martes, 29 de enero de 2019

Libro: Los Fundamentos de la Profecía Bíblica – Lección 19

El Milenio

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Hecho: La Biblia enseña que Jesús regresará a esta tierra para reinar durante mil años desde el Monte Sion en Jerusalén.

Escritura Clave:El SEÑOR será rey sobre toda la tierra. En aquel día habrá un solo SEÑOR y únicamente su nombre será adorado” (Zacarías 14:9 – NTV).

La Biblia — tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo — claramente enseña que Jesús regresará a esta tierra para reinar por mil años. La única forma de evitar ese hecho es espiritualizar lo que la Biblia dice. Pero tenga en cuenta que las profecías de la Primera Venida significaron lo que dijeron, y no hay razón legítima para concluir que las profecías de la Segunda Venida no significan lo que dicen. 

El reinado futuro de Jesús sobre todo el mundo se llama el Milenio, que es el latín para mil años. Se menciona en muchos lugares en el Antiguo Testamento. Dos en particular se pueden encontrar en Isaías 2.1-4 y Miqueas 4:1-7. En el Nuevo Testamento, Apocalipsis 20:1-10 está dedicado a él, proporcionando la nueva información de su duración. Este pasaje dice seis veces que durará mil años.

La Naturaleza del Milenio

El reinado será mundial (Isaías 2:2 y 9:6-7). Será de naturaleza pacífica (Isaías 2:4), y el mundo será bendecido con justicia (Isaías 11:4-5) y  rectitud (Isaías 42:3-4).

El trono del Señor será establecido en Jerusalén, ya que Él ocupará el trono de David (Isaías 2:3). Su gobierno será uno teocrático en el que fungirá como rey, legislador y juez (Isaías 33:17-22). Los redimidos reinarán con el Señor como príncipes (Isaías 32:1). Y debido a que el Señor estará reinando desde Jerusalén, la nación de Israel será la nación más importante en el mundo (Isaías 2:2-3; 49:22-23; 60:1-62:7).

Isaías pasa una gran cantidad de tiempo describiendo las bendiciones espirituales del Milenio, la mayor de las cuales es el hecho de que la gloria y la santidad del Señor se manifestarán (Isaías 40:3-5; 52:13-15; 61:3; 66:18). La santidad abundará (Isaías 4:2-4) y una actitud de gozo y alabanza prevalecerá: “Y los redimidos de Jehová volverán, y vendrán a Sion con alegría; y gozo perpetuo será sobre sus cabezas; y tendrán gozo y alegría, y huirán la tristeza y el gemido” (Isaías 35:10).

Un templo reconstruido en Jerusalén servirá como el centro de adoración del mundo (Isaías 2:2-3; 56:6-8; 60 7b, 13). De forma increíble, la gloria Shejiná de Dios se cernirá sobre la ciudad de Jerusalén como un dosel (Isaías 4:5). Y “la tierra será llena del conocimiento del Señor, como las aguas cubren el mar” (Isaías 11:9).

Un aspecto del Milenio que es fuertemente resaltado por los profetas hebreos es la redención de la naturaleza. La tierra de Israel ya no será un lugar de desolación (Isaías 62:3-5). En cambio, “el fruto de la tierra”, será el orgullo de Israel (Isaías 4:2). “Aguas brotarán en el desierto” y los desiertos se volverán estanques de agua (Isaías 35:6b-7).

Además de la abundancia agrícola, el reino animal será restaurado a su perfección original. Los animales venenosos dejarán de ser venenosos y los animales carnívoros se volverán herbívoros. Todos los miembros del reino animal vivirán juntos en perfecta paz entre ellos y con la Humanidad (Isaías 11:6-9; 65:25).

En un emocionante pasaje en Isaías 65, el profeta revela que la esperanza de vida para aquellos que vivan en sus cuerpos físicos será grandemente  expandida a “según los días de los árboles” (Isaías 65:22). Por consiguiente, cualquiera que muera a la edad de 100 será considerado un joven (Isaías 65:20).

Toda persona tendrá su propia casa y un viñedo. No habrá desamparados o hambrientos (Isaías 65:21-22). Todo el trabajo será redimido (Isaías 65:23) en el sentido de que será productivo y no será confiscado por otros. 

