miércoles, 11 de noviembre de 2020

Folleto: Aguardando el Reinado de Jesucristo – Parte 2 (1 de 2)

Cómo se Desarrollaron los Diferentes Puntos de Vista

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Se podría decir que la naturaleza del reinado del Mesías ha sido una fuente de confusión durante más de 2,000 años. Cuando estaba ministrando en la tierra, los propios discípulos de Jesús esperaban que introdujera el comienzo de Su reino en ese momento y lugar. Él comprendía sus expectativas.

Lucas registra que una de las parábolas que les contó a Sus discípulos al acercarse a Jerusalén, fue específicamente en respuesta su suposición de “que el reino se manifestaría inmediatamente” (Lucas 19:11). Jesús quería que Sus discípulos entendieran que estaría ausente “en un país lejano” por un tiempo. Dijo que se esperaba que los que le servían en la tierra se ocuparan de Sus negocios hasta que Él regresara (Lucas 19:12-26).

Después de la resurrección de Jesús, los discípulos que encontró en el camino a Emaús, confesaron: “Nosotros esperábamos que él [Jesús] era el que había de redimir a Israel” (Lucas 24:21). Esperaban un reino terrenal para el Mesías y una restauración de la primacía de Israel. Justo antes de Su ascensión, Sus apóstoles todavía seguían preguntando: “Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo?” (Hechos 1:6).

Las Aclaraciones de Jesús

Es importante reconocer que Jesús no les dijo a Sus discípulos que no habría un reino futuro en Israel. En cambio, les dijo: “No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad” (Hechos 1:7).

El futuro reino físico de Jesús en la tierra no entra en conflicto con el reino espiritual actual. Se refirió a esto cuando le dijo a Pilato: “Mi reino no es de este mundo” (Juan 18:36). El reino de Jesús es una promesa profética de “ya, pero aún no”. Aunque ya tiene un reino celestial, Jesús aún no ha ejercido Su autoridad como Rey de reyes y Señor de señores en la tierra. Si lo hubiera hecho. Satanás no estaría engañando a naciones e individuos hoy. 

La Biblia dice que el Mesías cumplirá todas las promesas de la profecía (Lucas 24:44). Una de ellas es que se sentará en el trono de Su padre David en el Monte Sión, en Jerusalén (Lucas 1:32-33; Salmos 2:6) durante Su reinado, la tierra será restaurada a su perfección que existía antes de que ocurriera la Caída, en el Jardín del Edén (Romanos 8:19-22). Satanás estará verdaderamente atado (Apocalipsis 20:1-3). La esperanza de vida humana aumentará dramáticamente, e Israel se convertirá en la nación preeminente del mundo (Isaías 65:17-25; Miqueas 4:1-7). Incluso el famoso Mar Muerto estará lleno de vida (Ezequiel 47:1-10). Jesús claramente no cumplió ninguna de estas promesas específicas durante Su Primera Venida. 

Así pues, los discípulos no estaban equivocados en su expectativa de que el Mesías reinara sobre un reino terrenal. Simplemente entendieron mal el momento de su establecimiento. A medida que la Iglesia primitiva creció y se expandió, surgieron otros conceptos erróneos. 

Desviándose de la Escritura

Unos pocos cientos de años después de la muerte de Jesús, la Iglesia abandonó en gran medida la expectativa de un reinado literal de Jesús en la tierra. Y, sin tener en cuenta numerosas profecías bíblicas, negó cualquier papel futuro del pueblo judío en el plan de Dios para los tiempos del fin.

¿Por qué los primeros Padres de la Iglesia se desviaron del entendimiento del futuro reino de Jesús al que se referían los discípulos? Hay dos razones principales — el antisemitismo cristiano y el orgullo creciente. 

Antisemitismo Cristiano

La Iglesia Apostólica era Premilenial en su expectativa del regreso de Jesús. Inspirados por el Espíritu Santo, los escritores de la Escritura tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, previeron el reinado justo del Mesías sobre toda la tierra. Pero, a partir del siglo III, el creciente antisemitismo condujo a los Padres de la Iglesia, como Orígenes, a espiritualizar el texto de la Escritura.

¿Por qué los primeros líderes cristianos espiritualizarían la Palabra profética de Dios? Principalmente, para apropiarse de las promesas hechas al pueblo judío, y reclamarlas para la Iglesia.

A medida que se agregaron más gentiles a la Iglesia, ésta se alejó de sus raíces judías. Menos judíos depositaban su fe en Jesús como el Mesías, porque los líderes judíos endurecieron su resistencia al movimiento cada vez más gentil que estaba despreciando al pueblo judío.

La resistencia de los judíos motivó a los líderes de la Iglesia gentil a intensificar sus ataques contra los judíos obstinados. Declararon que los judíos eran “asesinos de Cristo”, y comenzaron a perseguirlos sin misericordia. Con el tiempo, las fiestas cristianas se desvincularon de cualquier conexión con las fiestas judías. Finalmente, los líderes de la Iglesia descartaron cualquier papel futuro del pueblo judío. Argumentaron que Dios se había desentendido de ellos y que todas sus promesas habían sido transferidas a la Iglesia. 

Agustín, quien fue el más influyente de todos los Padres de la Iglesia, fue particularmente vehemente en su desdén por los judíos. Impulsado por el odio a todo lo judío, proclamó que todas las futuras promesas proféticas dadas a los judíos deberían entenderse como aplicables al “verdadero Israel” — a saber, la Iglesia. Agustín no podía aceptar la idea de que Dios todavía podría tener un plan y un propósito para el pueblo judío. Por lo tanto, rechazó la idea de un futuro en el que Israel sería la primera nación en el mundo, bajo el reinado de Jesucristo. 

Como lo habían hecho Orígenes y otros, Agustín espiritualizó las promesas aún por cumplir al pueblo judío, apropiándose de ellas para la Iglesia. Luego, espiritualizó la duración y la naturaleza del reinado de Jesús. 

