas 4:1)

Tanto Miqueas como Isaías compartieron una poderosa visión de un futuro que contrastará notablemente con la desagradable experiencia de la humanidad con los gobernantes fallidos de hoy. Dejan a los justos anhelando el día en que el Rey Jesús finalmente transforme este mundo caótico. El Monte Sion se convertirá en la Corte Suprema del mundo. Y el Rey Mesiánico gobernará como soberano sobre todas las naciones, porque sólo Él tendrá todo el poder legítimo para gobernar y juzgar (véase también Salmos 2; 47; 82; 95; 96; 98; 99).

Isaías exhortó a sus lectores a “Contempla a Sion, ciudad de nuestras fiestas señaladas. Tus ojos verán a Jerusalén, morada de quietud… Porque allí, el Majestuoso, el Señor, será para nosotros… Porque el Señor es nuestro juez, el Señor es nuestro legislador, el Señor es nuestro rey; Él nos salvará” (Isaías 33:20-22). 

Un juez generalmente se percibe como alguien que trae condena a los culpables. En cambio, durante el Reino Milenial, la presencia de Cristo será bienvenida como Salvador. Isaías también proclamó la incansable pasión por la justicia del Rey Mesiánico: “Con fidelidad traerá justicia. No se desanimará ni desfallecerá hasta que haya establecido en la tierra la justicia. Las islas esperarán Su ley” (Isaías 42:3-4).

Jesús recitó este pasaje a las multitudes a las que enseñaba en Mateo 12 (ver versículos 18-21). Lo hizo para revelarse como este Legislador divino profetizado. Podemos extraer tres reflexiones principales de las enseñanzas de Cristo en Mateo 12: (1) Sus milagros compasivos, (2) Su silencio impuesto sobre los sanados y (3) Su alejamiento de los fariseos que conspiraban.

Jesús modeló la justicia temperada con gentileza y moderación, con una actitud hacia los débiles y vulnerables, y lo hizo de una manera extraordinariamente misericordiosa, tierna e imparcial. La vida de Cristo estaba destinada a proporcionarnos un modelo de cómo serán realmente nuestras vidas una vez que vivamos en la verdad y la justicia, como lo haremos durante el Reino Milenial.

Digno Siervo de las Cortes Exaltadas 

Isaías también señaló que aquellos que algún día estarán en el tribunal milenial del Señor mostrarán el mismo asombro reverente que quienes una vez estuvieron ante las exaltadas cortes del Rey Salomón: “He aquí, mi siervo actuará con prudencia; será enaltecido, levantado y en gran manera exaltado… Los reyes cerrarán la boca ante Él” (Isaías 52:13, 15). Como acertadamente señaló el traductor de la Biblia Wycliffe Kenneth Litwak, “La exaltación del Siervo no tiene precedentes”.

Así asombrará él a muchas naciones. Los reyes cerrarán ante él la boca, porque verán lo que nunca les fue contado y entenderán lo que jamás habían oído (Isaías 52.15).

Isaías 52 no sólo profetiza el regreso del remanente de Judá a casa algún día desde el cautiverio babilónico bajo Ciro; en cambio, Dios tenía en mente algo mucho mayor: una liberación definitiva del Señor, que Él llevará a cabo a través del misterioso personaje conocido únicamente como “Mi Siervo”. El sufrimiento de Mi Siervo lo había hecho digno de tan gran exaltación; una gloria reservada sólo para Dios.

Recuerda que, durante el ministerio terrenal de Jesucristo, se le consideraba poco atractivo, débil y un marginado. Aparte de su entrada a Jerusalén el Domingo de Ramos, Jesús rara vez recibió la exaltación que merecía por parte de las multitudes.

Y, sin embargo, debido a las acciones desinteresadas de Mi Siervo al traer la salvación a la humanidad, los ciudadanos del Reino Milenial equipararán a Cristo como verdaderamente digno de recibir la misma gloria que el Dios del universo. Aquellos que comparezcan ante las cortes del Siervo quedarán boquiabiertos y maravillados ante esta transformación. Nosotros también nos quedaremos con la boca abierta, asombrados por la justicia misericordiosa y divina de Cristo, y lo exaltaremos con toda la alabanza que corresponde a un Señor tan justo.

