sábado, 2 de marzo de 2019

Mitos Sobre Israel – Parte 2

Los Principales Mitos Políticos y Teológicos



Los Principales Mitos Políticos

Puesto que ya he escrito ampliamente en esta revista y mis libros acerca del mito de la Teología del Reemplazo, quiero dedicar el resto de este artículo a algunos de los principales mitos políticos sobre el pueblo judío e Israel que existen hoy.

Estos mitos políticos han sido perpetrados por los líderes políticos del mundo, en un esfuerzo por poner a las naciones del mundo contra el pueblo judío, con el objetivo de finalmente destruir su Estado.

Los medios de comunicación están llenos de estos mitos sobre Israel, y han demostrado ser muy eficaces para generar odio mundial hacia el pueblo judío y su Estado. 


1. El primero es que el pueblo judío no tiene derecho a la tierra de Palestina. 

En respuesta a este mito, creo que debería comenzar señalando que la palabra, Palestina, no es una palabra bíblica. No la encontrará en ninguna parte de su Biblia, excepto como una etiqueta en los mapas de la parte posterior de su Biblia.

Esa etiqueta es totalmente incorrecta. Lo que llegó a llamarse Palestina fue la tierra de Israel durante más de 1,500 años — el período de los jueces y reyes bíblicos. La tierra no llegó a ser conocida como Palestina hasta que después de que los romanos destruyeron Jerusalén en el año 70 d.C., y comenzaron a dispersar al pueblo judío en todo el mundo.

La palabra, Palestina, se deriva de la palabra romana para los filisteos. Así que, para humillar al pueblo judío, los romanos cambiaron el nombre de la tierra por el de su enemigo.

Ahora, en cuanto a si los judíos tienen o no un reclamo legítimo sobre esa tierra, ¡la respuesta es absolutamente sí!

El Derecho Bíblico a la Tierra

El Dios del pueblo judío es el que creó el universo, y Salmos 24:1 dice que Él es el dueño de todo. Por lo tanto, Él tiene el derecho de dar cualquier parte de esta tierra a quien quiera. 

Y le complació a Dios dar una gran sección del Medio Oriente al pueblo judío. Este regalo ocurrió hace 4,000 años cuando Dios se le apareció a Abraham y le dio a él y sus descendientes una concesión de tierra como se muestra abajo, que se extiende desde el Mar Mediterráneo hasta el Río Éufrates (Génesis 15:18-21).


Ésta es una concesión de tierra que nunca se ha hecho realidad en su totalidad, pero se hará durante el reinado milenial de Jesús. Una pequeña porción de esta concesión es lo que actualmente se conoce como Palestina. Cuando a Abraham se le prometió la tierra, el área era llamada “La Tierra de Canaán”.

La promesa inicial de esta tierra a Abraham y sus descendientes se especificó en términos generales en el Pacto Abrahámico contenido en Génesis 12.

Génesis 12:1-2, 7

1) Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra… a la tierra que te mostraré.

2) Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre…

3) A tu descendencia daré esta tierra.

Esta promesa fue reconfirmada a Abraham seis veces más y se explicó detalladamente en Génesis 15:18-21. En Génesis 17:7, Dios declaró que la promesa de la tierra sería “un pacto eterno”. La promesa fue reconfirmada a Isaac y Jacob, y fue reconfirmada a través del rey David en el Salmo 105, cuando escribió:

Salmos 105:1, 8-11

1) Alabad a Jehová…

8) Se acordó para siempre de su pacto;

9) La cual concertó con Abraham, y de su juramento a Isaac.

10) La estableció a Jacob por decreto, a Israel por pacto sempiterno,

11) Diciendo: A ti te daré la tierra de Canaán como porción de vuestra heredad.

El hecho de que los judíos fueron dispersados de la tierra durante 1,878 años — desde el 70 d.C. hasta 1948 — de ninguna manera significa que Dios invalidó su título de propiedad de la tierra. Porque, verá, Dios tenía un segundo pacto con el pueblo judío concerniente a su tierra.

El primer pacto era un Pacto del Título de la Tierra dado a través de Abraham. Era incondicional. El segundo era un Pacto del Uso de la Tierra, dado por medio de Moisés. Era condicional. 

En el Pacto del Uso de la Tierra, Dios le dijo al pueblo judío que el disfrute de la tierra dependería de su obediencia a Su Palabra — si eran fieles, bendiciones; si eran infieles, maldiciones.

Y dejó claro que si se volvían desobedientes y persistían en esa desobediencia, el juicio final que les impondría sería el exilio de la tierra. Pero la tierra aún les pertenecería. Permítanme ilustrar esto:

Supongamos que le da a su hijo adolescente un auto y pone el título a su nombre. Pero deja claro que mientras él viva en casa, bajo su autoridad, habrá reglas para usar el carro. Si las reglas se rompen, dependiendo de la gravedad de la ofensa, el automóvil estará encerrado en el garaje durante un período de tiempo. El coche seguirá perteneciendo al adolescente, pero el disfrute de él se perderá.

El punto crucial aquí es que, aunque el pueblo judío fue dispersado de su tierra en disciplina, no fue despojado de su tierra. El título de la tierra permaneció a su nombre. 

