miércoles, 19 de febrero de 2020

Libro: Viviendo en Tiempo Prestado – Capítulo 10 (parte 4)

La Convulsión de la Naturaleza 

El mensaje de los desastres naturales


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El Impacto de la Teología

Hablando del presidente Bush, muchos se preguntaban en ese momento por qué un cristiano evangélico tan comprometido pondría tal presión excesiva sobre Israel. Muchas personas preguntaron: “¿Por qué no ve el presidente Bush el significado profético del Israel del tiempo del fin?”. Le hice esa pregunta a Bill Koenig cuando lo entrevisté en televisión. Su respuesta fue muy iluminadora.13

Koenig señaló que el presidente Bush fue criado en la Iglesia episcopal y, en los últimos años, había asistido a la iglesia metodista. Aunque hay pastores en estas dos iglesias que reconocen el significado profético del Israel actual, la gran mayoría de los líderes espirituales en ambas iglesias (y especialmente los del nivel nacional) creen en la teología del reemplazo. Ésta es la teología que dice que Dios descartó al pueblo judío en el primer siglo y reemplazó a Israel con la Iglesia. Por lo tanto, no ven ningún significado profético en el restablecimiento de Israel.

Koenig declaró que, dentro del Gobierno de Bush, el presidente no es la única víctima de esta teología errónea. Él estaba rodeado de personas piadosas que también habían crecido espiritualmente en iglesias de la teología del reemplazo. Entonces, aunque estas personas pueden respetar las raíces judaicas de su fe, no tienen aprecio por el significado profético del Israel del tiempo actual.

El Mensaje de Katrina

Creo que el mensaje de Katrina, y otros desastres naturales similares, es que Dios está en Su trono. El está en control. Él no puede ser burlado. El no tolerará la división de Su Tierra Santa. Ni tolerará la repugnante inmoralidad que se burla de todo lo que es decente y moral.

Dios ama a nuestra nación. Él nos ha bendecido más que a cualquier otra nación. Su Palabra dice que aquellos a quienes mucho se les da, mucho se les demandará (Lucas 12:47-48). Su Palabra también dice que Él disciplina a aquellos a los que ama (Hebreos 12:7).

Otra cosa que Su Palabra deja claro es que cuando Él envía disciplina, el propósito nunca es castigar. En vez de eso, el propósito es llamarnos al arrepentimiento, de manera que podamos ser salvos. Así es como el profeta Isaías lo expresó: “Cuando la tierra experimenta Tus juicios, los habitantes del mundo aprenden justicia” (Isaías 26:9b, NASB).

Una Experiencia Personal

Conozco la verdad de esta declaración de primera mano. En mayo de 1953, cuando tenía 15 años, un tornado de fuerza 5 golpeó mi ciudad natal, Waco, en Texas. Es el tornado más mortífero hasta el día de hoy en la historia de Texas. Mató a 114 personas e hirió a 597. Atravesó el centro de la ciudad y arrasó 5 edificios históricos con facilidad. Cuando el tornado desapareció, la ciudad parecía como si hubiese sido atacada con una bomba atómica.

Durante tres meses a partir de entonces, las iglesias de Waco estuvieron repletas de multitudes de gente, que permanecían de pie en su interior buscando como hacer frente a la tragedia. La gente se vio obligada a pensar en la eternidad. Pero, a medida que el dolor se calmó, la gente volvió a sus viejos caminos, y la asistencia a la iglesia disminuyó otra vez.

Nuestro Dios es verdaderamente un Dios de una sublime gracia. Incluso cuando Él derrama su ira, lo hace esperando que ella provoque arrepentimiento, de manera que la gente pueda ser salva.

Intentos de Responder Espiritualmente

Con respecto al huracán Katrina, la Gobernadora de Luisiana, Kathleen Blanco, hizo un llamado a un día de oración en todo el estado: “Al encarar la devastación causada por Katrina, al buscar a aquellos que están necesitados, al consolar a aquellos que sufren, al comenzar las largas tareas de reconstrucción, nos volvemos a Dios por fortaleza, esperanza y consuelo”.14

Nobles palabras. Pero nótese, que no hubo llamado al arrepentimiento. De manera similar, el Presidente Bush convocó a un día nacional de oración. El pidió a la nación a orar por las víctimas y a alcanzarlas con compasión. De nuevo, palabras nobles, pero ninguna expresión de arrepentimiento.15

El Presidente del Consejo de la Ciudad de Nueva Orleans, Oliver Thomas, fue el funcionario que más cerca estuvo de reconocer que Katrina tenía un mensaje espiritual. Refiriéndose a Sodoma y Gomorra, dijo: “Quizá Dios nos está limpiando”16

Pero la limpieza requiere una respuesta en arrepentimiento, algo a lo que Dios está llamando a toda la nación, y no sólo a la ciudad de Nueva Orleans.

La Respuesta Adecuada

Ningún gobernante de nuestra nación ha visto aún las implicaciones espirituales de un desastre tan claramente como lo hizo Abraham Lincoln, cuando evaluó la causa de la Guerra Civil. En una proclamación realizada el 30 de marzo de 1863, el Presidente hizo un llamado a un “día de oración y humillación”.

Él comenzó la proclamación observando: “Es el deber de las naciones, al igual que el de los hombres, el tener su dependencia en la autoridad soberana de Dios, el confesar sus pecados y transgresiones, en pena y humillación, pero con la esperanza certera de que el genuino arrepentimiento conduce a la misericordia y el perdón”.

El corazón de la proclamación se lee como sigue:17

Y, por mucho que lo sepamos, por Su divina ley, que las naciones como individuos están sometidos a castigos y penas en este mundo, ¿no temeremos justamente que la horrible calamidad de la guerra, que ahora desola la tierra, no sea otra cosa que un castigo, infligido sobre nosotros, por nuestros pecados presuntuosos, para el necesario fin de nuestra reforma nacional como un solo Pueblo?

Hemos sido los destinatarios de las más selectas bondades del cielo. Hemos sido preservados, estos muchos años, en paz y prosperidad. Hemos crecido en número, riqueza y poder, como ninguna otra nación ha crecido nunca. Pero hemos olvidado a Dios. Hemos olvidado la mano de gracia que nos ha mantenido en paz, que nos ha multiplicado, y enriquecido y fortalecido; y hemos imaginado inútilmente, en la deshonestidad de nuestros corazones, que estas bendiciones fueron producidas por alguna sabiduría superior y virtud de nuestra propia condición.

Intoxicados con un éxito ininterrumpido, ¡nos hemos vuelto demasiado autosuficientes, como para sentir la necesidad de la gracia que redime y preserva, y demasiado orgullosos para orar al Dios que nos hizo!