Agustín es considerado el padre del Amilenialismo, porque sistematizó el concepto en sus escritos, allanando el camino para que se convirtiera en doctrina oficial de la iglesia. Haciéndose eco de los filósofos griegos, que consideraban maligno el mundo material, desestimó un reinado terrenal por ser atractivo a los deseos carnales. 

Su gran obra, La Ciudad de Dios (426 d.C.), consistentemente elevaba lo espiritual sobre lo material. Esto era en realidad otra manifestación de su antisemitismo, porque los textos del Antiguo Testamento judío registran claramente a Dios declarando Su creación “buena”, antes de la caída del hombre. Agustín no fue consistente en su enfoque de la interpretación bíblica. Aunque tendía a interpretar la mayor parte de la Biblia literalmente, espiritualizaba la profecía. 

Por lo tanto, en lugar de que Cristo reinara físicamente en la tierra, como predijeron los profetas del Antiguo Testamento, Agustín declaró que ese deber mundano sería llevado a cabo por la Iglesia — bajo los auspicios del reinado espiritual de Jesús desde el Cielo. Agustín también proclamó que Satanás fue atado en la cruz — una contradicción directa de 1 Juan 5:19. Su punto de vista elevó dramáticamente el papel mundano de la Iglesia como la autoridad gobernante en la tierra. Es por eso que fue rápidamente adoptado en la doctrina católica y ha seguido dominando en muchas denominaciones protestantes. 

Quizás sorprendentemente, Agustín negaría haber eliminado el Milenio. Simplemente argumentaría que el Milenio representa el reinado espiritual de Jesús sobre la Iglesia, que comenzó en la Cruz y continuará ininterrumpidamente hasta que Él regrese. Pero si Agustín tenía razón, entonces la duración de 1,000 años del reinado, que se cita en Apocalipsis 20, no tiene sentido. 

El antisemitismo cristiano de Agustín perdura hasta el día de hoy en la forma de la Teología del Reemplazo. Esa doctrina no bíblica afirma que la Iglesia ha reemplazado a Israel y que Dios se ha desentendido del pueblo judío. Esta enseñanza contradice la enseñanza de Pablo en Romanos 9-11, donde deja en claro que Dios todavía ama al pueblo judío, y tiene un propósito futuro para ellos. Es un cáncer doctrinal que infectó a Martín Lutero y continúa como una pandemia entre la mayoría de las iglesias de hoy. 

A pesar de estas actitudes equivocadas hacia el pueblo judío, Dios bendijo a la Iglesia. Llena como está de gente salva pero imperfecta, creció e impactó el mundo para bien — tal como Él prometió que lo haría. Ese crecimiento y esa bendición llevaron a muchos en la Iglesia a una comprensión distorsionada del reinado de Jesús en la tierra, por una razón completamente diferente. 


Lea la parte 2 aquí


Traducido por Donald Dolmus
Ministerio En Defensa de la Fe

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lunes, 9 de noviembre de 2020

Revista Time anuncia "El Gran Reseteo"...

 ...para marcar el comienzo del socialismo mundial

Por Donald Dolmus – Ministerio En Defensa de la Fe


La revista Time ha dedicado un número completo a promover una iniciativa llamada "El Gran Reinicio", de la que un comentarista se refirió como "el Green New Deal con esteroides" que buscará "promover los ideales socialistas, incluida la destrucción del capitalismo y los derechos individuales". 

Según el Foro Económico Mundial (FEM), el patrocinador principal de la iniciativa, "El Gran Reseteo" busca abordar "una necesidad urgente de que las partes interesadas globales cooperen en la gestión simultánea de las consecuencias directas de la crisis COVID-19", con un objetivo ampliado de mejorar "el estado del mundo".

El FEM fue fundado por el profesor alemán Klaus Schwab en 1971 y ha estado reuniendo "jefes de estado, multimillonarios y jefes de grandes empresas" anualmente para discutir "cuestiones económicas y de gobernanza...reglas mundiales comunes para reemplazar las decisiones nacionales soberanas, promoviendo la no discriminación, para transformar economías y sociedades".

En un video que circula en Internet, Schwab anuncia: "La crisis del COVID-19 nos ha demostrado que nuestros viejos sistemas ya no son aptos para el siglo XXI. Ha puesto al descubierto la falta fundamental de cohesión social, justicia, inclusión e igualdad. Ahora es el momento histórico, el momento, no sólo de luchar contra el virus, sino de dar forma al sistema...para la era posterior al COVID...En resumen, ¡necesitamos un Gran Reinicio!".

Klaus Schwab, fundador y presidente ejecutivo del Foro Económico Mundial.

Todo esto no se trata sobre la covid19, sino de un establecimiento de un Nuevo Orden Mundial. Y Estados Unidos está en el camino de todo esto, por eso es que están desestabilizando al país, principalmente a través de grupos radicales de izquierda como Antifa y Black Lives Matter, apoyados sin ambages por los demócratas.

El objetivo principal de estos globalistas es poner de rodillas a Estado Unidos, por medio de la destrucción de su economía, para que todos los demás quieran El Gran Reseteo. Política y económicamente, este plan quiere implementar masivos programas socialistas y esclavizantes regulaciones relacionadas con el fraude del cambio climático. 

¡La única persona que se interpone en el camino de este esfuerzo de dominación mundial es DONALD TRUMP!

Tomemos como ejemplo las declaraciones emitidas por Trump el 24 de septiembre de 2019 ante la Asamblea General de la obsoleta e inservible ONU:

¿Acaso piensan que los arquitectos del Nuevo Orden Mundial se iban a quedar sin hacer nada mientras Trump les decía en sus caras que él, como representante del pueblo estadounidense, no iba a permitir que los globalistas traten de destruir a esa nación? 