El Derecho Político a la Tierra

Ahora, el mundo, por supuesto, podría preocuparse menos por el título bíblico y eterno de los judíos sobre la tierra. Así que echemos un vistazo a su derecho a la tierra desde un punto de vista político y legal. El hecho de que tienen un derecho legal a la tierra se puede establecer fácilmente.

En noviembre de 1947, las Naciones Unidas oficial y legalmente autorizaron la creación del moderno Estado de Israel.

Antes de ese momento, la tierra había sido un Mandato de la Liga de Naciones, establecida después de la Primera Guerra Mundial. A Gran Bretaña se le había encomendado este Mandato, cuyo propósito era preparar a la gente que vivía en el área para la autonomía final.

En 1947, cuando los británicos anunciaron que estaban listos para entregar el Mandato, las Naciones Unidas aprobaron una división de la tierra entre los judíos y los árabes. Esa división se ilustra en el siguiente mapa. Las tres áreas naranja clara serían el Estado judío, las tres áreas púrpura, el Estado árabe. Jerusalén iba a ser internacionalizada.


Los judíos aceptaron a regañadientes la propuesta y procedieron a establecer su Estado. Los árabes se negaron a aceptar la acción de la ONU y recurrieron a la guerra.

Nadie puede afirmar sinceramente que los judíos no tienen derecho a la tierra. Les pertenece tanto bíblica como legalmente. 

Lea la parte 1 aquí
Lea la parte 3 aquí 

Traducido por Donald Dolmus
En Defensa de la Fe (endefensadelafe.org)

viernes, 1 de marzo de 2019

Mitos Sobre Israel – Parte 1

Los Principales Mitos Políticos y Teológicos



Hay dos tipos de mitos que existen hoy en día con respecto al pueblo judío y su Estado de Israel. Están los terribles mitos teológicos que han sido conjurados por teólogos cristianos, y luego están los mitos políticos, que han sido inventados por los enemigos políticos del moderno Israel. 

Los mitos teológicos se basan en lo que se llama Teología del Reemplazo. Consisten en alegatos como:

1) Dios se ha desentendido del pueblo judío debido a su rechazo y asesinato de Jesús.

2) Dios ha reemplazado a Israel con la Iglesia.

3) Dios ha transferido todas las bendiciones prometidas de Israel a la Iglesia.

4) Dios no tiene propósito alguno para el pueblo judío.

Todas las cuatros acusaciones son evidentemente falsas. Todas las cuatro son mitos totales, y he tratado estos mitos en mis escritos, especialmente en mi libro, “El Pueblo Judío: ¿Rechazado o Amado?”.


Una Verdad Fundamental

El primer punto que debe establecerse firmemente acerca de estos mitos es que no son un accidente. Están firmemente arraigados en el odio obsesivo de Satanás hacia el pueblo judío. Los odia porque:

1) Son el pueblo escogido de Dios.

2) Fue a través de ellos que Dios le dio al mundo las Escrituras.

3) Fue a través de ellos que Dios le dio al mundo el Mesías.

Satanás odia más a los judíos debido a las promesas que Dios les ha hecho. Él ha prometido que:

1) Un gran remanente de los judíos será salvo en los tiempos del fin, en la Segunda Venida de Jesús, cuando se arrepientan y lo acepten como su Mesías (Zacarías 12:10).

2) Los judíos serán entonces reunidos en su tierra natal en fe (Deuteronomio 30:1-5).

3) A la nación de Israel se le dará toda la tierra prometida a ellos en el Pacto Abrahámico (Génesis 15:18-21).

4) El Estado judío será la nación principal en el mundo durante el reinado milenial de Jesús (Isaías 2:1-4).

5) Las bendiciones de Dios durante el Milenio fluirán a las naciones del mundo a través del pueblo judío (Isaías 62:1-7).

6) El mundo respetará al pueblo judío tanto al pueblo judío, que cuando pase un judío, diez gentiles dirán, “Iremos con vosotros, porque hemos oído que Dios está con vosotros” (Zacarías 8:23).

El Monte del Templo en Jerusalén, mirando al noreste. El Muro Occidental, o Muro de los Lamentos, está en el centro, debajo del santuario musulmán llamado el Domo de la Roca.

Satanás no quiere ver que se cumpla una sola de estas promesas y, por lo tanto, está determinado a aniquilar al pueblo judío. De eso se trató el Holocausto, cuando una cuarta parte de ellos fueron asesinados. Y es la razón por la que intentará aniquilarlos una vez más durante la Tribulación, cuando logrará matar a dos tercios de ellos (Zacarías 13:8).

Pero Satanás está destinado a fracasar, porque es la voluntad de Dios traer a un remanente de los judíos al arrepentimiento y la salvación. Y está decidido a cumplir todas las promesas que le ha hecho al pueblo judío. El apóstol Pablo afirmó esto cuando escribió estas palabras:

Romanos 3:1-4

1) ¿Qué ventaja tiene, pues, el judío? ¿o de qué aprovecha la circuncisión?

2) Mucho, en todas maneras. Primero, ciertamente, que les ha sido confiada la palabra de Dios.

3) ¿Pues qué, si algunos de ellos han sido incrédulos? ¿Su incredulidad habrá hecho nula la fidelidad de Dios?