Nos corresponde, entonces, humillarnos ante el Poder ofendido, confesar nuestros pecados nacionales, y orar por clemencia y perdón.

¡Cómo necesitamos tal proclamación hoy! Lo triste es que nos hemos vuelto tan seculares y paganos, que si nuestro Presidente emitiera tal declaración, los miembros del Congreso probablemente traerían un juicio político contra él por la “violación de la separación de la iglesia y el Estado”.


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Traducido por Pablo Losa 
Editado por Donald Dolmus

¡40 Años!


Dave y Ann Reagan en 1982


El 1 de abril de este año celebraremos el 40º año de este ministerio. 

Sí, dije 1 de abril — ¡el Día de los Inocentes de Abril! Hay una historia detrás de esa fecha. 

En mayo de 1980, yo vivía en Enid, Oklahoma, donde servía como Vicepresidente de Desarrollo de la Universidad Phillips. Tuve una experiencia muy vívida con el Señor, que he descrito en detalle en mi libro Confiando en Dios: Aprendiendo a Andar por Fe. Como resultado de esa experiencia, me sentí guiado por el Señor a renunciar a mi puesto, renunciar a mi carrera académica y dar un paso de fe para comenzar a predicar el pronto regreso de Jesús.

Fui al presidente de la universidad y le dije que había decidido renunciar. Antes de que pudiera decir algo más, ¡respondió ofreciéndose a proporcionarme un auto nuevo y una membresía de un club de campo! Procedí a explicarle que mi renuncia no tenía nada que ver con dinero o beneficios. Más bien, se debía a un llamado de Dios a mi vida. Lo entendió porque era un ex pastor.

“¿Qué iglesia te ha llamado a ser su pastor?”, preguntó. Le dije que no había sido llamado para ser pastor. En cambio, iba a ser un evangelista independiente, especializado en la enseñanza de la profecía bíblica. Me preguntó cuál iba a ser mi mensaje, y le respondí: “Jesús viene pronto porque estamos viviendo en la época del regreso del Señor”.

Me preguntó cuándo planeaba renunciar. Le dije que le iba a avisar dos semanas antes y eso significaba que renuncia sería efectiva el 1 de abril. Miró fijamente su escritorio por un momento, y luego me miró y dijo: “¡Todo lo que puedo decir en respuesta es que has seleccionado una fecha muy apropiada!”. Esa fue su buena manera de llamarme tonto.

Un año después, regresé de un viaje a Israel. Mi esposa me recibió en el aeropuerto y me entregó una caja que estaba hermosamente envuelta. Estaba perplejo. Le dije que no era ni mi cumpleaños ni nuestro aniversario. Ella dijo, “Tienes razón, pero es un aniversario importante. Es el aniversario de nuestro ministerio”. Abrí el regalo y encontré un certificado enmarcado preparado por un calígrafo profesional que mi esposa había contratado. El logotipo del ministerio estaba en la parte superior, y debajo de él estaban estas palabras: “Feliz Aniversario del Ministerio Cordero y León, 1 de abril de 1980 al 1 de abril de 1981”. Y debajo de esas palabras, estaba la siguiente cita de las Escrituras: “Nosotros somos tontos por amor de Cristo…” (1 Corintios 4:10, NASB). Esa placa es una de mis posesiones más preciadas.

Al recordar mi vida, uno de mis mayores remordimientos es que no me rendí al llamado del Señor a mi vida cuando tenía 22 años. De ser así, estaríamos celebrando el 60º aniversario de este ministerio, en lugar de su 40º. 

Huí del Señor durante 20 años, mientras seguía una carrera académica. Pero más tarde, cuando finalmente me cedí a Su llamado, me di cuenta de que, incluso mientras huía de Él, me estaba preparando para este ministerio. Eso es porque durante esos años, estaba enseñando  política internacional, y el ministerio que Él estaba preparando para mí tenía que ver con la profecía del tiempo del fin, que tiene que ver con la política internacional.

Esos primeros años del ministerio (1980-1983) fueron muy desafiantes. Casi todas las iglesias en las que hablaba eran muy pequeñas, y las donaciones eran mínimas. Mi salario durante los primeros siete años fue de $1,000 por mes. Básicamente vivíamos del salario de mi esposa como maestra de primer grado, lo cual no era mucho. Durante esos años, el Señor desarrolló mi mensaje y me enseñó a vivir por fe. De nuevo, todo esto se cuenta en detalle en mi libro, Confiando en Dios, que ahora está en su tercera 

Durante los años transcurridos desde 1980, Dios me ha bendecido con excelentes miembros del personal y maravillosos fideicomisarios. Y ahora nos ha bendecido a todos aquí en Cordero y León al levantar un sucesor excepcional para mí: el coronel Tim Moore. ¡Alabado sea el Señor!      
                                                                                                                                                                                     
Traducido por Donald Dolmus
En Defensa de la Fe (endefensadelafe.org)

martes, 18 de febrero de 2020

Dando de Gracia

Por Dr. Charles C. Bing


La gracia difícilmente puede ser más práctica en la vida del cristiano que cuando toca nuestras finanzas, especialmente lo que damos. Bajo la Ley, dar era obligatorio y requería varios diezmos (décimas) y ofrendas. Bajo la Ley del Antiguo Testamento, los creyentes daban para poder ser bendecidos; bajo la gracia del Nuevo Testamento, los creyentes dan porque ya están bendecidos. Jesucristo nos liberó de los requisitos de la Ley para que podamos responder a Su maravilloso regalo de la vida eterna. Mientras que dar legalistamente se enfoca en el acto externo y en la cantidad, dar de gracia se enfoca en el motivo interno.

La enseñanza bíblica más importante acerca de dar motivados por la gracia se encuentra en 2 Corintios 8 y 9. Estos capítulos contienen muchos principios acerca de las motivaciones, la cantidad, los efectos, y las recompensas de dar por gracia.

Motivos internos para dar de gracia

El Apóstol Pablo elogió la actitud y la motivación de los macedonios, quienes dieron tan generosamente. Sus donaciones nos sirven como un buen ejemplo.

1. Debemos estar dispuestos a dar libremente. 2 Cor. 8:3; 9:2

2. Debemos, primero, de entregarnos a nosotros mismos a Dios. 2 Cor. 8:5

3. Debemos dedicarnos a ayudar a otros. 2 Cor. 8:4-5

4. Debemos de ser motivados por el amor a los demás. 2 Cor. 8:7

5. Debemos de dar lo que hemos propuesto en nuestro corazón. 2 Cor. 9:7

6. Debemos de dar alegremente. 2 Cor. 9:5,7

Cantidades para dar de gracia

En lugar de tener un porcentaje fijo como un diezmo, el dar motivado por la gracia es la respuesta del creyente en agradecimiento a Dios por las muchas bendiciones recibidas.

