martes, 10 de octubre de 2017

Viviendo con una Perspectiva Eterna: La Naturaleza Fugaz de la Vida




Este pasaje siempre me recuerda un incidente que ocurrió en mi vida hace varios años. Un querido amigo mío con quien había enseñado en una universidad de Texas, me llamó un día y me dijo que le habían diagnosticado cáncer de próstata.

“El doctor me ha dado sólo seis meses de vida”, indicó.

Le dije que sentía mucho escuchar esas noticias, y le prometí que oraría por él y su familia. Luego, añadí: “Pero ten en cuenta que puedo estar muerto antes que tú”. 

“Oh, ¿tienes cáncer también?, preguntó.

“No”, respondí, “es sólo que no tengo la promesa de siquiera un solo día de vida, mucho menos de seis meses”.

Irónicamente, la Biblia nos dice que debemos vivir como que si fuéramos a vivir para siempre — pero no en esta tierra —. Debemos vivir en preparación para la eternidad, con esperanza, una eternidad con Dios. 

“…el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará”. Jesús en Juan 12:25

Lo más probable es que usted sea un creyente nacido de nuevo que ha pensado seriamente en la eternidad, pero a quien se le hace difícil mantener una perspectiva eterna. Usted repetidamente se encuentra atrapado con los problemas de la vida, y el resultado es estrés, ansiedad e incluso depresión.

Vivir con una perspectiva eterna es una de las claves para vivir como un vencedor. Es una virtud que va a ser cada vez más importante a medida que la sociedad continúa desintegrándose y los cristianos sufren cada vez más ataques.

¿Cuál es el secreto para mantener una perspectiva eterna? Gran parte de la respuesta está en su actitud acerca de este mundo.

Su Actitud Hacia el Mundo

Deténgase por un momento y piense. ¿Cuál es su actitud respecto a este mundo? ¿Está entusiasmado con él? ¿O se siente incómodo con él? ¿Ama al mundo? ¿O se siente a menudo alienado de él? ¿Está en casa en este mundo? ¿O se siente como un extraño?

Hay una antigua canción espiritual de los negros que siempre me desafía a examinar mi actitud hacia el mundo. El primer verso es el siguiente:4

Este mundo no es mi hogar,
Sólo estoy de paso
Mis tesoros están guardados
En algún lugar más allá de lo azul.
Los ángeles me llaman
Desde la puerta abierta del cielo
Y no puedo sentirme como en casa
En este mundo ya. 

¿Expresan esas palabras su sentimiento acerca de este mundo? ¿Qué palabra usaría para resumir su sentimiento? ¿Celoso? ¿Ansioso? ¿Enamorado? ¿Separado? ¿Está cómodo o se siente a disgusto?


En la tercera parte de esta serie acerca de vivir con una perspectiva eterna, explicaré por qué odio este mundo, y ver si Jesús y los apóstoles están de acuerdo. 

Artículos relacionados:
»» Viviendo con una perspectiva eterna - Parte 1
»» Viviendo para Cristo en los Tiempos del Fin 
»» Viviendo a la Luz de Su Venida

Traducido por Donald Dolmus
En Defensa de la Fe (endefensadelafe.org)

Original article:
Living with an Eternal Perspective

Notas:
4) Albert Brumley, “Este mundo no es mi hogar (Sólo estoy de paso),” un himno espiritual negro de origen desconocido, arreglado por Albert E. Brumley. Arrangement © by Albert E. Brumley.

¿Adoran los Cristianos, Musulmanes y Judíos al Mismo Dios?

Comparando Dioses




Respondamos esto desde el comienzo. La respuesta es, “¡Absolutamente no!”.

Cada vez más, en el nombre de la tolerancia, escucho a personas, incluso pastores cristianos, decir, “Las tres principales religiones del mundo son monoteístas. Y puesto que todas ellas creen que hay sólo un Dios, entonces todas deben adorar al mismo Dios”. Esto suena muy lógico, pero es completamente falso.

