martes, 22 de noviembre de 2022

Libro: Islam y Cristianismo – Capítulo 1 (parte 2 de 5)

 La Naturaleza del Islam

Por Dr. David R. Reagan

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La Naturaleza Cultural del Islam

La invasión de la cultura occidental no se puede enfatizar demasiado. Parece trivial para la mayoría de los occidentales, pero eso se debe a la falta de comprensión de que el Islam es una religión cultural que deifica la cultura árabe del siglo VII.  

Los occidentales tienden a ver la religión como algo intensamente personal y privado, y no como un fenómeno cultural. Por ejemplo, el cristianismo es “supracultural”, en el sentido de que permite que las personas vivan, se vistan y coman de acuerdo con la cultura en la que existen.

Esto no es así con el islam. En el islam no hay un “ámbito secular” que esté libre de religión.  El islam regula todos los aspectos de la vida hasta el punto de que la religión, la política y la cultura son inseparables. El islam es así alimentado por una forma de racismo en el que la cultura árabe del siglo VII debe imponerse sobre todas las demás culturas. 

Aquí hay algunos ejemplos de la naturaleza cultural del Islam:

Estructura política — El tribalismo de la Arabia del siglo VII es la estructura política sancionada por el Corán. El jefe tiene autoridad absoluta. No existe el concepto de derechos civiles. Este principio se refleja hoy en la realidad de que todos los países islámicos están gobernados por dictadores, y las libertades civiles, como la libertad de expresión y religión, no existen.

Oración — Se requiere que un musulmán ore cinco veces al día hacia La Meca. Este es un símbolo del imperialismo cultural subyacente que se encuentra en el corazón del islam.  Piénselo: ¿Qué pasaría si todos los ortodoxos rusos de todo el mundo tuvieran que orar hacia Moscú? ¿O si todos los católicos romanos estuvieran obligados a mirar hacia Roma cuando oraran?  ¿Qué pasaría si se requiriera que los cristianos evangélicos oraran hacia Jerusalén? Tales requisitos implicarían un apego cultural al punto focal de la oración. 

Peregrinación — Se requiere que un musulmán, a pesar de las dificultades y el costo, haga una peregrinación a La Meca, en Arabia Saudita, una vez en su vida. Una vez más, ¿qué pasaría si todos los cristianos estuvieran obligados a ir a Roma o Jerusalén una vez la vida?

Leyes Dietéticas — Los únicos alimentos permitidos son aquellos que eran aceptables en Arabia del siglo VII.

Mujeres — Lo que vestía una mujer analfabeta de tribus nómadas en el desierto en la Arabia del siglo VII, es lo que se exige para las mujeres musulmanas de hoy. La difícil situación de las mujeres en los países islámicos de hoy es despreciable. Pueden ser mantenidas prisioneras en sus hogares. No pueden aparecer en público sin una cubierta. Por lo general, se les niega el derecho al voto. A menudo se les niega algo más que una educación rudimentaria.  En los países islámicos estrictos, las mujeres son generalmente tratadas como infrahumanas. Sura 4:34 dice: “Los hombres son los mantenedores de las mujeres...y (en cuanto a) aquellas de cuya parte temes la deserción, amonéstalas, déjalas solas en sus lugares para dormir y golpéalas...” (Shakir).

Castigo — El castigo cruel e inusual se practica en todo el mundo islámico. El encarcelamiento sin el debido proceso es común. Los castigos a menudo incluyen la tortura, la amputación de partes del cuerpo (manos, orejas y lenguas), la extracción de ojos, la decapitación y la flagelación pública, todos representativos de la cultura árabe del siglo VII. El Corán ordena específicamente que aquellos que desobedezcan a Alá deben ser torturados (Sura 8:12-14).

En 2001, la revista Time presentó un escalofriante resumen de la naturaleza cultural del islam, tal como se evidenció en la nación islámica “moderna" de Arabia Saudita:  

A pesar de la modernización que tuvo lugar después del descubrimiento de las reservas de petróleo en 1938, Arabia Saudita sigue siendo una tierra donde los rígidos valores religiosos y tradicionales se aplican estrictamente.  Los cines y discotecas están prohibidos; hombres y mujeres están separados en bancos, escuelas y restaurantes de comida rápida; las mujeres deben usar velos y se les prohíbe conducir. La policía de decencia pública, conocida como muttawa, examina los centros comerciales en busca de   mujeres cuyas bufandas sueltas revelan un rizo de cabello y obliga a los dueños de las tiendas a cerrar durante los tiempos de oración.  La implacable justicia saudí está a la vista después de la oración principal todos los viernes, cuando un espadachín decapita a asesinos, hechiceros, traficantes de drogas y otros criminales con los ojos vendados en la “Plaza Chop-chop”, de Riad.

La Naturaleza Espiritual del Islam

El islam es una religión típica de salvación por obras centrada en un dios falso.  Sus principios fundamentales niegan el corazón del Evangelio cristiano, revelando su origen demoníaco.

El Corán — Como ya he señalado, el libro sagrado del islam está plagado de contradicciones. Considere, por ejemplo, lo que dice sobre la creación. En un lugar afirma que Alá creó todo en “un abrir y cerrar de ojos” (Sura 54:49-50).  En otra parte dice que el período de tiempo de la creación fue de dos días (Sura 41:9,12); cuatro días (Sura 41:10); seis días (Suras 7:54, 10:4 y 32:4); en “un día igual a 1.000 años” (Sura 32:5); y también en “50,000 años” (Sura 70:4). ¡Eso es un total de seis períodos de tiempo diferentes!

El Corán contiene muchos errores científicos. Un ejemplo crudo se encuentra en Sura 18:86, donde dice que Alejandro Magno siguió la puesta del sol y descubrió que descendía a las aguas de un “manantial fangoso” (Pickthall).

Muchos cuentos de hadas árabes sobre genios están contenidos en el Corán, y el libro también está lleno de errores históricos. Presenta a María, la madre de Jesús, como la hermana de Moisés y Aarón (obviamente confundiéndola con su hermana, Miriam). El diluvio de Noé se coloca en el tiempo de Moisés, y se afirma que uno de los hijos de Noé se negó a entrar en el Arca y se ahogó.

El Corán también describe a Abraham ofreciendo a   Ismael como sacrificio en La Meca, mientras que el relato bíblico muestra a Abraham ofreciendo a Isaac en el Monte Moriah, en el área que más tarde se convertiría en el corazón de Jerusalén.

El Hadiz — Es un registro de las palabras y hechos de Mahoma de acuerdo con sus esposas, parientes y compañeros. Junto al Corán, es la parte más importante de la ley islámica.  Sus enseñanzas se consideran tan vinculantes como las contenidas en el Corán. Contiene 7,275 dichos atribuidos a Mahoma.

La compilación más reconocida de estos dichos es la de Muhammad al-Bukhari. Algunos ejemplos de los extraños dichos de Mahoma que están contenidos en los nueve volúmenes de Bukhari se reproducen a continuación:

  1. Las mujeres son de mente deficiente (2:541 y 3:826).
  2. La mayoría de las personas en el infierno son mujeres (1:28, 301; 2:161; 7:124).
  3. Las mujeres son un mal presagio (7:30).
  4. Beber orina de camello te hará saludable (7:590).
  5. Una mosca en tu bebida puede curarte de enfermedades (4:537).
  6. La fiebre proviene del calor del infierno (7:619).
  7. “Aunque yo [Mahoma] soy un apóstol de Alá, no sé lo que Alá me hará” (Sura 58:266).