1. Podemos dar sin importar cuánto dinero tengamos. 2 Cor. 8:2-3

2. Podemos dar generosa y sacrificialmente. 2 Cor. 8:3; 2 Cor. 9:5-6,11,13

3. Debemos dar de acuerdo a cómo nos ha bendecido Dios. 2 Cor. 8:12 (comp. 1 Cor. 16:2)

Efectos de dar de gracia

Muy a menudo, cuando se dan algunos regalos, nosotros no vemos el impacto total que estos tienen. Pablo explicó los efectos de la generosidad de los macedonios y mostró cómo los regalos que dieron en respuesta a la gracia de Dios tuvieron un efecto en cadena.

1. Satisfacemos las necesidades de otras personas. 2 Cor. 8:14; 9:12

2. Con nuestro ejemplo, promovemos la fe, el amor, y la adoración a Dios de los beneficiarios. 2 Cor. 9:2,13

3. Aumentamos los frutos de justicia. 2 Cor. 9:10

4. Motivamos a los beneficiarios a agradecer a Dios. 2 Cor. 9:12

5. Le damos la gloria a Dios. 2 Cor. 9:13

6. Fortalecemos nuestro vínculo de oración y amor con los beneficiarios. 2 Cor. 9:14

Recompensas por dar de gracia

Aunque no damos para obtener ganancia, la Biblia claramente nos enseña que dar generosamente añade tesoros en el cielo lo que da dividendos, o recompensas al dador.

1. Vamos a cosechar abundantes bendiciones de Dios. 2 Cor. 9:6

2. Vamos a tener una experiencia especial del amor y la gracia de Dios. 2 Cor. 9:7-8

3. Vamos a tener siempre en abundancia para más buenas obras en el futuro. 2 Cor. 9:8-11

Conclusión

Sin duda, en la Biblia existen más principios acerca del dar. Estos capítulos forman una unidad compacta que muestra lo que significa estar motivados a dar generosamente por la gracia de Dios. Dar de gracia es una manera que tenemos para agradecer a Dios por Su “don inefable” (2 Cor. 9:15).

Fuente:

Lea también: 

lunes, 17 de febrero de 2020

El Vigilante: Dentro de la Antigua Tel Be'er Sheva, Casa de Abraham, Isaac y Jacob


Erick Stakelbeck y Elliot Chodoff visitan las antiguas ruinas de Tel Be'er Sheva para ver dónde vivían, trabajaban y adoraban al Señor los Patriarcas bíblicos Abraham, Isaac y Jacob.

Revista Llamada de Medianoche – Febrero 2020

"Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin..."

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Temas incluidos en esta edición:

»» ¿Se despide el trato del siglo de Trump?
»» Récords de turismo 2019
»» Israel: un pueblo muy especial
»» ¿La última generación "cristiana"?
»» Cristianos de China pronto podrían superar a EE.UU.

Entre otros.

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miércoles, 12 de febrero de 2020

Interpretando Hebreos: Comenzando con los Lectores

Por Dr. Charles C. Bing



Muchos encuentran a Hebreos como un libro difícil de interpretar. Tal vez la mayor dificultad es la interpretación de los cinco pasajes de las advertencias (2:1-4; 3:7-4:13; 6:1-8; 10:26-39; 12:25-29). Muchos comentarios tratan a estas como advertencias para los incrédulos entre los lectores. Esto considera al público objetivo de las advertencias a aquellos que profesan, pero no poseen, la fe. Pero, ¿es esto consistente con la evidencia en el texto? La mayoría está de acuerdo en que el resto del libro claramente les habla a creyentes. ¿Existe alguna aparente disparidad entre la manera en que esas advertencias se abordan y el resto de la epístola?

Evidencia externa a las advertencias

El sentido común nos muestra que la epístola fue escrita para creyentes, como la mayoría está de acuerdo. No necesitamos decir más. Además de las advertencias, encontramos que se dirige a los lectores como “hermanos” (10:19; 13:22) y “hermanos santos” (3:1). Se les dicen cosas que sólo pueden aplicarse a los cristianos (3:1; 6:9; 5:12; 10:24- 25). Note que todos estos aparecen un poco antes o después de las secciones de las advertencias.
Exhortaciones

También, la naturaleza de las exhortaciones en el capítulo 13 muestra que, obviamente, están destinadas a los creyentes. No existe ningún intento de aplicarlas a dos grupos diferentes. De hecho, en toda la epístola, los pasajes de las advertencias nunca se introducen con una transición que indique que el autor está cambiando su atención a un grupo diferente dentro de los lectores. Implicar lo contrario es artificial y, por lo tanto, interrumpe el flujo del texto.

Evidencia interna de las advertencias

Ahora vamos a examinar cómo le habla el autor a los que quiere advertir. Su lenguaje deja en claro que ellos son cristianos.

1. Se les habla en primera persona plural, lo que muestra que el autor se identifica con ellos como creyente (la terminación “omos” en 2:1,3; 3:14,19; 4:1,3,11; 6:1,3;10:26,30,39; 12:28; y “nosotros” en 4:2; 12:28).

2. También son llamados “hermanos” (3:12). De la misma manera que en las secciones sin advertencias, esto claramente muestra su posición común en la familia de Dios.

3. Han creído (4:3; 10:39). Esto habla de una fe incondicional en Cristo como Salvador. No se le dice que casi creyeron, o que no creyeron lo suficiente.

4. Tienen la confianza cristiana (3:14; 10:35). Esto se refiere a su seguridad de los beneficios de las provisiones de Cristo. Por lo tanto, se les dice que se mantengan firmes (3:14; 4:14; 10:23) y que perseveren (10:36) en esa confianza.

5. Están en peligro de negar su fe. Aún no lo han hecno, pero podrían “deslizarse” (2:1), “apartarse del Dios vivo” (3:12), “recaer” (6:6), “retroceder” (10:39), o “desechar” (12:25). Todo este lenguaje demanda un punto de partida del cual puedan caer. El único punto en la epístola es Jesucristo y su confesión de Él.

6. Se les motiva a que entren en el reposo de Dios (4:11) y que maduren (6:1). Como en el Antiguo Testamento, el “reposo” se refiere no sólo a recibir la promesa de Dios, sino también disfrutarla. Esto es un privilegio sólo para los creyentes, así como la posibilidad de crecer a la madurez.

7. Sufrieron por su fe después de que fueron “iluminados” (10:32-34). Pudieron soportar esta persecución porque sabían que tenían una posesión celestial (10:34).

8. Nunca se les dice que tienen que creer en Cristo, lo cual pudiéramos esperar si fueran incrédulos. Sería una vergüenza que el autor hubiera omitido eso. En lugar, él dice que la epístola fue escrita para exhortar o animar a los lectores (13:22).