Otro ejemplo claro de esto es cuando, en enero de este año, durante la apertura del Foro Económico de Davos, Suiza, declaró en la cara de los promotores del GR: 

El mundo no debería prestar atención a los permanentes profetas de la fatalidad...

También advirtió que hay fuerzas dedicadas a intentar destruir nuestra economía y arruinar nuestro país o acabar con nuestra libertad.

No es momento para el pesimismo. Es momento para el optimismo. Para abrazar las posibilidades del mañana, debemos rechazar las constantes ganancias de la fatalidad y sus predicciones del apocalipsis. Estos son los herederos de los insensatos videntes.

Quieren que nos vaya mal, pero no dejaremos que eso suceda. Predijeron una crisis de superpoblación para los años 60, hambrunas masivas en los años 70, y el fin del petróleo en la década de los 90. Estos alarmistas siempre exigen lo mismo: poder absoluto para dominar, transformar y controlar cada uno de los aspectos de nuestras vidas. Nunca dejaremos que los socialistas radicales destruyan nuestra economía, arruinen nuestro país y acaben con nuestra libertad.

Aquí el video:

 

La actual convergencia de eventos indica que el mundo se dirige hacia un horrible período, donde las masas serán controladas a través de la tecnología por un Gobierno Único Mundial dirigido por un solo hombre. Y dichas masas entregarán voluntaria y gustosamente su libertad, a cambio de la oportunidad de poder pertenecer a ese sistema de esclavitud mundial, a cambio de la satisfacción de sus necesidades. La Palabra de Dios ya nos ha advertido sobre esto en pasajes como Mateo 24; 2 Tesalonicenses 2 y Apocalipsis 6 y 13.

Para concluir, les dejo este revelador editorial del Dr. César Vidal sobre los macabros objetivos que pretende lograr el plan del FEM para inicios del año que viene:

jueves, 5 de noviembre de 2020

La Tormenta Perfecta (pdf)

Nuestra Sociedad en Caos

Por Dr. David R. Reagan

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Fragmento:

««Nuestra querida nación se encuentra en medio de lo que parece ser “la Tormenta Perfecta”. Primero vino la pandemia, luego el desplome de la bolsa de valores seguido por el colapso de nuestra economía. Y ahora, violencia y saqueos en nuestras calles. Radicales de todos los tipos y colores están pidiendo una revolución. 

No sé quién será elegido para servir como nuestro próximo Presidente. Pero hay dos cosas que sé con certeza. Primero, sé que Dios tiene el control. Segundo, sé que Estados Unidos está bajo el juicio de Dios.

La soberanía de Dios es algo de lo que los incrédulos se burlan. La mayor tragedia es que la mayoría de los cristianos profesantes parecen saber poco al respecto. Después de todo, muchas, sino la mayoría, de las iglesias están escuchando mensajes basados en psicología en lugar de los fundamentos bíblicos»».


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miércoles, 4 de noviembre de 2020

Revista Llamada de Medianoche – Noviembre 2020

 El Significado Profético del Candelero en el Tabernáculo 

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Temas incluidos en esta edición:

»» El Tercer Templo y el Instituto del Templo
»» Israel y las Naciones Unidas
»» Israel: un pueblo muy especial
»» El profeta Jonás y el coronavirus 
»» El significado de la carta a los Gálatas

Entre otros.

Para poder descargar y leer esta revista, necesitará tener instalado el programa gratuito Adobe Reader.


Si desea obtener materiales adicionales, visite la página web del Ministerio Llamada de Medianoche:

La Tormenta Perfecta (parte 4 de 4)

Nuestra Sociedad en Caos

Por Dr. David R. Reagan

 

La Naturaleza de Nuestro Gobierno Constitucional

Pero volvamos a la “tormenta perfecta” de la violencia sin sentido que vemos a nuestro alrededor. Me recuerda el hecho de que nuestros Padres Fundadores intencionalmente no crearon una democracia porque creían que la democracia pura resultaría en un gobierno mafioso. Esa creencia se basaba en la Palabra de Dios y su enseñanza sobre la naturaleza caída del hombre y su corazón corrupto (Jeremías 17:9; Mateo 15:18-19).

En cambio, crearon una forma representativa de gobierno con controles y equilibrios. Era una en la que los únicos funcionarios elegidos a nivel nacional eran los miembros de la Cámara de Representantes del Congreso. Los senadores eran seleccionados por las legislaturas estatales, y el presidente por un Colegio Electoral.

La 17ª Enmienda, ratificada en 1913, preveía la elección directa de los senadores. Y ahora, las fuerzas “progresivas” del mal en nuestra nación están determinadas a abolir el Colegio Electoral. El resultado será el gobierno de la mafia y la desaparición de nuestro sistema representativo de gobierno.

Nuestros Padres Fundadores enfatizaron una y otra vez que, nuestra forma constitucional de gobierno podría prevalecer sólo si había un fundamento de religión y moralidad. Considere las siguientes declaraciones:

Samuel Adams (1722-1803) — Gobernador de Massachusetts, firmante de la Declaración de Independencia, y organizador del Motín del Té (Boston Tea Party):

Una disolución general de principios y modales muy seguramente derrocará las libertades de Estados Unidos que toda la fuerza del enemigo común. Mientras que las personas sean virtuosas, no pueden ser sometidas; pero cuando pierden su virtud, estarán dispuestas a entregar sus libertades al primer invasor externo o interno. 

Añadió además:

La religión y las buenas costumbres son los únicos fundamentos sólidos de la libertad pública y la felicidad.

Benjamín Rush (1745-1813) — Firmante de la Declaración de Independencia, asistente al Congreso Continental, médico y primer Cirujano General: 

El único fundamento para…una república debe establecerse en la Religión. Sin ésta, no puede haber virtud, y sin virtud no puede haber libertad, y la libertad es el objeto y la vida de todos los gobiernos republicanos. 

