miércoles, 24 de noviembre de 2021

Libro: Viviendo para Cristo en los Tiempos del Fin – Capítulo 9 (parte 2 de 2)

    Defender la Justicia

Por Dr. David R. Reagan

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La Importancia de las Buenas Obras

Parte del problema tiene sus raíces en la Reforma. Ese movimiento transformador se peleó por el tema de la salvación. ¿Es por gracia o por obras? La gracia triunfó, como debería haberlo hecho, pero, en el proceso, la comunidad cristiana pareció olvidarse de la importancia de las buenas obras.

Uno de los pasajes fundamentales de la Reforma se encuentra en Efesios 2:8–9, donde Pablo escribió: “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe. . . no por obras, para que nadie se gloríe”. Pero el siguiente versículo dice que somos “creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas” (Efesios 2:10). El punto: No somos salvos por las obras, pero somos salvos para hacer buenas obras.

Pablo repitió el punto en Tito 2:14, donde declaró que Dios nos ha redimido y nos está purificando como pueblo “celoso de buenas obras”. Jacobo, el hermano de Jesús, resumió bien el tema cuando escribió: “Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta” (Jacobo 2:26).

La Importancia de las Buenas Obras

Las obras son importantes porque manifiestan nuestra salvación. También son importantes porque manifiestan el amor de Dios a través de nosotros. También son importantes porque cada uno de nosotros algún día será juzgado por nuestras obras, no para determinar nuestro destino eterno, sino para determinar nuestros grados de recompensa (2 Corintios 5:10).

La Biblia revela que hay una variedad de buenas obras que estamos llamados a hacer. Se nos exhorta a mostrar santidad en nuestra vida personal (1 Pedro 1:13–16). Estamos llamados a mostrar compasión por los menos afortunados, como las viudas y los huérfanos, los desamparados, los hambrientos y los oprimidos (Salmo 41:1; Isaías 58:6–7; Jacobo 1:27). En muchos otros pasajes, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, se nos ordena defender la justicia.

La Preocupación Divina por la Justicia

El Creador de este universo es un Dios que está apasionadamente preocupado por la justicia. Esta preocupación se expresa vívidamente en Amós 5:21–24, donde el profeta habla en contra de la hipocresía religiosa. Afirma que hay algo más importante para Dios que las fiestas religiosas, las asambleas solemnes, los holocaustos y los cánticos de alabanza. ¿Qué es? Amós truena la respuesta: “Que corra el juicio como las aguas, y la justicia como impetuoso arroyo” (Amós 5:24).

Este tema se encuentra en toda la literatura profética de los profetas hebreos. Miqueas lo expresó en forma de pregunta retórica: “Qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios” (Miqueas 6: 8). Hablando en nombre del Señor, Isaías declaró: “Aprended a hacer el bien; buscad el juicio, restituid al agraviado, haced justicia al huérfano, amparad a la viuda” (Isaías 1:17).

La Preocupación Bíblica por la Justicia

De la misma manera, la literatura de sabiduría de la Biblia está llena de amonestaciones para defender la rectitud y la justicia:

¿Quién se levantará por mí contra los malignos? ¿Quién estará por mí contra los que hacen iniquidad? (Salmos 94:16).

“Los que amáis a Jehová, aborreced el mal…” (Salmos 97:10).

“Horror se apoderó de mí a causa de los inicuos que dejan tu ley” (Salmos 119:53).

“Rescata a los injustamente condenados a muerte; no te quedes atrás y los dejes morir” (Proverbios 24:11).6

Abre tu boca por el mudo en el juicio de todos los desvalidos. Abre tu boca, juzga con justicia, y defiende la causa del pobre y del menesteroso” (Proverbios 31:8–9).

Otra forma en que el Señor nos hace saber acerca de Su pasión por la justicia es a través de las descripciones que nos da de cómo será la vida durante el reinado milenial de Su Hijo. En el pasaje clásico de Isaías 11:3–5, el énfasis está en la justicia, la equidad y la fidelidad. En Isaías 9:7 se nos dice que el reino del Señor abarcará toda la tierra y que se caracterizará por el “juicio y la justicia”. Miqueas enfatiza que no habrá personas sin hogar ni hambrientas, y la tierra será bendecida con paz (Miqueas 4:1–4).

Las enseñanzas de Jesús están llenas de llamados a defender la justicia. En su Sermón del Monte, llamó a Sus seguidores a ser la sal y la luz del mundo (Mateo 5:13–14). Resumió Su amonestación diciendo: “Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mateo 5:16). También dijo que aquellos que padecieran “persecución por causa de la justicia” serían grandemente bendecidos (Mateo 5:10).

Nuestra Respuesta Incrédula

Muy a menudo respondemos a versículos como éstos diciendo: “¿Quién soy yo? No soy nadie. Nadie me escuchará. El mal es tan grande, y yo soy tan pequeño. ¿De qué me servirá hablar?”.

Tendemos a ver a los personajes bíblicos como personas que tenían una línea directa especial con Dios. Los ponemos en un pedestal y asumimos que las cosas increíbles que hicieron son imposibles para nosotros. Tomemos a Elías, por ejemplo. Se enfrentó a un rey malvado y a su esposa depravada. También estuvo cara a cara con los sacerdotes paganos de Baal. Un hombre contra el sistema. Sin embargo, prevaleció.

Miramos a Elías y sacudimos la cabeza con asombro, sin sospechar nunca que podríamos hacer algo equivalente. Sin embargo, el Nuevo Testamento hace una declaración sorprendente: Elías era un hombre con una naturaleza como la nuestra, y oró fervientemente para que no lloviera; y no llovió sobre la tierra durante tres años y seis meses. Y volvió a orar, y el cielo derramó lluvia”” (Jacobo 5:17–18).

Mírelo de nuevo: “Elías era un hombre con una naturaleza como la nuestra”, pero era un hombre de fe, y esa fe marcó la diferencia. También era un hombre justo, y eso era importante, porque la oración inicial de este pasaje es: “La oración eficaz del justo puede lograr mucho” (Jacobo 5:16).

Aquellos de nosotros que hemos nacido de nuevo, somos personas justas, no por nuestra propia justicia, sino porque hemos sido revestidos con la justicia de Jesús (Romanos 4:1–10; Gálatas 3:27).

El Poder de Una Persona

La Biblia enseña que nunca debe subestimar el impacto de una persona llamada por Dios y empoderada por Su Espíritu Santo. Se nos dice que “lo necio del mundo escogió Dios para avergonzar a los sabios, y lo débil del mundo escogió Dios para avergonzar lo fuerte” (1 Corintios 1:27).

Un hombre piadoso en Ft. Worth, Texas, un dentista llamado Richard Neill, logró que el programa de Phil Donahue fuera cancelado de la televisión. Lo hizo en primer lugar poniéndose de pie y hablando en contra de la inmundicia que se exhibía en el programa. Cuando no hubo una respuesta positiva de la estación, lanzó una campaña de envío de cartas a los patrocinadores del programa. Instó a otros a unirse a él para escribirles. Los patrocinadores comenzaron a quedarse a medio camino, hasta que el programa fue cancelado en 1996.7

Un hombre contra una estación. Parecía no tener ninguna posibilidad. Pero tampoco David contra Goliat. Mientras los filisteos se reían, David avanzó sin miedo para enfrentarse al gigante. Gritó a Goliat: “Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos. . .” (1 Samuel 17:45). ¡Un niño pequeño contra un ejército, armado con el nombre de Dios!

Ejemplos Bíblicos

La Biblia está llena de ejemplos de individuos, como David, que se puso de pie e hizo una diferencia. A lo largo del libro de Jueces hay historias de personas, tanto hombres como mujeres, que se opusieron al mal y trajeron renovación a su nación. Lo mismo es cierto durante el período de los reyes, cuando Natán se enfrentó a David, Elías enfrentó a Acab y Josías (¡de 16 años!) dirigió a su nación hacia Dios, purgando su tierra de falsos sacerdotes y sus ídolos.

A medida que avanzamos hacia el Nuevo Testamento, nos enfrentamos al ejemplo más grande de todos: Jesús de Nazaret. Su impacto en la historia se ha resumido de manera contundente en un ensayo titulado “Una Vida Solitaria”.8

Nació en una aldea desconocida, hijo de una campesina. Creció en otra aldea desconocida, donde trabajó en una carpintería hasta los treinta años. Luego, durante tres años fue un predicador itinerante.

Nunca escribió un libro. Él nunca tuvo una oficina. Nunca tuvo una familia o fue dueño de una casa. Nunca vivió en una gran ciudad. Nunca viajó 200 millas desde el lugar en el que nació. No hizo ninguna de las cosas que suelen acompañar a la grandeza. 

Mientras todavía era un hombre joven, la opinión pública se volvió contra él. Sus amigos lo abandonaron. Fue entregado a sus enemigos, y pasó a través de la parodia de un juicio. Él fue clavado a una cruz entre dos ladrones.

Mientras él moría, sus verdugos sortearon la única propiedad que tenía en la tierra…sus vestiduras, Cuando él murió, fue sepultado en una tumba prestada.

Los siglos han pasado, y hoy en día la suya es la figura central de gran parte de la raza humana. Todos los ejércitos que han marchado,

Todas las armadas que han navegado, todos los parlamentos que alguna vez han legislado,

Todos los reyes que han reinado, puestos juntos, no han afectado tanto la vida del hombre sobre la tierra como esta vida solitaria.