9. Se les describe como que han experimentado las bendiciones que vienen con la fe en Cristo. La evidencia más convincente está en 6:4-5: Fueron “iluminados”, han “gustado del don celestial”, fueron “partícipes del Espíritu Santo”, y “gustaron de la buena Palabra de Dios y los poderes del siglo venidero”. Cualquier intento de aplicar estas descripciones a los incrédulos sería forzar el texto a expensas de una buena exégesis y el sentido llano del lenguaje. También recibieron “el conocimiento de la verdad” (10:26), fueron “santificados” (10:29), “conocieron” a Dios (10:30), fueron “iluminados” (10:32), y, por implicación, son llamados “justos”' o rectos (10:38).

10. Se les dan analogías del Antiguo Testamento que, en el pasado y ahora en su presente, aplican al castigo de Dios sobre Su pueblo. En 3:16 se usa el Salmo 95 para hablar de los redimidos que salieron de Egipto y que obviamente aplica a los lectores redimidos. En 10:30 se habla de Deut. 32:36, que habla de Dios juzgando a “Su pueblo”. Que esto aplica a los creyentes es obvio en 10:31 en donde está el prospecto de caer “en” las manos de Dios. No pueden caer de Sus manos.

11. Se les exhorta a que sirvan “a Dios agradándole con temor y reverencia” (12:28), algo imposible para los incrédulos.

12. Enfrentan la perspectiva de recompensas condicionadas a su perseverancia fiel y obediencia. Pueden ser “participantes de Cristo” (3:14), entrar en el reposo de Dios (4:9,11), tener “una mejor y perdurable herencia en los cielos” (10:34), recibir “tan grande galardón” (10:35), y recibir “un reino inconmovible” (12:28).

Conclusión

La evidencia de que el autor se está dirigiendo a cristianos, tanto en la naturaleza general de la epístola y en las advertencias mismas, es abrumadora. No hay necesidad de ver como incrédulos a los que se les escriben las advertencias. Ellos no tienen necesidad de salvación, sino de una perseverancia fiel. Evidentemente, ellos eran judíos creyentes que estaban siendo tentados a disfrazar su cristianismo con el judaísmo, o revertirse del todo, por la amenaza de la persecución.

Probablemente la razón por la que muchos interpretan estas advertencias como escritas a incrédulos es por la severidad de los juicios amenazantes, especialmente aquellos que mencionan el fuego. ¿Será que la mención del fuego implica automáticamente una amenaza de condenación eterna? ¡Absolutamente no! Pero eso es materia de otro estudio.

Nosotros que creemos, tomemos en serio tanto las exhortaciones para crecer en nuestra confesión de Cristo y las advertencias acerca de descuidar nuestro crecimiento. Todo Hebreos puede aplicar para nosotros.

Fuente:

El Vigilante: Desde Belén, la Verdadera Historia de la Primera Navidad.


Erick Stakelbeck está en Belén con el historiador bíblico Aaron Eime, para visitar el sitio de la primera Navidad y aprender la verdadera historia del nacimiento de Jesús.

jueves, 6 de febrero de 2020

Un Modelo para el Discipulado Balanceado

Por Dr. Charles C. Bing



Los cristianos están de acuerdo en que Jesús nos mandó a hacer discípulos en Mt. 28:18-20. Pero hacer discípulos tiene diferentes significados para diferentes personas. ¿Cómo podemos saber cuándo hemos hecho un discípulo? ¿Es alguien que ha pasado un curso o una serie de cursos de discipulado? ¿Es alguien que ha aprendido la doctrina bíblica? ¿O hemos hecho un discípulo cuando le enseñamos a alguien a tener un tiempo de meditación o devocional?

Una encuesta de los programas de discipulado, cursos, y libros demuestra las diferentes opiniones acerca de lo que significa hacer discípulos. Algunos nunca clarifican lo que están tratando de producir, y rápido se vuelve evidente que existen diferentes maneras de llegar allí. Algún material está altamente orientado hacia el conocimiento de la doctrina o de la Biblia. Otros escogen un enfoque hacia hábitos de disciplina como orar, estudio bíblico, y evangelismo. Aun así, otros materiales se pueden enfocar en las relaciones o en el carácter.

Un elemento que parece faltar consistentemente en los materiales de discipulado es una adecuada motivación. Tal vez ésta es la razón por la que muchos que pasan los cursos de discipulado fallan cuando tratan de cumplir con su compromiso. Jesús le puso un gran precio al discipulado. Los discípulos deben estar motivados a pagar el precio. Cuando Jesús explicaba acerca del discipulado, Él constantemente hablaba de bendiciones, consolaciones, recompensas, y significado eterno. Un discípulo verdaderamente motivado va a vencer todos los obstáculos para aprender la doctrina y la Biblia, va a hacer las disciplinas necesarias, y va a desarrollar las relaciones necesarias.

Aquí es donde entra la gracia. La gracia de Dios que nos da la salvación es la motivación para seguir a Cristo como discípulos. Tristemente, muchos o la mayoría de los materiales parecen omitir una aplicación constante de las bendiciones de la gracia para la vida y crecimiento del cristiano. Sin embargo, Jesús incorporó la gracia en Sus enseñanzas de discipulado como una motivación. Él habló de las recompensas temporales y eternas, una rendición de cuenta en el futuro para nuestras obras (en el Tribunal de Cristo), y un significado eterno (Mt. 10:37-39; 16:24-27; Mr. 10:28-31; Lc. 9:23-26; Jn. 8:31-32).

Para hacer un discípulo, debemos empezar pensando en el final. En Mt. 10:25, Jesús dice, “Bástale al discípulo ser como su maestro”. Nuestro objetivo debe ser hacer que el discípulo se parezca a Cristo. Los programas de discipulado, cursos, o materiales deben producir un seguidor de Cristo comprometido, quien está cimentado en la gracia, y por lo tanto, está motivado a crecer en las características de un discípulo como lo enseñó nuestro Señor.

Con eso en mente, aquí hay un modelo de cuatro partes para un discipulado balanceado:

1. ¿En qué quiere Dios que yo me convierta? Esto involucra una transformación mientras el discípulo se hace más como Jesús en su carácter interior.

2. ¿Qué es lo que Dios quiere que conozca? La información que se provee en forma de doctrina y el conocimiento de la Biblia son necesarios para vivir una vida piadosa.

3. ¿Qué es lo que Dios quiere que haga? No podemos tener un verdadero discipulado sin disciplina, aunque podemos tener disciplina sin discipulado. El enfoque aquí es en la aplicación de la verdad en la vida y el comportamiento.