Patrick Henry (1736-1799) Primer gobernador de Virginia y miembro del Congreso Continental: 

Los grandes pilares de todo gobierno y de la vida social [son] la virtud, la moralidad, y la religión. Ésta es la armadura, y sólo esto, lo que nos hace invencibles. 

John Adams (1735-1826) Miembro del Congreso Continental, uno de los redactores de la Declaración de Independencia, y segundo presidente de los Estados Unidos:

No tenemos un gobierno armado en el poder capaz de lidiar con las pasiones humanas desenfrenadas por la moral y la religión…Nuestra Constitución fue hecha sólo para un pueblo moral y religioso. Es totalmente inadecuado para el gobierno de cualquier otro [énfasis añadido].

Thomas Jefferson (1743-1826) Gobernador de Virginia, primer secretario de estado, autor principal de la Declaración de Independencia, y tercer presidente de los Estados Unidos: 

Ninguna nación ha existido ni ha sido gobernada sin la religión. Ni tampoco puede. La religión cristiana es la mejor religión que se le haya dado al hombre, y yo, como magistrado principal de esta nación, estoy obligado a darle la sanción de mi ejemplo. 

James Madison (1751-1836) — Filósofo político, considerado el “Padre de la Constitución”, y el “Padre de la Declaración de Derechos”, miembro de la Cámara de Representantes, y cuarto presidente de los Estados Unidos:

Hemos apostado todo el futuro de la civilización estadounidense, no al poder del gobierno, ni mucho menos. Hemos apostado el futuro de todas nuestras instituciones políticas a la capacidad de la humanidad para el autogobierno; a la capacidad de todos y cada uno de nosotros para gobernarnos a nosotros mismos, para controlarnos a nosotros mismos, para sostenernos de acuerdo con los Diez Mandamientos de Dios.

Lo que estos hombres están diciendo es que la forma de gobierno creada por nuestra Constitución depende, para su éxito, en un fundamento de religión y moralidad. Sin este fundamento, tendremos un gobierno mafioso que conducirá a la ley marcial y, en última instancia, a una dictadura. 

La Destrucción del Fundamento de Nuestra Nación

Este fundamento necesario para nuestra Constitución ha sido erosionado más allá del reconocimiento. Nosotros, como nación, hemos rechazado a Dios en la arena pública, y nuestras iglesias han pervertido el cristianismo más allá del reconocimiento. 

La gran mayoría de nuestros hijos hoy están siendo criados en hogares donde Dios es ignorado o negado. Aquellos que están asistiendo a la iglesia están escuchando un falso evangelio diluido de psicología popular, sin ninguna enseñanza sobre los fundamentos de la Fe. Además, en las escuelas públicas, están siendo alimentados con la mentira de la evolución, que les enseña que son sólo animales evolucionados de los monos. ¿Es de extrañar que ahora estén en nuestras calles actuando como bestias?

Como he dicho muchas veces antes, estamos criando a toda una generación de pigmeos morales que están dispuestos a matarse unos a otros por unos tenis caros. 

Y la respuesta no es la elección de más Republicanos, como muchos evangélicos creen. Primero que nada, no es probable que esto suceda. Nuestra nación se ha deteriorado hasta el punto de que sólo el 23% asiste a la iglesia todos los domingos, y sólo el 9% tiene una cosmovisión bíblica. La mayoría de los cristianos profesantes en Estados Unidos hoy en día son personas carnales que profesan ser cristianos, pero que no tienen una relación personal con Jesús. 

E incluso si pudiéramos elegir más Republicanos, tenemos que tener en cuenta que son tan débiles y corrompibles como los Demócratas. Ésa es la razón por la que tanto nuestros gobiernos nacionales como estatales tienen tantos RHINOs en posiciones de poder — siendo un RHINO un Republicano sólo de nombre. El presidente Trump descubrió esta verdad muy rápidamente cuando trató de “drenar el pantano” en Washington. Muchos Republicanos eran parte de ese pantano. 

Me acuerdo de mi colega y sucesor designado, el Coronel Tim Moore. Sirvió en la Cámara de Representantes de Kentucky durante 13 años, antes de renunciar en preparación para asumir el liderazgo de este ministerio. La primera vez que se postuló para un cargo, se postuló en una plataforma pro-vida muy fuerte. Rápidamente se convirtió en el líder de las fuerzas pro-vida en la Cámara de Kentucky. Cuando se produjo la primera votación de un proyecto de ley a favor del aborto, promovido por el Gobernador Demócrata, uno de los miembros de la coalición pro-vida de Tim — un hombre que se había postulado para un cargo oponiéndose al aborto — ¡votó a favor del proyecto de ley del Gobernador!

Cuando Tim lo confrontó y le preguntó por qué le había dado su voto al Gobernador, dijo: “El Gobernador me dijo que si votaba a favor de su proyecto de ley, se encargaría de que yo obtuviera una oficina con una ventana”. Así que cambió una ventana por la vida de los bebés. 

El ejemplo clásico de confianza fuera de lugar en la política es el registro de los jueces de la Corte Suprema. Una y otra vez, los presidentes conservadores han nombrado jueces conservadores, sólo para verlos migrar hacia la izquierda con el tiempo, y dar sus votos para defender cosas abominables como el aborto, el matrimonio entre personas del mismo sexo, y el transgenderismo. Nuestro actual presidente de la Corte Suprema, John Roberts, fue nombrado miembro de la Corte Suprema por el Presidente George W. Bush, porque afirmaba ser un fuerte conservador y constitucionalista. Ahora, está votando con los liberales. 

Participación Cristiana en la Política

¿Significa esto que aquellos de nosotros que somos creyentes bíblicos y partidarios de nuestra Constitución, debemos retirarnos de la política? ¡No! Pero sí significa que no debemos buscar soluciones políticas a los problemas de nuestra nación, cuando nuestros problemas están arraigados en el rechazo de Dios y Su Palabra. 