Puede que esté pensando: “Sí, pero Él era Dios encarnado”. Sí, lo era. Pero recuerde, Él se despojó de Su gloria y poderes divinos cuando se hizo carne, y vivió Su vida confiando en el poder del Espíritu Santo (Filipenses 2:6–7; Juan 5:19). Es por eso que pasaba gran parte de Su tiempo en oración (Lucas 11:1). Cuando dejó esta tierra, nos dio ese mismo Espíritu para empoderarnos y guiarnos (Juan 16:7, 13–14).

Fue el empoderamiento del Espíritu Santo lo que permitió a un hombre, Pablo, evangelizar el mundo entonces conocido. El Espíritu Santo lo llamó mientras estaba en una reunión de oración en Antioquía (Hechos 13:2). Lucas dice que, cuando Pablo comenzó su primer viaje misionero, fue “enviado por el Espíritu Santo” y fue “lleno del Espíritu Santo” (Hechos 13:4, 9).

Fuera de la Biblia, la historia está repleta de ejemplos de cristianos individuales que cambiaron el mundo al defender la justicia.

Un Hombre contra la Esclavitud

Uno de los ejemplos clásicos es William Wilberforce, quien nació en Inglaterra en 1759. Heredó una gran riqueza y se convirtió en un playboy. Pero, en 1784, a la edad de 25 años, encontró a Jesús y su vida se transformó. Comenzó a hablar en contra de la trata de esclavos y a exponer sus horrores en la Cámara de los Comunes, donde se desempeñó como representante.9

Wilberforce fue burlado, ridiculizado, castigado y amenazado con su vida, pero nadie pudo silenciarlo. En un momento, cuando se desanimó, John Wesley, que estaba en su lecho de muerte, se enteró. Wesley pidió lápiz y papel, y le escribió a Wilberforce la siguiente nota:10

A menos que Dios te haya levantado para esto mismo, serás agotado por la oposición de los hombres y los demonios. Pero si Dios es por ti, ¿quién puede estar contra ti? ¿Son todos más fuertes que Dios? ¡No te canses de hacer el bien! Continúa, en el nombre de Dios y en el poder de Su poder, hasta que incluso la esclavitud estadounidense desaparezca.

Wesley murió seis días después (1791). Wilberforce tomó en serio sus palabras de aliento y persistió en su cruzada. Dieciséis años más tarde, en 1807, logró que se aboliera la trata de esclavos inglesa. Le tomó otros 26 años lograr la abolición de la esclavitud en Inglaterra. El proyecto de ley se aprobó en 1833, el año en que Wilberforce murió a los 74 años.

Un Hombre contra una Industria

Un ejemplo moderno de un líder cristiano con un espíritu tenaz similar es Don Wildmon, fundador de la American Family Association. A mediados de la década de 1970, era pastor de una pequeña iglesia metodista en Tupelo, Mississippi, cuando el Señor le habló a su corazón, llamándolo a dar un paso de fe y tomar una posición contra la creciente inmoralidad, violencia y blasfemia en las películas estadounidenses y programas de televisión.

El resto es historia. Hoy su ministerio encabeza la lucha contra la degradación que caracteriza a la industria del entretenimiento. La sola mención de su nombre hace temblar las salas de juntas de Hollywood y Nueva York. Sus boicots y campañas de redacción de cartas han puesto de rodillas a una gran corporación tras otra, rogándole que retroceda.

Recuerdo bien cuando lanzó una campaña contra los Holiday Inns. Aquí estaba una corporación que había construido su imperio como un negocio orientado a la familia, y luego comenzó a presentar películas con clasificación X en sus cuartos. Me uní a la protesta y escribí una carta a la sede corporativa expresando mis objeciones y dejando en claro que boicotearía el uso de sus instalaciones.

Normalmente, estas cartas provocan una respuesta de relaciones públicas en forma de palabras endulzadas que le agradecen su contribución, pero que rara vez abordan el problema. Pero mi carta debe haber tocado un punto delicado. ¡Uno de los vicepresidentes de la empresa me envió una diatriba escrita a mano en la que me denunciaba como un “tonto fundamentalista”, que seguía ciegamente el liderazgo de un charlatán! Dijo que habían investigado a fondo a Don Wildmon y habían descubierto que era una “persona poco distinguida”, sin credenciales académicas particulares. Dijo que no podían encontrar ninguna razón para su influencia y poder.

Usando lo Débil y lo Necio

Las palabras del hombre me recordaron lo que Pablo escribió en 1Corintios 1:27: “Llo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte”. Pablo agregó: “El hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente” (1 Corintios 2:14).

A menudo me he preguntado a cuántas personas llamó Dios antes de llegar a Don Wildmon. Puedo imaginarlo hablando al corazón de algún pastor de una gran ciudad de una mega-iglesia, y el pastor respondiendo: “Señor, ¿quién me escuchará? Sólo tengo una iglesia de 5,000. No tengo una lista de correo nacional ni un ministerio de televisión”.

Pero Don Wildmon, quien era totalmente desconocido y no tenía recursos en absoluto, ni siquiera una gran iglesia, dijo: “Aquí estoy, Señor, úsame”, y la unción de Dios cayó sobre él. Sucedió porque la Biblia dice: “Porque los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con Él” (2 Crónicas 16:9).

La Iglesia Burlona

En la publicación de su ministerio, The AFA Journal, Don Wildmon a menudo informa que sus críticos más severos son clérigos que le escriben cartas burlonas, ridiculizando su lucha contra la inmundicia en la industria del entretenimiento. Wildmon usa estas cartas para señalar que el mayor problema en Estados Unidos hoy en día es “300,000 púlpitos silenciosos”. Argumenta que guardan silencio sobre cuestiones morales porque demasiados pastores tienen miedo de pisar los dedos de los pies sensibles. En respuesta a sus alegaciones de que sus esfuerzos son “inútiles”, responde que Dios no nos ha llamado a ganar las batallas, sino que nos ha llamado a tomar una posición. La victoria no vendrá hasta que Jesús regrese. Pero mientras tanto, no debemos quedarnos de brazos cruzados y permitir que el mal se multiplique.

De lo contrario, terminaremos con tragedias como el Holocausto. La gente olvida que Alemania estaba llena de iglesias, tanto protestantes como católicas. Pero la actitud predominante fue la de “no ver ni oír el mal”. Por eso, seis millones de judíos fueron llevados a los hornos mientras los cristianos miraban hacia otro lado.

Un Llamado a la Acción

¿Cómo se aplica todo esto a usted y a mí? Dios nos está llamando a defender la justicia en medio de una sociedad que se ha vuelto tan malvada que ha olvidado cómo sonrojarse. Hay tres cosas que cada uno de nosotros debe hacer para defender la justicia.

Primero, necesita orar para que Dios ponga un problema en su corazón. No puede oponerse activamente a todo el mal, porque es demasiado grande. Debe concentrar su tiempo y energía. Piénselo de esta manera: si vierte agua en el suelo, corre en todas direcciones; pero, si la vierte en un canal que la haga correr sobre una rueda hidráulica, puede generar electricidad.

Entonces, ore para que Dios cargue su corazón con un tema en particular. Puede que se despierte en la noche llorando por aquellos que están esclavizados por la homosexualidad. O, mientras ora, puede comenzar a sentir una gran compasión por las mujeres que están contemplando un aborto.

Una vez que Dios le dé la carga, cambie su oración y comience a preguntar qué quiere Él que haga al respecto. Recuerde, Dios no llama a todos a hacer lo mismo. Tomemos el tema del aborto, por ejemplo. Podría llamar a una persona para que sea un soldado de primera línea que se sienta en la entrada de una clínica y corre el riesgo de ser arrestada. Puede llamar a otro para que se pare al otro lado de la calle y ore o sirva como consejero en la acera. Podría motivar a otro a escribir cartas a periódicos y políticos. A otros podría llamar para que sirvan como contribuyentes financieros. Incluso podría llamarte para adoptar un bebé que alguien quiere abortar.

Finalmente, después de que el Señor haya identificado su problema y le haya dicho lo que debe hacer, siga ese lema popular que dice: “¡Sólo hazlo!”. Él le dará los dones que necesita para hacer el trabajo y le dará las oportunidades. Recuerde, Él está buscando activamente en la tierra a personas que le hayan entregado su corazón para que Él pueda apoyarlos firmemente (2 Crónicas 16:9). “El requisito para la utilidad no es la habilidad, sino la disponibilidad y la confianza en el poder habilitador de Dios”.11

Así lo expresó Pablo: “Doy gracias al que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro Señor, porque me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio” (1 Timoteo 1:12).

Un Monje que Desafió a un Imperio

En el siglo IV, había un monje llamado Telémaco. Vivía solo como un ermitaño en el desierto buscando a Dios. Un día se convenció de que era egoísta en lugar de desinteresado, y decidió que pasaría el resto de su vida sirviendo a la gente, permitiendo que Dios los tocara a través de él.

Se dirigió a Roma. Llegó cuando los romanos celebraban una victoria militar sobre los godos. Los prisioneros de guerra marchaban por las calles. Escuchó que iba a haber una gran celebración de la victoria en el Coliseo y decidió ir.

Se asombró al encontrar 50,000 personas vitoreando mientras los prisioneros de guerra luchaban entre sí hasta la muerte en juegos de gladiadores. (Tenga en cuenta que Roma se había convertido oficialmente en cristiana en ese momento). Telémaco no pudo soportar lo que estaba presenciando. Estaba moralmente indignado y decidió actuar.