Es en el Reino Milenial cuando la profecía navideña de Isaías finalmente se habrá cumplido. Las pruebas y tribulaciones de esta corrompida Era de la Iglesia habrán pasado. Allí, el mundo conocerá finalmente la rectitud, la justicia, y la paz, habiendo recibido las recompensas por nuestra esperanza. ¡Y el celo del Señor de los ejércitos lo hará realidad!

Traducido por Donald Dolmus
En Defensa de la Fe (endefensadelafe.org)

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Libro: JESÚS - El Cordero y el León

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Revista Llamada de Medianoche – Diciembre 2025

Luz en la oscuridad: Jánuca

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Temas incluidos en esta edición:

»» El que prepara la venida del Mesías
»» La nostalgia de la Navidad
»» La Palabra viva en el seno de la Trinidad
»» Jesús y la Casa de Pan
»» El principio de gracia tras la elección de Israel

Entre otros.

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viernes, 5 de diciembre de 2025

Libro: Cristo en la Profecía – El Segundo Adviento de Jesús en la Profecía del Antiguo Testamento (La Ley; Parte 2 de 2)

 Dr. David R. Reagan

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EL SEGUNDO ADVIENTO DE JESUS EN LA PROFECÍA DEL ANTIGUO TESTAMENTO


B. LA LEY

Tipos Históricos

1. La Semana de la Creación — Dios creó los cielos y la tierra en seis días. Al séptimo día, el sábado, descansó. Este patrón de seis días de trabajo seguidos por un día de descanso se repite muchas veces en las ceremonias y festividades de los judíos. Por ejemplo, Dios le dijo a Israel que trabajara la tierra sólo durante seis años consecutivos. La tierra debía descansar cada séptimo año, tomando su descanso sabático (Lv. 23:3-4).

De manera similar, los judíos celebraban siete fiestas cada año. Las seis primeras estaban relacionadas en parte con el ciclo agrícola: la siembra, el crecimiento y la cosecha de diversos cultivos. La séptima, la Fiesta de los Tabernáculos, era una fiesta de descanso durante siete días (Lv. 23:34-36). Celebraba la culminación del ciclo agrícola.

Este patrón de seis días de trabajo y un día de descanso fue interpretado por los rabinos mucho antes del nacimiento de Jesús como una profecía en tipo de que la historia humana consistiría en seis mil años de trabajo seguidos de mil años de descanso (el Milenio).

La Biblia registra dos mil años desde Adán hasta Abraham y dos mil años desde Abraham hasta Jesús. Al acercarnos a los dos mil años desde la época de Jesús, también nos acercamos al fin de los seis mil años de trabajo y lucha humana que deberían dar paso a los mil años de descanso sabático.

2. La Destrucción de Sodoma y Gomorra (Génesis 19) La provisión de Dios para la salida sobrenatural de Lot y su familia antes de la destrucción de las ciudades es un tipo del Rapto de la Iglesia antes de que comience la Tribulación.

3. La Sociedad de Noé (Génesis 6) Estaba “corrompida delante de los ojos de Dios” (Génesis 6:11). Se caracterizaba por la violencia y la inmoralidad. La maldad era grande y “toda intención de los pensamientos del corazón del hombre era sólo hacer siempre el mal” (s. 5). Jesús dijo que volvería en un tiempo en que el mundo sería nuevamente como en la época de Noé (Mateo 24:37-39). La sociedad de Noé fue un tipo de la sociedad del tiempo del fin, que prevalecerá en todo el mundo cuando Jesús regrese.

4. Destrucción del Mundo por Agua (Génesis 7) Es un tipo de derramamiento de la ira de Dios que el mundo volverá a experimentar durante la Tribulación y al final del Milenio, cuando Dios destruirá la tierra con fuego.

Un segundo tipo se incluye en la historia del Diluvio. La protección de Dios a Noé y su familia en el Arca durante el Diluvio es un tipo de la protección que Dios proporcionará al remanente judío durante el período de la Tribulación.