La enfermedad será reducida (Isaías 33:24) y las personas nacidas con desventajas físicas serán curadas: “Entonces los ojos de los ciegos serán abiertos, y los oídos de los sordos se abrirán. Entonces el cojo saltará como un ciervo, y cantará la lengua del mudo” (Isaías 35:5-6a).

Éstas son las descripciones de las realidades literales de un reino literal, y es un asunto serio espiritualizarlas en una insignificancia no literal. Tenga en cuenta que cuando Jesús estaba a punto de ascender al Cielo, Sus discípulos le preguntaron: “Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo?” (Hechos 1:6). Jesús no los reprendió por creer que habría un reino futuro. Más bien, simplemente les dijo que no les correspondía a ellos saber el momento cuando  el reino sería establecido (Hechos 2:7).

El Propósito del Milenio

La pregunta central con respecto al Milenio es “¿Por qué?”. ¿Por qué no simplemente tomar a todos los creyentes al Cielo en la Segunda Venida y terminar con este mundo enfermo de pecado? La razón es que Dios ha hecho una serie de promesas que deben cumplirse durante el Milenio. 

Promesas a los judíos — La primera razón por la que debe haber un Milenio es que Dios ha hecho promesas a los judíos que cumplirá durante ese tiempo.

Dios ha prometido que reunirá en la tierra de Israel al remanente de judíos que acepten a Jesús como su Mesías al final de la Tribulación (Ezequiel 36:22-28 y Zacarías 10:6-9). Él derramará Su Espíritu sobre este remanente (Isaías 32:15 y 44:3), aumentará grandemente su número y su tierra (Ezequiel 36:10-11y 48:1-29), y los convertirá en la nación más importante de todo el mundo (Isaías 60-62).

Zacarías dice que las bendiciones de Dios sobre el remanente judío serán tan grandes en esos días que “diez hombres de las naciones de toda lengua tomarán del manto a un judío diciendo: ‘Iremos con vosotros, porque hemos oído que Dios está con vosotros’” (Zacarías 8:23).

Promesas a la Iglesia — Una segunda razón para el Milenio se relaciona con una promesa que Dios ha hecho a la Iglesia. Dios ha prometido que los redimidos en Cristo reinarán sobre todas las naciones del mundo.

Esta promesa fue dada a través del profeta Daniel en las siguientes palabras: “Y que el reino, y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán” (Daniel 7:27).

En el Nuevo Testamento, Pablo repitió la misma promesa en los términos más sencillos: “Si sufrimos, también reinaremos con él” (2 Timoteo 2:12). Jesús afirmó la promesa en Su carta a la iglesia de Tiatira cuando escribió: “Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones, y las regirá con vara de hierro…” (Apocalipsis 2:26-27).

Cuando Juan fue llevado al Cielo para visitar el salón del trono de Dios, escuchó una hueste celestial entonando un cántico que contenía el siguiente versículo: “Y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra” (Apocalipsis 5:10).

Esta promesa a la Iglesia de dominio mundial va a ser cumplida durante el Milenio. Eso es a lo que Jesús se estaba refiriendo en el Sermón del Monte cuando dijo: “Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad” (Mateo 5:5).

Jesús reinará como rey del mundo desde el Monte Sión en Jerusalén (Isaías 24:23 y Zacarías 14:9). Los redimidos, en sus cuerpos glorificados, le ayudarán con Su reinado sirviendo a nivel mundial como administradores, jueces y tutores espirituales de aquéllos que entren en sus cuerpos al reino — y de sus hijos (Daniel 7:18,27; Jeremías 3:15; Lucas 19:11-17). 

Promesas a las naciones — Dios ha prometido que vendrá un tiempo cuando las naciones serán provistas con su más grande sueño — a saber, la paz mundial.

Dios ha prometido darle a la humanidad y a la tierra un descanso de sus guerras. Pero esa paz no vendrá hasta que el Príncipe de la Paz regrese. Sólo entonces las naciones “volverán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces” (Isaías 2:4). Sólo entonces veremos el sueño de un mundo donde “no alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra” (Isaías 2:4).

Promesas a la creación — Dios también ha hecho promesas a Su creación, las que cumplirá durante el Milenio. Dios ha prometido remover la maldición que puso sobre la creación debido al pecado del hombre. Él ha prometido liberar a la creación de su atadura de corrupción y restaurarla a su belleza, balance y paz originales (Romanos 8:18-23).