Bajó corriendo los escalones, saltó el muro de contención y se interpuso entre dos gladiadores, indicándoles que detuvieran el combate. La multitud se enfureció. Comenzaron a cantar por la vida del monje. Finalmente, el comandante de los juegos se rindió a la sed de sangre de la multitud y dio la señal para que Telémaco fuera masacrado.

De repente, el silencio se apoderó de la multitud cuando la gente comenzó a darse cuenta de que habían alentado la muerte de un hombre santo, un ministro de Cristo. Los juegos terminaron y nunca se reanudaron. Edward Gibbon escribió: “Su muerte fue más útil para la humanidad que su vida”.12

Nunca subestime lo que una persona puede lograr, cuando esa persona es llamada y empoderada por Dios.

Lea la parte 1 aquí

Traducido por Donald Dolmus
Ministerio En Defensa de la Fe (endefensadelafe.org)

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Mensaje del Editor

Por Tim Moore 

Nuestra revista Lamplighter de septiembre/octubre presentó nuestra nueva serie de televisión Christ in Prophecy (Cristo en la Profecía), que se centra en Jesús en el Antiguo Testamento. Aunque varios autores inspirados registraron el Antiguo Testamento, la misma palabra “testamento” transmite la comprensión de que es un testimonio unificado.

Dios mismo fue el único testigo ocular del Comienzo real. Allí no podría haber mejor testigo, ni fuente más creíble, que el Dios Todopoderoso.

El capítulo inicial del primer “sujetalibros” de la Biblia, Génesis, describe cómo Dios creó todo lo que conocemos y observamos. Génesis 3 infiere que Dios interactuaba con el hombre regularmente cuando “se paseaba en el huerto, al aire del día” (3:8).

Claramente, el hombre fue creado para estar en comunión con Dios. Pero, a causa del pecado, hombres y mujeres fueron echados del jardín — separados del Dios Santo y maldecidos para oponerse a la creación misma que los rodea. Y, sin embargo…

Incluso cuando se pronunció el justo juicio de Dios, Él reveló la venida de Uno que devolvería el golpe a Satanás, y restauraría tanto el orden de la creación como la relación del hombre con Dios.

A lo largo del Antiguo Testamento, la metanarrativa de Dios — Su historia dominante — apunta al que Pablo llamó el segundo o “postrer” Adán (1 Corintios 15:45–49). Isaías nos dijo Su nombre: Emanuel— que significa “Dios con nosotros”.

Cuando Josué se encontró con el Capitán del ejército del SEÑOR, aprendió a no presumir que Dios se pone de nuestro lado en toda circunstancia (Josué 5:13–15). En cambio, nos ofrece algo mucho más profundo: una vía hacia una relación restaurada con el Rey del Universo.

Jesucristo cumplió las profecías mesiánicas del Antiguo Testamento, señalando a un Salvador. “El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros” (Juan 1:14). Los apóstoles “vieron su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad” — y nos han testificado. Algún día, este mismo Jesús que ascendió al cielo mientras ellos miraban, vendrá de nuevo de la misma manera (Hechos 1:11).

Entonces, el Verbo — el eterno Hijo de Dios — morará entre nosotros para siempre.

Tim Moore











Traducido por Donald Dolmus
Ministerio En Defensa de la Fe (endefensadelafe.org)

martes, 23 de noviembre de 2021

Libro: Viviendo para Cristo en los Tiempos del Fin – Capítulo 9 (parte 1 de 2)

Defender la Justicia

Por Dr. David R. Reagan

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Isaías profetizó que llegaría el día en que la gente llamaría “a lo malo bueno, y a lo bueno malo” (Isaías 5:20). Ese día ha llegado.

Como prueba, simplemente encienda cualquiera de los programas de entrevistas de televisión que han sido denominado más apropiadamente como “Basura TV”. Me refiero a programas como los presentados por Jerry Springer, Geraldo Rivera, Montel Williams y Jenny Jones. En estos programas, verá un desfile de pervertidos morales, como “madres que se acuestan con los novios de su hija”. Y si alguien en la audiencia tiene la audacia de ponerse de pie y decir: “Creo que lo que estás haciendo está mal”, la audiencia se volverá contra esa persona furiosa, denunciándola como un “fanático intolerante”.

El Llamado a la Virtud

A través de las Escrituras se amonesta a los cristianos a ser virtuosos. Pedro escribe: “poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor” (2 Pedro 1:5–7). Pablo cita una lista similar de virtudes en Gálatas 5:22–23 y se refiere a ellas como el “fruto del Espíritu”.

No hace falta decir que se supone que las virtudes son rasgos de carácter que son buenos. El diccionario define una virtud como “una característica de la excelencia moral o bondad”. Pero la virtud número uno que se promociona en Estados Unidos hoy en día es cualquier cosa menos buena. Amenaza con destruir tanto a Estados Unidos como a la Iglesia.

Un Cambio de Valores

Nuestra virtud nacional número uno solía ser la justicia. Ésa es la virtud que Martin Luther King, Jr. usó para condenar nuestras conciencias, y llamarnos al arrepentimiento por la injusticia racial.

Pero la justicia ya no es la virtud principal en Estados Unidos. Si quiere saber cuál es esa virtud, pregúnteles a sus hijos, porque a diario se les está metiendo en la cabeza en las aulas de las escuelas públicas.

¿Qué es? ¡Es la tolerancia!

Suena tan bien. Suena tan inspirador, de naturaleza tan positiva. Su respuesta más probable a sus hijos será decir: “¡Oh, eso es maravilloso! Presta mucha atención a tu maestro”. Pero antes de hacer eso, déjeme advertirle. El concepto de tolerancia que se enseña a nuestros hijos hoy en día no es nada maravilloso. Es francamente peligroso.

La Nueva Tolerancia

¿Cómo puede ser tan terrible algo que parece tan bueno? Después de todo, ¿no es la tolerancia una virtud necesaria para prevenir los prejuicios, la intolerancia y el odio? El problema tiene sus raíces en el hecho de que el concepto tradicional de tolerancia — el tipo con el que crecieron los adultos en Estados Unidos — se ha redefinido en una perversión moral.

La tolerancia con la que crecimos era del tipo que fomentaba el respeto por los diferentes puntos de vista, religiones y estilos de vida. Era la idea de tratar con dignidad y respeto a quienes pudieran estar en desacuerdo con nosotros en conceptos fundamentales de la vida.

Este concepto tradicional de tolerancia es una de las piedras angulares de la democracia estadounidense. Produjo la actitud de libertad de diversidad — una libertad que ha hecho posible que católicos, protestantes y judíos vivan juntos en paz.

Pero este concepto tradicional de tolerancia ha sido reemplazado por la “Nueva Tolerancia”, que se les está enseñando a nuestros niños hoy. La “Nueva Tolerancia” exige no sólo respeto, sino también respaldo y alabanza. Por lo tanto, ya no me basta simplemente con tolerar el estilo de vida homosexual. Para ser verdaderamente tolerante, también debo respaldarlo y alabarlo. Si me niego a hacerlo, ¡soy un fanático!

Una “Virtud” Retorcida

La nueva forma de tolerancia no es ninguna virtud en absoluto, porque se basa en una mentira. La mentira que le sirve de fundamento es la creencia de que todos los valores, creencias y estilos de vida son igualmente válidos.

Por lo tanto, la democracia no se considera mejor que una dictadura. El capitalismo no se considera mejor que el socialismo. Se considera que el cristianismo no es mejor que el hinduismo.

Para resumirlo en la jerga moderna: “Cada loco con su teman”, dejando de lado todo juicio.

Pero hay una ironía en esta “Nueva Tolerancia”. ¡La ironía es que todo se tolera menos la intolerancia!

La Raíz del Problema

Esta “Nueva Tolerancia” es producto del rechazo de Dios por parte de la sociedad moderna. Verá, si no hay Dios, entonces no hay estándares objetivos. La opinión de cada persona es tan buena y válida como la de cualquier otra persona. Nadie tiene derecho a juzgar o condenar a nadie más — a menos que, por supuesto, ¡la persona muestre alguna forma de intolerancia!

Ésa es la razón por la que la sociedad moderna odia tanto los Diez Mandamientos. La prensa los ridiculiza constantemente. Ted Turner, el magnate de los medios de comunicación, los ha reescrito, convirtiéndolos en tópicos humanistas que él llama “Las Diez Sugerencias”.1.

En los colegios y universidades de todo Estados Unidos, lo peor que le puede pasar a un estudiante es ser acusado de intolerancia. La mera acusación a menudo dará como resultado que la persona acusada deba tomar un curso de capacitación en sensibilidad, ¡y este curso debe terminarse antes de que se pueda tomar cualquier otro curso de crédito! ¿Y qué pasa en el curso? La persona es bombardeada con propaganda en un intento de lavarle el cerebro para que crea que todos los estilos de vida tienen el mismo mérito.

Las Consecuencias Morales

La “Nueva Tolerancia” ha creado un vacío moral que, a su vez, ha producido unas consecuencias muy extrañas.

Un buen ejemplo de lo que estoy hablando se puede encontrar en el incidente del “Chico Desnudo”, que ocurrió en el campus de la UCLA en 1992. Probablemente recuerde haber visto informes sobre ello en la televisión.