Otro tipo profético que se puede extraer de la historia del Diluvio se basa en el hecho de que Enoc fue arrebatado del mundo antes de que comenzara el Diluvio (Génesis 5:24). Así, Enoc es un tipo de la Iglesia que será arrebatada antes de que comience la Tribulación.

5. La Torre de Babel (Génesis 11) “Vayamos, pues, y construyamos para nosotros una ciudad, y una torre cuya cúspide llegue hasta el cielo, y hagámonos un nombre...” (v. 4). Es un tipo del movimiento humanista de unidad mundial que caracterizará los tiempos del fin, culminando en el establecimiento del imperio mundial del Anticristo (Ap. 13:7-8).

Tipos Ceremoniales

1. Las Fiestas (Levítico 23) Como se ilustra en la página siguiente, las siete fiestas que los judíos celebraban cada año eran todos símbolos proféticos que señalaban eventos que ocurrirían en la era cristiana:

  1. Pascua — La Crucifixión de Jesús
  2. Panes sin Levadura — La sepultura de Jesús
  3. Primicias — La Resurrección de Jesús
  4. Pentecostés — El establecimiento de la Iglesia
  5. Trompetas — El Arrebatamiento de la Iglesia (?)
  6. Día de la Expiación — La Segunda Venida de Jesús (?)
  7. Tabernáculos — El Reino Milenario de Jesús (?)

Las primeras cuatro de estas fiestas se cumplieron en el primer siglo en el mismo día de cada fiesta. Las tres últimas se relacionan con la Segunda Venida y aún están por cumplirse. Creo que podemos asumir con seguridad que, al igual que las primeras cuatro fiestas, estas últimas tres se cumplirán en el día exacto de su celebración.

En cuanto a cómo se cumplirán exactamente, sólo podemos conjeturar. El Día de las Trompetas probablemente apunta al Arrebatamiento de la Iglesia, ya que el Arrebatamiento está asociado en las Escrituras con el toque de trompeta (1 Corintios 15:52 y 1 Tes. 4:16). El Día de la Expiación parecería apuntar a la Segunda Venida, ya que es en ese día cuando el Remanente Judío experimentará la salvación del Mesías (Zac. 12:10). No parece haber mucha duda sobre el significado profético de los Tabernáculos porque los judíos siempre lo han celebrado como una promesa de Dios de que algún día volvería a habitar con la humanidad en la tierra.

2. El Jubileo (Levítico 25) — El Año Jubilar es un tipo del reinado milenario del Mesías, ya que era un año de justicia, equidad, abundancia, descanso y celebración.

3. Ritos de Matrimonio (Dt. 22 y 24) — Con la entrega de la Ley, los judíos comenzaron a desarrollar nuevas tradiciones matrimoniales que finalmente culminaban en un proceso de cuatro partes: El Compromiso; La Llegada; La Ceremonia; y El Banquete.

El compromiso, o acuerdo de matrimonio, era negociado por los padres y sellado con un precio: el pago de una dote. Le seguía un período de espera de entre nueve meses y un año. Durante este tiempo, el novio construía una habitación en la casa de su padre donde él y su nueva esposa vivirían. Mientras la novia esperaba a que su prometido viniera por ella, demostraba su fidelidad.

Cuando el novio estaba listo, reunía a sus amigos y se dirigía a la casa de la novia para buscarla. Se tocaba una trompeta fuerte para anunciar su llegada. La novia y el novio regresaban a la casa del padre del novio, donde entraban en la alcoba nupcial y consumaban el matrimonio. Después de siete días, salían de la alcoba y ellos junto con todos sus amigos celebraban la boda con un alegre banquete nupcial.

Toda esta tradición es un tipo profético que apunta a Jesús y Su Novia, la Iglesia. El Padre pagó el precio del compromiso con la sangre de Su Hijo (Efesios 5:25-27). La Novia ahora está esperando ser llevada (el Rapto) por el Novio (1 Tes. 4:13-18). Mientras la Novia espera, el Novio (Jesús) está preparando una mansión gloriosa (la Nueva Jerusalén) para albergar a Su Novia (Juan 14:1-3). Los siete días en la habitación nupcial señalan los siete años que la Novia estará en el Cielo con su Novio, durante el tiempo de la Tribulación. El banquete de bodas ocurrirá en el Cielo al final de la Tribulación, justo antes de que Jesús regrese a la tierra con Su Novia (Ap. 19:5-16).