4) De ninguna manera; antes bien sea Dios veraz, y todo hombre mentiroso… 

Durante dos mil años, la Iglesia ha respondido a la pregunta planteada en el versículo 3 con un rotundo, “¡Sí!”. El apóstol Pablo la responde con un definitivo “¡No!”. Comentando más sobre este tema, Pablo escribió:

Romanos 9:3-5

3) Porque deseara yo mismo ser anatema, separado de Cristo, por amor a mis hermanos, los que son mis parientes según la carne;

4) que son israelitas, de los cuales son la adopción, la gloria, el pacto, la promulgación de la ley, el culto y las promesas;

5) de quienes son los patriarcas, y de los cuales, según la carne, vino Cristo, el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Amén.

Estas palabras fueron escritas después del establecimiento de la Iglesia y, como puede ver, Pablo está afirmando que Dios aún tiene una relación con Israel y que no ha les ha negado Sus promesas. En Romanos 9 al 11, Pablo deja en claro que Dios no se ha desentendido del pueblo judío y que la Iglesia no ha reemplazado a Israel. Jesús mismo dijo que no regresaría a esta tierra para reinar hasta el día cuando el pueblo judío esté dispuesto a decir: “¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!” (Mateo 23:37-39).

Pero a pesar de estas promesas de Dios, Satanás persiste en su locura por el pueblo judío, porque se ha engañado a sí mismo al creer que puede burlarse de Dios — y no hay engaño peor que el autoengaño.

Y, por lo tanto, Satanás ahora está orquestando a todas las naciones del mundo para que venga contra la pequeña nación de Israel, a través de la perpetración de mitos sobre el pueblo judío y su nación.

Paradójicamente, en el proceso, Satanás está cumpliendo la profecía bíblica, ya que el profeta Zacarías declaró hace 2,500 años que, en los tiempos del fin, todo el mundo vendría contra Israel (Zacarías 12:2-3).


Lea la parte 2 aquí
Lea la parte 3 aquí

Traducido por Donald Dolmus
En Defensa de la Fe (endefensadelafe.org)

jueves, 28 de febrero de 2019

Recompensas Celestiales – Parte 1

Los Tipos – Sus Bases – Su Permanencia y la Diferencia que Deberían Hacer en su Vida  

Por Glenn Meredith



Tengo que ser honestos con ustedes sobre el hecho de que, desde la primera parte de mi vida, no estaba realmente entusiasmado con el regreso de Jesús. Puedo recordar estar sentado en una reunión de avivamiento una vez cuando era un adolescente, y el evangelista realmente dijo que, cuando Jesús regrese, vamos a comparecer ante Su tribunal y veremos cómo nuestras vidas son proyectadas en una pantalla de cine gigante y todos los pecados que hemos cometido se mostrarán en esa pantalla para que todos los vean. Para decir lo menos, ¡realmente no estaba esperando eso!

Desde entonces he encontrado que muchos creyentes comparten el mismo sentimiento de miedo y ansiedad que sentí cuando era un adolescente. Y si así es como se siente, ¡entonces tengo buenas noticias para usted! La gran exhibición de la película de tu vida no es lo que la Biblia enseña.

El Pasaje Incomprendido

Vayamos a este tema, echando un vistazo a 2 Corintios 5.10, donde el apóstol Pablo dice: “Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo”. Ahora, toda mi vida, cuando leía ese pasaje, pensaba: “Está bien, voy a comparecer ante Jesús en Su tribunal, y me va a hablar sobre todas las cosas buenas que he hecho. Y todas esas cosas pecaminosas serán presentadas ante el mundo”.

Ahora, las grandiosas buenas noticias que tengo para usted es que este pasaje no enseña tal cosa. Hay varias palabras en el griego del Nuevo Testamento que pueden traducirse como “malo”. Un par de ellas significan moralmente malo, refiriéndose a algo que es pecaminoso o malvado. Pero la palabra que se usa aquí (kakos) es una palabra diferente, y su significado principal en este contexto es “sin valor”. Sería como si una persona dijera: “La fruta que compré está mala”. La palabra, mala, en esa oración no significa que la fruta sea moralmente pecaminosa o mala. Simplemente significa que no vale nada.



Eso es lo que Pablo está enseñando en 2 Corintios 5:10. Cuando nosotros, como creyentes, comparezcamos ante el tribunal de Cristo, no vamos a ser juzgados por nuestros pecados. En cambio, vamos a ser juzgados por las obras que hemos hecho para Jesús. Y lo que se evaluará son aquellas obras que hayamos hecho que sean valiosas para el Señor. La Biblia dice que recibiremos recompensas por aquellas cosas que hayamos hecho que sean valiosas. Y aquellas cosas que hayamos hecho que no tengan valor, que no tengan un valor eterno genuino, serán quemadas. 

Las Buenas Noticias sobre el Juicio

Ahora, ¿por qué es que cuando estemos ante el tribunal de Cristo, que de alguna manera no tendremos que dar cuenta de nuestros pecados? ¿Por qué es eso? ¿Dios sólo va a pasarlos por alto? ¿Estamos recibiendo un pase? No, las Escrituras dicen que aquellos que somos creyentes nunca nos presentaremos ante Jesús para dar cuenta de nuestras pecados. Y eso es debido a otro juicio que ya ha tenido lugar. Estoy hablando de cuando el Señor Jesucristo, nuestro glorioso Salvador, estaba colgado en la Cruz. La Biblia dice que la muerte de Jesús por nuestros pecados canceló la acusación de la deuda legal que había contra nosotros y que nos condenaba. Jesús la ha quitado, clavándola en la Cruz. 