El Dios del Islam

Tomemos el islam, por ejemplo. El dios del islam, llamado Alá, es un dios distante, impersonal y arbitrario que nunca es mencionado en el Corán como un dios de amor. El Dios cristiano, Yahweh (Éxodo 3:14-15), como es revelado en la Biblia, es un Dios personal y afectuoso (1 Pedro 5:6-7), que nunca cambia (Malaquías 3:6 y Hebreos 13:8). También es revelado como un Dios trino — es decir, un Dios en tres personas (Mateo 28:19) —. También es constantemente retratado como un Dios de amor (1 Juan 4:7-21).

Además, los cristianos creen que Yahweh se manifestó en la carne en Jesús de Nazareth (Juan 1:1-14) y, por lo tanto, los cristianos adoran a Jesús como Dios (Mateo 28:19, Juan 20:28, y Filipenses 2:5-11). Los musulmanes argumentan, en cambio, que Jesús fue sólo un profeta de menor estatura que Mahoma. Y, de hecho, incluso niegan que Jesús muriera en la cruz o que resucitara. Ellos sostienen que un impostor murió en lugar de Jesús y que nunca hubo resurrección alguna. 

El Corán niega específicamente que Jesús era el Hijo de Dios (Sura 112:1-4). Del mismo modo, el Corán niega la naturaleza trina de Dios (Sura 4:171).

Entonces, ¿cómo se puede decir en verdad que los cristianos y los musulmanes adoran al mismo Dios, cuando los cristianos adoramos a Jesús como Dios, mientras que los musulmanes niegan la deidad de Jesús? Simplemente no hay manera de reconciliar estos puntos de vista diametralmente opuestos. 

“Y cualquiera que busque otra religión que no sea el islam, no le será aceptada y en la Última Vida será uno de los perdedores”.

Este rótulo, con una cita del Corán de intolerancia absoluta hacia otras religiones, está ubicado cerca de una cuadra de la Iglesia de la Anunciación en Nazareth. Puede ver el campanario de la iglesia en el fondo. Todos los peregrinos cristianos que quieren visitar la iglesia deben pasar por este rótulo. ¿Se imaginan lo que pasaría si los cristianos erigieran un rótulo similar afuera de una mezquita? Una cosa es segura: los musulmanes no creen que ellos adoran al mismo Dios que los cristianos. Y están absolutamente en lo correcto en esta creencia.

El Dios del Judaísmo

Lo que es especialmente desconcertante para mí es el número de cristianos — incluso evangélicos — que a menudo afirman que “los cristianos y los judíos adoran al mismo Dios”.

Es cierto que los cristianos adoran al Dios revelado en las Escrituras hebreas. Pero los judíos no adoran a ese Dios porque niegan que Él se haya manifestado en forma humana, como sus propias Escrituras profetizaron que Él lo haría (Isaías 9:6-7 y Miqueas 5:1-2). 

La realidad es que los cristianos adoramos a Jesús como Dios, mientras que los judíos descartan a Jesús como un ser humano desquiciado o — en el mejor de los casos — un profeta equivocado que se engañó a sí mismo creyendo que era el Mesías.

En el sitio web judío llamado “Judaísmo 101”, encontrará el siguiente comentario acerca de Jesús:

“Jesús simplemente no es parte del judaísmo. Él es irrelevante para nuestra religión. Preguntarle a un judío, “¿por qué no crees en Jesús?”, es como preguntarle a un cristiano, “¿por qué no crees en Zeus?”.

Entonces, ¿cómo se puede decir que “los cristianos y los judíos adoran al mismo Dios”?. Simplemente no lo hacen.

Un Tiempo Futuro de Unidad

Pero un día, el pueblo judío comenzará a adorar al único Dios verdadero. Las Escrituras claramente enseñan que, en los tiempos del fin, un gran remanente de los judíos aceptará a Yeshúa (Jesús) como su Mesías. Esto ocurrirá al final de la Tribulación, después de que dos tercios de los judíos hayan sido asesinados por el Anticristo, y el resto llegue al fin de sí mismos y reciban a Jesús (Zacarías 12:10, Mateo 23:27-39, Romanos 9:27 y Romanos 11:25-26).