Dios — El Corán afirma que el dios del islam es el Dios de los cristianos y los judíos (Sura 29:46). Nada podría estar más lejos de la verdad.

El dios del islam, Alá, definitivamente no es el Dios de la Biblia. Alá es presentado en el Corán como un gobernante autocrático que es distante y arbitrario (Sura 5:40). Alá es incognoscible, mientras que el Dios de la Biblia es conocible (2 Timoteo 1:12). Alá es impersonal, a diferencia del Dios personal que revelan las Escrituras (1 Pedro 5:6-7). Alá es unitario (Sura 4:48), mientras que el Dios de la Biblia es trinitario (2 Corintios 13:14). Esto es lo que dice el Corán acerca del Dios de la Biblia:

...cree en Alá y no digas “Tres” [Trinidad]. ¡Cesa! (Es) mejor para ti! Alá es un solo Alá. Lejos está de Su Majestad Trascendente que Él tenga un hijo (Sura 4:171, Pickthall).

Alá es caprichoso (Sura 2:284), mientras que el verdadero Dios es digno de confianza. Y Alá nunca se presenta en ninguna parte como un dios de amor, que es la esencia de la naturaleza del Dios verdadero (1 Juan 4:7-16). 

Jesús — El Corán niega rotundamente que Jesús fuera el Hijo de Dios (Sura 112:2-3). También niega Su sacrificio expiatorio al afirmar que Él nunca murió (Sura 4:157). Un sustituto murió por Él en la Cruz. Jesús fue trasladado al cielo, como Enoc, donde permanecerá hasta que regrese para matar a todos los cerdos, destruir todas las cruces y convertir al mundo al islam. Jesús se casará, reinará durante 40 años y luego morirá y será enterrado junto a Mahoma en Medina. Jesús es caracterizado en el Corán como nada más que “un Mensajero de Alá” (Sura 4:171, Khan).

Pecado — No existe el concepto de pecado en el islam y, por lo tanto, no hay necesidad de perdón.  La vergüenza reemplaza al pecado. Todo es cuestión de honor versus deshonor. En el punto de vista musulmán, el hombre no necesita redención, sólo necesita alguna guía para que pueda desarrollar la naturaleza inherentemente pura con la que el Creador lo ha dotado. Si es fiel en sus oraciones, limosnas y ayuno, es probable que Dios pase por alto sus fracasos y lo lleve al Paraíso, pero no hay garantía. 

Ética — La situación determina la acción adecuada, no un estándar de lo correcto y lo incorrecto.  Como ejemplo, Al Ghazali (1058-1111), uno de los más grandes teólogos musulmanes, escribió: “Sepan que una mentira no está mal en sí misma.  Si una mentira es la única manera de obtener un buen resultado, es permisible. Debemos mentir cuando la verdad conduce a resultados desagradables”. El Corán sanciona la venganza: “Si alguno transgrede...contra ti, transgrede igualmente contra él” (Sura 2:194, Kahn).  

Salvación — El islam es una religión de obras. Uno obtiene el favor de Alá al realizar los cinco pilares de la fe:

  • Recitar el credo de que hay un dios, Alá, y su profeta es Mahoma.
  • Orar cinco veces al día hacia La Meca.
  • Dar limosna a los pobres.
  • Ayunar desde el amanecer hasta el atardecer un mes al año, durante el mes de Ramadán. 
  • Hacer una peregrinación a La Meca.

Otra forma de llegar al Paraíso es morir luchando por Alá (Sura 3:157-158).

El islam está tan orientado a las obras, que enseña que las buenas obras anulan las malas (Sura 11:114). En contraste con todo este énfasis en las obras, la verdadera Palabra de Dios enseña que es imposible ganar la salvación, porque es un regalo de la gracia de Dios que se recibe a través de la fe en Jesús como Señor y Salvador (Efesios 2:8-10).   

Cielo — El Paraíso Islámico es un lugar de placer sensual, que consiste en fiestas glotonas y orgías sexuales interminables (Suras 52:17-24, 55:54-56 y 78:32-34).


Lea la parte 1 aquí

Lea la parte 3 aquí

Lea la parte 4 aquí

Lea la parte final aquí

Traducido por Donald Dolmus
Ministerio En Defensa de la Fe (endefensadelafe.org)

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Estimado lector: Gracias a las ofrendas de amor de nuestros colaboradores, podemos poner gratuitamente a su disposición este material exclusivo de nuestro Ministerio. Si siente de parte del Señor apoyar la labor que su servidor está llevando a cabo, visite nuestra sección Donativos, para descubrir cómo podrá hacerlo.

Entrevista: Escatología y Otros Temas (parte 2 de 2)

 

Ésta es la conclusión del tema que abordé la semana pasada con Graciela Umpierre, anfitriona del canal “Profecías, Misterios y Otras Cosas”. 

En esta segunda parte, analicé algunos serios errores que están afectando la Escatología de muchas iglesias, seminarios y cristianos. También hablé de algunas guías prácticas que podemos seguir para interpretar correctamente la Palabra de Dios.

Los animo a suscribirse al canal y activar las notificaciones, para que puedan recibir las alertas cada que se publique un nuevo video.

Espero que esta segunda parte les sea de mucha bendición y contribuya  a su crecimiento y edificación espiritual.  

Si aún no la han visto, pueden ver la parte 1 aquí.

lunes, 21 de noviembre de 2022

Esperando a Nuestro Mesías (Parte 1 de 2)

Director y Evangelista Sénior 
Ministerio Cordero y León

He aquí, había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, y este hombre era justo y piadoso; esperaba la consolación de Israel y el Espíritu Santo estaba sobre él. Lucas 2:25

En los largos y oscuros años que siguieron a la finalización del Antiguo Testamento, Israel descendió a un período de oscuridad silenciosa. Como se profetizó, parecía haber hambre por la Palabra del Señor, porque después de Malaquías no hubo más revelaciones.

El Imperio Griego se levantó y cayó, dando paso finalmente al Imperio Romano. Posicionado en la encrucijada del mundo antiguo, Israel se convirtió en un Estado sometido. Las revueltas de corta duración ofrecieron una esperanza de corta duración. Hace poco más de 2,000 años, la pesada bota de la paz romana había aplastado las esperanzas religiosas y nacionalistas de la mayoría de los judíos. Sólo los zelotes estaban listos para tomar las armas y luchar contra Roma.

Las provincias de Judea representaban una molestia constante para los jefes supremos romanos. Siempre discutiendo, y obstinadamente resistentes a abrazar a los dioses romanos, los judíos insistieron en endurecer sus cervices y adorar a su propio Dios, en lugar de seguir la corriente del gobierno romano.

Fue durante este tiempo oscuro en la historia humana — en un lugar remoto pero estratégico — que Dios envió a Su Hijo al mundo.

Todos estamos familiarizados con la historia de la Navidad, incluso si algunos de los detalles que conocemos son extrabíblicos. Gabriel se le apareció primero al padre de Juan el Bautista, Zacarías, y luego a María. José también tuvo un visitante angelical que predijo el nacimiento de Jesús.

Aparte de esos tres y la esposa de Zacarías, Elizabeth, no hay registro en las Escrituras de que el nacimiento real de Jesús haya sido predicho a nadie más.