No tengo idea de lo que nos espera en las próximas elecciones. ¿Orquestará Dios, en Su misericordia, la reelección de Trump, y permitirá que nuestra actual ventana de gracia se extienda? O, ¿se encargará de que tanto Trump como nuestra nación obtengan lo que se merecen? 

Cualquiera que sea el resultado de las elecciones, conozco con certeza el destino final de nuestra nación — y no porque Dios me haya dado alguna revelación sobrenatural. Conozco nuestro destino porque la Palabra de Dios revela que, cuando una nación que Dios ha bendecido decide darle la espalda a la fuente de sus bendiciones, Dios derramará Su ira, y la nación será destruida. 

Ahí es precisamente hacia donde nos dirigimos.  

¿Hay Esperanza para Nuestra Nación?

¿Tenemos alguna esperanza? No como nación. Hemos pasado el punto de no retorno. El porcentaje de estadounidenses que profesan ser cristianos se ha desplomado del 85% en 1990 al 65% en la actualidad, y probablemente más de la mitad de éstos son “cristianos culturales”, que nunca han nacido de nuevo. Sólo el 9% de los estadounidenses tienen una cosmovisión bíblica, según el Pew Research Center. Y sólo 17% de los que profesan ser cristianos pueden clasificarse como “creyentes bíblicos”. 

Tenga en cuenta, también, que a pesar de ser el presidente más antibíblico en la historia estadounidense, Obama dejó el cargo con un índice de aprobación del 60%. Y su heredera designada, Hillary Clinton, recibió tres millones de votos más que Trump. Lo más importante es que aquellos que tienen 20 años — los millennials que son el futuro de nuestra nación — favorecieron a un socialista en 2016, y cuando no obtuvo la nominación, votaron abrumadoramente por Hillary. Repitieron esa conducta de nuevo este año, cuando favorecieron a Berny Sanders para la nominación Demócrata. Nuestros millennials son la generación más secular en nuestra historia. Pocos van a la iglesia, y están enamorados del socialismo.

No, no creo que haya esperanza para nuestra nación. Pero hay una esperanza increíble para los individuos que ponen su fe en Jesús como su Señor y Salvador. Tienen la esperanza de la morada del Espíritu Santo, la esperanza del Rapto, la esperanza de Cuerpos Glorificados, la esperanza de reinar con Jesús durante Su Reinado Milenial sobre toda la Tierra, y la esperanza de la vida eterna con Dios en una Nueva Jerusalén en una Tierra Nueva.

¡Maranata!


Traducido por Donald Dolmus
Ministerio En Defensa de la Fe

Original article:

Lea también: 

Avivamiento vs. Revolución: ¿Cuál será? (pdf)

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lunes, 2 de noviembre de 2020

La Tormenta Perfecta (parte 3 de 4)

Nuestra Sociedad en Caos

Por Dr. David R. Reagan

 

La Personalidad del Presidente Trump

Otro factor que ha contribuido a nuestra actual “tormenta perfecta” es uno que la mayoría de los conservadores no quieren reconocer. Es el ego monumental del presidente Trump. Una vez más, he advertido repetidamente que, las políticas del presidente Trump están de acuerdo con los principios judeocristianos y deben aplaudidas y apoyadas, su constante alarde de su riqueza, su sabiduría y su grandeza, constituyen un peligro para sí mismo y para la nación, porque Dios aborrece el orgullo. Considere las siguientes escrituras:

Proverbios 16:5 — “Abominación es al SEÑOR todo altivo de corazón; de ninguna manera quedará impune”. 

Jeremías 9:23 — “Así ha dicho Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas”.

Isaías 2:12 — “Porque el día de Jehová de los ejércitos vendrá sobre todo soberbio y altivo, sobre todo lo arrogante, y será abatido”.

Proverbios 16:18 — “Antes del quebranto está la soberbia, y antes de la caída, la altivez de espíritu”.

Proverbios 26:12 — “¿Te has fijado en quien se cree muy sabio? Más se puede esperar de un necio que de gente así”.

Mateo 23:12 — “Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido”.

Santiago 4:6 — “…Dios resiste a los soberbios y da gracia a los humildes.

Éstas son advertencias asombrosas y aleccionadoras. Una vez más, Dios aborrece el orgullo. No podemos esperar que bendiga a una persona orgullosa. Recuerde al rey Nabucodonosor. Mientras se felicitaba por su grandeza, fue reducido a la locura. 

Un segundo problema personal que caracteriza al presidente Trump, y que es responsable de gran parte del odio y división en nuestra nación hoy, son sus respuestas juveniles a sus críticos. En lugar de lidiar con sus críticas, los ataca personalmente en tuits que a menudo son toscos, groseros, e incluso vulgares.

Una de las voces proféticas de Dios en la actualidad es Albert Mohler, Jr., el Presidente del Seminario Teológico Bautista del Sur, en Louisville, Kentucky. Recientemente habló sobre el problema de la personalidad del presidente Trump. En junio, en una entrevista con la revista The New Yorker, Mohler llamó a Trump “una enorme vergüenza” para los evangélicos debido a su “mal comportamiento” y las “deficiencias evidentes en su carácter público y privado”. Sin embargo, Mohler dijo que iba a votar por el Presidente, porque “la alternativa es impensable”. 

Imagen que muestra a Albert Mohler junto a la portada de su libro: "La Tormenta que se Avecina: Secularismo, Cultura e Iglesia.

Una cosa favorable sobre Trump, además de sus valores conservadores, es que ha cumplido su palabra concerniente a las promesas políticas que hizo en 2016. De hecho, creo que sería muy difícil encontrar un Presidente que haya sido tan fiel a sus promesas. Nos hemos acostumbrado tanto a que los políticos nos mientan sobre lo que harán si son elegidos, que es particularmente reconfortante encontrar a uno que realmente haga lo que dice. 

En la cuarta y última parte de esta mirada a la “tormenta perfecta” que se cierne sobre Estados Unidos, examinaremos cómo la destrucción está llegando a nuestros cimientos. 