Las Escrituras también indican que muchos musulmanes convertirán sus corazones a Isa (su nombre para Jesús) y lo recibirán como su Salvador. De hecho, las profecías describen a judíos y musulmanes viviendo juntos en paz como creyentes comunes en Jesús como su Salvador, con sus naciones estando conectadas por una gran carretera (Isaías 19:19-25).

Es una tragedia creer que los cristianos, musulmanes, y judíos adoran al mismo Dios y que, por lo tanto, los musulmanes y los judíos pueden ser salvos aparte de la fe en Jesús como el Mesías prometido de la Biblia. Tal creencia equivocada resulta en amar a los musulmanes y a los judíos mientras se van al infierno. 


Traducido por Donald Dolmus
En Defensa de la Fe (endefensadelafe.org)

Original article
Do Christians, Muslims and Jews Worship the Same God?

lunes, 9 de octubre de 2017

El Destino de los Árabes (pdf)

¿Destinados para esperanza o para desesperación?


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Los pueblos árabes a menudo parecen ser ignorados en la profecía. Esto es así debido a que las Escrituras se centran en el pueblo judío, ya que son el Pueblo Escogido de Dios. Pero esto no significa que los árabes sean ignorados.

Dios les ha dado grandes bendiciones en el pasado y Él tiene grandes bendiciones reservadas para ellos en el futuro.


Artículos relacionados:

sábado, 7 de octubre de 2017

La Reunión de los Judíos (pdf)

El Acontecimiento Más Importante del Siglo XX


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Uno de los más grandes ejemplos del amor constante de Dios por el pueblo judío puede ser encontrado en el acontecimiento profético más importante del siglo XX.

Cuando pienso en el siglo XX y en todos sus eventos asombrosos, me acuerdo de algunas palabras que se encuentran en Habacuc 1:5. Constituyen una declaración hecha por Dios al profeta:

Mirad entre las naciones, y ved, y asombraos; porque haré una obra en vuestros días, que aun cuando se os contare, no la creeréis.

El siglo XX estuvo lleno de sucesos trascendentales que nadie pudo haber previsto en 1900. Mirando hacia ese siglo, ¿cuál consideraría el suceso más importante desde una perspectiva bíblica —particularmente desde el punto de vista de la profecía bíblica? —.

¿Las Guerras Mundiales I y II?
¿La Gran Depresión (crisis económica en 1929)?
¿La llegada de los viajes espaciales?
¿El colapso del comunismo?
¿La reunificación de Europa?
¿El resurgimiento del islam?

La respuesta desde una perspectiva bíblica es ninguno de esos sucesos. El acontecimiento más importante del siglo XX —más importante que todos esos sucesos juntos— fue la reunión mundial del pueblo judío en su propia tierra.

Y para que no crea que estoy exagerando, permítame probarlo.

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50 Razones por las que Estamos Viviendo en los Tiempos del Fin (pdf)


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La Biblia dice que no podemos saber el momento del regreso del Señor (Mateo 25:13). Pero las Escrituras igualmente dejan en claro que sí podemos saber la época del regreso del Señor (1 Tesalonicenses 5:2-6): 

Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche…Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón. Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas. Por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios. 

Este pasaje afirma que Jesús vendrá como “ladrón en la noche”. Pero luego procede a dejar en claro que esto será cierto sólo para el mundo pagano y no para los creyentes. Su regreso no debería sorprender a aquellos que le conocen y a Su Palabra, ya que tienen la presencia interna del Espíritu Santo para darles comprensión de la naturaleza de los tiempos. 

Además, las Escrituras nos dan señales a vigilar — señales que indicarán que Jesús está listo para regresar —. El escritor de la carta a los Hebreos se refirió a estas señales cuando proclamó que los creyentes deberían animarse los unos a los otros cuando ven que el día del juicio se acerca (Hebreos 10:25-27). Jesús también se refirió a las señales del tiempo del fin en Su Discurso del Monte de los Olivos, pronunciado durante la última semana de Su vida (Mateo 24 y Lucas 21). Hablando de toda una serie de señales que Él había dado a Sus discípulos, dijo, “Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, conoced que [el Hijo del Hombre] está cerca, a las puertas” (Mateo 24:33).

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