La noche en que Jesús nació, aparecieron ángeles en el cielo sobre Belén. No vinieron a proclamar las Buenas Nuevas a los bien conectados o religiosamente orgullosos. Llegaron a “algunos pastores” — hombres en los márgenes mismos de la sociedad que dormían con su ganado en los campos por la noche. Pero, ¡oh, qué espectáculo vieron cuando una multitud de las huestes celestiales apareció sobre sus cabezas y prorrumpió en un canto de alabanza. Informados del nacimiento del Salvador, se apresuraron a Belén para ver al Bebé. Al regresar a sus rebaños, iban “glorificando y alabando a Dios por todo lo que habían oído y visto, tal como les había sido dicho” (Lucas 2:20).

Pero había otras dos personas que, según la Biblia, estaban anticipando al Mesías del Señor. Simeón era un anciano que aguardaba la consolación de Israel”, un título que se refería a la promesa de que el Mesías liberaría a Israel. Y Ana era una profetisa de 84 años. Viuda por muchos años, estaba en el templo día y noche, ayunando, orando y esperando en el Señor.

Lucas describe cómo estos dos judíos fieles recibieron la bendición de conocer al Niño Jesús. El Espíritu Santo le había revelado a Simeón que no vería la muerte antes de haber visto al Cristo (Lucas 2:26). Ana también tenía discernimiento espiritual. Tan pronto como lo vio, reconoció a Jesús como el Ungido y dio gracias a Dios por permitirle mirar la Redención de Jerusalén.

¿Por Qué Sólo Dos?

Nos gustaría suponer que Simeón y Ana, un hombre y una mujer devotos, eran representantes de un grupo mucho más grande que estaba esperando al Mesías. Pero no creo que ése sea el caso. Sabemos que, cuando los magos llegaron a Jerusalén buscando encontrar y adorar al “Rey de los judíos”, Herodes se turbó — y toda Jerusalén junto con él.

¿Por qué se turbó el rey idumeo y por qué la ciudad se inquietó junto con él? Ciertamente no porque carecieran de señales con respecto al nacimiento de Jesús. Los principales sacerdotes y escribas que se reunieron para responder a la pregunta de Herodes dijeron correctamente que el Mesías nacería “en Belén de Judea, porque esto es lo que ha escrito el profeta” (Mateo 2:5). Las Escrituras no indican que ninguno de ellos se molestara en ir a Belén y ver por sí mismos. A diferencia de los humildes pastores que se apresuraron a ver al Niño Jesús, no pudieron molestarse en caminar las pocas millas hasta la ciudad de David, literalmente en las afueras de Jerusalén hacia el sur.

Herodes tampoco estaba interesado en ir a ver o adorar al niño Rey de los judíos. Envió a los magos visitantes en su camino y les pidió que le informaran. El supuesto deseo de Herodes de eventualmente adorar era evidentemente falso, por lo que Dios advirtió a los sabios en un sueño que no regresaran a Herodes.

No, el rey de los judíos de Idumea estaba preocupado porque el verdadero rey de los judíos —incluso cuando era un niño pequeño en Belén — representaba una gran amenaza para su reinado. Herodes hizo matar a su amada esposa Mariamna y a dos de sus propios hijos, sólo porque su paranoia lo llevó a pensar que su poder estaba en riesgo. Entonces, dada la tendencia de Herodes a arremeter contra cualquiera que pudiera socavar su derecho al trono, toda la ciudad estaba nerviosa preguntándose cómo podría reaccionar cuando los emisarios extranjeros vinieran a adorar al Mesías recién nacido.

Isaías dijo que el Mesías surgiría de la raíz de Isaí (Isaías 11:1), pero que como un “brote tierno” o una “raíz de tierra seca”, Él no tendría “aspecto hermoso ni majestuoso” (Isaías 53:2). Con respecto a la referencia a la tierra seca, la brecha de 400 años entre el Antiguo Testamento y el Nuevo refleja ese período de silencio celestial, y demuestra al menos un cumplimiento parcial de Amós 8:11-12:

He aquí que vienen días, dice el SEÑOR Dios, en los cuales enviaré hambre a la tierra; no hambre de pan ni sed de agua, sino de oír las palabras del SEÑOR. Irán errantes de mar a mar. Desde el norte hasta el oriente andarán errantes buscando palabra del SEÑOR y no la encontrarán”.

El Ungido nacido en Belén no era el poderoso rey guerrero que muchos judíos anhelaban. Querían un salvador que los liberara de la opresión romana y restaurara su primacía nacional, no un Salvador que los liberara de sus pecados y restaurara su relación con el Dios Todopoderoso. De hecho, los sacerdotes y escribas se ofendieron mucho cuando Jesús se atrevió a sugerir que serían considerados indignos, o peor aún, que la gracia de Dios se extendería a los gentiles en lugar de a ellos. Fue la referencia de Jesús a la bendición de Dios extendida a los gentiles en lugar de a los judíos lo que indignó a las personas reunidas en la sinagoga de Nazaret (Lucas 4:22-29).

Desde el momento en que nació, Jesús no fue anunciado para las masas. Según las Escrituras, sólo había seis judíos (María, José, Zacarías, Isabel, Simeón y Ana) que esperaban a Jesús con anticipación, junto con “algunos pastores”, a quienes se les informó de Su llegada. El resto de la sociedad judía parece haber estado viviendo sin discernimiento espiritual alguno.

El Patrón Consistente Durante Su Ministerio

De niño, Jesús no sólo era precoz; era diferente a cualquiera que hubiera venido antes (¡un eufemismo de todos los tiempos!). Cuando tenía sólo 12 años, los maestros de la Ley en el templo estaban “asombrados de su entendimiento y de sus respuestas” (Lucas 2:47). Después de que comenzó su ministerio público, confundió a los escribas y fariseos al enseñar como alguien con autoridad. Y aun así, la gente no lo reconoció por quién era.

Incluso los discípulos de Jesús no estaban seguros de qué hacer con Él. Multiplicar panes y peces; calmar un mar tormentoso; curar a los sordos, cojos, leprosos y ciegos; liberar a los poseídos por demonios de la esclavitud; todavía se necesitó la revelación del Padre en el cielo para que Pedro finalmente confesara: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente” (Mateo 16:13-17).

Mientras tanto, las masas, aunque atraídas por los milagros de alimentación y curación, ignoraban en gran medida que Jesús era el Mesías profetizado.

Por Sus propias buenas razones, Jesús no transmitió ese hecho. La mayoría de las veces, les dijo a las personas que sanó que siguieran la Ley, pero que no le dijeran a nadie acerca de Él. Incluso habló en parábolas, para que la plenitud de Su significado fuera irreconocible para las masas que realmente no habían puesto su confianza en Él. Sus palabras y la verdad que revelaron fueron para “los que tienen ojos para ver y oídos para oír” (Mateo 13:16).

En un sentido muy real, sólo las ovejas que reconocieron Su voz lo escucharían y seguirían —entonces y ahora (Juan 10:27-28).

Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. Juan 10:27-28

Para algunos de nosotros, la promesa de Su venida resuena en nuestros corazones e inspira nuestros días. Nos despertamos cada mañana con la esperanza de que Él venga ese mismo día.

En la segunda y última parte de este artículo acerca de aquellos que esperan a su Mesías, examinaremos las cuatro categorías de anticipación de los creyentes por el regreso de Cristo y reflexionaremos en qué categoría podemos caer cada uno.

Traducido por Donald Dolmus
Ministerio En Defensa de la Fe (endefensadelafe.org)

Original article: Awaiting Our Messiah 

Revista Llamada de Medianoche – Noviembre 2022

Un Dios ignorado y olvidado

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Temas incluidos en esta edición:

»» La comprensión bíblica en cuanto a Israel
»» Enorme disputa entre Jerusalén y Moscú
»» Israel y la provocación a celos
»» ¿Es la guerra de Ucrania el comienzo del ataque de Gog y Magog?
»» ¿Inteligencia artificial con una conciencia propia?