Traducido por Donald Dolmus
Ministerio En Defensa de la Fe

Original article:

Lea también: 

Avivamiento vs. Revolución: ¿Cuál será? (pdf)

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viernes, 30 de octubre de 2020

La Tormenta Perfecta (parte 2 de 4)

Nuestra Sociedad en Caos

Por Dr. David R. Reagan


La Gracia de Dios hacia Estados Unidos

Cuando el Presidente Trump se estaba postulando para las elecciones en 2016, con el lema de “Hacer que Estados Unidos Vuelva  a ser Grande”, advertí repetidamente que nadie podría hacer grande a nuestra nación de nuevo, mientras estemos burlándonos de Dios. Señalé específicamente varias cosas en particular:

  • La repugnante apostasía en la Iglesia.
  • Nuestra legalización de la matanza de bebés en el vientre de su madre.
  • Nuestra legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo.
  • Estamos inundando el mundo con películas y programas de televisión violentos, inmorales, y blasfemos.
  • Nuestra abrumadora adicción a las drogas.
  • Nuestra determinación de expulsar a Dios de todos los aspectos de la vida pública.
  • Nuestro liderazgo mundial en la producción de pornografía.

Dios orquestó la elección de Trump y nos dio una ventana de gracia. Dios permitió que Trump lanzara un “milagro económico”, pero creo que lo permitió para dramatizar Su destrucción de la noche a la mañana.

Dios quería que seamos plenamente conscientes de que estamos experimentando Su ira. El problema es que la mayoría de los estadounidenses se han vuelto tan seculares que ya no pueden percibir lo espiritual. Por lo tanto, desestiman la ira de Dios como “mala suerte”.

Destrucción desde Adentro

Estamos cosechando lo que hemos sembrado (Gálatas 6:7). Como señalé en mi libro, Las Voces Proféticas de Dios para Estados Unidos, comenzamos a claudicar la herencia cristiana de nuestra nación al comienzo del siglo XX, cuando nuestras iglesias tradicionales comenzaron a tratar la Biblia como la búsqueda de Dios por parte del hombre, en lugar de la revelación de Dios al hombre. Estas iglesias abandonaron el verdadero Evangelio por el evangelio social, y las iglesias comenzaron a morir. 

Esta apostasía comenzó al mismo tiempo que los humanistas comenzaron a organizarse e impulsar su agenda atea, llamando a la secularización de la sociedad. 

Muy rápidamente, el humanismo (fe en el hombre) se convirtió en nuestra religión. El materialismo (el amor al dinero) se convirtió en nuestro dios, y nuestro estilo de vida se convirtió en hedonismo (la búsqueda del placer). Esto fue en cumplimiento de la profecía. En términos generales, la Biblia dice que, en los tiempos del fin, la sociedad se volverá tan malvada como lo fue en los días de Noé (Mateo 24:37) — una época que se caracterizó por la inmoralidad y la violencia (Génesis 6:5; 11).

Específicamente, el apóstol Pablo profetizó que, en los tiempos del fin, los hombres amarían tres cosas — el yo, el dinero y el placer (2 Timoteo 3:1-5). Ahí es precisamente donde nos encontramos en Estados Unidos hoy. Pero Dios no puede ser burlado (Gálatas 6:7). Cuando esas tres cosas convergen en una “tormenta perfecta”, el resultado es siempre el nihilismo — que es una elegante palabra filosófica para la desesperación. Y así, encontramos a nuestra sociedad regodeándose en la desesperación, mientras la gente busca significado en todas las cosas equivocadas — como sexo, dinero, drogas, alcohol y la búsqueda del poder. 

Manifestantes en Washington, D.C., en junio de 2020.

Básicamente, lo que estamos presenciando hoy es que Dios nos está permitiendo destruirnos a nosotros mismos. Los teólogos lo llaman “ira de abandono”. Se describe en detalle en el capítulo uno de Romanos. Ese capítulo dice que, cuando una nación se llega a caracterizar por la impiedad, la injusticia y la supresión de la verdad — y cuando comienza a adorar a la creación en lugar del Creador — Dios dará un paso atrás, bajará Su cobertura de protección alrededor de la nación, y permitirá que el mal se multiplique.

Cuando esto sucede, Romanos 1 dice que la primera manifestación será una revolución sexual (versículo 24). Si no hay arrepentimiento, entonces Dios dará un paso atrás por segunda vez y bajará más la cobertura, lo que producirá una plaga de homosexualidad (versículos 26-27). Si la rebelión persiste, Dios bajará la cobertura por tercera y última vez, entregando a la nación a una mente depravada (versículos 28-32). Ahí es donde estamos. 

Evidencia de la Depravación

Por lo tanto, no debería sorprendernos que la gente esté demandando un gobierno socialista que los cuide desde la cuna hasta la tumba. Tampoco debería resultar increíble que la gente esté en las calles exigiendo que se retiren las estatuas de algunas de nuestras mayores figuras históricas. Tampoco deberíamos sorprendernos por los siguientes objetivos de los “progresistas”:

  • Anular todas las órdenes ejecutivas de Trump que hacen cumplir los principios judeocristianos.
  • Ampliar la legislación sobre delitos de odio para incluir discursos contra el aborto, la homosexualidad, el matrimonio entre personas del mismo sexo, y el transgenderismo.
  • Promover el Movimiento de la Perversión Sexual para incluir la protección legal de la poligamia, el poliamor, la prostitución, y otras conductas sexuales desviadas.
  • Desfinanciar nuestros departamentos de policía. 
  • Destazar la Segunda Enmienda al restringir drásticamente el derecho de los estadounidenses a poseer armas.
  • Imponer impuestos a las iglesias y ministerios que se niegan a respaldar la revolución sexual.
  • Imponer impuestos draconianos a los estadounidenses de clase media, para proporcionar reparaciones a los negros y homosexuales. 
  • Socializar los aspectos más importantes de la economía estadounidense para lograr una “redistribución de la riqueza”. 
  • Llenar nuestra Corte Suprema con jueces que tienen un desprecio absoluto por nuestra Constitución.
  • Intentar reformar la Constitución para eliminar el Colegio Electoral.
  • Aislar y poner en peligro a Israel, dando el máximo apoyo a sus enemigos.
  • Maximizar nuestro apoyo a las Naciones Unidas y otras organizaciones mundiales con el fin de llevarnos hacia el establecimiento de Un Gobierno Mundial.

