domingo, 16 de marzo de 2014

La Implosión de los Estados Unidos de América - Conclusión

¿Es el Colapso de Estados Unidos Inevitable?



La Respuesta de los Cristianos


Ahora la pregunta es, “¿Cómo vamos, como cristianos, a responder a todo esto?”. Quiero sugerirles que recurramos a las palabras de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, quien nos dijo exactamente cómo debemos responder a una cultura decadente. En Mateo 5:13, Jesús dijo, “Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada y hollada por los hombres.

Jesús dijo que nuestra primera responsabilidad como creyentes es actuar como sal. ¿Sabían que en la época de Jesús la sal era un conservante? En el tiempo anterior a los refrigeradores, la sal era la forma de retrasar la descomposición de la carne. Lo que la sal hacía era simplemente dar a la carne un poco más de vida útil. Eventualmente, la carne se podriría y tendría que ser desechada. La sal retrasaba ese proceso. Y lo que Jesús estaba diciendo era esto, “Ustedes no van a impedir la destrucción definitiva de esta cultura”. ¿Saben qué, damas y caballeros? Estados Unidos se va a acabar porque este mundo se va a acabar. Es por eso que sabemos que los días de Estados Unidos están contados, porque los días de este mundo están contados.

Mi propia lectura del libro de Apocalipsis es que los Estados Unidos se van a acabar al menos siete años antes que el resto del mundo termine. Porque cuando miro esa forma final de gobierno en el mundo durante los últimos siete años, es una dictadura bajo el Anticristo, en la cual no hay libertad de comercio, ninguna libertad de expresión, ninguna libertad de religión. Eso significa que cuando el Anticristo tome el poder, no habrá ninguna Constitución de los Estados Unidos en ese momento. Nuestra Constitución habrá sido eliminada para ese tiempo. Y una vez que la Constitución deje de existir, Estados Unidos dejará de existir. El hecho es que los días de Estados Unidos están contados. No vamos a impedir eso, pero podemos retrasarlo.

La Soberanía de Dios

Usted dirá, “Espera un minuto, Robert, ¿no crees en la soberanía de Dios? ¿No crees que Dios haya fijado en Su calendario la fecha de la destrucción de los Estados Unidos y que no haya nada que puedas hacer para cambiar eso? ¿No crees eso? Lo creía, hasta que leí mi Biblia, específicamente el libro de Jonás. Dios le dijo a Jonás, “Voy a destruir a la malvada ciudad de Nínive”. Pero entonces, Jonás 3:10 dice que Dios cambió de opinión. Dios se arrepintió de Su decisión. Miren, yo no entiendo eso. Está por encima de mi nivel. Es una de mi larga lista de preguntas que le haré a Dios cuando suba allá. Pero esto es lo que sé cuando leo el libro de Jonás. Debido a la justa predicación de Jonás, Dios retrasó Su destrucción de Nínive. Ahora bien, Dios finalmente destruyó a Nínive, sabemos eso históricamente. Pero Él retrasó la destrucción, lo que le dio a la gente más tiempo para arrepentirse, por causa de la predicación de Jonás y la respuesta positiva de la gente hacia ella.

El santuario de 1891 de la Primera Iglesia Bautista de Dallas. La iglesia fue fundada en 1868. Ellos compraron su primer edificio en 1872. Este edificio fue preservado de las demoliciones y aún permanece en pie hoy en día.

Y lo que creo que Jesús nos está diciendo es, “No vamos a impedir la destrucción de los Estados Unidos, pero podemos retrasarla para que tengamos así más oportunidad de compartir el Evangelio”. Yo creo, por lo tanto, que Dios nos ha llamado como cristianos a levantarnos y a hacer retroceder la marea de maldad e inmoralidad que está arrasando a nuestro país.

Un Llamado al Valor Cristiano

Les digo, estoy harto de esos cristianos blandengues que enmascaran su timidez y falta de valor con una especie de pseudo-espiritualidad que dice, “Bueno, ya sabes, no somos ciudadanos de este mundo; somos ciudadanos del Cielo. Y ya sabes, sólo tenemos que dejar que el mundo siga su curso”. Miren, Dios nunca nos animó a participar en una silo-espiritualidad — separar nuestra fe del resto de lo que está ocurriendo en este mundo —. El hecho es que hay mucha gente en su iglesia ahora mismo, quizá incluso su pastor, que piensa que un cristiano que usa su fe para tratar de influir en otras personas o incrédulos, o en el curso de esta nación, bueno, que eso es anti-estadounidense, anticristiano, y que podría ser ilegal.

Escuchen, Jesucristo no es sólo el Señor de la Iglesia. Él es el Señor de toda la Creación. Jesús no está interesado sólo en personas religiosas e instituciones religiosas, Jesús está interesado en cada institución, y Él está interesado en el gobierno también. Cada vez que usted diga que Dios no quiere que influenciemos nuestra cultura, simplemente comience a buscar en la Biblia misma. Mire a hombres de Dios como Jonás y David, y Jeremías, e Isaías; y en el Nuevo Testamento, a hombres como Juan el Bautista.