Un estudiante decidió que comenzaría a asistir a clases desnudo. Durante días fue de clase en clase completamente desnudo, y nadie estaba dispuesto a ponerse de pie y decir: “Lo que estás haciendo está mal. Es inmoral. ¡Vuelve a ponerte la ropa!”. Después de todo, hacer tal declaración habría sido intolerante.

Pero cuando el incidente atrajo la atención nacional a través de los medios de comunicación, la administración decidió que había que hacer algo. Entonces, el tipo finalmente fue disciplinado por la acusación políticamente correcta de “acoso sexual”.

Una vez más, cuando se quita a Dios del cuadro, las normas objetivas se derrumban y toda la verdad se vuelve relativa.

Esto se ilustró vívidamente en un artículo de The Journal of Higher Education. Dos profesores universitarios informaron, independientemente el uno del otro, que habían descubierto que sus estudiantes no estaban dispuestos a emitir juicios morales, incluso con respecto a las cosas más obscenas. Uno informó que sus estudiantes no estaban dispuestos a condenar el Holocausto; ¡el otro informó que sus estudiantes no se atrevían a condenar la práctica azteca del sacrificio humano!2

La Nueva Atmósfera Académica

Josh McDowell ha pasado treinta años proclamando a Cristo en las facultades y campus universitarios en todo Estados Unidos, y en todo el mundo. Recientemente, comentó sobre el impacto de la “Nueva Tolerancia”, al observar que los estudiantes ahora responden a su mensaje de una manera completamente diferente.

En el pasado, cuando él presentaba la afirmación de que Jesús es la única esperanza para el mundo, la respuesta de los estudiantes era: “¡Pruébalo!”. Hoy la respuesta es: “¡No tienes derecho a decir eso! ¡Eres un fanático!”.

Josh resumió la nueva atmósfera en los campus diciendo: “La afirmación de un imbécil de que Ronald McDonald es la única esperanza para la humanidad se vuelve igualmente válida con mi afirmación de que no hay esperanza aparte de Jesús. No tengo derecho a juzgar o condenar su afirmación, ni tengo derecho a señalar que es un idiota”.3

Solía enseñar gobierno comparado y filosofía política comparada a nivel universitario. En ambos cursos, el propósito era evaluar las afirmaciones de verdad en competencia. Consideraríamos preguntas como éstas: ¿Es la democracia más válida que la oligarquía? ¿Es el comunismo más válido que el capitalismo? ¿Es el existencialismo más válido que el racionalismo?

¡Hoy en día, tal enfoque se consideraría intolerancia acérrima! El propósito de los estudios comparativos en la actualidad es “comprender, apreciar y aceptar sistemas competidores”.

Por lo tanto, un curso de religión comparada ya no evaluaría las afirmaciones de verdad de las religiones en competencia. En cambio, se esforzaría por mostrarle que el hinduismo es una religión tan válida como el cristianismo, o cualquier otra religión en el mundo.

La Plaga del Multiculturalismo

Esto explica el peligro de la moda actual del multiculturalismo — la palabra más popular en la educación estadounidense.

De nuevo, suena muy bien. Pero tiene dos serios problemas. Primero, es un intento apenas velado de prescindir de las enseñanzas de la civilización occidental. Los defensores de la “Nueva Tolerancia” detestan el estudio de la civilización occidental, porque enfatiza la influencia civilizadora del cristianismo, una religión que desprecian porque es considerada “intolerante”.

El segundo problema del multiculturalismo es que enseña que una cultura es tan buena como otra, ¡y eso es mentira! La cultura azteca, que enfatizaba los sacrificios humanos, no era tan buena como una cultura cristiana que enfatiza la santidad de la vida. La cultura india, que se basa en una gran idolatría en la forma de adorar todos los aspectos de la creación, no es tan buena como una cultura cristiana que se centra en la adoración del único Dios verdadero.

Considere por un momento los diferentes resultados de la cultura de la India, que se basa en el hinduismo, y la cultura de América, que se ha basado en los principios judeocristianos.

En India, cientos de millones de personas mueren de hambre como resultado de su creencia de que todos los animales vivos son seres humanos reencarnados. Debido a esta creencia, no matarán a los animales para comer. La gente muere de hambre, mientras animales de todo tipo deambulan por las calles. Por el contrario, los principios judeocristianos, sobre los que se fundó Estados Unidos, han producido la sociedad más abundante que el mundo haya conocido.

Estas diferencias en India y Estados Unidos son obvias, pero no se pueden emitir juicios de acuerdo con las reglas de la “Nueva Tolerancia”. Eso es porque la “Nueva Tolerancia” requiere el abandono de las convicciones. Exige indiferencia ante el mal. Ésa es la razón por la que la prensa condenó tan rotundamente al presidente Reagan cuando tuvo la audacia de caracterizar a la Unión Soviética como “el Imperio del Mal”.

Implicaciones para el Cristianismo

El cristianismo se ha visto muy afectado por la “Nueva Tolerancia”. Consideremos algunas de las formas. Por un lado, la “Nueva Tolerancia” ha sido adoptada por muchas denominaciones cristianas principales, y esto ha resultado en la dilución de su posición contra los pecados de la sociedad.

Juan 3:16 ha sido reemplazado como el versículo central en estas iglesias con Mateo 7:1, que dice: “No juzguéis, para que no seáis juzgados”. El resultado es que hoy en día hay decenas de miles de púlpitos silenciosos en Estados Unidos, porque los pastores no están dispuestos a denunciar los juegos de azar, el aborto, la homosexualidad, la eutanasia, la pornografía o cualquier otro mal social.

Alguien necesita señalar a estos predicadores que Mateo 7:1 se aplica a los motivos, no a las palabras y acciones. Sólo Dios conoce los motivos, pero ciertamente podemos juzgar las palabras y acciones contra las normas de la Palabra de Dios. De hecho, estamos obligados a hacerlo. La Biblia les dice a los cristianos que prueben todas las cosas, incluidos nosotros mismos (2 Corintios 13: 5; 1 Juan 4:1). Jesús mismo nos ordenó “juzgar con justo juicio” (Juan 7:24).

El Impacto en las Iglesias Liberales

Otra forma en que la “Nueva Tolerancia” ha impactado al cristianismo se encuentra entre las principales denominaciones liberales. Me refiero a su creciente actitud de aceptación de las religiones paganas como avenidas legítimas hacia Dios y la salvación. Como he señalado anteriormente, esta actitud domina tanto en el Consejo Nacional como en el Consejo Mundial de Iglesias.

La actitud generalmente se expresa de la siguiente manera: “Hay muchos caminos hacia Dios porque Él se ha revelado de muchas maneras diferentes”. Debido a esta apostasía, muchos líderes cristianos ahora están asumiendo la posición de que está mal enviar misioneros, porque violan las sensibilidades culturales de los pueblos extranjeros, y porque comunican la idea de que hay algo superior acerca del mensaje cristiano.

Todo lo cual convierte a Jesús en un mentiroso, quien dijo: “Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6). También hace que el apóstol Pedro sea un mentiroso, quien proclamó en Hechos 4:12 que:  “en ningún otro hay salvación [sino en Jesús]; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos”.

El Impacto en la Sociedad

Un tercer impacto en el cristianismo de la “Nueva Tolerancia”, es el hecho de que está poniendo a la sociedad en contra del cristianismo evangélico. De hecho, lo diría aún más fuerte que eso. Yo diría que está alimentando el odio y la persecución de los evangélicos.

La razón, por supuesto, es simple. Los evangélicos se basan en la Palabra de Dios como su autoridad para todas las cosas, y debido a que lo hacen, se sienten obligados a hablar con indignación moral contra los pecados de la sociedad.

La sociedad responde gritando “¡intolerantes!”. Los evangélicos son descartados y denunciados públicamente como “golpeadores de la Biblia”, “fanáticos ultraconservadores” y “mojigatos moralistas”.

Considere, por ejemplo, la respuesta de la prensa y el público en general a la decisión de 1997 de los Bautistas del Sur de boicotear a la Corporación Disney. Los bautistas fueron castigados con el lenguaje más severo posible por adoptar las siguientes resoluciones:4

1) Que debería existir el derecho a exhibir los Diez Mandamientos en todas las oficinas gubernamentales, juzgados y escuelas.

2) Que los publicadores de la Biblia deben abstenerse de adaptar sus traducciones a las presiones culturales contemporáneas.

3) Que los cristianos deberían boicotear a la compañía Walt Disney, por su flagrante promoción de la homosexualidad, el adulterio, la infidelidad y la violencia.

4) Que el gobierno de Estados Unidos debe tomar sanciones contra gobiernos extranjeros que promuevan la persecución religiosa.

¿Qué tienen de terrible estas resoluciones? ¿Por qué resultaron en una tormenta de críticas? La respuesta es simple. Las resoluciones emiten juicios morales.

Un Doble Rasero

¿Ve un doble rasero aquí? Piénselo: está bien criticar a los cristianos, pero es moralmente incorrecto criticar a los homosexuales. Está bien poner un crucifijo en un frasco de orina y llamarlo arte, pero sería totalmente inaceptable poner un alfiler de arco iris en el mismo frasco (porque simboliza el movimiento homosexual). Está bien boicotear a una corporación estadounidense que contamina la atmósfera o explota a los trabajadores extranjeros, pero es totalmente inaceptable boicotear a una corporación que promueve la crasa inmoralidad.