La cruz era como la silla eléctrica del Imperio Romano. Era el medio de ejecución pública. Y así, cuando un criminal era crucificado, le clavaban en su cruz los cargos por los que estaba muriendo, de modo que todos los que pasaran y lo vieran conocieran los delitos por los que estaba siendo ejecutado.

Cuando nuestro Señor fue crucificado, Pilato hizo que colocaran un cartel en Su cruz que decía: “Éste es el Rey de los judíos”. Pero la Biblia dice que ése no fue realmente el crimen por el que murió. Su muerte, según Colosenses 2:14, fue por tus pecados y por los míos, que Dios clavó en la Cruz. Por lo tanto, mientras Jesús estaba colgado en la Cruz, Dios comenzó a tratar a Jesús como nos hubiera tratado a ti y a mí en juicio por nuestros pecados. Es por eso que Jesús exclamó: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”. Porque en ese momento Él estaba respondiendo por tus pecados y los míos.

Y así, mis pecados y los suyos fueron juzgados en la Cruz. Y debido a la sangre que Jesucristo derramó por nuestros pecados, debido a la muerte que sufrió en nuestro lugar, la Biblia dice que el libro de registro de nuestros pecados fue quitado, eliminado y cancelado. No hay más registro de tu pecado si eres un hijo de Dios. ¿No es una gran noticia? Y, de hecho, si te presentaras ante Dios y Él exigiera que tus pecados sean juzgados de nuevo, Él sería injusto.

Y por eso, cuando el Señor Jesús venga por Su Novia, la Iglesia, lo primero que hará es recompensar a Su Novia. No va a golpear a Su Novia con juicio. La Biblia nos dice que hay una promesa de recompensas.

Glenn Meredith es el pastor de la Iglesia Brookhaven en McKinney, Texas, la iglesia donde el Dr. Reagan y su esposa, Ann, son miembros. Glenn es oriundo de Louisiana. En 1983, se graduó de la Universidad Criswell en Dallas, con una Maestría en Estudios Bíblicos. Ha servido en la Iglesia Brookhaven por más de 30 años. La iglesia fue trasladada recientemente de Dallas al área de Frisco/McKinney, el área de crecimiento más rápido en Texas. Él y su esposa, Carol, son padres de dos hijos, un hijo y una hija, y tienen  dos nietos.


Material recomendado:

Traducido por Donald Dolmus
En Defensa de la Fe (endefensadelafe.org)

jueves, 21 de febrero de 2019

Libro: Los Fundamentos de la Profecía Bíblica – Los Autores

Los Autores

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Darryl Nunnelley es oriundo del estado de Kentucky. Pasó tres años en la 101ª Aerotransportada, con un año de servicio en Vietnam. Luego asistió a la Universidad de Kentucky, donde obtuvo una licenciatura en Agronomía. Después de trabajar siete años con el Servicio de Conservación de Suelos del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, abrió una empresa contratista general. Veinte años después, en 1996, se convirtió en un hotelero, y continúa en esa carrera hoy. Darryl se convirtió en cristiano a los diez años y comenzó a enseñar la Biblia en serio a la edad de 22 años. Desde entonces ha enseñado y predicado en 13 países, centrando la mayor parte de su esfuerzo en África, donde ha enseñado en escuelas cristianas, universidades bíblicas y conferencias para pastores. Ha provisto becas a más de 120 estudiantes en un seminario en Kenia. Darryl tiene dos hijos y cinco nietos.

Dave Reagan es oriundo de Texas. Asistió a la Universidad de Texas en Austin, donde se especializó en Gobierno e Historia. Después de obtener una Beca Woodrow Wilson, asistió a una escuela de posgrado en Harvard, donde obtuvo un doctorado en Derecho y Política Internacional. Después de enseñar durante 20 años en varios colegios y universidades, fundó el Ministerio Cordero y León en 1980, con el propósito de enseñar los fundamentos de la profecía bíblica y proclamar el pronto regreso de Jesús. Desde entonces ha realizado conferencias de profecía bíblica en todo los Estados Unidos y alrededor del mundo. Es el autor de 15 libros, y funge como el anfitrión del programa de televisión del ministerio llamado “Cristo en la Profecía”, que se transmite a nivel nacional e internacional. Él y su esposa, Ann, han estado casados por casi 60 años. Tienen dos hijas, cuatro nietos y dos bisnietos.  


Traducido por Donald Dolmus
En Defensa de la Fe (endefensadelafe.org)

domingo, 17 de febrero de 2019

Libro: Los Fundamentos de la Profecía Bíblica – Lección 24 (pdf)

Un Resumen General

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Hecho: El mensaje de la profecía bíblica para los creyentes es que “¡Jesús triunfará, y ganaremos al final!”.  

Escritura Clave: “Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo” (1 Corintios 15:57).