Objetos Inanimados

Incluso los objetos inanimados en las Escrituras hebreas a menudo sirven como tipos proféticos. Consideremos dos ejemplos.

1. El Tabernáculo de Moisés — Éste es el ejemplo en el que la mayoría de la gente piensa porque ha habido una enseñanza tan generalizada al respecto. Cada aspecto del Tabernáculo era una “sombra” del Mesías y de Su obra.

La puerta del atrio exterior del Tabernáculo apuntaba a Jesús como la puerta que conduce al Padre y a la vida eterna (Juan 10:9). El altar representaba el sacrificio que el Mesías tendría que hacer. El lavacro simbolizaba la purificación y regeneración en la Palabra y en el Espíritu Santo que experimentarían los creyentes en Jesús (Efesios 5:26 y Tito 3:5). Dentro del Lugar Santo, la mesa de los panes de la proposición señalaba al Mesías como el “pan de vida” (Juan 6:35), y la menorá proclamaba que el Mesías sería la “luz del mundo” (Juan 8:12). El incienso ante el velo que separa el Lugar Santo del Lugar Santísimo simbolizaba el papel del Mesías después de Su resurrección — el papel que desempeña hoy como nuestro Sumo Sacerdote delante del trono de Dios, intercediendo por los santos en respuesta a sus oraciones. 

2. El Arca de la Alianza — Dentro del Lugar Santísimo estaba el Arca sagrada. También era simbólica del Mesías. Estaba hecha de madera de acacia, lo que apuntaba a la humanidad del Mesías. La madera estaba cubierta de oro para indicar que el Mesías también sería divino.

Dentro del Arca había tres cosas: las tablas de la Ley dadas a Moisés, un recipiente de maná y la vara de Aarón que brotó (Éxodo 25:10-22 y Hebreos 9:4). Las tablas de la Ley representaban al Mesías con la Ley de Dios en su corazón, viviendo en perfecta obediencia a ella. El recipiente de maná hablaba del Mesías como el pan de vida o nuestro sustentador de vida. La vara de Aarón que brotó profetizaba evidentemente la resurrección del Mesías.

El “propiciatorio”, que servía como tapa o cubierta para la parte superior del Arca, también era un símbolo que apuntaba al Mesías. Una vez al año, el sumo sacerdote entraba en el Lugar Santísimo y rociaba sangre sobre el propiciatorio para expiar los pecados del pueblo (Lv. 16 y Hebreos 9). Este acto representaba el hecho de que el Mesías necesitaría derramar su sangre para que la misericordia de Dios pudiera cubrir la Ley de Dios. El sumo sacerdote también rociaba sangre sobre el suelo frente al Arca (Levítico 16:15). Este acto simbolizaba el hecho de que el Mesías moriría no solo por el hombre, sino por la redención de toda la creación.

En cada extremo del propiciatorio había dos ángeles de oro, enfrentados entre sí con las alas extendidas. La gloria Shejiná de Dios residía sobre estos ángeles (1 Samuel 4:4 e Isaías 37:16).

Jesús cumplió el simbolismo profético del Arca en Su vida, muerte y resurrección. Él era Dios encarnado, viviendo en perfecta obediencia a la Ley y otorgando vida a todos los que ponen su fe en Él.

Cuando María Magdalena fue al sepulcro de Jesús y lo encontró vacío, vio “a dos ángeles sentados, uno a la cabecera y otro a los pies, donde había estado el cuerpo de Jesús” (Juan 20:12). Ella vio el lugar donde se había derramado la sangre del Mesías, y había un ángel en cada extremo —exactamente como el propiciatorio sobre el Arca. María vio el cumplimiento de lo que representaba el Arca del Pacto.