Entre otros.

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lunes, 14 de noviembre de 2022

Entrevista: La Escatología, el Milenio, la Inminencia (parte 1 de 2)

Hace unos días, el Señor me concedió el privilegio de ser entrevistado por Graciela Umpierre, anfitriona del canal “Profecías, Misterios y Otras Cosas”. 

Durante esta primera parte, hablé acerca de algunas definiciones básicas de lo que es la Escatología, así como la relación que ésta tiene con las diversas áreas de la Teología (como la Soteriología o la Cristología). También abordé los variados puntos de vista que existen con respecto al Arrebatamiento de la Iglesia y la Segunda Venida.

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Espero que esta entrevista les sea de mucha bendición y aclare algunas dudas que pudieran tener. 

Del Editor: ¿Qué Está Esperando?

Director y Evangelista Sénior 
Ministerio Cordero y León

Durante los últimos dos años, a menudo abro mis presentaciones de los Tiempos del Fin haciendo una pregunta:

¿Qué Está Esperando?

Inevitablemente, la mayoría de nosotros esperamos cosas como nuestra próxima reunión familiar, la temporada navideña, el nacimiento de un hijo o nieto, ¡o incluso nuestra próxima comida! Puedo decir honestamente que todos eso se aplica a mí.

Algunos de nosotros somos más propensos a estar emocionados en nuestra anticipación. Al igual que los niños que están ansiosos por llegar a un destino, internamente preguntamos: “¿Ya llegamos?”. Otros parecen francamente indiferentes sobre el curso en el que se encuentran— sin preocuparse por a dónde van o cuándo van a llegar allí.

Las Escrituras nos dicen que deberíamos estar esperando el regreso de Jesús. Una y otra vez se nos dice que estemos atentos, alertas y listos. Se nos dice que aguardemos nuestra esperanza bienaventurada—“la manifestación de la gloria de nuestro gran Dios y Salvador, Jesucristo” (Tito 2:13). Pero la vida tiene una manera de distraer nuestra mirada y embotar nuestros sentidos. Sin aliento mutuo—el “hierro que afila hierro” de Proverbios 27:17, perdemos nuestra ventaja.

Esta edición del Farolero está diseñada para ofrecerle “buenas nuevas de gran gozo” en esta temporada de gozo. Tiene el propósito de levantar sus ojos a su ayuda venidera (Salmos 121:1). Sobre la base del ejemplo dado por Simeón y Ana, tenemos la intención de glorificar a Aquel que es “luz de revelación para los gentiles y gloria del pueblo [de Dios] Israel” (Lucas 2:32).

Si aún no está ansioso por verlo, oro para que, al leer esta edición del Farolero, su corazón se estremezca de nuevo con el gozo de saber que Él ha venido, ha resucitado y vendrá de nuevo.

Traducido por Donald Dolmus
Ministerio En Defensa de la Fe (endefensadelafe.org)

lunes, 7 de noviembre de 2022

El Reino Venidero – Parte 25

 Por Dr. Andy Woods

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El mundo evangélico de hoy cree que la iglesia está experimentando el reino mesiánico. Para abordar este tipo de confusión, comenzamos un estudio que narra lo que la Biblia enseña acerca del reino. En esta serie, la enseñanza bíblica sobre el reino ha sido examinada desde Génesis hasta Apocalipsis. Hemos notado hasta ahora que lo que el Antiguo Testamento predice acerca de un reino terrenal fue ofrecido a Israel durante la Primera Venida de Cristo. Sin embargo, la nación rechazó esta oferta del reino, lo que llevó al aplazamiento del reino. Mientras tanto, el reino es futuro ya que Dios ahora persigue un programa provisional que incluye a la iglesia.

Además, comenzamos a examinar una serie de textos que los teólogos del “reino ahora” emplean rutinariamente para argumentar que el reino es una realidad presente, para mostrar que ninguno de estos pasajes, cuando se los entiende correctamente, enseña una forma espiritual presente del reino. Comenzamos con el uso de supuestos textos del “reino ahora” en la vida de Cristo, tales como “el reino de los cielos se ha acercado” (Mt. 3:2; 4:17; 10:5-7), “buscad primeramente Su reino” (Mt. 6:33), “hasta ahora el reino de los cielos sufre violencia” (Mt. 11:12), “el reino de Dios ha venido sobre vosotros” (Mt. 12:28), y “el reino de Dios está entre vosotros” (Lc. 17:21), “a menos que nazca de nuevo, uno no puede...entrar en el reino de Dios” (Jn. 3:3-5), y “hay algunos que están aquí que no gustarán la muerte hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en su reino” (Mt. 16:28), “el reino de Dios les será quitado de ustedes y le será dado a un pueblo que producirá los frutos del reino” (Mt. 21:43), y “Mi reino no es de este mundo” (Jn. 18:36).

Toda Potestad Me Es Dada en el Cielo y la Tierra

Una declaración final de Cristo que utilizan los teólogos del “reino ahora” se encuentra en Mateo 28:18–20. Estos famosos versículos, típicamente conocidos como la Gran Comisión, dicen: “Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”. Aquellos que enseñan que el Reino Davídico es una realidad presente a menudo utilizan estos versículos para fundamentar su teología. Estos versículos parecen prominentes en el pensamiento de los dispensacionalistas progresistas, quienes sostienen que el Reino Davídico está presente en forma espiritual, ya que Jesús ahora reina desde el Trono de David desde el cielo sobre la iglesia. Mientras todavía se aferran a un reinado terrenal futuro o “aún no” de Cristo después del Segundo Adviento de Cristo, los dispensacionalistas progresistas todavía sostienen que el Reino Davídico “ya” está aquí en forma espiritual. Los dispensacionalistas progresistas parecen apoyarse en gran medida en el comentario de Cristo: “Toda autoridad me es dada en el cielo y en la tierra” (Mt. 28:18). De este versículo, el destacado dispensacionalista progresista Darrell Bock dice: 

El punto que se señala aquí es como el de Mateo 28:18, donde toda la autoridad reside en Jesús, quien ha formado una comunidad a través de la cual proporciona bendición espiritual. Esta es la primera etapa del programa del reino. No obstante, la demostración de plena autoridad aguarda su regreso.[1]

En otra parte, Bock observa de manera similar:

La terminología bíblica y el campo conceptual (incluso el nombre de Cristo) muestran que la autoridad de Jesús se recibe ahora (Mateo 28:18–20) e involucra el ejercicio de esa autoridad en ciertos puntos soteriológicos clave. La autoridad ejecutiva de Jesús en una variedad de áreas, como se muestra en esta lista, indica que Su actividad es mesiánica y, por lo tanto, regia, no meramente sumo sacerdote. . .Si es mesiánico y davídico, entonces es regio e indica manifestaciones iniciales del gobierno de Jesús.[2] 

Sin embargo, por al menos cinco razones, no parece haber suficiente en este pasaje para construir una teología que implique una forma espiritual presente del Reino Davídico. Primero, la palabra “reino” (basileia) está ausente del contexto. Los Evangelios emplean esta palabra muchas veces cuando hablan de la cercanía del reino o su establecimiento final (Mateo 3:2; 4:17; 10:7; 24:14; 25:34; 26:29; Lucas 10:9). Por lo tanto, podríamos esperar el uso de este importante término en algún lugar del contexto inmediato si hubiera sido la intención de Cristo aquí transmitir claramente un establecimiento espiritual presente del Reino Davídico.