Obviamente, vivimos en una época en la que los cristianos deben defender la justicia. También es un momento en el que a los cristianos les resulta cada vez más difícil hacerlo, debido a la condena que enfrentarán.

A veces, las consecuencias son peores que la condena. Pueden significar el final de una carrera. Estoy pensando en un incidente que leí hace algunos años sobre un alguacil adjunto en Nevada.5 Le ordenaron ir a una clínica de abortos, junto con otros oficiales, y le dijeron que disolviera una protesta contra el aborto. Cuando llegó, su corazón se sintió conmovido por la escena que tenía ante él. Vio a compañeros cristianos cantando himnos mientras estaban sentados frente a la entrada de la clínica. Otros caminaban leyendo las Escrituras en voz alta. Algunos mostraban carteles con fotos espantosas de bebés abortados.

Mientras el oficial inspeccionaba la escena, decidió que estaba en el lado equivocado. Se quitó la pistola y la placa, las dejó en el suelo y luego se sentó con los manifestantes. Fue arrestado junto con ellos y perdió su trabajo. Pero había sido fiel a sí mismo y a su Señor.

Más cristianos profesantes deberían (y deben) seguir el ejemplo de este hombre, dispuestos a arriesgar su reputación y sus trabajos a favor de la justicia. Hacerlo es una responsabilidad cristiana que no se enfatiza mucho en la predicación moderna.

Traducido por Donald Dolmus
Ministerio En Defensa de la Fe (endefensadelafe.org)

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domingo, 21 de noviembre de 2021

Libro: Viviendo para Cristo en los Tiempos del Fin – Capítulo 8 (pdf)

Mantener una Perspectiva Eterna

Por Dr. David R. Reagan

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««De principio a fin, encontramos personas a lo largo de las Escrituras que están enamoradas de Dios y que expresan ese amor al anhelar estar con Él.

En contraste, encontramos a la Iglesia del siglo XXI bostezando sobre el regreso del Señor. Somos la iglesia de Laodicea: penetrada por el mundo, ricos y sin necesidad de nada — ni siquiera del Señor, que está a la puerta llamando, pidiendo que lo dejen entrar (Apocalipsis 3:14–17). Como esa iglesia, no somos “ni fríos ni calientes”. Somos tibios. Y el resultado es que somos apáticos y mundanos. Necesitamos desesperadamente que nuestra perspectiva eterna sea restaurada»».

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jueves, 18 de noviembre de 2021

Libro: Viviendo para Cristo en los Tiempos del Fin – Capítulo 7 (pdf)

Ordenar Sus Prioridades

Por Dr. David R. Reagan

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««¿Hay alguna duda de que Dios era la primera prioridad en el corazón de David? ¿Hay alguna duda de que vivió momento a momento para Dios? La Palabra dice: “Porque de la abundancia del corazón habla la boca” (Mateo 12:34). El corazón de David estaba lleno de Dios.

¿Y usted? ¿Es Dios realmente el primero en su vida, por encima de todo? ¿Tiene pasión por Dios? ¿Anhela tener comunión con Él en Su Palabra, en oración y en adoración? ¿Pasa tiempo especial con Él todos los días? ¿Su corazón clama por el regreso de Su Hijo?»».

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Libro: Viviendo para Cristo en los Tiempos del Fin – Capítulo 7 (parte 2 de 2)

Ordenar Sus Prioridades

Por Dr. David R. Reagan

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Poesía Apasionada

Es un tema que recorre la majestuosa poesía de David. En el Salmo 26:8 dice: “Jehová, la habitación de tu casa he amado, y el lugar de la morada de tu gloria”. ¿Puede decir eso? ¿Se encuentra anhelando durante la semana estar en la casa del Señor el domingo? ¿Tiene hambre de estar en Su presencia en adoración? ¿O asiste a la iglesia por sentido del deber? Y mientras está allí, ¿es un observador del reloj? ¿Su única preocupación es llegar a casa antes de que inicie el partido de futbol? En el Salmo 69:9, David dice: “me consumió el celo de tu casa”. La principal prioridad de David era Dios.

En el Salmo 63, David habla de su pasión por Dios con palabras que la gente no puede apreciar por completo, a menos que sepan algo sobre el clima y la topografía de Israel. Israel es una tierra árida donde el agua es uno de los bienes más preciados. Durante las dos breves temporadas de lluvias de la tierra, se hace todo lo posible por recolectar y conservar cada gota de agua en preparación para la larga estación seca, que generalmente se extiende por siete meses desde abril hasta octubre.

En Israel, el agua siempre está en la mente de uno. Esto era particularmente cierto en la vida de David, porque pasó muchos de sus primeros años escondiéndose de Saúl, y su escondite favorito estaba en el área del Mar Muerto, un lugar famoso por su escasez de agua potable.

Entonces, en el Salmo 63:1, para enfatizar su pasión por Dios, David escribe: “¡Oh Dios, Dios mío! ¡Cómo te busco! ¡Cómo tengo sed de ti en esta tierra reseca y fatigada donde no hay agua! ¡Cuánto anhelo encontrarte!”.2 David está diciendo que su pasión por Dios es tan grande como la de un hombre que anhela el agua en medio de un desierto.

Pasión Infecciosa

Cuando tiene un líder espiritual que está verdaderamente enamorado de Dios, su actitud será contagiosa. Ese fue el caso de David. Su pasión contagió a quienes lo rodeaban. Tomemos, por ejemplo, a su líder de adoración, Asaf. En el Salmo 73, Asaf expresa la misma pasión que su mentor: “¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la tierra. . .Pero en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien” (Salmo 73:25–28).

Así como David infectó a Asaf, Asaf tuvo la misma influencia en los cantantes y músicos con los que trabajaba. El Salmo 42 fue escrito por los hijos de Coré, uno de los grupos corales de Asaf. ¡Es una prueba positiva de que un comité realmente puede producir algo inspirado! El salmo comienza con estas palabras: “Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama mi alma por ti, oh Dios, por el Dios vivo” (Salmo 42:1–2).

Imaginando la Escena

Cada vez que leo esas palabras, se forma una imagen vívida en mi mente. Recuerdo haber caminado en un bosque denso hace muchos años en las laderas de los Alpes en Austria. El bosque era tan denso que casi estaba oscuro al mediodía. Había poca vegetación en el suelo por falta de luz. Principalmente sólo había una gruesa capa de agujas de pino. Estaba tranquilo, mortalmente silencioso.

Me senté debajo de un árbol y comencé a orar, cuando de repente escuché un leve ruido. Miré por encima del hombro y vi un ciervo caminando por el bosque. Parecía no tener ninguna preocupación en el mundo.

Mientras observaba al ciervo, mi imaginación cobró vida. Empecé a imaginar lo que sucedería si el silencio del bosque fuera repentinamente violado por una fuerte explosión: un disparo. Podía imaginarme al ciervo herido y luego darse a la fuga, corriendo para salvar su vida. Podía imaginarme al ciervo corriendo hasta cubrirse de espuma, hasta que se queda sin aliento con cada paso. Me lo imaginaba corriendo hasta que lo supera una pasión mayor incluso que el miedo a la muerte: la pasión por el agua. “Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, mi alma”. Esa era la intensidad de la pasión de David por Dios.

Humildad Apasionada

El Salmo 84 es otra de las composiciones de los hijos de Coré en la que proclaman la pasión de sus líderes espirituales, Asaf y David. El salmo comienza con ellos expresando, como David, su amor por la morada de Dios y su anhelo de estar en la presencia del Señor (Salmo 84:1–2). Luego resumen sus sentimientos en una declaración notable:

“Un solo día en tus atrios ¡es mejor que mil en cualquier otro lugar! Prefiero ser un portero en la casa de mi Dios que vivir la buena vida en la casa de los perversos” (Salmo 84:10).3

Están diciendo que preferirían servir como humildes porteros en la casa de Dios que vivir en esplendor en las mansiones de los malvados. Así es como lo expresa Eugene Peterson en su paráfrasis El Mensaje: “Pasar un día en Tu casa, este hermoso lugar de adoración, supera a los miles gastados en las playas de las islas griegas. Prefiero fregar pisos en la casa de mi Dios que ser honrado como invitado en el palacio del pecado”.4

Viviendo con Pasión

Una cosa importante a tener en cuenta sobre David es que no sólo expresó su pasión por Dios en sus poemas y cánticos, sino que también la vivió. Sí, hubo momentos en que apartó los ojos del Señor y sus prioridades se confundieron, pero siempre se apresuró a restaurarlas. Además, sus acciones espontáneas parecían siempre expresar la prioridad de Dios en su corazón.

Un buen ejemplo se encuentra en las prioridades que estableció cuando se convirtió en rey de todos los judíos, tanto de Israel como de Judá. No hizo lo que la mayoría de los reyes hubieran hecho. Su primera prioridad no era un censo, ni un impuesto ni una campaña militar. No, su primera prioridad era espiritual. Su deseo abrumador era restaurar a Dios como el punto focal de su nación. Su primera prioridad fue el avivamiento espiritual.

Su predecesor, el rey Saúl, había sido un rey apóstata que traficaba con el ocultismo. Había ignorado por completo el destino del objeto más sagrado de Israel, el Arca de la Alianza. El arca había sido capturada por los filisteos en la batalla de Ebenezer (1 Samuel 4:1–11). Cuando el Arca finalmente fue devuelta a Israel, terminó en una granja, en una aldea llamada Quiriat-jearim, ubicada a unas cinco millas al noroeste de Jerusalén. Este sitio estaba a sólo dos millas de Gabaón, donde el Tabernáculo de Moisés había sido reconstruido después de su destrucción en Silo por los filisteos, después de que ganaron la batalla de Ebenezer (2 Crónicas 1:13;  Salmo 78:60).