4. ¿Qué es lo que Dios quiere que disfrute? Aquí está la motivación para el discipulado continuo mientras el discípulo obtiene una perspectiva eternal a través de la apreciación de la gracia de Dios.

Conclusión

El discipulado es más que conocimiento. Es más que hacer. Es conocimiento, y hacer, y ser por las razones correctas. Esas razones son la respuesta del cristiano a la gracia de Dios. Sabemos que estamos produciendo discípulos de Cristo cuando vemos gente balanceada en la apariencia de Cristo a través de la transformación, la información, la aplicación, y la motivación. Tal discípulo va a producir discípulos similares.


Fuente: 

jueves, 16 de enero de 2020

Libro: Viviendo en Tiempo Prestado – Capítulo 10 (parte 3)

La Convulsión de la Naturaleza 

El mensaje de los desastres naturales


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Un Libro Profético

En 2006, un corresponsal de la Casa Blanca (uno de los 250 que hay en el mundo) llamado William Koenig, escribió un libro titulado “Ojo a Ojo”. Fue subtitulado “Enfrentando las consecuencias de dividir a Israel”.1 La tesis del libro era que muchas de las calamidades naturales, reveses económicos y crisis políticas experimentadas por los Estados Unidos desde 1991 han estado directamente relacionados con las acciones que hemos tomado para obligar a Israel a entregar territorio a los árabes.

Koenig es un devoto cristiano evangélico que tiene el don de la profecía. En consecuencia, tiene el discernimiento para ver la relación sobrenatural entre los sucesos mundiales y los juicios de Dios.

Su libro tiene una portada muy profética. Muestra al Presidente Bush mirando por encima de su hombro derecho a un huracán, y en el ojo del huracán estaá la Estrella de David, el símbolo de Israel.

El título del libro, Ojo a Ojo, fue sugerido por la esposa de Koenig.2 Ella lo tomó del comentario de Matthew Henry sobre Isaías 52:8 —

Ellos [los vigilantes] verán un acuerdo y una correspondencia exactos entre la profecía y los eventos, la promesa y la actuación; verán cómo se ven en otro ojo a ojo, y estarán satisfechos de que el mismo Dios habló lo uno e hizo lo otro.3


En otras palabras, en los tiempos del fin habrá gente que estará proféticamente dotada para reconocer la correspondencia entre las profecías de la Biblia y los eventos mundiales.

En su libro, Koenig muestra los sorprendentes paralelismos entre el maltrato de EE.UU. a Israel y las consecuentes calamidades naturales, los reveses económicos y las crisis políticas. Déjenme mostrarles algunos ejemplos.

La Conferencia de Madrid — Esta conferencia, la que forzamos a Israel, marcó el principio del proceso de “tierra por paz”. La apertura de la conferencia el 30 de octubre de 1991, coincidió con la formación de la “Tormenta Perfecta”. Esa fue la tormenta que rompió récords sobre nuestra costa atlántica, la que produjo olas de 30 metros de altura que dañaron duramente la casa del Presidente Bush en Kennebunkport, Maine. Los titulares de USA Today el 1 de noviembre mostraban las historias de la tormenta y la Conferencia de Madrid una al lado de la otra.4

La Ronda Seis de las conversaciones bilaterales sobre el acuerdo de paz — En junio de 1992, Yitzhak Rabin fue elegido como el nuevo Primer Ministro de Israel. El gobierno de EE.UU. inmediatamente insistió que viniera a Washington, D.C., y se reuniera con Yasser Arafat. El día que ese encuentro comenzó, el 24 de agosto de 1992, el Huracán Andrew golpeó Florida con vientos de 284 km/h. Los daños producidos sumaron 30,000 millones de dólares — el huracán más costoso en la historia de EE.UU. hasta ese momento.5

Arafat en la ONU — En septiembre de 1998, Yasser Arafat fue invitado a hablar en una sesión especial de la Organización de las Naciones Unidas que se llevó a cabo en Nueva York. El Presidente Clinton preparó un encuentro con él para presionar a Israel. En el momento que la reunión tenía lugar, el Huracán Georges aplastó la Costa del Golfo, causando daños por valor de más de 6,000 millones de dólares.6

Arafat y un Estado Palestino — Con el aliento de EEUU, Arafat anunció que iba a proclamar un Estado Palestino el 4 de mayo de 1999. A pesar de que el Presidente Clinton más tarde persuadió a Arafat para posponer la declaración al menos hasta diciembre, en el mismo día que la proclamación estaba programada para ser hecha (3 de mayo en EE.UU., 4 de mayo en Israel), el tornado más potente de la historia de EE.UU. desgarró la ciudad de Oklahoma con vientos de 500 km/h, destruyendo más de 2,000 hogares.7

La Cumbre de Camp David — Desde el 11 al 24 de julio del verano del año 2000, el Presidente Clinton organizó una conferencia cumbre entre Israel y la Autoridad Palestina. Clinton presionó al Primer Ministro israelí Ehud Barak a entregar la parte central de Israel. Durante esos días precisos, una gigantesca ola de calor golpeó el centro-sur de EE.UU. y se produjeron incendios en los estados occidentales. En un momento, había más de 50 incendios activos que consumieron más de 200,000 hectáreas antes de que acabara ese mes.8

La celebración de Ramadán en la Casa Blanca — En la noche del jueves 7 de noviembre de 2002, el Presidente Bush organizó una cena en la Casa Blanca para honrar la fiesta religiosa musulmana llamada Ramadán. En su discurso esa noche, el Presidente dijo:9

…esta temporada conmemora la revelación de la palabra de Dios al profeta Mahoma en el santo Corán. Hoy esta palabra inspira a los fieles musulmanes a llevar vidas de honestidad e integridad y compasión…

Vemos en el Islam una religión que traza sus orígenes hacia atrás en la llamada de Dios a Abraham…

Dos días más tarde, un total de 88 tornados golpearon Arkansas, Tennessee, Alabama, Mississippi, Georgia, Ohio y Pennsylvania.

El Plan de Paz para el Medio Oriente — El 30 de abril de 2003, el Embajador de EE.UU., Daniel Kurtzer, presentó la “Hoja de Ruta” del plan de paz al Primer Ministro israelí Ariel Sharon. Era un plan formulado por una coalición impía llamada “el Cuarteto”. Este grupo estaba formado por Rusia, la Unión Europea, las Naciones Unidas y los Estados Unidos. Llamaba a Israel a entregar Gaza y su núcleo territorial de Judea y Samaria a los palestinos. El 3 de mayo, el Secretario de Estado, Colin Powell, salió hacia Medio Oriente para tener las conversaciones para implementar ese plan.