En segundo lugar, la era presente tiene poco en común con el Reino Davídico profetizado. El Reino Davídico profetizado será una época en la que Cristo gobernará en perfecta justicia con vara de hierro (Ap. 12:5). En ese día, toda rebelión será juzgada instantáneamente (Zac. 14:16–18; Ap. 20:7–9). Por el contrario, lo que se predice para la actual Era de la Iglesia es una apostasía cada vez mayor. 2 Timoteo 3:1 dice: “También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos”. 2 Timoteo 3:13 explica: “Mas los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados”. Por lo tanto, Pablo en esta carta final anticipa un alejamiento cada vez mayor de la verdad a lo largo de la Era de la Iglesia. Pablo también predijo esta apostasía venidera en presencia de los ancianos de Éfeso (Hechos 20:29–31).

Si ahora estamos en el Reino Davídico, entonces la deplorable condición espiritual de las iglesias en Apocalipsis 2–3 es inexplicable. Cinco de estas siete iglesias en Asia Menor están en una condición apóstata. Algunos pueden cuestionar si es posible que la iglesia de Cristo pudiera apartarse tanto de la verdad que ya no sea gobernada por Él. Sin embargo, este mismo escenario era lo que estaba ocurriendo dentro de la iglesia de Laodicea (Ap. 3:14–22). Aquí, se representa a Cristo de pie afuera de la puerta de la iglesia, llamando a la puerta y buscando el reingreso (Ap. 3:20). Los evangelistas a menudo explican este versículo como Cristo de pie fuera del corazón del incrédulo, tocando el corazón e invitando al incrédulo a convertirse en cristiano. Sin embargo, ésta no es una representación correcta del contexto del versículo. Más bien, representa una iglesia que ha apostatado tanto de la verdad que Cristo ha sido destronado como autoridad gobernante de la iglesia. En consecuencia, se presenta a Cristo de pie fuera de la puerta de Su propia iglesia buscando ser readmitido como gobernante de Su propio pueblo. De hecho, “Laodicea” significa “gobernada por el pueblo”. Newell observa: “El nombre proviene de laos, pueblo y dikao, gobernar: el gobierno del pueblo: ‘democracia’, en otras palabras”.[3] ¿Estas tristes realidades personifican una fase “ya” del Reino Davídico? ¿Es lo que estaba sucediendo en Corinto representativo del reinado davídico? ¿Es la carnalidad y la inmadurez que prevalecen tanto en la iglesia local típica (1 Cor. 3:1–3; He. 5:11–14) el reinado davídico de Cristo? Estas realidades presentes no se corresponden con lo que se le prometió a David con respecto al Mesías gobernando con vara de hierro en perfecta justicia (Sal. 2:9). Una comprensión adecuada de las predicciones bíblicas sobre la apostasía de la Era de la Iglesia representa una cosmovisión diametralmente opuesta a la teología del “reino ahora”. La única forma en que se puede defender la teología del “reino ahora” es ignorar lo que el Nuevo Testamento predice y describe con respecto a la apostasía de la iglesia.

En tercer lugar, como se señalado a lo largo de esta serie, un elemento geopolítico terrestre que involucra a la nación de Israel siempre se incluye en la presentación del reino en el Antiguo Testamento. Un cambio tan abrupto de entender que el reino abarca esta realidad física a una realidad únicamente espiritual de Jesús reinando en la iglesia equivale a hermenéuticamente cambiar los caballos en medio de la corriente. ¿Por qué Cristo introduciría una transición tan radical sin ningún comentario en profundidad que explicara que tal transición estaba en marcha? 

Cuarto, el simple hecho de que a Jesús se le concedió toda autoridad justo antes de Su Ascensión no significa que estuviera ejerciendo esta autoridad en un sentido regio. En otras palabras, recibir autoridad (Mt. 28:18) y ejercer autoridad son dos cosas completamente diferentes. El autor del Libro de Hebreos indica que Cristo en Su sesión actual después de Su Ascensión aún no estaba ejerciendo autoridad en Su reinado davídico cuando observa: “pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios, de ahí en adelante esperando hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies” (He. 10:12–13). Al citar aquí el Salmo 110:1, con su inclusión de la palabra “hasta” (heōs), el escritor comunica que Cristo aún no había entrado en el tiempo de la historia en el que ejercerá autoridad sobre sus enemigos, lo cual se cumplirá en su reinado davídico. Otro comentario señala: “Se le ha dado a Jesús toda autoridad, aunque todavía no la está ejerciendo en su totalidad (Fil. 2:9–11; He. 2:5–9; 10:12, 13; Ap. 3:21). Él manifestará este poder cuando regrese en toda Su gloria (Mt. 19:28; 1 Cor. 15:27, 28; Ef. 1:10)”.[4] 

En quinto lugar, en contexto, Cristo está ejerciendo una autoridad limitada, no en su reinado davídico, sino más bien para energizar a la iglesia para que cumpla con la Gran Comisión. Mateo 28:18 no se puede divorciar de los versículos 19–20, que dicen: “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”. De hecho, la palabra “por tanto” (oun), al comienzo del versículo 19, conecta los versículos 19–20 con el versículo 18. Debido a que a Cristo se le había otorgado toda la autoridad después de Su resurrección, usó esa autoridad sólo en un sentido limitado, no para establecer Su Reino Davídico en forma espiritual, sino más bien para empoderar a la iglesia para cumplir la Gran Comisión. la Gran Comisión no debe confundirse con el Reino Davídico a través de Israel porque “En lugar de enviar a Sus discípulos de regreso a la casa de Israel, fueron enviados a todo el mundo”.[5]

Continuará

Traducido por Donald Dolmus
En Defensa de la Fe (endefensadelafe.org)

Original article:

El Dr. Andy Woods es oriundo de California, donde asistió a la universidad y obtuvo una licenciatura en Derecho. En 1998, cambió de rumbo y comenzó a hacer la transición del Derecho a la Teología, cuando decidió ingresar al seminario.

Finalmente obtuvo un Doctorado en Exposición Bíblica del Seminario Teológico de Dallas. Actualmente se desempeña como pastor en la Iglesia Bíblica de Sugar Land, en el área de Houston, mientras se desempeña como Presidente del Seminario Teológico Chafer, en Albuquerque, Nuevo México. Es un escritor prolífico y un conferenciante muy solicitado.

Visite el sitio web del Dr. Andy Woods:


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Notas Finales

[1] Darrell Bock, "The Reign of the Lord Christ," in Dispensationalism, Israel, and the Church, ed. Craig Blaising and Darrell Bock (Grand Rapids: Zondervan, 1992), 61.

[2] Darrell Bock, "Covenants in Progressive Dispensationalism," in Three Central Issues in Contemporary Dispensationalism, ed. Hebert Bateman (Grand Rapids: Kregel, 1999), 223.

[3] William Newell, The Book of the Revelation (Chicago: Moody, 1935), 75. See also Robert Thomas, Revelation 1–7 (Chicago: Moody, 1992), 296.

[4] Earl Radmacher, Ronald Allen, and H. Wayne House, eds., Nelson's New Illustrated Bible Commentary (Nashville: Thomas Nelson, 1999), 1202.

[5] Tim LaHaye, ed. Tim LaHaye Prophecy Study Bible (Chattanooga: AMG, 2001), 1163.