La tierra de Israel será transformada tan radicalmente que los visitantes proclamarán en asombro: “Esta tierra que era asolada ha venido a ser como huerto del Edén” (Ezequiel 36:35).

Promesas a Jesús — La razón más importante para el Milenio es que Dios va a usarlo para cumplir las promesas que ha hecho a Su Hijo. Dios le ha prometido a Jesús que será glorificado en la historia (Isaías 24:23; 66:18-19; 2 Tesalonicenses 1:7-10).

Dios también ha prometido que le dará a Jesús dominio sobre todo el mundo y que Él reinará sobre todas las naciones desde el Monte Sion en Jerusalén (Isaías 2:2-4 y Zacarías 14:1-9).

El Salmo 2 presenta a Jesús en una aparición pre-encarnada hablándole a David sore la promesa de Su Padre: “Yo publicaré el decreto; el Señor me ha dicho: Mi Hijo eres Tú; Yo te engendré hoy. Pídeme, y te daré por herencia las naciones, y como posesión tuya los confines de la tierra. Los quebrantarás con vara de hierro…” (Salmos 2:7-9).

Debe tenerse en cuenta que Jesús actualmente es un “rey en espera”. Al igual que el rey David, quien tuvo que esperar muchos años después de que fue ungido antes de que pudiera convertirse en rey de Israel, Jesús ha sido ungido Rey de reyes y Señor de señores, pero aún no ha comenzado a gobernar.

Actualmente está actuando como nuestro Sumo Sacerdote ante el trono de Dios (Hebreos 8:1). Él está esperando la orden de Su Padre para regresar y reclamar todos los reinos de este mundo (Hebreos 2:5-9 y Apocalipsis 19:11-16). 

Una Razón Final

Hay otro propósito para el Milenio que debería tenerse en cuenta. Creo que Dios va a usar el Milenio para demostrarle al Hombre de una vez por todas que la religión de Satanás, el Humanismo, está totalmente en bancarrota.

Todos los Humanistas, sin importar su etiqueta política o teológica, coinciden en que la fuente del mal en el mundo es externa al Hombre. Miran al mal arraigado en la corrupción de la sociedad. Creen que la solución a todos los problemas del Hombre puede encontrarse en una reforma social.

Pero tales reformas no transforman la naturaleza básica de las personas. Usted no cambia la naturaleza básica de las personas cambiando su ambiente. Cambiar su ambiente simplemente los convierte en pecadores más sofisticados.

El enfoque humanista es absolutamente contrario a las Escrituras. La Palabra de Dios enseña que la fuente del mal está arraigada en la naturaleza caída del hombre y que es el hombre, no la sociedad, quien necesita ser cambiado (Génesis 8:21; Jeremías 17:9-10 y Marcos 7:20-23). La Palabra también enseña que la única manera en que este cambio puede ocurrir es a través de la obra del Espíritu Santo dentro de aquellas personas que ponen su fe en Jesús.

Dios va a demostrar este punto usando el Milenio como un gran laboratorio experimental. Va a colocar a la humanidad en un ambiente perfecto de paz y prosperidad durante mil años. Satanás estará atado. La rectitud abundará.

Sin embargo, al final, cuando Satanás sea soltado, la mayoría de las personas se unirán a él cuando llame a las naciones a rebelarse contra Jesús (Apocalipsis 20:7-10). El Milenio demostrará que lo que el hombre necesita no es una nueva sociedad, sino un nuevo corazón.

Respuestas a Dos Preguntas Clave sobre el Milenio

¿Quiénes poblarán la tierra durante el Milenio?

A aquellos que vivan hasta el final de la Tribulación y que hayan aceptado a Jesús como su Señor y Salvador se les permitirá entrar al Milenio en sus cuerpos (Mateos 25:3-46). Todos los incrédulos sobrevivientes serán consignados a la muerte y al Hades (Lucas 17:26-37).

Los creyentes que entren al Milenio en la carne empezarán a propagarse, y la población del mundo crecerá exponencialmente. La razón por la que el crecimiento será tan rápido se deberá a que los lapsos de vida se expandirán y la muerte será reducida.