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Libro: Los Fundamentos de la Profecía Bíblica – Lección 23 (pdf)

La Muerte

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Hecho: Muy pocos creyentes son conscientes de lo que la Biblia enseña acerca de la vida después de la muerte. 

Escritura Clave: “Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte” (1 Corintios 15:26).

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sábado, 16 de febrero de 2019

Libro: Los Fundamentos de la Profecía Bíblica – Lección 24

Un Resumen General

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Hecho: El mensaje de la profecía bíblica para los creyentes es que “¡Jesús triunfará, y ganaremos al final!”.

Escritura Clave: Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo” (1 Corintios 15:57).

Hemos aprendido de la Palabra de Dios que cuando los que somos cristianos morimos, nuestros espíritus nunca pierden su conciencia (Filipenses 1:21-23; 2 Corintios 5:8). En cambio, nuestros espíritus plenamente conscientes son conducidos inmediatamente a la presencia de Jesús por Sus santos ángeles (Lucas 16:22).

Nuestros espíritus son vestidos con un cuerpo espiritual intermedio y permanecen en la presencia del Señor hasta que aparezca por Su Iglesia al momento del Rapto. En ese momento, Él trae nuestros espíritus con Él, resucita nuestros cuerpos, y luego glorifica nuestros cuerpos, perfeccionándolos y haciéndolos eternos (1 Tesalonicenses 4:13-18).

Regresamos con Él al Cielo en nuestros cuerpos glorificados donde somos juzgados por nuestras obras para determinar nuestros grados de recompensas (2 Corintios 5:10). Cuando este juicio termine, participamos en una gloriosa fiesta de bodas para celebrar la unión de Jesús y Su Novia, la Iglesia (Apocalipsis 19:7-9).

Testigos de Gloria

Al final de la fiesta, irrumpimos de los cielos con Jesús, regresando con Él a la tierra en gloria (Apocalipsis 19:14). Somos testigos de Su victoria en Armagedón, gritamos “¡Aleluya!”, cuando es coronado Rey de reyes y Señor de señores, y nos deleitamos en Su gloria cuando comienza a reinar sobre toda la tierra desde el Monte Sion en Jerusalén (Zacarías 14:1-9; Apocalipsis 19:17-21).

Durante mil años participamos en ese reinado, asistiéndole con la instrucción, administración y aplicación de Sus leyes perfectas (Daniel 7:13-14, 18, 27; Apocalipsis 20:1-6). Vemos la tierra regenerada y la naturaleza reconciliada (Isaías 11:6-9). Vemos abundar la santidad y la tierra inundada con paz, rectitud y justicia (Miqueas 4:1-7).

Al final del Milenio, somos testigos de la liberación de Satanás para engañar a las naciones. Vemos la naturaleza verdaderamente despreciable del corazón del hombre cuando millones se unen a Satanás en su intento de derrocar el trono de Jesús. Pero gritaremos “¡Aleluya!” otra vez cuando presenciamos la destrucción sobrenatural  por Dios de los ejércitos de Satanás y vemos a Satanás mismo lanzado al lago de fuego, donde será atormentado para siempre (Apocalipsis 20:7-10).

Luego seremos testigos del Juicio del Gran Trono Blanco, cuando los injustos son resucitados para comparecer ante Dios. Veremos las perfectas santidad y justicia en acción cuando Dios pronuncie Su terrible juicio sobre esta congregación de condenados que han rechazado Su regalo de amor y misericordia en Jesucristo (Apocalipsis 20:11-13).

Jesús será plenamente vindicado, ya que toda rodilla se doblará y toda lengua confesará que Él es el Señor. Entonces los injustos recibirán su justo merecido cuando sean lanzados al lago de fuego (Apocalipsis 20:14-15).

Testigos de una Nueva Creación

Luego seremos testigos del espectáculo de juegos artificiales más espectacular de toda la historia.

Seremos llevados a la Nueva Jerusalén — la Nueva Jerusalén preparada por Jesús para Su Novia — y desde allí observaremos cómo Dios renueva esta tierra con fuego, quemando toda la inmundicia y contaminación  dejada por la última rebelión de Satanás (2 Pedro 3:12-13).

Así como los ángeles se regocijaron cuando Dios creó el universo, nos regocijaremos al ver a Dios sobrecalentar esta tierra y remodelarla como una bola de cera caliente en la Tierra Nueva, la tierra eterna, el paraíso donde viviremos para siempre en la presencia de Dios (Apocalipsis 21:1-7).

¡Qué momento glorioso será cuando bajemos a la Tierra Nueva dentro de la fabulosa Nueva Jerusalén (Apocalipsis 21:3). Él proclamará: “He aquí, yo hago nuevas todas las cosas” (Apocalipsis 21:5).

Veremos a Dios cara a cara (Apocalipsis 22:4). Él enjugará todas nuestras lágrimas (Apocalipsis 21:4). La muerte no será más (Apocalipsis 21:4). Se nos darán nuevos nombres (Apocalipsis 2:17), y existiremos como personalidades individuales revestidos en cuerpos perfectos (Filipenses 3:21). Y creceremos eternamente en conocimiento y amor de nuestro Creador infinito, honrándolo con nuestros dones y talentos. 