En la tercera parte de esta mirada a la “tormenta perfecta”, que se cierne sobre Estados Unidos, examinaremos cómo la destrucción viene desde el gobierno. 


Traducido por Donald Dolmus
Ministerio En Defensa de la Fe

Original article:

Lea también: 

Avivamiento vs. Revolución: ¿Cuál será? (pdf)

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jueves, 29 de octubre de 2020

La Tormenta Perfecta (parte 1 de 4)

Nuestra Sociedad en Caos

Por Dr. David R. Reagan


La primera vez que recuerdo haber escuchado el término, “tormenta perfecta”, fue en 1991, cuando los meteorólogos le dieron ese nombre a una tormenta muy fuerte frente a las costas de Nueva Escocia. La tormenta fue producida por un frente frío del noroeste que convergió con un ciclón que descendía desde el noreste. La tormenta se dirigió al sur, hacia Nueva Inglaterra, donde convergió con el Huracán Grace. Esta convergencia de un frente frío, un ciclón y un huracán produjo la “tormenta perfecta”. 

La tormenta recibió mucha publicidad porque produjo olas de hasta 30 pies de altura, que inundaron la casa de vacaciones del Presidente George H. W. Bush, en Kennebuckport, Maine, causando daños importantes. Recibió aún más atención cuando viró de regreso hacia su punto de partida frente a la costa de Nueva Escocia, donde produjo olas de hasta 100 pies. Fue en esta zona que el barco pesquero, Andrea Gail, se hundió, matando a sus seis tripulantes. Esta tragedia inspiró el libro, y la película posterior, La Tormenta Perfecta (2000).

Nuestra Tormenta Social

Hoy, aquí en los Estados Unidos estamos experimentado otra “tormenta perfecta” de un tipo diferente que es mucho más peligrosa. Es una tormenta que nos golpeó repentina y abrumadoramente. Primero, vino la pandemia de coronavirus que produjo un desplome bursátil de 8,000 puntos. Luego, vino un cierre de la economía, seguido de disturbios y saqueos generalizados en las calles. Millones se han quedado sin trabajo, miles de empresas se están declarando en quiebra, y millones de personas están incumpliendo con sus pagos de alquiler e hipoteca.

En un momento, nuestra nación estaba sentada en la cima del mundo disfrutando de uno de los mayores resurgimientos económicos de la historia. Luego, en lo que pareció un aviso de un momento, nos sumergimos en el caos económico, social y político. 

Una vez fui testigo de un colapso social similar de la noche a la mañana en Rusia, en 1992. Cuando llegué a Moscú, apenas podía creer lo que veía. La nación estaba sumida en un caos absoluto. Sólo unos meses antes, ésta había sido la nación más poderosa del planeta Tierra, con más armas nucleares que cualquier otro país. 

"Desunión Soviética", portada de la revista Time del 12 de marzo de 1990.

Encontré todas las tiendas en Moscú vacías — y quiero decir completamente vacías de comida y ropa. Miles de personas estaban de pie en las aceras con mesas plegables llenas de artículos para intercambiar. La gente intercambiaba productos alimenticios como leche y papas por jeans, camisas y ropa interior. En el hotel de primera clase donde me hospedaba, la única comida que tenían para servir eran papas, y una Coca Cola tenía que ser compartida con otras tres personas. 

Al ver este espectáculo desgarrador, el Señor habló a mi corazón y me dijo que regresara a Estados Unidos y compartiera la devastación que Él puede derramar en un instante, sin importar cuán poderosa sea la nación — tal como lo hizo con Babilonia en los tiempos del Antiguo Testamento.

Me dijo que enfatizara que Su juicio sobre nuestra nación sería mucho peor. Después de todo, el pueblo ruso había estado bajo una dictadura totalitaria durante 70 años, durante los cuales los cristianos habían sido severamente perseguidos y la distribución de Biblias había sido prohibida. 

Por el contrario, durante ese mismo período de tiempo, Dios había derramado abundantes bendiciones sobre nuestra nación. Además, tenemos iglesias en cada esquina, un promedio de cinco Biblias en cada hogar, y tenemos el Evangelio siendo proclamado por radio y televisión.

En resumen, a diferencia del pueblo ruso, no tenemos excusa ante Dios por nuestra rebelión desenfrenada contra Él y Su Palabra. El versículo que el Señor puso en mi corazón para esta nación fue Lucas 12:48, que dice que a aquellos a quienes se les da mucho, mucho se espera de ellos. 

Burla Pública de las Advertencias Proféticas

He estado proclamando ese mensaje a lo largo y ancho desde entonces — en libros, artículos de revistas, sermones, programas de televisión y producciones de video. Y descubrí desde el principio que la gente no quería escuchar el mensaje.

Eso no es nada nuevo. Las voces proféticas que Dios envió a las naciones a lo largo de los tiempos del Antiguo Testamento fueron tratadas de la misma manera. La gente se mofaba de ellas, se burlaban y las abucheaban, las acosaban, e incluso intentaban matarlas.  

Cuando Jeremías comenzó a advertir al pueblo de Judá del inminente juicio de Dios, no se arrepintieron. En cambio, se rieron de él y respondieron exclamando: “¡Templo del SEÑOR, templo del SEÑOR! ¡Este es el templo del SEÑOR!” (Jeremías 7:4, RVA-2015). Lo que querían decir, por supuesto, era que no creían que Dios alguna vez permitiría que alguien destruyera el templo. Después de todo, la Gloria Shejiná de Dios residía en el templo. 