Entrevista: El Ocultismo Infiltrado en la Iglesia – Conclusión

Pablo Frascini, del Ministerio “Serpientes y Palomas” (serpentsndoves.com), vuelve para la conclusión  del tema del ocultismo infiltrado en la Iglesia. En este programa, Pablo y Graciela abordaron el tema de Halloween, o noche de brujas.

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Vea la parte 1 aquí

martes, 1 de noviembre de 2022

Libro: Islam y Cristianismo – Capítulo 1 (parte 1 de 5)

 La Naturaleza del Islam

Por Dr. David R. Reagan

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Desde el ataque a Estados Unidos el 11 de septiembre de 2001, hemos escuchado un coro interminable de voces del gobierno, la academia y los   medios de comunicación asegurándonos que los terroristas islámicos, que atacaron las Torres Gemelas y el Pentágono, no representan el “verdadero islam”. Del mismo modo, líderes espirituales — incluso algunos portavoces cristianos — nos han asegurado que el islam es una religión de paz y que los musulmanes adoran al mismo Dios que los   cristianos y los judíos. 

“Nuestra guerra no es contra el islam”, nos han dicho repetidamente. “Nuestra guerra es contra el terrorismo”.

Preguntas Centrales

Bueno, ¿qué pasa con eso?

  • ¿Son los musulmanes hermanos y hermanas espirituales de cristianos y judíos? 
  • ¿Adoramos todos al mismo Dios?
  • ¿Son las sagradas escrituras islámicas, conocidas como el Corán, inspiradas por Dios? 
  • ¿Es el islam otro camino hacia Dios por el cual uno puede alcanzar la vida eterna?
  • ¿Son los fundamentalistas islámicos representantes del verdadero islam, o son una terrible aberración de una religión amante de la paz? 
  • ¿Es nuestra guerra realmente política contra terroristas internacionales, o es una batalla espiritual contra una religión demoníaca, intolerante, militante e imperialista conocida como islam?

Una Perspectiva Histórica Sobre el Islam

Comencemos nuestra consideración de estas preguntas con algunos antecedentes históricos.

Mahoma, el hombre que dictó el Corán y dio a luz al islam, nació en La Meca, en la península de Arabia Saudita, en el año 570 d. C.  Su padre murió antes de que él naciera, y su madre murió cuando él tenía seis años. Fue criado primero por un abuelo y más tarde por un tío.

Mahoma fue analfabeto durante toda su vida. Hasta los 25 años trabajó en caravanas. Durante sus extensos viajes, se encontró con muchos cristianos y judíos.  A través de sus conversaciones con ellos, recogió fragmentos tanto del judaísmo como del cristianismo.

Su vida cambió radicalmente a los 25 años, cuando conoció a una viuda rica de 40 años, que se enamoró de él. Su matrimonio permitió a Mahoma vivir una vida de ocio a partir de ese momento.

El Llamado de Mahoma

Quince años después de su matrimonio, a los 40 años, Mahoma tuvo la visita de un espíritu.  Supuestamente, este espíritu le dijo que había sido llamado por Dios para ser un “profeta” y un “apóstol”. Es interesante notar que no había tradición en las religiones árabes de profetas o apóstoles. Estos términos fueron obviamente utilizados por Mahoma para atraer a los judíos y a los cristianos.

Mahoma continuó teniendo visitas espirituales. Lo arrojaban a un trance, y sus declaraciones durante los trances eran escritas por escribas. Estas declaraciones etéreas se convirtieron en el Corán, pero no fueron compiladas hasta después de la muerte de Mahoma. Cuando se hizo la compilación, las declaraciones no estaban organizadas ni cronológicamente ni por temas. El resultado fue un revoltijo de dichos desorganizados y a menudo incoherentes, que a menudo son contradictorios. 

Por ejemplo, el Corán  da cuatro relatos contradictorios del llamado de Mahoma a ser profeta [la palabra Sura significa capítulo]:

  1. Suras 53 y 81 — Dios, o Alá como se le llama en árabe, se le apareció personalmente a Mahoma.
  2. Suras 16 y 26 — El llamado fue de parte del Espíritu Santo.
  3. Sura 15 — Los ángeles emitieron el llamado.
  4. Sura 2 — Gabriel fue quien se le apareció.

Las Revelaciones de Mahoma

En el momento en que Mahoma recibió su visita inicial, había más de 300 dioses adorados en La Meca por peregrinos que acudían allí cada año para rezar en la Ka’aba, un pequeño edificio cúbico que albergaba un meteorito negro y efigies de varios dioses.  Uno de esos dioses era Alá, el dios de la luna. 

Mahoma decidió proclamar que sólo había un dios — y seleccionó a Alá como ese dios. Ésa es la razón por la que la luna creciente se convirtió en el símbolo del islam.  Mahoma también proclamó que él era el profeta de Alá.

Inicialmente, Mahoma esperaba que tanto judíos como cristianos recibieran su nueva revelación. Por lo tanto, los primeros pasajes del Corán hablan con admiración de “el pueblo del Libro”.  Éstos son los pasajes que a los musulmanes de Occidente les encanta citar en su esfuerzo por demostrar que el islam es una religión tolerante. Un ejemplo es Sura 5:82, que dice: “Encontrarás a los más cercanos de ellos en afecto a los creyentes [musulmanes] aquellos que dicen: ‘Somos cristianos’” (Sahih).  

El Rechazo a Mahoma

Pero cuando judíos y cristianos rechazaron a Mahoma, se volvió ferozmente contra ellos, y pasajes posteriores en el Corán hablan de ellos despectivamente:

  • Sura 5:51 ordena a los musulmanes no tomar a judíos y cristianos como amigos.
  • Sura 9:29 ordena a los musulmanes luchar contra judíos y cristianos, hasta que se sometan a Alá, o acepten pagar un impuesto especial. 
  • Sura 2:65-66 y Sura 5:60 contienen referencias a los judíos como “monos y cerdos”, que deben ser “despreciados y odiados” (Pickthall). ¡Piense en eso!  Puede estar seguro de que tal declaración no provino del verdadero Dios de este universo, que seleccionó a los judíos para ser Su Pueblo Escogido.

Los judíos y los cristianos no fueron los únicos que rechazaron las nuevas revelaciones de Mahoma.  La gente de su propia tribu, los Qurays, también lo rechazaron. En respuesta, Mahoma sucumbió a la tentación de apaciguar a su tribu anunciando que estaría bien que adoraran a las tres hijas de Alá — llamadas Al-Lat, Al-Uzza y Manat. 

Esta declaración condujo a los infames “versos satánicos” del Corán, que más tarde fueron eliminados cuando Mahoma volvió al monoteísmo.  Los musulmanes han tratado desde entonces de encubrir esta desviación de la fe.

Tal vez recuerde que, en 1989, un escritor indio llamado Salman Rushdie, sacó a relucir este tema tabú cuando escribió una novela titulada Los Versos Satánicos.  El ayatolá Jomeini de Irán lo condenó y pidió su asesinato.  Una recompensa de tres millones de dólares fue colocada sobre su cabeza, y ha estado escondido desde entonces.

El Viaje de Mahoma

La oposición a Mahoma en su ciudad natal de La Meca continuó creciendo hasta que se vio obligado a huir 250 millas a Medina, donde se recibió su mensaje.  El calendario islámico data de este año, cuando Mahoma huyó a Medina y encontró una audiencia receptiva, lo que resultó en el establecimiento formal del islam como religión.   Era el año 622 d. C., y esa fecha representa el año uno del calendario musulmán, que es un calendario lunar.   El año 2022 fue el año 1444 en el sistema de datación musulmán. 