Por decir lo menos, éstas son promesas de Dios que deberían darnos esperanza. Deberíamos poder entusiasmarnos con ellas y desear compartirlas con aquellos que no conocen a Jesús como su Señor y Salvador. 

Cita:

“Un continuo mirar hacia el mundo eterno no es, como algunos piensan, una forma de escapismo o un hacerse castillos en el aire, sino una de las cosas que el cristiano debe hacer. No quiere decir que debamos dejar el mundo actual tal como  es. Si leemos la historia, veremos que los cristianos que más hicieron por el mundo presente fueron precisamente los que más se ocuparon del mundo venidero. Los apóstoles mismos que pusieron los fundamentos para la conversión del Imperio Romano, los grandes hombres que edificaron la Edad Media y los evangélicos ingleses que abolieron la trata de esclavos dejaron su marca sobre la tierra, precisamente porque sus mentes se hallaban ocupadas por las cosas del cielo. Desde que los cristianos han dejado de pensar en el otro mundo han llegado a ser ineficaces en éste. Aspiren al cielo y obtendrán la tierra "por añadidura"; aspiren a la tierra y no tendrán ni lo uno ni lo otro”. C. S. Lewis en Cristianismo…¡y nada más!

Preguntas:

1) ¿Entiende ahora por qué un estudio de la profecía bíblica es tan importante? ¿Cuál cree que es la razón más importante?

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2) ¿Desea profundizar más en la Palabra Profética de Dios? ¿Hay algún tema particular sobre el que desee obtener más información?

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3) Repasando las lecciones de este libro, ¿cuál fue la más interesante para usted, y por qué?

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4) Muchas personas, incluyendo a algunos pastores, les gusta bromear que no son amileniales, premileniales ni postmileniales. En cambio, dicen que son “pan-mileniales” porque no saben lo que va a suceder en el futuro, pero creen que “todo saldrá bien al final”. ¿Ve que esto es sólo una excusa para no estudiar la profecía bíblica? ¿Y se da cuenta ahora de cuánto de la Palabra de Dios está ignorando? ¿Cuál sería su respuesta a un pan-milenialista?

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5) Muchos cristianos ignoran la profecía bíblica porque dicen que es “demasiado aterradora”. Como resultado, muchos ni siquiera han leído el libro de Apocalipsis. ¿Cómo le respondería a una persona así?

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6) Muchos pastores ignoran la enseñanza y predicación de la profecía bíblica porque dicen que es una quimera sin ninguna relevancia para el aquí y ahora. ¿Cuál es su respuesta?

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Traducido por Donald Dolmus
En Defensa de la Fe (endefensadelafe.org)

viernes, 15 de febrero de 2019

Libro: Los Fundamentos de la Profecía Bíblica – Lección 23 (conclusión)

La Muerte

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Nuestros Cuerpos

Después de la muerte, nunca habrá un momento en el que existamos sin un cuerpo. ¡Nunca seremos espíritus etéreos!

Aquellos de nosotros que somos salvos estamos destinados a tener dos cuerpos futuros. Primero recibiremos un cuerpo intermedio espiritual — intermedio entre nuestro cuerpo físico actual y nuestro cuerpo glorificado futuro. 

La evidencia de tal cuerpo se encuentra en varios lugares en la Escritura:
  • 1 Samuel 28 — Cuando Samuel, quien estaba muerto, se les apareció a Saúl y la bruja de Endor.
  • Mateo 17 — Cuando Moisés y Elías aparecieron en la Transfiguración de Jesús.
  • Lucas 16 — Cuando el hombre rico y Lázaro son descritos en el Hades.
  • Apocalipsis 7 — Cuando los mártires de la Tribulación son representados de pie ante el trono de Dios con túnicas blancas.

Nuestro segundo cuerpo futuro será recibido al momento de nuestra resurrección, que para los creyentes de tiempo actual será al momento del Rapto.

En ese momento, si hemos muerto anteriormente, nuestros cuerpos actuales serán resucitados y glorificados. Y si estamos vivos, nuestros cuerpos súbitamente serán trasladados de lo mortal a lo inmortal.

Todo esto se describe en 1 Tesalonicenses 4:13-18, donde el apóstol Pablo describe una serie de eventos que ocurrirán al momento del Rapto:
  • Una trompeta sonará y un arcángel gritará. 
  • Jesús aparecerá en los cielos, trayendo con Él los espíritus de los santos muertos de la Era de la Iglesia.
  • Él resucitará nuestros cuerpos, reunirá sus espíritus con sus cuerpos, y luego glorificará sus cuerpos.
  • Luego arrebatará a todos los creyentes vivos, y convertirá sus cuerpos de mortales a inmortales en ruta hacia arriba.

El cuerpo glorificado que recibiremos al momento de nuestra resurrección será nuestro cuerpo para la eternidad. Esto plantea la pregunta, “¿Qué es un cuerpo glorificado?”.