Isaías dice que la gente vivirá tanto como un árbol (Isaías 65:22) y ya no habrá más infantes que vivan sólo unos pocos días (Isaías 65:20). Aquéllos que mueran a los 100 años de edad serán considerados jóvenes y sólo aquéllos que rechacen aceptar al Señor morirán a esa edad (Isaías 65:20). La implicación de la profecía de Isaías es que durante el Milenio el lapso de vida de los que estén en sus cuerpos regresará a cómo era antes del diluvio, cuando las personas vivían entre 800 y 1,000 años. Si esto es así, entonces para el final del Milenio la población de la tierra podría exceder fácilmente los siete mil millones actuales. 

¿El Milenio se llevará a cabo en esta tierra o en una nueva?

El reinado Milenial de Jesús se llevará a cabo sobre esta tierra, pero la tierra será grandemente cambiada en su naturaleza. La primera tierra, la tierra de Adán y Eva, era perfecta. No había plantas o animales venenosos. No había animales carnívoros. No había cataclismos naturales como terremotos, maremotos o huracanes. El Hombre y la naturaleza vivían juntos en perfecta armonía. 

Pero cuando el hombre pecó, Dios puso una maldición sobre la tierra y la naturaleza de la tierra cambió radicalmente. La muerte entró al mundo. La naturaleza se volvió contra la humanidad. Esta nueva tierra, la número 2, existió hasta la época de Noé. 

Cuando ocurrió el diluvió universal, esta segunda tierra fue “destruida” (2 Pedro 3:6), en el sentido que cambió radicalmente otra vez. La capa de vapor de la tierra colapsó, su masa terrestre se separó en continentes, la tierra giró sobre sus ejes y la presión del agua forzó la formación de nuevas cordilleras montañosas. Hemos estado viviendo en la tierra número tres desde entonces.

Cuando Jesús regrese a reinar, la tierra cambiará radicalmente una vez más. Los agentes de cambio serán terremotos y fenómenos sobrenaturales en los cielos (Apocalipsis 6:12-14). Todas las islas serán movidas (Apocalipsis 16:18-20). Cada valle será alzado y cada monte será reducido (Isaías 40:4). La topografía de Israel cambiará radicalmente, con Jerusalén convirtiéndose en el lugar más alto sobre la tierra (Isaías 2:2) 

Preguntas:

1) Es la posición de la iglesia católica y de la mayoría de las antiguas denominaciones tradicionales que estamos viviendo en el Milenio hoy. Después de leer sobre el Milenio, ¿cree que es realmente posible argumentar que estamos en el Milenio?

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2) Hay un pasaje poderoso en Joel 3 acerca de la Segunda Venida y el reinado milenial del Señor. Lea Joel 3:9-21. ¿Dónde dice este pasaje que el Señor morará cuando regrese?

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3) Amós habla del Mesías regresando como un león rugiente (Amós 1:2). ¿Desde dónde dice este versículo que el Señor hablará? Amós termina su libro profetizando acerca de la abundancia agrícola del Milenio (Amós 9:13-15). ¿Dónde dice que estará el pueblo judío en ese tiempo?

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4) Abdías habla de la Segunda Venida y el Milenio en los versículos 15-18. ¿Cuál dice que será la característica del Monte Sion?

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5) Miqueas habla del Milenio en el capítulo 4, versículos 1-7. Los primeros tres versículos son idénticos a Isaías 2:2-4. Miqueas añade nueva información en los versículos 4-7. ¿Dónde dice que el Señor reinará?

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6) Lea Sofonías 3:14-20. ¿Qué punto hace acerca del Milenio?

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7) Lea Zacarías 2:9-13. ¿Qué le dice este pasaje acerca del Milenio?

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8) Lea Zacarías 8:1-8, 12-13. ¿Qué aprendió de este pasaje acerca del Milenio?

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9) Ezequiel revela que el nombre de Jerusalén en hebreo será cambiado al comienzo del Milenio de Yerushalayim a Yahweh-Shemmah. Lea Ezequiel 48:35 para descubrir el significado del nuevo nombre. Si Jesús no va a regresar para reinar desde Jerusalén, ¿por qué se le cambiaría el nombre de la ciudad a algo que no significa?

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Traducido por Donald Dolmus
En Defensa de la Fe (endefensadelafe.org)

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