Sin embargo, a pesar del hecho de que el Arca estaba a un tiro de piedra de su lugar de descanso apropiado en el Lugar Santísimo, a nadie en Israel le importó lo suficiente como para ponerla en su lugar apropiado. ¡El Arca permaneció olvidada en la casa de la granja durante 67 años! (Los 67 años fueron los últimos 20 años del mandato de Samuel como juez, los 40 años del reinado de Saúl y los primeros 7 años del reinado de David en Hebrón, antes de convertirse en rey de todo Israel y trasladar su trono a Jerusalén).

Pero David no se había olvidado del Arca. Cuando fue coronado rey de todo Israel, anunció que la primera prioridad de su administración sería proporcionar al Arca de Dios un lugar de descanso adecuado. Estaba ansioso por devolver el símbolo de la presencia de Dios a la vida central de la nación.

No sólo anunció que llevaría el Arca a la nueva ciudad capital de Jerusalén, sino que también hizo un voto que debe haber asombrado a su pueblo. Una vez más, fue un voto que demostró su pasión por Dios. ¡Juró que no dormiría en un edificio o en una cama hasta que se le hubiera proporcionado al Arca un lugar de descanso adecuado! (Salmo 132:1–5). Piense en eso: ¡un rey anunciando que iba a dormir afuera en el suelo hasta que toda la nación tuviera sus prioridades en orden!

Pasión Espontánea

Ahora bien, una cosa es expresar la pasión por Dios en la poesía y el canto, e incluso expresarla en los deberes oficiales; otra cosa es vivirlo en privado. Recuerde, cualquiera puede tener sus prioridades en orden cuando está en el centro de atención. La verdadera prueba llega en los momentos sin vigilancia. Este punto se resumió maravillosamente en una declaración que vi en un letrero en una escuela secundaria en Los Lunas, Nuevo México: “El verdadero carácter se revela en la oscuridad”.

Las Escrituras revelan que David vivió con una pasión en su corazón por Dios incluso en sus momentos más desprotegidos. Hay muchos ejemplos de esto en su vida, pero el que siempre me ha impactado más es el que no es muy conocido, aunque está registrado dos veces en las Escrituras (2 Samuel 23:13–17; 1 Crónicas 11:15–19).

El momento de la historia en la vida de David no está del todo claro. En 2 Samuel, la historia se cuenta después del registro de las últimas palabras de David en su lecho de muerte. La historia parece insertarse en este punto como un recuerdo cariñoso de un gran rey. En 1 Crónicas, la historia se inserta inmediatamente después de que David fuera coronado rey de todos los judíos. Pero parece ser un flashback de una época anterior, lo que demuestra tanto la lealtad de los “valientes” de David, como la pasión de David por Dios.

El escenario más probable es poco después de que David fuera coronado rey de Judá y comenzara su reinado en Hebrón, siete años antes de que se convirtiera en rey de todo Israel. Parece que antes de que pudiera formar su ejército y consolidar su poder, los filisteos atacaron y conquistaron su ciudad natal de Belén. David y sus “valientes” aparentemente huyeron a su antigua fortaleza en el Mar Muerto, donde a menudo se había escondido del rey Saúl.

Pasión por el Agua

Una noche, mientras estaban sentados alrededor de una fogata, David comenzó a pensar en el agua, que es una obsesión natural para cualquiera en ese terrible desierto. De repente, se puso nostálgico. “¿Saben lo que me gustaría ahora más que cualquier cosa que se me ocurra?”, preguntó. “Un trago del agua del pozo de mi ciudad natal de Belén”. Luego se estiró y bostezó, dio las buenas noches a sus guerreros y se arrastró de regreso a su cueva para irse a dormir.

Sus soldados se miraron y todos pensaron al mismo tiempo: “Si David quiere un trago del agua de Belén, ¡lo tendrá!”. Verán, David era un tipo simbólico del Mesías, y esos hombres lo amaban con la misma pasión que nosotros debemos amar a nuestro Salvador.

Hablaron de ello y tres de ellos decidieron ir a Belén a buscar un balde de agua para David. Esos tres valientes pasaron las siguientes horas de la noche caminando por el desierto hasta Belén. Luego, arriesgando sus vidas, se escabulleron entre los guardias filisteos apostados alrededor de la ciudad y sacaron un balde de agua del pozo. Luego, una vez más, se escabulleron a través de las líneas enemigas y caminaron de regreso a través del desierto hasta la fortaleza de David. No sólo fue una misión peligrosa, fue agotadora — como cualquiera sabe que alguna vez ha intentado llevar cinco galones de gasolina muy lejos.

Me los imagino llegando a primera hora de la mañana, cansados pero llenos de alegría. Tenían un regalo muy especial para su amado líder y apenas podían esperar a que él lo viera.

Colocaron el cubo justo afuera de su cueva y luego se sentaron en un semicírculo para esperar su aparición. Cuando el sol comenzó a salir sobre el Mar Muerto, escucharon a David moverse dentro de la cueva. Sus corazones comenzaron a latir con anticipación. Finalmente, David emergió, estirándose y frotándose el sueño de los ojos.

Una Sorpresa Apasionada

David miró al otro lado del Mar Muerto, viendo la primera luz del amanecer romper sobre las montañas del otro lado. Luego miró hacia abajo y vio a los tres hombres sentados delante él con sonrisas tontas en sus rostros.

“¿Qué pasa con ustedes?”, preguntó.

Uno de ellos habló y dijo: “Mira tus pies, David”.

David miró hacia abajo y vio el balde de agua. “¿Qué es esto?”.

Casi al unísono, los tres empezaron a exclamar con entusiasmo: “¡Es un balde de agua del pozo de Belén!”.

David estaba incrédulo. “¿Como puede ser?”, preguntó.

“Belén está ocupada por los filisteos”.

“Lo sabemos”, respondieron sus hombres. “Fuimos allí anoche y nos colamos a través de sus líneas de centinelas”.

“¿Quieren decir que arriesgaron su tu vida por esta agua?”, David preguntó con asombro.

Y luego, David espontáneamente hizo algo que impactaría las vidas de esos hombres mientras vivieran. Se agachó, tomó el balde de agua y dijo: “Esta agua es demasiado valiosa para beber. Sólo hay una cosa que se puede hacer con ella”. Luego, ante el asombro total de sus hombres, ¡David derramó el agua en el suelo como ofrenda al Señor!

¿Hay alguna duda de que Dios era la primera prioridad en el corazón de David? ¿Hay alguna duda de que vivió momento a momento para Dios? La Palabra dice: “Porque de la abundancia del corazón habla la boca” (Mateo 12:34). El corazón de David estaba lleno de Dios.

Autoexamen

¿Y usted? ¿Es Dios realmente el primero en su vida, por encima de todo? ¿Tiene pasión por Dios? ¿Anhela tener comunión con Él en Su Palabra, en oración y en adoración? ¿Pasa tiempo especial con Él todos los días? ¿Su corazón clama por el regreso de Su Hijo?

Si no es así, entonces ore a Dios para que le dé el corazón de David. Ore para que Él lo lleve a tener la misma pasión por la comunión con Él que tenía David. Pídale que le dé un apetito insaciable por Su Palabra, para que pueda ser atraído a una relación más íntima con Él. Pídale que diariamente le dé poder a través de Su Espíritu para mantener sus prioridades en el orden correcto.

Debido a que David tenía sus prioridades en orden, no temía las dos cosas que más teme la humanidad — la vida y la muerte. Dado que David estaba seguro de su relación con el Señor, podía hablar de afrontar los desafíos de la vida con confianza: “Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?” (Salmo 27:1).

Asimismo, podía mirar a la muerte a los ojos y no temblar. Hablando de la resurrección en uno de los pocos pasajes del Antiguo Testamento que se refieren a ella, David escribió: “Hubiera yo desmayado, si no creyese que veré la bondad de Jehová en la tierra de los vivientes. Aguarda a Jehová; esfuérzate, y aliéntese tu corazón; sí, espera a Jehová” (Salmo 27:13–14).

Lo desafío a que ponga sus prioridades en orden hoy, poniendo a Dios primero, la familia en segundo lugar y la carrera en tercer lugar. Y lo desafío a que confíe diariamente en el Espíritu Santo para ayudarlo a mantener sus prioridades en ese orden.

Lea la parte 1 aquí

Traducido por Donald Dolmus
Ministerio En Defensa de la Fe (endefensadelafe.org)

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Presentación: El Gran Reinicio – Rumbo a un Tenebroso NOM

 Por Donald Dolmus

Ésta es la presentación en PowerPoint que elaboré para mi exposición sobre el tema del Gran Reinicio, el cual está siendo promovido agresivamente por el Foro Económico Mundial y otras entidades globalistas, que quieren marcar el inicio del gobierno mundial del Anticristo.

Contiene 86 diapositivas y muestra los avances y repercusiones de varias iniciativas de estos grupos elitistas, como por ejemplo, la Agenda 2030.

Si está interesado en obtenerla, puede hacerlo con una módica contribución. Escríbame a mi dirección de correo electrónico, para darle los detalles.