El Cuerpo Glorificado

Pablo lo describe en 1 Corintios 15:42-44. Él dice que nuestros cuerpos son enterrados en “corrupción” y son levantados en “incorrupción”. Se “siembra en deshonra” y “resucitará en gloria”. “Se siembra en debilidad” y “resucitará en poder”. Concluye diciendo, “Hay cuerpo animal, y hay cuerpo espiritual”. Observe las palabras clave:
  • Incorruptible — Eterno
  • Glorioso — Perfeccionado
  • Poderoso — Victorioso sobre el pecado
  • Espiritual — Sujeto totalmente al Espíritu Santo

Aquellos que sean glorificados nunca más estarán sujetos a la enfermedad, dolor, sufrimiento, y muerte. Sus cuerpos serán perfeccionados y, por lo tanto, los cojos caminarán, los sordos oirán, los ciegos verán, los mudos hablarán y aquellos con demencia tendrán su mente despejada.

Quizás  la mejor manera de pensar en un cuerpo glorificado sea pensar en el cuerpo de Jesús después de Su resurrección. Se describe en Filipenses 3:

20) …esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo;

21) el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.

Así, de acuerdo con este pasaje, nuestro cuerpo glorificado será como el cuerpo resucitado de Jesús. Será tangible y reconocible. Pero tendrá una dimensión diferente, porque el cuerpo de Jesús podía aparecer y desaparecer repentinamente y podía viajar instantáneamente de un lugar a otro.

Preguntas

Una de las preguntas más comunes que las personas hacen sobre la vida después de la muerte es, “¿Nos conoceremos en el Cielo?”. La respuesta es sí. Y se puede deducir fácilmente a través de la lógica. Sólo piense: Si usted es Juan o Betty en esta vida y es salvado, pero se convierte en alguien más en el Cielo, entonces Juan y Betty no fueron salvos. 

Otra pregunta común es si comeremos o no en nuestros cuerpos glorificados. Y de nuevo, la pregunta es sí. Sabemos esto con certeza porque Jesús comió varias veces con Sus discípulos en Su cuerpo glorificado, después de Su resurrección (Lucas 24:42-43; Juan 21:10-15).

Una pregunta muy seria es si podremos o no pecar en nuestros cuerpos glorificados. Después de todo, la perfección del Cielo no evitó que Satanás pecara. Jesús prometió en Apocalipsis 21:4 que en el Cielo “y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor…”. Dado que “la paga del pecado es muerte” (Romanos 6:23), la promesa de no más muerte es una promesa de no más pecado. 

Nuestra naturaleza caída se habrá ido, reemplazada por la justicia de Cristo (Romanos 5:19).Sí, es cierto que Adán y Eva no tenían una naturaleza pecaminosa cuando fueron creados y, sin embargo, pecaron. Pero no habían sido hecho justos por Cristo, y los que ahora son creyentes lo han sido. 

Randy Alcorn, quien ha escrito el libro más exhaustivo sobre el Cielo, ha resumido la respuesta a esta pregunta vital con estas palabras:

Una vez que nos convirtamos en lo que el Dios soberano nos ha hecho ser en Cristo, y una vez que lo veamos como Él es, entonces veremos todas las cosas — incluido el pecado — por lo que son. Dios no necesitará restringirnos. El pecado no tendrá absolutamente ningún atractivo. Será, literalmente, impensable. 

¡Maranatha! 


Preguntas: 

1) ¿Qué fue lo más sorprendente que descubrió en esta lección?

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2) ¿Qué piensa sobre la siguiente cita del libro de Randy Alcorn acerca del Cielo? “La muerte es una condición anormal, debido a que desgarra lo que Dios creó y unió [cuerpo y alma]. Dios quería que nuestros cuerpos duraran tanto como nuestras almas… Somos seres unificados. Es por eso que la resurrección de los muertos es tan vital. Y es por eso que Job se regocijó de que en su carne vería a Dios (Job 19:26)”.

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3) ¿Tiene miedo a la muerte? ¿Quiere estar seguro del triunfo sobre la muerte? Entonces ponga su fe en Jesús como su Señor y Salvador. Puede hacerlo orando sinceramente: “Padre Celestial, te confieso que soy un pecador. Lo siento por mis pecados, y deseo que sean perdonados al poner mi fe en tu Hijo, Jesús, como mi Señor y Salvador. Creo en fe que has oído esta oración, y la has respondido, y me regocijo de que ha nacido de nuevo en Tu familia eterna. En el nombre de Jesús, amén”. Después de haber dicho esta oración, busque una iglesia que crea en la Biblia, donde pueda atestiguar de su fe en una confesión pública de Jesús y en el bautismo. Luego, participe en un estudio bíblico donde pueda crecer en la Palabra de Dios. 


Lea la parte 1 »»aquí 

Traducido por Donald Dolmus
En Defensa de la Fe (endefensadelafe.org)

Libro: Los Fundamentos de la Profecía Bíblica – Lección 23 (parte 1)

La Muerte

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Hecho: Muy pocos creyentes son conscientes de lo que la Biblia enseña acerca de la vida después de la muerte. 

Escritura Clave:Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte” (1 Corintios 15:26).

¿Está listo para el regreso del Señor? ¿Qué pasa si muere antes de que Él regrese? ¿Está listo para enfrentar a la muerte? ¿Puede decir con confianza que después de su último aliento, estará en la presencia del Señor?

¿Y sabe lo que le pasa a las personas cuando mueren? ¿Van los creyentes a un lugar llamado Purgatorio donde son atormentados para purificarlos para el Cielo? ¿Van los incrédulos directamente al infierno? ¿Los creyentes se convierten en ángeles y los incrédulos en demonios?