Como estas profecías en tipo ilustran claramente, Jesús se puede encontrar en casi todos los capítulos de la Ley, si sabes cómo buscarlo. Creo que esto es lo que Pablo tenía en mente cuando escribió estas palabras a Timoteo: “Desde la niñez has conocido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden dar la sabiduría que conduce a la salvación por la fe que es en Cristo Jesús” (2 Timoteo 3:15).

Los únicos “escritos sagrados” que existían en el momento en que Pablo escribió estas palabras eran las Escrituras hebreas, que llamamos el Antiguo Testamento. En otras palabras, Pablo dice que una persona puede ser llevada a la fe en Cristo mediante el estudio del Antiguo Testamento.

Un Ejemplo de Profecía Simbólica en Acción

El Nuevo Testamento nos presenta un excelente ejemplo del uso de la profecía simbólica para llevar a una persona a la salvación. Se encuentra en la historia de Felipe y el eunuco etíope, registrada en Hechos 8:25-40.

Un ángel se le apareció al evangelista Felipe y le dijo que fuera al camino que va de Jerusalén a Gaza. Cuando Felipe llegó al camino, se encontró con un judío de Etiopía que regresaba a su casa después de haber ido a Jerusalén a adorar. Felipe escuchó al hombre leer del libro de Isaías 53. Le preguntó si entendía lo que estaba leyendo. El etíope respondió: “Bueno, ¿cómo podría, a no ser que alguien me guíe?”.

En ese momento, Felipe se subió al carro del etíope y comenzó a explicar el significado de Isaías 53. El resultado fue que el etíope aceptó a Jesús como su Salvador, fue bautizado inmediatamente y siguió su camino regocijándose.

Ahora bien, ¿cuál era la naturaleza del pasaje que Felipe usó para convertir a este hombre? Era una profecía simbólica en la que el Mesías es presentado como un cordero sufriente. Lo que hizo Felipe fue mostrarle al etíope que las imágenes simbólicas apuntaban a Jesús, quien había venido como el “Cordero de Dios” (Juan 1:29) para morir por los pecados de la humanidad.

“La ley ha venido a ser nuestro guía para conducirnos a Cristo”. — Gálatas 3:24


Lea la parte 1 »»aquí

Traducido por Donald Dolmus
En Defensa de la Fe (endefensadelafe.org)

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Libro: Cristo en la Profecía – El Segundo Adviento de Jesús en la Profecía del Antiguo Testamento (La Ley; Parte 1 de 2)

 Dr. David R. Reagan

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EL SEGUNDO ADVIENTO DE JESUS EN LA PROFECÍA DEL ANTIGUO TESTAMENTO


B. LA LEY


Los libros de Moisés no contienen muchas profecías específicas sobre el Mesías, pero lo que contienen es muy significativo.

La primera profecía mesiánica en el Pentateuco es sobre el nacimiento virginal — véase Génesis 3:15. La mayor concentración de profecía mesiánica se encuentra en el Pacto Abrahámico. El pacto se establece varias veces, y estas diferentes declaraciones contienen tanto desarrollos como refinamientos. El libro de Génesis registra siete ocasiones en las que Dios discutió este pacto con Abraham (véase Génesis 12:1-3; 12:7; 13:14-16; 15:4-6; 15:18-21; 17:1-14; y 22:15-18). Génesis registra otras seis ocasiones en las que Dios renovó el pacto con Isaac o Jacob (véase Génesis 26:2-5; 26:23-24; 27:27-29; 28:3-4; 28:13-14; y 35:9-12).

Las Promesas a Abraham

Las profecías contenidas en el Pacto Abrahámico se relacionan tanto con el Primer como con el Segundo Adviento del Mesías. Las profecías se presentan en forma de promesas:

  1. Abraham llegará a ser el padre de una gran nación.
  2. Los descendientes de Abraham serán tan numerosos como el polvo de la tierra y las estrellas del cielo.
  3. Por medio de Abraham, todas las naciones de la tierra serán bendecidas.
  4. Una tierra especial, la tierra de Canaán, será dada a los descendientes de Abraham como posesión eterna.
  5. Dios bendecirá a quienes bendigan a los descendientes de Abraham y maldecirá a quienes los maldigan.