Del mismo modo, he descubierto que los estadounidenses tienden a responder de la misma manera a las advertencias de la ira inminente de Dios sobre esta nación. “¡Nunca a Estados Unidos!”, cantan. ¡Estoy convencido de que muchos creen que Dios está sentado en Su trono envuelto en una bandera estadounidense!

Agitador en Mineápolis, 17 de abril de 2020 (Associated Press, foto de Julio Cortez).

Cómo Trata Dios con las Naciones Rebeldes

La Biblia claramente revela un patrón definido de cómo Dios trata con una nación que ha bendecido, cuando ésta comienza a volverse contra Él. Primero, envía voces proféticas para llamar a la nación al arrepentimiento. En nuestro caso, Dios comenzó a hacer eso a mediados de la década de 1970, cuando levantó voces como David Wilkerson, Francis Schaeffer, Aleksandr Solzhenitsyn and Donald Wildmon. Desde ese momento, el Señor ha demostrado gran paciencia con nosotros, al continuar enviándonos advertencias proféticas, a pesar de nuestra negativa a arrepentirnos.

Cuando nos encaprichamos y resistimos obstinadamente los llamados al arrepentimiento, el Señor comenzó a bombardearnos con juicios correctivos para llamar nuestra atención — juicios como los ataques del 11/9 (2001), el Huracán Katrina (2005), la Caída de la Bolsa de Valores de 2008, y la elección de Barack Obama en 2008. Y ahora, la “tormenta perfecta”.

En la segunda parte de esta mirada a la “tormenta perfecta”, que se cierne sobre Estados Unidos, examinaremos cómo la destrucción viene desde adentro. 

Traducido por Donald Dolmus
Ministerio En Defensa de la Fe

Original article:

Lea también: 

Avivamiento vs. Revolución: ¿Cuál será?

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miércoles, 28 de octubre de 2020

Observaciones del Editor: De Cara al 2021

Por Dr. David R. Reagan


No sé quién será elegido para servir como nuestro próximo Presidente. Pero hay dos cosas que sé con certeza. Primero, sé que Dios tiene el control. Segundo, sé que Estados Unidos está bajo el juicio de Dios.

La soberanía de Dios es algo de lo que los incrédulos se burlan. La mayor tragedia es que la mayoría de los cristianos profesantes parecen saber poco al respecto. Después de todo, muchas, sino la mayoría, de las iglesias están escuchando mensajes basados en psicología en lugar de los fundamentos bíblicos.

Pero puede estar seguro de que Dios está en control. Incluso cuando las cosas parecen estar completamente fuera de control, Dios está en Su trono. El Salmo 2 dice que, mientras los líderes políticos del mundo conspiran contra el Creador y Su Ungido, el Mesías, ¡Dios se sienta en los cielos y se ríe! No se está riendo porque no le preocupa. No, se está riendo porque tiene todos los eventos del mundo bajo control. La conclusión es que Dios tiene la sabiduría y el poder para orquestar toda la maldad de Satanás y del hombre para el triunfo de Su Hijo, Jesús.

“Nuestro Dios está en los cielos y puede hacer lo que le parezca” (Salmos 115:3, NVI).

“En las manos del Señor el corazón del rey es como un río: sigue el curso que el Señor le ha trazado” (Proverbios 21:1, NVI).

La forma en que Dios trata con naciones rebeldes, particularmente con las que ha bendecido grandemente, también es desconocida para la mayoría de los cristianos profesantes. Como explicarán en detalle los artículos de esta edición, Dios primero envía voces proféticas para llamar a la nación al arrepentimiento. Si son ignoradas, Dios luego enviará juicios correctivos. Y si también son ignorados, Dios entregará a la nación a la destrucción, ya sea por fuerzas externas o internas. 

Nuestra nación se encuentra actualmente en medio de lo que los teólogos llaman “juicio de abandono”. Éste es cuando Dios da un paso atrás, baja su cobertura de protección alrededor de la nación y permite que el pecado se multiplique, lo que resulta en que la nación se destruya a sí misma. 

Los pecados de nuestra nación son tan atroces, que el juicio de Dios permanecerá sobre nosotros sin importar quién gane las elecciones. Si los demócratas ganan, nuestra destrucción nacional se acelerará debido a sus programas impíos.  Si los republicanos ganan, el ritmo se ralentizará, pero no se detendrá. Ya hemos ido demasiado lejos en la renuncia a los valores judeocristianos en los que esta nación se basó. 

Ésta es una nación que le ha dado la espalda a Aquel que nos ha bendecido tan abundantemente. Nuestra sociedad se ha secularizado e incluso paganizado. Nuestras iglesias están llenas de apostasía. Le estamos agitando nuestro puño a Dios y escupiendo en Su cara —  como lo hicimos, por ejemplo, al iluminar la Casa Blanca con los colores del Movimiento de la Perversión Sexual , para celebrar la legalización del entre personas del mismo sexo por nuestra Corte Suprema.

Nuestra nación se está hundiendo. La pregunta crucial es si se hundirá o no con ella. ¿Ha puesto su fe en Jesús como su Señor y Salvador? Si es así, entonces tiene esperanza, porque tiene la promesa del Rapto y la vida eterna. Si ha rechazado la gracia que Dios ha extendido por medio de Su Hijo, entonces está condenado.

“El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que se niega a creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él” (Juan 3:36, RVR-1995).

¿Está bajo la gracia o la ira? Si está bajo la gracia, no tiene nada que temer y mucho que esperar. Si está bajo la ira, su futuro es sombrío. ¡Huya de la ira que vendrá huyendo a los brazos amorosos de Jesús ahora!


Traducido por Donald Dolmus
Ministerio En Defensa de la Fe

Lea también: 

Avivamiento vs. Revolución: ¿Cuál será?

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