La Biblia dice que la mayoría de las personas viven en permanente servidumbre al temor de la muerte (Hebreos 2:15). La mayoría de las veces, el miedo se suprime, pero siempre está allí, justo debajo de la superficie. Normalmente surge cuando un amigo o un miembro de la familia mueren, cuando una persona experimenta un evento cercano a la muerte, como un grave accidente de auto o cuando una persona comienza a alcanzar la edad media. Y, por supuesto, ¡estar agachado en una trinchera con bombas explotando a su alrededor siempre da lugar a pensar en la muerte!

Eventos de la Muerte

Entonces, ¿qué pasa cuando muere? Si eres un hijo de Dios, tu espíritu es inmediatamente introducido al seno de Jesús por Sus santos ángeles. Tu espíritu permanece en el Cielo, en la presencia de Dios, hasta el momento del Rapto.

Cuando Jesús venga por Su Iglesia, trae tu espíritu con Él, resucita y glorifica tu cuerpo, y lo hace de naturaleza eterna (1 Corintios 15; 1 Tesalonicenses 4). Usted reina con Jesús por mil años  y luego vive eternamente con Él en la tierra nueva (Apocalipsis 20-22).

Si no eres un hijo de Dios, entonces tu espíritu va al Hades en tu muerte. Éste es un lugar de tormentos, donde tu espíritu es mantenido hasta la resurrección de los injustos, que tiene lugar al final del reinado milenial de Jesús.

En esa resurrección, eres llevado al Gran Trono Blanco de Dios, donde eres juzgado por tus obras y luego condenado a la “muerte segunda”, que es el “lago de fuego” (Apocalipsis 20:11-15).

El Estado Intermedio

Algunas de las mayores confusiones acerca de la vida después de la muerte se relacionan con el estado intermedio entre la muerte y la eternidad. Algunas personas abogan por un concepto llamado “el sueño del alma”. Argumentan que tanto los salvos como los perdidos están inconscientes después de la muerte, hasta el regreso de Jesús.

Pero la Biblia deja muy en claro que nuestro espíritu no pierde su conciencia en la muerte. Lo único que “se queda dormido” es nuestro cuerpo — en un sentido simbólico.

Pablo dice en 2 Corintios 5:8 que preferiría estar “ausentes del cuerpo, y presentes al Señor”. En Filipenses 1:21, él observa, “Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia”. Luego añade en el versículo 23 que su deseo es “partir y estar con Cristo”. ¡Pablo ciertamente no esperaba estar en coma después de su muerte!

Si entonces nuestros espíritus retienen su conciencia después de la muerte, ¿a dónde van? La Biblia enseña que antes de la resurrección de Jesús, los espíritus de los muertos iban a un lugar llamado Hades (Seol en el Antiguo Testamento). Los espíritus existían allí conscientemente en uno de dos compartimentos, el Paraíso o el Tormento. Esto concepto está representado gráficamente en la historia de Jesús sobre el rico y Lázaro (Lucas 16:19-31).

La razón por la que los salvos iban al Paraíso en el Hades en lugar del Cielo es porque sus pecados estaban cubiertos por su fe, pero no perdonados. Por lo tanto, no podían ser conducidos a la presencia del Padre Santo. La Biblia enseña que “sin derramamiento de sangre no se hace remisión” (Hebreos 9:22; Levítico 17:11).

El perdón de sus pecados tuvo que esperar el sacrificio de una persona perfecta quien moriría por sus pecados y no por los Suyos. Esa persona fue Jesús (2 Corintios 5:21; 1 Pedro 2:24).

La Biblia indica que después de la muerte de Jesús en la Cruz, Él descendió al Hades para declarar las buenas noticias de que había derramado Su sangre por los pecados de la humanidad (1 Pedro 3:18-19; 4:6). La Biblia también indica que después de Su resurrección, cuando ascendió al Cielo, Jesús se llevó el Paraíso con Él, y transfirió los espíritus de los santos muertos del Hades al Cielo (Efesios 4:8-9; 2 Corintios 12:1-4). Los espíritus de los santos muertos son representados después estando en el Cielo ante el trono de Dios (vea Apocalipsis 6:9; 7:9).


Lea la conclusión »»aquí

Traducido por Donald Dolmus
En Defensa de la Fe (endefensadelafe.org)

miércoles, 13 de febrero de 2019

Libro: Los Fundamentos de la Profecía Bíblica – Lección 22 (pdf)

Señales de los Tiempos

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Hecho: Se nos dan señales a vigilar que indicarán la época del regreso del Señor. 

Escritura Clave: “Cuando estas cosas [eventos profetizados del tiempo del fin] comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca” (Lucas 21:28).

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Revista Llamada de Medianoche – Febrero 2019

La gloria inefable de nuestro alto llamado

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Temas incluidos en esta edición:

»» ¿Qué aspecto tendría Gaza sin terrorismo?
»» España impulsa el reconocimiento de Palestina por parte de la UE 
»» El Estado de Israel moderno, ¿realmente es parte de la profecía bíblica?
»» La Epístola a los Filipenses
»» ¿Nos ven nuestros queridos que durmieron en el Señor? 

Entre otros.

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