Profecías Específicas Sobre el Segundo Adviento

Aparte del Pacto Abrahámico, la mayoría de las profecías específicas sobre la Segunda Venida contenidas en los libros de Moisés se encuentran en cinco pasajes:

  1. El Primer Cántico de Moisés (después del cruce del Mar Rojo) — Éxodo 15.
  2. La Tercera y Cuarta Profecía de Balaam — Números 24.
  3. El Discurso de Moisés en la tierra de Moab — Dt. 4.
  4. El Pacto de la Tierra — Dt. 8-30.
  5. El Segundo Cántico de Moisés (al final de las peregrinaciones por el desierto) — Dt. 32.

El material profético específico contenido en estos pasajes es bastante limitado en cantidad y alcance. El primer cántico de Moisés revela únicamente que la morada eterna de Dios será Jerusalén, donde “el Señor reinará por los siglos de los siglos” (Éxodo 15:17-18).

La tercera profecía de Balaam nos ofrece un breve vistazo de los judíos redimidos viviendo en paz y abundancia como la nación exaltada del Milenio (Nm. 24:5-7). Su cuarta profecía representa a las naciones en juicio durante la Tribulación (Nm. 24:17-24).

El discurso de Moisés en Moab, registrado en Dt. 4, contiene algunas palabras directas sobre los judíos durante los “postreros días” (v. 30). Moisés dice que los judíos experimentarán un período de “angustia” (la Tribulación) que los motivará a “volver al Señor tu Dios y obedecer Su voz” (v. 30). Él dice que, en ese momento de arrepentimiento, el Señor bendecirá a Israel cumpliendo Sus promesas del pacto a Abraham (v. 31).

El Pacto de la Tierra

El Pacto de la Tierra en Dt. 28-30 establece las condiciones para que los judíos posean y disfruten de su Tierra Prometida. Contiene un panorama profético de la historia judía:

  1. Dispersión entre las naciones como castigo por la idolatría — Dt. 28:58-64.
  2. Persecución por las naciones donde los judíos están dispersos — Dt. 28:65-67.
  3. Aflicción de la tierra de Israel hasta que se convierta en un “desierto” — Dt. 29:22-28.
  4. Arrepentimiento de los judíos — Dt. 30:1-2.
  5. Regeneración espiritual del remanente arrepentido — Dt. 30:6, 8.
  6. Reunión del remanente en la tierra de la promesa — Dt. 30:3-4. (Nota: Ésta es la reunión en fe que tendrá lugar en la Segunda Venida. No es la reunión en incredulidad que está ocurriendo ahora).
  7. Recuperación de la Tierra Prometida por parte de los judíos — Dt. 30:5.
  8. Castigo a los enemigos de Israel — Dt. 30:7.
  9. Bendición de la nación de Israel restablecida con prosperidad material — Dt. 30:5, 9.

Un Cántico de Moisés

El Segundo Cántico de Moisés revela al Mesías como “la Roca” (Dt. 32:4, 15, 18, 30-31). El cántico profetiza la infidelidad de Israel (vs. 5, 15-18) y la decisión de Dios de apartarlos y trabajar, en cambio, a través de la Iglesia (vs. 19-21). El cántico nos da un vistazo de los horrores de la Tribulación (vs. 23-27) mientras Dios derrama Su ira para llevar a los judíos al arrepentimiento.

Así como el cántico nos hace creer que no hay esperanza para los judíos, de repente revela la gloriosa gracia de Dios en Su salvación del remanente: “...el Señor vindicará a Su pueblo y tendrá compasión de Sus siervos...” (Dt. 32:36). El Señor mismo resume Su acción diciendo: “Yo hiero, y Yo sano...” (v. 39).

El cántico concluye con los pueblos siendo exhortados a alabar a Dios por Su salvación y restauración de Israel — tanto del pueblo como de la tierra (v. 43):

Regocíjense, naciones, con Su pueblo,
Porque Él vengará la sangre de Sus siervos;
Traerá venganza sobre Sus adversarios,
Y hará expiación por Su tierra y Su pueblo.