La conferencia está disponible en el siguiente enlace:

miércoles, 17 de noviembre de 2021

Libro: Viviendo para Cristo en los Tiempos del Fin – Capítulo 7 (parte 1 de 2)

Ordenar Sus Prioridades

Por Dr. David R. Reagan

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Cada vez que voy a Israel me acuerdo de las prioridades. El recordatorio es lo que los judíos llaman mezuzá. Encontrará uno en cada poste de las puertas en Israel, incluidas las antiguas puertas de la Ciudad Vieja.

Vienen en todos los tamaños y están hechos de una variedad de materiales: piedra, plástico, madera, vidrio, etc. Su diseño varía mucho, desde los muy coloridos hasta los más sombríos.

La mezuzá se fija al poste de la puerta en el lado derecho. Cada vez que un judío ortodoxo entra por una puerta, se detiene y realiza un ritual asociado con la mezuzá. Se lleva los dedos de la mano derecha a los labios y luego toca la mezuzá con esos mismos dedos. En otras palabras, otorga un beso a la mezuzá.

¿Por qué? Por lo que contiene la mezuzá. Verá, cada mezuzá tiene una sección ahuecada debajo de su superficie, y en ese lugar ahuecado hay un pequeño rollo que contiene lo que los judíos llaman, “El Shemá”. Shema es la palabra hebrea para “oír”. El Shemá es una sección de la Escritura tomada de Deuteronomio. Comienza con las palabras: “¡Oye, Israel!”. Continúa con una proclamación profunda: “El SEÑOR nuestro Dios, el SEÑOR uno es. Y amarás al SEÑOR tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas” (Deuteronomio 6:4–5).

Estos versículos tratan de prioridades. Son un llamado a poner a Dios en primer lugar en nuestras vidas. La mezuzá es un recordatorio constante de ese llamado.

No se puede dejar de enfatizar la importancia de estos versículos. Son la piedra angular de las Escrituras hebreas. Jesús dio testimonio de esto cuando un abogado le preguntó: “Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley?” (Mateo 22:36).

Jesús respondió citando el Shemá: “Jesús le dijo: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento” (Mateo 22: 37-38). Luego añadió: “El segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Mateo 22:39, citando Levítico 19:18). Jesús concluyó Su respuesta observando: “De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas” (Mateo 22:40).

Nosotros, como cristianos, haríamos bien en tener una mezuzá en cada uno de los postes de nuestras puertas, porque constantemente necesitamos que nos recuerden nuestras prioridades. Eso es particularmente cierto en estos tiempos del fin, cuando somos bombardeados por las prioridades del mundo en publicidad, películas, libros y programas de televisión. Es muy fácil quedar atrapado en el carril rápido y concentrarse en las prioridades del mundo de dinero, fama y poder.

Cuestionando Mis Prioridades

El Señor usó un enfoque novedoso para llamar mi atención hace varios años, cuando estaba permitiendo que mi ministerio tuviera prioridad sobre Él. Cuidaba a nuestro nieto mayor, que en ese momento tenía 6 años. Su primer nombre es Reagan.

Antes de que le cuente lo que sucedió, debe saber que Reagan fue, desde su nacimiento, lo que los tejanos a menudo denominan una “pistola” — lo que significa que era luchadora y siempre estaba segura de sí misma. Ella era del tipo, a los 6 años, que podía escuchar una explicación de la teoría de la relatividad de Einstein y decir: “¡Lo sabía!”.

Bueno, mi esposa y yo nos quedamos con ella durante un fin de semana. Estaba sentado en el estudio leyendo, cuando se acercó y tiró de mi brazo.

“¿Sabes qué, abue?”, preguntó ella. “¡Lo tengo todo resuelto!”.

Eso, por supuesto, no fue una sorpresa para mí, pero quería obtener los detalles, así que le pregunté: “Está bien, ¿qué has descubierto?”.

“¡Dios es el jefe de todo!”, proclamó triunfalmente. “Él es el jefe de mi papá. Papá es el jefe de mi madre. Mamá es mi jefa. Soy el jefe de mi perro. Mi perro es el jefe de mi gato. ¡Y mi gato no es el jefe de nadie!”.

Sonreí y pensé: “Ella realmente tiene sus prioridades en orden”.

En ese momento, el Señor habló a mi corazón y dijo: “Sí, David, las tiene, pero, ¿y tú?

¿Y usted, querido lector? ¿Están sus prioridades en orden? ¿Dios es el primero en su vida? ¿O Dios ha sido reemplazado como la prioridad número uno en su vida por su familia, su carrera o su búsqueda de dinero, poder o fama?

Poniendo a Prueba sus Prioridades

Tengo una prueba para usted, que le ayudará a determinar sus prioridades. Al principio, puede pensar que es una prueba tonta, pero tenga paciencia conmigo, porque creo que puedo demostrarle que no lo es, que es una prueba que debe tomarse en serio.

Supongamos que esta noche, en las primeras horas de la mañana, se le aparece un ángel y le dice: “¡No temas! Tengo buenas noticias para ti. Dios me ha enviado para decirte que puedes tener una petición: cualquier cosa que desees”. ¿Qué pediría? Su respuesta revelará sus prioridades.

Ahora tómese esto en serio. Deténgase un momento y piénselo. Escriba su solicitud en la parte superior de esta página o en una hoja de papel.

¿Ha hecho una pausa para considerar seriamente su respuesta? ¿Tiene una necesidad personal intensa? ¿Finanzas? ¿Curación? Tal vez desee ser desinteresado y altruista, deseando la paz mundial, o una cura para el SIDA. O tal vez desee una vivienda para las personas sin hogar o comida para los hambrientos. ¿Qué pediría?

Ahora, puede estar pensando: “Esto es una tontería. Ningún ángel se me aparecerá jamás y me preguntará tal cosa”. Bueno, no esté muy seguro de eso porque Dios lo ha hecho en el pasado, y la Biblia dice que Dios nunca cambia (Malaquías 3:6; Hebreos 13: 8). Lo que ha hecho en el pasado, puede que lo vuelva a hacer en el futuro.

Las Prioridades del Rey Salomón

¿Puede pensar en un ejemplo del pasado? Cualquiera que esté familiarizado con el Antiguo Testamento pensará inmediatamente en el rey Salomón. ¿Recuerda la historia?

Salomón había sucedido al rey más grande de la historia judía, su padre, el rey David. Tenía zapatos grandes que llenar y estaba asustado. Como él dijo, “¿quién podrá gobernar a este tu pueblo tan grande?” (2 Crónicas 1:10). Ese es un coloquialismo hebreo para, “¡Ayuda! ¡Estoy hasta el cuello!”.

Entonces, Salomón hizo lo único que se le ocurrió — algo que había visto hacer a su padre en varias ocasiones. Se puso de rodillas en oración. Clamó a Dios: “Tú has tenido con David mi padre gran misericordia, y a mí me has puesto por rey en lugar suyo…Dame ahora sabiduría y ciencia…porque ¿quién podrá gobernar a este tu pueblo tan grande? (2 Crónicas 1:8–10).

El Señor estaba excepcionalmente complacido con esta humilde oración. Respondió a Salomón con estas palabras (2 Crónicas 1:11–12):

11) …Por cuanto hubo esto en tu corazón, y no pediste riquezas, bienes o gloria, ni la vida de los que te quieren mal, ni pediste muchos días, sino que has pedido para ti sabiduría y ciencia para gobernar a mi pueblo, sobre el cual te he puesto por rey,

12) sabiduría y ciencia te son dadas; y también te daré riquezas, bienes y gloria, como nunca tuvieron los reyes que han sido antes de ti, ni tendrán los que vengan después de ti.

Jesús iba a hacer eco de estas palabras mil años después, en Su Sermón del Monte cuando, hablando de prioridades, dijo: “Bbuscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas [las necesidades de la vida] os serán añadidas” (Mateo 6:33).

El Señor cumplió Su promesa y dotó ricamente a Salomón de gran sabiduría. Fue un gobernante sabio que se convirtió en una leyenda en su propio tiempo. Escribió salmos y proverbios inspirados y el gran “Cantar de los Cantares”. La reina de Saba viajó a Jerusalén para ponerlo a prueba con preguntas difíciles, y él las respondió a todas, lo que la llevó a exclamar: “Bendito sea Jehová tu Dios, el cual se ha agradado de ti para ponerte sobre su trono como rey para Jehová tu Dios” (2 Crónicas 9:8).

La Apostasía de Salomón

Sería maravilloso si pudiéramos concluir la historia de Salomón en ese punto. Porque, a pesar de toda su sabiduría, pronto caería en la apostasía. Iba a darle la espalda a Dios y revolcarse en el pecado hasta el día de su muerte, cuando se arrepintió.

El punto de inflexión se produjo poco después de la visita de la reina de Saba. La Palabra dice que el rey Salomón recibió 666 talentos de oro, y desde ese momento, su corazón se entregó al dinero, las mujeres y el poder militar (2 Crónicas 9:13). Solomon dejó que sus prioridades se revolvieran.

Según su propio testimonio, registrado en el libro de Eclesiastés, Salomón decidió buscar el cumplimiento en las cosas del mundo. En el proceso, descendió a la depravación. Como él dijo, “ni aparté mi corazón de placer alguno. . .” (Eclesiastés 2:10).

Su sabiduría finalmente prevaleció. Se arrepintió de sus pecados y calificó su búsqueda de placer como “vanidad de vanidades”. (Eclesiastés 1:2). En su lecho de muerte, resumió su experiencia con estas perspicaces palabras: “El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre. Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala” (Eclesiastés 12:13–14).