El 4 de mayo, el Secretario Powell se reunió con el líder terrorista de Siria, Hafez Assad, y se comprometió con él a incluir la entrega de los Altos del Golán en el plan de paz. Ese día, un enjambre de tornados comenzó a hacer pedazos el centro de EE.UU. Durante los siguientes siete días, hubo un total de 412 tornados — el grupo más grande jamás observado por la NOAA (Administración Nacional Atmosférica y Oceánica) desde que comenzó a mantener registros en 1950. El récord anterior había sido 177 tornados en 1999.10

En resumen, entre octubre de 1991 y noviembre de 2004, los EE.UU. experimentaron:11
  • 9 de los 10 eventos más costosos cubiertos por las compañías aseguradoras en la historia de EE.UU.
  • 9 de los 10 más grandes desastres naturales, tal como han sido calificados por los costos de ayuda por FEMA (Agencia Federal para el Manejo de Emergencias)
  • 5 de los huracanes más costosos huracanes en la historia de EE.UU.
  • 3 de los 4 enjambres de tornados más grandes en la historia de EE.UU.
Todos los cuales estaban relacionados con nuestros intentos de presionar a Israel para que dividiera  su tierra o entregara parte de su capital, Jerusalén.

El mundo se reiría y llamaría a esto coincidencias, pero no creo en las coincidencias. Sólo creo en las incidencias de Dios. Dios es Soberano. Él está en control.

La Retirada de Gaza

Uno de los eventos caóticos más recientes en Israel fue la retirada forzada de todos los judíos de Gaza, en el verano de 2005. Comenzó el 7 de agosto y continuó hasta el 22 de agosto, y casi 9,000 israelíes fueron arrancados de sus tierras y hogares.

Muchos habían estado en el área durante 35 años. Su desalojo se hizo ante la insistencia del gobierno de los Estados Unidos, como parte de la política de apaciguamiento de “intercambio de tierras por la paz".

Fue un evento desgarrador ver a mujeres y niños siendo maltratados, sinagogas violadas, rollos de la Torá profanados, casas arrasadas, tumbas excavadas y granjas destruidas. Comunidades judías enteras fueron sacadas por la fuerza de la tierra que Dios le ha dado al pueblo judío como una eterna posesión (Salmos 105:8-11).

El impacto económico en la economía israelí fue abrumador. Las granjas en Gaza representaban el 70% de los productos orgánicos israelíes, el 60% de las hierbas exportadas del país, el 15% de sus exportaciones agrícolas totales, el 60% de sus exportaciones de tomate cherry, y 120 millones de dólares de sus exportaciones de flores.

Y mientras se realizaba esta farsa, la Secretaria de Estado Condoleezza Rice comenzó a aplicar más presión con la siguiente declaración: “Todos simpatizan con lo que los israelíes están enfrentando. . . pero no puede ser solamente Gaza”.12

La Respuesta Sobrenatural

La retirada de Gaza finalizó el 22 de agosto de 2005, y al día siguiente, el gobierno de Bermudas anunció que una depresión tropical se había formado frente a su costa. Apodada "Katrina", la tormenta se convirtió rápidamente en el huracán más poderoso de la historia moderna. Se estrelló contra Nueva Orleans y la costa de Mississippi cuatro días después, el día 27. El huracán interrumpió el 25% de nuestra producción de petróleo crudo y destruyó el puerto más grande de nuestra nación (el quinto más grande del mundo en términos de tonelaje).

Creo que es interesante notar que el huracán golpeó sólo tres días antes de que Nueva Orleans — que a menudo se refiere a sí misma con orgullo como la "Sin City USA" (la Ciudad del Pecado de EE.UU.) — tuviera programada a albergar un evento impío llamado "Gay Mardi Gras" (un carnaval homosexual. El tema de ese año era "Jazz and Jezebels" (Jazz y Jezabeles). El año anterior, el evento atrajo a 125,000 juerguistas que orgullosamente hicieron alarde de su perversión pública en un desfile estrafalario. Increíblemente, este evento es patrocinado por un grupo que se ha denominado a sí mismo "Decadencia del Sur".

Nueva Orleans es conocida por sus prácticas ocultistas, particularmente por el vudú. La ciudad también es famosa por su alta tasa de asesinatos y por su rampante corrupción política.

Sin embargo, no creo que la tormenta fuera principalmente como un juicio sobre la ciudad de Nueva Orleans. Más bien, lo vi como un juicio sobre toda nuestra nación por nuestro maltrato a Israel. Las consecuencias de la tormenta fueron de alcance nacional. Provocó una subida de precios de los combustibles, lo que llevó a un aumento de precios para todos los bienes. Interrumpió indefinidamente el flujo de bienes dentro y fuera de nuestro país. Provocó un incremento significativo de nuestra deuda nacional. Nos avergonzó ante el mundo, mientras manejábamos mal las secuelas. Y marcó profundamente el Gobierno de Bush.


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Traducido por Pablo Losa 
Editado por Donald Dolmus

Características de una Iglesia Orientada en la Gracia

Por Dr. Charles C. Bing


Muchas iglesias creyentes en la Biblia hablan acerca de la gracia. ¿Pero la practican consistentemente? Aquí hay algunas cosas que deben caracterizar a una iglesia que sigue los principios bíblicos de la gracia. Los pasajes bíblicos relevantes para el estudio se listan a continuación.

1. La Gracia Gratuita se enseña y se predica consistentemente. Una iglesia orientada hacia la gracia motiva la predicación clara del evangelio de que somos salvos por gracia y nada más, a través de la fe en Cristo y nada más. Su mensaje del evangelio no implica hacer compromisos con Dios o hacer buenas obras para poder ser salvos, o hacer lo mismo después para validar que hemos sido salvos. La garantía de la salvación está disponible para todos los que creen en la promesa de Dios. De la misma manera, nuestro subsecuente crecimiento se basa en la gracia tal y como nuestra salvación inicial (Ef. 2:8-9; Jn. 1:16; Tit. 2:11-12).

2. Las personas son motivadas a crecer en la gracia. La gracia les da a las personas motivación para crecer y espacio para cometer errores mientras los guía gentilmente a la madurez. Éste es el proceso del discipulado. Crecer en la gracia tiene como objetivo llegar a ser como Cristo. Una iglesia que toma en serio su papel de hacer discípulos va a ayudar a las personas a crecer profundamente en su vida cristiana (Ef. 4:17; Col. 2:7; 1 Pe. 2:1-3; 2 Pe. 3:18).

3. La gracia es la motivación principal para la vida cristiana. Existe un acercamiento positivo al ministerio que motiva a las personas a crecer por gracia y no en base a la culpa. La predicación y la enseñanza no hacen que las personas sientan una culpa innecesaria. En lugar de enfatizar lo que estamos o no haciendo, la gracia se enfoca en lo que somos en Cristo Jesús. Esto nos motiva a vivir como lo que somos: hijos de Dios grandemente bendecidos (Ro. 12:1-2; Gá. 2:20-21; Ef. 4:1).