Profecías Gráficas de la Ira de Dios

El Pentateuco concluye con Moisés pronunciando una bendición sobre cada una de las tribus de Israel. Comienza esta bendición recordándoles la aparición del Señor en el desierto (Dt. 33:2):

El Señor vino del Sinaí
Esclareciéndoles desde Seir;
Resplandeció desde el monte Parán,
Y vino de en medio de diez millares de santos;
A Su diestra había fulgor centelleante para ellos. 

Sabemos por otras profecías del Antiguo Testamento que esta descripción de la venida del Señor en el desierto es también una descripción profética de la Segunda Venida del Señor. Compare, por ejemplo, las descripciones similares de la Segunda Venida del Señor que se registran en Isaías 63:1-6 y Habacuc 3:3-15. Los tres pasajes usan un lenguaje similar para describir el regreso del Señor desde el Oriente con ira. Por lo tanto, esta declaración de Moisés se destaca como la primera descripción profética en la Biblia del Segundo Adviento del Señor.

Sin embargo, hay otra descripción profética de la Segunda Venida que es más antigua que la mosaica en Dt. Se encuentra, curiosamente, en el Nuevo Testamento, en el libro de Judas, comenzando en el versículo 14, donde se dice que Enoc, en la séptima generación desde Adán, profetizó, diciendo:

El Señor vino con muchos millares de Sus santos, para ejecutar juicio sobre todos, y para condenar a todos los impíos de todas sus obras de impiedad, que han hecho impíamente, y de todas las cosas ofensivas que pecadores impíos dijeron contra Él.

Esta profecía fue pre-cumplida en tipo en la devastación del Diluvio. Se cumplirá en la ira que Dios derramará en el Segundo Adviento de Su Hijo.

Tipos Proféticos

Pablo escribió que las cosas en las Escrituras hebreas son una “mera sombra de lo que ha de venir” (Gálatas 2:17). Luego añade que “la sustancia pertenece a Cristo”.

Aquí Pablo está hablando de lo que nosotros llamamos tipos proféticos o profecía simbólica. La mayor parte de la profecía sobre la Segunda Venida en la Ley es profecía simbólica en tipo. Se clasifica en cuatro categorías generales: tipos humanos, tipos históricos, tipos ceremoniales y tipos basados en objetos inanimados.

Tipos Humanos

1. Abel — Al igual que Jesús, Abel fue una víctima inocente de asesinato, cuya sangre clama por la venganza que Dios ejecutará cuando Jesús regrese (Hebreos 10:28-31 y Hebreos 11:4).

2. Melquisedec — Fue tanto sacerdote como rey (Génesis 14:18), al igual que Jesús será cuando regrese (Zacarías 6:13). Su nombre significa “Rey de Justicia” (Hebreos 7:2), y Jesús será un rey justo cuando regrese (Isaías 11:5 y 32:1). De hecho, el nombre de Jesús será cambiado cuando regrese a “Yahvé Tsidkenu”, que significa “El Señor nuestra Justicia” (Jeremías 23:6). Melquisedec fue “Rey de Salem” (Génesis 14:18), que significa “Príncipe de Paz”, tal como Jesús será cuando regrese (Isaías 9:6).

3. Enoc — Su partida sobrenatural del mundo antes del Diluvio (Génesis 5:24) es un tipo del Arrebatamiento de la Iglesia antes de la Tribulación.

4. Isaac — La búsqueda de su padre Abraham por una esposa adecuada es profética del Arrebatamiento. El padre envía a un siervo (el Espíritu Santo) para traer una esposa (la Iglesia) a su hijo (el Novio-Rey) — ver Génesis 24.

5. José — Cada aspecto de la vida de José apunta a un evento paralelo en la vida del Mesías. Al igual que Jesús, José fue rechazado por sus hermanos. Luego experimentó una muerte y resurrección simbólica cuando sus hermanos lo abandonaron en un pozo, lo proclamaron muerto, y fue rescatado por una caravana que pasaba. Tomó una esposa gentil (así como Jesús ahora está preparando a Su Esposa gentil, la Iglesia). Luego José se manifestó a sus hermanos y los salvó de la hambruna, tal como Jesús se revelará a sí mismo a los judíos en Su Segunda Venida y traerá salvación a un remanente. — Véase Génesis 37-46.