Después de la muerte de su esposa, Mahoma se casó con al menos otras 11 mujeres (algunas fuentes sitúan el total en 16). También tomó varias concubinas. Se casó con una niña que tenía sólo seis años y tuvo relaciones sexuales con ella cuando tenía nueve.  Según el Corán, sólo el profeta podía tener esposas ilimitadas. Todos los demás hombres musulmanes están limitados a cuatro (Sura 4:3).

Mahoma murió el 8 de junio de 632 d. C.  en Medina, a los 63 años. No dejó sucesor, y el islam pronto se dividió en sectas beligerantes llamadas chiítas y sunitas.

La Expansión del Islam

Todos los que sobrevivieron a Mahoma empuñaron la espada, según lo indicado por el Corán, y se dedicaron a hacer avanzar el islam a través del poder militar.  La difusión resultante de la religión fue fenomenal. En un siglo, las fuerzas islámicas habían conquistado Arabia Saudita, todo el Medio Oriente, Asia Central y gran parte de la India. Los ejércitos arrasaron Egipto y el norte de África, destruyendo a su paso el cristianismo bizantino corrupto. 

En el año 710 d. C., los ejércitos islámicos cruzaron el Estrecho de Gibraltar y conquistaron rápidamente tres cuartas partes de España y Portugal.   Luego invadieron Francia y tomaron un tercio de la nación.   Estaban a 125 millas de París cuando fueron derrotados milagrosamente en la Batalla de Poitiers (también conocida como la Batalla de Tours) en 732 d. C., por un ejército francés dirigido por Charles Martel. Su influencia en España vivió durante unos siglos más, antes de que fueran empujados lentamente hacia el norte de África.

Un segundo intento poderoso de subyugar a toda Europa se hizo 900 años más tarde en el siglo XVII, cuando los turcos comenzaron a expandir su Imperio Otomano. Tomaron Grecia, Yugoslavia, Bulgaria y partes de Rumania y Hungría.  En 1683 habían llegado a las puertas de Viena, donde una vez más, las fuerzas occidentales obtuvieron una victoria milagrosa contra probabilidades abrumadoras.  

Después de este segundo intento de conquistar Europa, el islam cayó en un estado de depresión y estancamiento, hasta que se despertó en el siglo XX debido a varios factores:

  1. La acumulación de grandes riquezas — debido al descubrimiento de vastos yacimientos de petróleo en tierras árabes.
  2. El restablecimiento de la nación de Israel — interpretado por clérigos islámicos como Jomeini como un juicio de Alá debido al estancamiento y la apostasía islámicos.
  3. El posicionamiento de las fuerzas armadas de EE.UU. — el emplazamiento durante la década de 1990 de tropas estadounidenses en todo el Oriente Medio en respuesta a la invasión iraquí de Kuwait.  
  4. La invasión de la cultura occidental en el mundo musulmán — debido a la penetración de películas, programas de televisión y bienes de consumo occidentales.


Lea la parte 2 aquí

Lea la parte 3 aquí

Lea la parte 4 aquí 

Lea la parte final aquí

Traducido por Donald Dolmus
Ministerio En Defensa de la Fe (endefensadelafe.org)

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lunes, 31 de octubre de 2022

El Reino Venidero – Parte 24

 Por Dr. Andy Woods

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El mundo evangélico de hoy cree que la iglesia está experimentando el reino mesiánico. Para abordar este tipo de confusión, comenzamos un estudio que narra lo que la Biblia enseña acerca del reino. En esta serie, la enseñanza bíblica sobre el reino ha sido examinada desde Génesis hasta Apocalipsis. Hemos notado hasta ahora que lo que el Antiguo Testamento predice acerca de un reino terrenal fue ofrecido a Israel durante la Primera Venida de Cristo. Sin embargo, la nación rechazó esta oferta del reino, lo que llevó al aplazamiento del reino. Mientras tanto, el reino es futuro ya que Dios ahora persigue un programa provisional que incluye a la iglesia.

Además, comenzamos a examinar una serie de textos que los teólogos del “reino ahora” emplean rutinariamente para argumentar que el reino es una realidad presente, para mostrar que ninguno de estos pasajes, cuando se los entiende correctamente, enseña una forma espiritual presente del reino. Comenzamos con el uso de supuestos textos del “reino ahora” en la vida de Cristo, tales como “el reino de los cielos se ha acercado” (Mateo 3:2; 4:17; 10:5-7), “buscad primeramente Su reino” (Mateo 6:33), “hasta ahora el reino de los cielos sufre violencia” (Mateo 11:12), “el reino de Dios ha venido sobre vosotros” (Mateo 12:28), y “el reino de Dios está entre vosotros” (Lucas 17:21), “a menos que nazca de nuevo, uno no puede...entrar en el reino de Dios (Juan 3:3-5), y “hay algunos que están aquí que no gustarán la muerte hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en su reino” (Mateo 16:28).

¿El Reino Quitado a Israel y Dado a la Iglesia? 

Sin embargo, otra declaración de Cristo usada por los teólogos del “reino ahora” se encuentra en Mateo 21:43, que dice: “Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que produzca los frutos de él”. Persiste el debate sobre de a quién se quita el reino y a quién se le da. Los teólogos del “reino ahora” argumentan que Cristo en el versículo 43 está enseñando que el reino será quitado permanentemente de Israel y, en cambio, se le dará en forma espiritual a la iglesia. Sin embargo, por dos razones principales, esta teología del reemplazo no es apoyada por este pasaje. Primero, el teólogo del reemplazo se equivoca al afirmar que el reino sería quitado de Israel en su conjunto. El contexto indica que Cristo sólo le estaba hablando al Israel del primer siglo. Mateo 21:45 dice: “Y oyendo sus parábolas los principales sacerdotes y los fariseos, entendieron que hablaba de ellos”. Este grupo del Israel incrédulo del primer siglo y sus líderes religiosos es el grupo exclusivo al que se le iba a quitar el reino en lugar de Israel como un todo en todo tiempo y lugar.

En segundo lugar, el teólogo del reemplazo se equivoca al afirmar que la iglesia es la nación que ha de recibir el reino. La “nación” en cuestión no puede ser la iglesia, ya que la iglesia no es una nación. En Romanos 10:9, Pablo escribe: “También digo: ¿No ha conocido esto Israel? Primeramente Moisés dice: Yo os provocaré a celos con un pueblo que no es pueblo; con un pueblo insensato os provocaré a ira”. Aquí, Pablo explica cómo la bendición actual de Dios sobre la iglesia está provocando celos al Israel incrédulo. En esta descripción, Pablo llama a la iglesia una no nación. El sustantivo singular “nación” (ethnos) se usa dos veces aquí para representar la falta de estatus nacional de la iglesia. Después de todo, la iglesia no consta de una sola nación, sino de creyentes en Jesucristo de todas las naciones (Gá. 3:28; Ef. 2:14–15; Col. 3:11; Ap. 5:9). Algunos usan 1 Pedro 2:9 para apoyar la idea de que la iglesia es una nación. Sin embargo, este argumento asume incorrectamente que 1 Pedro fue escrito a la iglesia en general en lugar de simplemente a los judíos creyentes en la Diáspora.[1]

En lugar de ver a la nación como la iglesia, parece mucho mejor concluir que la nación de la que se habla en Mateo 21:43 es una generación futura de judíos creyentes. Este punto de vista encaja bien con el contexto restante del Evangelio de Mateo, que habla de una futura restauración física y espiritual del Israel nacional (Mt. 23:38–39; 24:31; 25:31). Además, la palabra nación (ethnos) que se traduce como “pueblo” o “nación” en Mateo 21:43 se usa para el Israel nacional en otras partes de las Escrituras, como en Juan 11:51 y Hechos 24:17.[2] Por lo tanto, contrariamente a la interpretación del “reino ahora” de Mateo 21:43, de que el reino será quitado de Israel en su totalidad y en su lugar se le dará en forma espiritual a la iglesia, el versículo, cuando se toma en contexto, en realidad enseña que el reino será quitado del Israel del primer siglo solamente y en su lugar dado al futuro Israel nacional creyente en el período de la Tribulación venidero y el reino milenial.