4. Las personas son aceptadas tal y como son. Una iglesia debe de ser un modelo del mismo amor de Dios y de Sus gentiles acciones hacia las personas. Aunque todos somos diferentes y estamos propensos a pecar, Dios nos acepta porque somos Sus hijos en Cristo. Una iglesia orientada hacia la gracia muestra aceptación a las personas no sólo cuanto estas vienen a Cristo para salvación, pero también cuando ellos tratan de vivir la vida cristiana. Este tipo de iglesia acepta las diferentes culturas, personalidades, opiniones, talentos, asuntos cuestionables, y preferencias personales porque Dios ha aceptado a esa persona (Ro. 14:1-13; 1 Cor. 13:4-7; Ef 1:6).

5. Se evitan los extremos liberales y legalistas que no son bíblicos. La gracia no se pervierte en una excusa para hacer lo que nos plazca, llamándola licencia. La Biblia dice que la gracia nos enseña a vivir vidas piadosas. La perversión contraria de la gracia, el legalismo, implica que debemos adherirnos a estándares que no son bíblicos o hechos por los hombres para ser aceptados por Dios. Una iglesia puede ejercer una abierta presión o una presión sutil para conformarnos externamente a estándares artificiales. Pero una iglesia orientada hacia la gracia sostiene las claras enseñanzas bíblicas, es flexible en los asuntos que no son claros, y nunca permite que el gobierno humano esté por encima de la autoridad de la Escritura (Mr. 7:1-23; Ro. 6; Col. 2:20-23; Tit. 2:11-12).

6. La libertad está balanceada por el amor. La gracia nos libera para amar y servir a Dios, lo que significa que debemos amarnos y servirnos unos a otros. Una iglesia orientada hacia la gracia enseñará cómo balancear la gozosa libertad de la vida cristiana con un amor por Dios y otros. Esto significa que en áreas de consciencia o cosas cuestionables, se nos motiva a controlar nuestras actividades, al pensar cómo puede afectar a otros y al actuar sólo por amor. Somos motivados a usar nuestra libertad para servir a otros. Ro. 14; 1 Cor. 8, 23-33; Gá. 5:13-14).

7. Existe un énfasis en ser, no en hacer. Estar activos no significa ser piadoso; piadoso es ser piadoso. Y la piedad empieza en el corazón cuando entendemos cómo somos hechos hijos de Dios por medio de la fe en Cristo. La iglesia orientada hacia la gracia motiva a la piedad poniendo el énfasis en el crecimiento de nuestra relación personal con Dios. El ministerio y el servicio nacen del gozoso deseo de honrar a Dios, no de la creencia equivocada de que Dios no está contento a menos que nosotros estemos ocupados (Lc. 10:38-42; Ef. 5:1-2; Col. 2:6-7; 2 Pe. 1:2-11).

8. Existe un sincero deseo de compartir el mensaje de la gracia con el mundo. Aquellos que han sido bendecidos gratuitamente deben de estar dispuestos a compartir sus bendiciones con otros. El "Dios de toda gracia" desea que todos los hombres sean salvos a través de Su provisión en Cristo. Si una iglesia está buscando el corazón de Dios, ellos van a estar activamente llevando el evangelio de la gracia a todo el mundo, porque eso es lo que está en el corazón de Dios (Mt. 28:18-20; Jn. 17:18; Hch. 1:8; 1 Tim. 1:12-16, 1 Tim. 2:1-7).

9. Aquellos que pecan son tratados bíblicamente. La realidad del pecado en los cristianos se entiende y se atiende bíblicamente. Se enseñan la confesión personal y la restauración. Los pecados públicos o de naturaleza escandalosa se tratan por la iglesia con amor y en oración con el objetivo de restaurar al ofensor a una total comunión con Dios y la iglesia. La iglesia orientada hacia la gracia refleja un ambiente de sanidad en lugar de un espíritu de condenación y crítica (Mt. 18:15-20; 2 Cor. 2:6-8; Gá. 6:1; 2 Tes. 3:6-15).

Conclusión

Algunas iglesias ya son un modelo de las características de una iglesia orientada hacia la gracia. Seguramente otras más también pueden serlo. Los cristianos que quieren una iglesia local que refleje constantemente las doctrinas de la gracia se beneficiarán si buscan esas características. Los cristianos que ya asisten a una iglesia no deben usar las características anteriores para condenar groseramente las debilidades de una iglesia. Más bien, deben motivar gentil y amorosamente a la iglesia a luchar por estos objetivos. La mejor manera de ayudar a una iglesia a convertirse en una iglesia orientada hacia la gracia es hacer que la gente vea estos principios obrando en nuestras vidas primero.


Fuente:

jueves, 9 de enero de 2020

Invitación a Conferencia Escatológica – Nicaragua


Haré un análisis a la luz de la Profecía Bíblica de los eventos que en estos momentos se están llevando a cabo en el Epicentro (como el reconocido autor Joel Rosenberg llama al Medio Oriente).

Motivaciones para Servir a Dios

Por Dr. Charles C. Bing



¿Por qué los cristianos servimos a Dios? ¿Por qué debemos servir a Dios? Tal vez muchos nunca se han detenido a pensar en sus motivos. Aunque no necesitamos entender nuestros motivos para servir a Dios o crecer en devoción, mientras más estemos conscientes de ellos, mejor vamos a servir a Dios como Él se merece. Los motivos comúnmente son difíciles de discernir y a veces se empalman, pero la Biblia claramente dice que los cristianos pueden estar sirviendo por motivos dignos o indignos.

Motivaciones ilegítimas que no son bíblicas

Algunas motivaciones no son dignas de Dios o de los cristianos. Aunque el servicio puede venir de aquellos que están motivados erróneamente, en realidad ellos no están sirviendo a Dios, sino a sí mismos.

1. Legalismo: Algunas personas pueden tratar de servir a Dios con la esperanza de que esto les otorgará la vida eterna o que va a ayudarles a retenerla. Por supuesto, esto es contrario a la gracia de Dios para salvación y santificación (Ef. 2:8-9; Gá. 3:1-9).

2. Falsa culpa: La falta de confianza en que Dios va a perdonar sus pecados puede hacer que algunos traten de servir a Dios para borrar su culpa, como obras de penitencia. Pero esto ignora la promesa de Dios del perdón completo para todos los que confiesen sus pecados (Col. 2:13; 1 Jn. 1:9).