6. Moisés — Al igual que José (y Jesús), Moisés fue rechazado por su pueblo (los judíos). Luego tomó una esposa gentil (tal como Jesús está haciendo ahora) y regresó para liberar a su pueblo (como Jesús hará). Ellos lo aceptaron y fueron liberados de la esclavitud (así como el remanente judío aceptará a Jesús como Mesías cuando Él regrese) — Véase Zacarías 12:10.

7. Aarón — Como Sumo Sacerdote de Israel, señalaba a Jesús, quien actualmente sirve como nuestro Sumo Sacerdote ante el trono de Dios. Jesús continuará sirviendo como Sumo Sacerdote cuando regrese para gobernar el mundo como Rey de reyes.


Lea la parte 2 »»aquí 

Traducido por Donald Dolmus
En Defensa de la Fe (endefensadelafe.org)

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jueves, 4 de diciembre de 2025

Libro: Cristo en la Profecía – El Segundo Adviento de Jesús en la Profecía del Antiguo Testamento (Introducción)

 Dr. David R. Reagan

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EL SEGUNDO ADVIENTO DE JESUS EN LA PROFECÍA DEL ANTIGUO TESTAMENTO


A. INTRODUCCIÓN

Las referencias bíblicas en esta sección con respecto al Segundo Adviento de Jesús están organizadas según las palabras del Señor que habló a sus discípulos tras Su resurrección:

Era necesario que se cumpliera todo lo que sobre Mí está escrito en la ley de Moisés, en los profetas y en los Salmos”. Lucas 24:44

Observe que el Señor agrupa las profecías del Antiguo Testamento en tres grandes categorías: la Ley, los Profetas y los Salmos.

Tres Divisiones de las Escrituras Hebreas

“La Ley” se refiere a los primeros cinco libros de las Escrituras hebreas, los libros de Moisés que hoy en día los judíos denominan la Torá. Estos libros también se conocen comúnmente como el Pentateuco — un término griego.

“Los Salmos” era un término utilizado no sólo para referirse al libro de los Salmos, sino también a toda la literatura poética de sabiduría, incluyendo Job, Proverbios, Eclesiastés y el Cantar de los Cantares.

“Los Profetas” era una referencia a un volumen mucho mayor de literatura de lo que normalmente pensamos hoy en día. Pensamos en los Profetas Mayores y Menores. Los judíos del siglo I usaban el término para referirse a estos libros y otros que consideramos más históricos que proféticos — libros como Josué, Jueces, 1 y 2 Samuel, Reyes y Crónicas.

En las páginas siguientes, repasaremos las profecías de la Segunda Venida en el Antiguo Testamento. Las agruparemos como hizo Jesús — en tres grandes categorías — y las consideraremos en el orden en que se refirió a ellas.

Cumplimiento Profético

Pero antes, una última nota introductoria. Algunas personas interpretan Lucas 24:44 como que todas las profecías del Antiguo Testamento sobre el Mesías se cumplieron en el Primer Adviento de Jesús. Eso no es lo que dijo Jesús. No dijo que todas las profecías se habían cumplido. Más bien, dijo que debían cumplirse. No todas se cumplirán hasta que termine el reinado Milenario y se inaugure el Estado Eterno.

Pedro y Pablo lo dejan muy claro en sus escritos. En 1 Pedro 1:11 se nos dice que los profetas predijeron dos cosas sobre el Mesías: “Los sufrimientos de Cristo y las glorias que vendrían”. Las profecías del sufrimiento se cumplieron en el Primer Adviento. Las profecías de gloria se cumplirán en el Segundo Adviento.

Pablo deja muy claro en 1 Corintios 15 que aún hay profecías por cumplirse. Dice que el fin sólo llegará después de que Jesús entregue el reino al Padre, y que eso ocurrirá después de que el reinado de Jesús haya resultado en la abolición de todo gobierno y toda autoridad y poder — y la abolición de la muerte (1 Corintios 15:24-26).


Traducido por Donald Dolmus
En Defensa de la Fe (endefensadelafe.org)

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