Una Evaluación de Salomón

En 1 Reyes 11, el Espíritu Santo presenta un resumen del reinado de Salomón. No es una imagen bonita. Salomón es retratado como un hombre que perseguía a “mujeres extranjeras”, a pesar del hecho de que Dios había ordenado específicamente a los hijos de Israel que no se casaran con extranjeros para que no fueran corrompidos por sus ídolos (1 Reyes 11:1–2). Salomón violó este mandato de una manera poderosa, tomando 700 esposas y 300 concubinas, muchas de naciones extranjeras paganas.

Y tal como el Señor había advertido, las esposas extranjeras volvieron el corazón de Salomón hacia dioses paganos (1 Reyes 11:3–4). Adoró a Astarté, la diosa de los sidonios, y se inclinó ante Milcom, el ídolo detestable de los amonitas (1 Reyes 11:5). Incluso construyó altares para Quemos, el ídolo despreciable de Moab, y para Molec, el dios pagano de Ammón (1 Reyes 11:7).

El Espíritu Santo lo resume en una frase notable: “Su corazón [el de Salomóm] no era perfecto con Jehová su Dios, como el corazón de su padre David” (1 Reyes 11:4).

¡Guau! ¿Qué dijo el Espíritu Santo? Lea esa oración de nuevo. El Espíritu compara a Salomón con su padre, David, y dice: “Salomón no era nada comparado con David. David es tu modelo porque su corazón estaba totalmente dedicado a Mí”.

¿David? ¿Está hablando el Espíritu del Rey David, que era un mentiroso, adúltero y asesino? Como para enfatizar que no ha habido un desliz, el Espíritu repite la declaración dos versículos después: “E hizo Salomón lo malo ante los ojos del Señor, y no siguió al Señor cumplidamente, como David su padre”(1 Reyes 11:6).

¿Qué está pasando aquí? ¿No estamos tratando aquí con dos pecadores de igual magnitud? ¿Cómo se puede elevar a David a los ojos de Dios sobre Salomón?

Los Pecados de David

Mi estudio me ha convencido de que hay al menos cuatro razones. Primero, David nunca se entregó al pecado como lo hizo Salomón. David pecó poderosamente, pero sus pecados se cometieron en momentos de desesperación o pasión. Nunca decidió voluntariamente dar su vida al pecado como lo hizo Salomón.

En segundo lugar, David era sensible al pecado. Cuando se apartaba del Señor, siempre regresaba corriendo arrepentido. El Salmo 51, que contiene su confesión y arrepentimiento después de su adulterio con Betsabé, es un ejemplo clásico de su sensibilidad al pecado. También ilustra la profundidad de su notable relación con Dios.

No da excusas por su pecado y reconoce que ha pecado no sólo contra el hombre sino contra Dios mismo (Salmo 51:1–4). Clama a Dios para que lo limpie de su iniquidad y le dé un corazón limpio y un espíritu firme (Salmo 51:2–10). Le ruega al Señor que no le quite la unción del Espíritu Santo (como había visto hacer al Señor con su predecesor, el rey Saúl). Concluye pidiendo al Señor que restaure “el gozo de tu salvación” (Salmo 51:10–12).

Luego hace una declaración notable que revela cuán bien conocía al Señor. Él dice: “Señor, si pensara que te agradaría que haga un montón de sacrificios, te los ofrecería todo el día. Pero te conozco, Señor. Sé que lo que quieres no es un montón de rituales religiosos vacíos. Más bien, lo que deseas es un corazón contrito y humillado. Entonces, querido Señor, aquí está mi corazón. ¡Tómalo y hazlo nuevo!” (Salmo 51:16-17, parafraseado).

¿Ve lo diferente que fue su arrepentimiento de la forma en que nos arrepentimos tan a menudo hoy? Nuestra tendencia es negociar con Dios mediante el uso de un ritual religioso: “Señor, si me perdonas, te prometo que no volveré a saltarme la adoración del domingo por la mañana. ¡Incluso me ofreceré como voluntario para trabajar en el ministerio de niños!”.

Grados de Pecado

La tercera diferencia entre David y Salomón es que David nunca cometió el pecado máximo. Antes de desarrollar este punto, necesito abordar un mito que existe en el cristianismo. Es el mito de que “todos los pecados son iguales”.

Esta afirmación es sólo parcialmente cierta. Todos los pecados son iguales en un solo sentido: cualquier pecado, no importa cuán grande o pequeño sea, lo separará de Dios y requerirá de usted un Salvador que lo reconcilie con Dios (Romanos 6:23). No importa si la infracción es una mentira piadosa o un asesinato, nos condena ante Dios, porque Él es perfectamente santo y no puede tolerar el pecado (Romanos 3:21–24).

Más allá de eso, no todos los pecados son iguales. La Biblia lo dice. Por ejemplo, Proverbios 6:16–19 dice que hay siete pecados que el Señor odia particularmente más que otros, uno de los cuales es “manos derramadoras de sangre inocente”.

Jesús a menudo enfatizó los grados de pecado en sus enseñanzas. A los líderes religiosos de Israel les dijo: “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque devoráis las casas de las viudas, y como pretexto hacéis largas oraciones; por esto recibiréis mayor condenación” (Mateo 23:14). Cuando salió de Galilea por última vez, Jesús pronunció una maldición sobre las tres ciudades en las que había centrado Su ministerio, diciendo: “Más tolerable el castigo para la tierra de Sodoma, que para ti” (Mateo 11:24). Y cuando estaba ante Pilato, Jesús anunció que el pecado del Sumo Sacerdote Caifás, al entregarlo a los romanos era mayor que el pecado de Pilato al condenarlo a muerte (Juan 19:11).

Debido a que hay grados de pecado, habrá grados de castigo en el lago de fuego. Jesús enseñó esta importante verdad en su parábola de los siervos fieles e infieles (Lucas 12:35–48). Hablando del castigo que recibirá la gente, Jesús dice: “Aquel siervo que conociendo la voluntad de su señor, no se preparó, ni hizo conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes. Mas el que sin conocerla hizo cosas dignas de azotes, será azotado poco” (Lucas 12:47–48).1

El Pecado Máximo

Ahora, con estos principios en mente, procedamos a considerar lo que quise decir cuando dije: “David nunca cometió el pecado máximo”. Creo que la Biblia indica claramente que a los ojos de Dios el pecado supremo es la idolatría. Esta es la clara inferencia de “El Shemá” (Deuteronomio 6:4–5). Es la razón por la que el primero de los Diez Mandamientos es: “No tendrás dioses ajenos delante de mí” (Éxodo 20:3). Fue el motivo de los ministerios de Elías y Eliseo. Fueron ungidos para llamar al pueblo de Israel a salir de la idolatría, y cuando el pueblo se negó a arrepentirse, fue el pecado lo que llevó a los juicios de Dios sobre Israel y Judá. Es el pecado que el apóstol Juan señaló como advertencia especial cuando escribió: “Hijitos, guardaos de los ídolos” (1 Juan 5:21).

Salomón literalmente se revolcó en la idolatría. Adoraba a Astoret, Milcom, Quemos y Moloc (1 Reyes 11:1–8). David nunca se arrodilló ante ningún dios pagano.

En resumen, David nunca se entregó al pecado; David era sensible al pecado; y David nunca cometió el pecado máximo.

La Gran Pasión

Creo que hay una cuarta razón por la que David se eleva sobre Salomón, y bien puede ser la razón más importante. David tenía una pasión increíble por Dios, y fue esta pasión, más que cualquier otra cosa, la que hizo que se le recordara como “un hombre conforme al corazón de Dios” (1 Samuel 13:14; Hechos 13:22).

Esto me lleva al punto que quiero recalcar. La gran pasión de David por Dios estaba arraigada en sus prioridades. Él reveló sus prioridades cuando Dios le dio la misma oportunidad que Salomón, es decir, pedir una cosa. Es interesante cómo todos los estudiantes de la Biblia saben lo que pidió Salomón, pero parecen ignorar lo que pidió David.

Sin embargo, lo que David pidió fue mil veces más profundo que lo que su hijo, Salomón, pidió más tarde. Lo que David pidió resultó ser el secreto de su grandeza. Salomón pidió sabiduría y conocimiento. ¿Qué pidió cuando le di la prueba del ángel al comienzo de este capítulo? Compare ahora las peticiones de Salomón y las suyas con las de David.

La petición de David se revela en el Salmo 27: “Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré; que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo” (Salmo 27:4). David pidió lo más importante que se podía pedir: ¡pidió una comunión íntima con el Señor! “¡Todo lo que quiero eres Tú, Señor! Sólo quiero estar en tu presencia para contemplar tu belleza”.

Lea la parte 2 aquí

Traducido por Donald Dolmus
Ministerio En Defensa de la Fe (endefensadelafe.org)

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viernes, 12 de noviembre de 2021

Libro: Viviendo para Cristo en los Tiempos del Fin – Capítulo 6 (pdf)

Practicar una Fe Firme

Por Dr. David R. Reagan

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««Pablo sabía cómo practicar una fe firme. A diferencia de la mayoría de nosotros, la calidad de su fe no dependía de las circunstancias. Es tan fácil caminar en fe cuando las circunstancias de la vida son todas muy positivas. Es cuando las circunstancias se ponen feas cuando nuestra fe se pone a prueba»».

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