3. Egoísmo: Las ganancias financieras, la preeminencia, el poder, o el auto engrandecimiento pueden motivar a algunos a tratar de servir a Dios. Obviamente, sólo están sirviendo para sus deseos egoístas. La Biblia tiene ejemplos de los que se motivaron de esa manera (Mt. 6:1-6; Mr. 12:28-40; Fil. 1:15-18; 3 Jn. 9; 2 Pe. 2:14-15). El apóstol Pablo enseñó acerca de estos motivos (2 Cor. 4:2-5; Gá. 1:10; 1 Tes. 2:3-6; 1 Tim. 6:1).

Motivaciones legítimamente bíblicas

La Biblia presenta algunas motivaciones poderosas y claras para el servicio y la vida piadosa. Los buenos motivos se pueden superponer, y algunos parecen en principio ser más altos que otros. Aquí hay cinco motivos fácilmente identificables en el Nuevo Testamento ordenados por prioridad.

1. Amor: Esto incluye, en primer lugar, un amor por Dios, acompañado de amor por otros (Mt. 22:37-39). Un cristiano motivado por amor hace obras para el beneficio del Amado. El amor a Dios a menudo se demuestra obedeciendo ( Jn. 14:21; 1 Jn. 5:2). El amor se expresa en un deseo de glorificar (Jn. 12:27-28), agradar ( Col 1:10, Col 3:20; 1 Ts 4:1), y conocer a Dios ( Fil. 3:10-14; 1 Jn. 4:16). El amor a Dios también puede significar amor hacia lo que Dios ama, por eso amamos a otras personas ( 2 Cor. 5:14, 2 Cor. 12:15; 1 Jn. 4:11, 1 Jn. 5:2).

2. Agradecimiento: Porque nos beneficiamos de las acciones de Dios, nuestro deseo debe ser responder con gratitud. Nuestro servicio y nuestra vida se convierte en un “Gracias” a Él. En vista de las bendiciones de Dios, estamos motivados para ofrecerle nuestros cuerpos (Ro. 12:1-2) y a vivir para Él (Gá. 2:20). Pablo estaba motivado a servir a Dios con acción de gracias (1 Tim. 1:12).

3. Importancia Eterna: Podemos estar motivados por el deseo de cumplir nuestro deseo de trascender más allá de esta vida temporal de acuerdo con el propósito original de Dios. Dios nos creó para participar en Su gobierno sobre la tierra (Gn. 1:26-28). Esto se va a cumplir cuando venga Su reino, pero depende de qué tan fieles seamos en nuestras responsabilidades en esta vida (Mt. 19:27-30; Lc. 19:11-27) o nuestra fidelidad en las dificultades (Ro. 8:17; 2 Tim. 2:12). El deseo de disfrutar la herencia que ganemos nos debe de inspirar a tener una conducta piadosa (1 Cor. 6:9-11; Gá. 5:21; Ef. 5:5). El libro a los Hebreos promete que los que sean fieles van a compartir con Cristo su gobierno futuro (Heb. 1:14; 3:14; 4:1; 4:9;  6:11-12). El significado eterno puede empezar cuando nos comprometemos a servir a Cristo en esta vida (Mt. 10:38-39; 16:24-27; Lc. 9:23-26).

4. Recompensas: También podemos motivarnos por las recompensas dadas por Dios en esta vida ( Mr. 10:28-31) y en la eternidad ( Mt. 16:27; Ap. 22:12). El Tribunal de Cristo es la escena de las recompensas futuras. Allí todos los cristianos van a comparecer y dar cuentas ( Ro. 14:10-12; 2 Cor. 5:10; 1 Cor. 3:9-13). Las recompensas eternas incluyen tesoros ( Mt. 6:20) y coronas ( 1 Cor. 9:25; 1 Pe. 5:4; 2 Tm. 4:8). La motivación también puede ser la posibilidad de perder nuestras recompensas eternas ( M.t 22:1-14, Mt. 25:14-25; Lc. 19:11-27; 1 Cor. 3:12-15). Las recompensas no son una motivación egoísta si nuestro objetivo final es usarlas para la gloria de Dios.

5. Obligación: Algunos cristianos van a servir a Dios porque han hecho un compromiso para servirle, o porque ellos están viviendo para lo que Dios los ha llamado a hacer. La obligación no espera una recompensa, pero se hace por el compromiso (Lc. 17:7-10). Esto se ve en el mismo compromiso de Jesús de hacer los que Dios lo llamó a hacer (Mr. 1:38; Jn. 12:27, Jn. 17:4; Heb. 2:17, Heb. 5:5-10). Pablo estaba motivado a vivir su llamado de ser un apóstol para los gentiles (Hch. 20:24; 2 Tim. 1:1, 2 Tm 1:11, 2 Tim. 2:7). Los cristianos también se pueden sentir obligados a ser fieles administradores de sus dones (Ro. 12:6-8; 1 Tim. 4:14; 1 Pe. 4:10-11) o del evangelio (1 Cor. 9:17-18; Col. 1:25; 1 Tim. 1:11, 1 Tim. 1:18, 1 Tim. 6:20; 2 Tim. 1:14, 2 Tim. 2:2; Tit. 1:3).

6. Temor: Esta motivación es inferior al amor (1 Jn. 4:18) pero puede motivar a los cristianos a mantenerse alejados del pecado o la infidelidad y mantener una conducta piadosa. Uno puede temer a un resultado negativo en el Tribunal de Cristo (Stg. 2:13; 3:1) lo que también puede incluir vergüenza (2 Tim. 2:15; 1 Jn. 2:28) o la pérdida de las recompensas (1 Cor. 3:13-15, 1 Cor. 9:27). Los cristianos también pueden tener miedo a la disciplina temporal de Dios (1 Cor. 5:5, 1 Cor. 11:29-32; Col. 3:23-25; 1 Tim. 4:14; Stg. 5:15-16, Stg. 5:19). El libro de Hebreos utiliza efectivamente cinco espantosas advertencias para motivar a sus lectores a alejarse de la apostasía y a que maduren (Heb 2:1-4;  3:7-4:13; 6:1-12; 10:26-31; 12:25-29). También existe un aspecto positivo del temor en el sentido de reverencia, que también es una motivación para los cristianos (Hch. 10:2; 2 Cor 7:1; Ef. 5:21; Fil. 2:12; Heb. 12:28).

Conclusión

Así como existen motivaciones ilegítimas que no son bíblicas para servir a Dios, también existen motivaciones legítimamente bíblicas. Deberíamos aprender a buscar las motivaciones más altas en nuestro servicio. También debemos aprender a motivar a otros para servir a Dios o para vivir una vida piadosa con las mejores motivaciones. Es saludable evaluar lo que nos motiva a servir a Dios o a vivir una vida piadosa para que podamos servirle mejor.

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