Mi Reino no es de Este Mundo 

Otra declaración hecha por Cristo y utilizada por los teólogos del “reino ahora” se encuentra en Juan 18:36, donde Cristo declaró: “Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí. Los teólogos del “reino ahora” usan este versículo para enseñar que el reino de Cristo es completamente espiritual en lugar de físico. Sin embargo, por al menos tres razones, Jesús no negó aquí la futura llegada un día de un reino terrenal. Primero, Cristo hizo esta declaración muy tarde en Su ministerio. Para entonces, la oferta del reino que se había extendido al Israel del primer siglo (Mt. 3:2; 4:17; 10:5–7) ya había sido rechazada (Mt. 12:24) y quitada de la mesa (Mt. 21:43). Por lo tanto, en Juan 18:36, en ese momento específico en el tiempo, Cristo simplemente estaba explicando que el reino de Dios ya no era una amenaza inminente para el reino de Pilato. Thomas Constable explica bien el momento específico de los comentarios de Cristo:

Jesús no estaba negando que Su reino fuera un reino terrenal. No estaba diciendo que era sólo el gobierno espiritual de Dios sobre los corazones de Su pueblo. Tampoco estaba diciendo que Su reino no tuviera nada que ver con este mundo. Esto debería quedar claro en las otras referencias de Jesús a su reino como un reino terrenal. Su punto era que él y su reino no eran una amenaza actual para Roma (cp. 18:10–11). No era una amenaza porque Dios había pospuesto el reino mesiánico—debido a la incredulidad de Israel—aunque Jesús no le explicó esto a Pilato.[3]

En segundo lugar, la cláusula final de Juan 18:36 contiene la palabra griega nyn, que normalmente se traduce como “ahora”. Por lo tanto, esta cláusula final podría traducirse, “pero ahora Mi reino no es de aquí” (NKJV; cursiva agregada). Por lo tanto, la idea es “Mi reino no está ahora establecido”. En otras palabras, Cristo no estaba negando la llegada final del reino a la tierra. Más bien, sólo estaba negando su llegada inmediata. Craven explica el significado de la inserción de “ahora”:

En esta declaración, se sostiene que nuestro Señor tenía la intención de declarar a Pilato que el reino que Él vino a establecer no era conforme a la manera de los reinos de este mundo, i. e., no externo, político. Se admite que el enunciado considerado en sí mismo soportará esta interpretación; pero también será compatible con la teoría aquí defendida, especialmente en vista de la introducción de nyn en la última cláusula del versículo, que puede considerarse como una partícula de tiempo—Mi reino no está ahora establecido. ¿Cuál de estas interpretaciones vamos a adoptar? Uno supone que nuestro Señor susurró al oído de un pagano (ni los discípulos ni los judíos estaban en el Pretorio, v. 28), la gran verdad concerniente a Su reino, que no sólo había ocultado a Sus discípulos (escondido de ellos en un enigma desconcertante), pero unas horas antes en la solemne ocasión de la institución de la Cena, Lucas 22:29, 30; pero que, también, continuó ocultando a lo largo de los cuarenta días de Su subsiguiente permanencia con ellos, tiempo durante el cual se le representa como “hablando de las cosas pertenecientes al reino de Dios”, Hechos 1:3, y como abriendo “su entendimiento, para que comprendan las Escrituras”, Lucas 24:45. La otra interpretación supone que habló en coherencia con su enseñanza anterior y posterior.[4]

En tercer lugar, en lugar de negar su futura realidad terrestre, Cristo estaba aquí simplemente haciendo una declaración en cuanto al origen o fuente última de Su reino. Cuando Cristo explicó “Mi reino no es de este mundo” (cursiva agregada), la palabra traducida como “de” es la preposición griega ek. McClain señala su significado: “La preposición es ek, que indica fuente o causa originaria. Su reino no se origina en el cosmos actual ni en el sistema mundial”.[5] Constable explica de manera similar, “El reino de Jesús es ‘no de este mundo’ o ‘de otro lugar’ (gr. ouk enteuthen, lit. no de este lugar) en otro sentido. Bajará del cielo a la tierra en lugar de originarse en la tierra. Comenzará cuando Jesús baje del cielo a la tierra en Su Segunda Venida”.[6]

Debido a que el reino en última instancia se origina en el cielo, Juan (Mt. 3:1–2), Cristo (Mt. 4:17) y los Doce (Mt. 10:5–7) se refieren a él como “el reino de los cielos”. También se le llama “el reino de los cielos” ya que el reino será inaugurado por el “Dios del cielo”. Note cómo Daniel conecta a este “Dios del cielo” con Su reino venidero: “Y en los días de estos reyes el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido” (Dn. 2:44; cursiva agregada). En resumen, en lugar de enseñar que Su reino es sólo espiritual, en Juan 18:36, Cristo simplemente explica que el reino futuro, que un día vendrá a la tierra, finalmente se originó o tiene su origen en el cielo.

Continuará

Traducido por Donald Dolmus
En Defensa de la Fe (endefensadelafe.org)

Original article:

El Dr. Andy Woods es oriundo de California, donde asistió a la universidad y obtuvo una licenciatura en Derecho. En 1998, cambió de rumbo y comenzó a hacer la transición del Derecho a la Teología, cuando decidió ingresar al seminario.

Finalmente obtuvo un Doctorado en Exposición Bíblica del Seminario Teológico de Dallas. Actualmente se desempeña como pastor en la Iglesia Bíblica de Sugar Land, en el área de Houston, mientras se desempeña como Presidente del Seminario Teológico Chafer, en Albuquerque, Nuevo México. Es un escritor prolífico y un conferenciante muy solicitado.

Visite el sitio web del Dr. Andy Woods:


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Notas Finales

[1] See Arnold G. Fruchtenbaum, The Messianic Jewish Epistles, Ariel's Bible Commentary (Tustin, CA: Ariel, 2005), 318-21. This issue will be given greater treatment later on in the series.

[2] Alva J. McClain, The Greatness of the Kingdom (Grand Rapids: Zondervan, 1959), 295-97.

[3] Thomas Constable, “Notes on John,” online: www.soniclight.com, accessed 5 February 2014, 294.

[4] E.R. Craven, "Excursus on the Basileia," in Revelation of John, ed. Lange (New York: Scribner, 1874), 100.

[5] McClain, Greatness of the Kingdom, 381.

[6] Constable, “Notes on John,” 294.

domingo, 30 de octubre de 2022

Entrevista: El Ocultismo Infiltrado en la Iglesia – Parte 1

Pablo Frascini, del Ministerio “Serpientes y Palomas” (www.serpentsndoves.com), nos habla de qué maneras se ha infiltrado el ocultismo en la Iglesia. La entrevista fue conducida por Graciela Umpierre, anfitriona del canal Profecías, Misterios y Otras Cosas”.

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Vea la conclusión de esta reveladora entrevista dando clic aquí

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