Cuando nos fijamos en los ministerios de esos hombres, verá que no sólo se predicaban a sí mismos. Ni tampoco le predicaban sólo al pueblo de Dios. Estos hombres de Dios estuvieron dispuestos a ponerse de pie en una cultura impía y a confrontar a líderes impíos, y a decir sin tartamudear o balbucear, “Así dice el Señor”. Hoy necesitamos hombres de Dios como ésos que hagan lo mismo. Necesitamos hombres de Dios que se pondrán de pie y dirán con compasión pero con valentía, “El aborto es un asesinato”. “La homosexualidad es una perversión del plan de Dios para la sexualidad humana”. Y “Dios rechazará a cualquier nación que lo rechace”.  

Cuando usted dice que los cristianos no deberían tratar de influir a la sociedad, está negando por completo las palabras de Jesús cuando dijo, “Vosotros sois la sal de la tierra”. ¿Cómo influenciamos al mundo? ¿Cómo hacemos retroceder a la inmoralidad? Mediante la participación en esa palabra sucia y asquerosa, llamada política. Ahora bien, escucho esto todo el tiempo, “Los cristianos no deberían involucrarse en la política”. ¿Saben lo que significa la palabra política? La palabra significa “influenciar, controlar”. Cuando usted dice que los cristianos no deberían involucrarse en la política, está diciendo que los cristianos no deberían tratar de influir en la sociedad en que viven. ¿Puede alguien decir eso con una cara impávida y creerlo?

Los Cristianos y la Política

Déjenme hacerles tres preguntas: ¿Creen que a Dios le importa que 50 millones de niños sean asesinados en el vientre materno? ¿Creen que Dios tiene alguna opinión al respecto? ¿Creen que Dios se preocupa por la rampante inmoralidad que está arrasando a nuestra tierra? ¿Creen que Dios se preocupa en absoluto de que Su nombre esté siendo proscrito en la vida pública? Si han contestado sí, acaban de explicar el porqué los cristianos deberían involucrarse en la política.

Verán, en los tiempos del Antiguo Testamento, era el rey quien determinaba la dirección espiritual de la nación. Si era un rey justo, Dios bendecía a la nación. Si era un rey injusto, Dios maldecía a la nación. Pero, como John Jay, el primer Presidente de la Corte Suprema de Justicia, dijo, “Dios nos ha dado el privilegio de elegir a nuestros líderes”. Y es el deber y la preferencia de los cristianos, preferir y seleccionar a cristianos como sus líderes.

Cada vez que uso esa cita, los liberales se vuelven locos, pero ésas fueron las palabras del primer Presidente de la Corte Suprema de Justicia. Es nuestro deber preferir y seleccionar a cristianos como nuestros líderes. Cada vez que usted entra a la cabina de votación, está votando por la justicia o por la injusticia. Y si vamos a hacer retroceder a esta maldad, tenemos que involucrarnos — no para salvar a los Estados Unidos —. Pero podemos demorar el colapso de nuestra nación si nos involucramos.

¿Por qué Hacer Retroceder?

La razón por la que queremos ganar tiempo para Estados Unidos es para que nosotros, como cristianos, podamos cumplir con nuestro llamado decisivo como creyentes, según lo declarado por Jesús en Mateo 5:14 — “Vosotros sois la luz del mundo” —. Escuchen, Dios no nos ha llamado a salvar a los Estados Unidos. Dios nos ha llamado a salvar a los estadounidenses del juicio venidero de Dios. La única manera en la que eso puede ocurrir es introduciéndolos a una fe personal en el Señor Jesucristo. La razón por la que queremos ganar tiempo para nuestra cultura es para que tengamos la oportunidad de hacer precisamente eso.

¿Entienden que ésa es la razón por la que Dios los ha dejado aquí ahora mismo? ¿Alguna vez se han preguntado por qué es que Dios no los arrebató al Cielo en el momento en el que los salvó, en lugar de dejarlos aquí en este mundo lleno de pecado? Es decir, piensen en ello, si la única meta de Dios es tener comunión con usted, ¿no tendría Él una mejor comunión con usted en el Cielo, que la que tiene aquí en la tierra con usted, donde está distraído por las cosas del mundo? No, la única razón por la que Dios ha retrasado Su gratificación, por así decirlo, en tener una relación perfecta con usted y yo, es para que podamos cumplir Su agenda, no la nuestra.

Dios no lo ha dejado a usted o a mí para construir una cartera abultada, para tener un negocio exitoso, o incluso para tener una feliz vida familiar. La única razón por la que Dios nos ha dejado a usted y a mí es para ganar a la mayor cantidad de personas a la fe en Jesucristo como sea posible, antes de que regrese. Ésa es la razón por la que hemos sido dejados aquí. Y déjenme decirles, cuando ustedes entiendan eso, les da una forma totalmente distinta de ver lo que está sucediendo en el mundo ahora mismo.

Pienso en el apóstol Pablo. Acabo de regresar de llevar a un grupo a Grecia, donde rememoramos el segundo viaje misionero de Pablo. Fuimos a la ciudad de Filipos, donde estaba ubicada la iglesia a la que Pablo le escribió desde Roma, donde estaba encarcelado.  Pablo dijo, “No quiero que estén tristes por mi situación. Mi situación ha redundado para el progreso del Evangelio”.

Ahora escuchen, si el apóstol Pablo tenía los objetivos de la mayoría de los cristianos — la paz, la prosperidad, el placer, y la evasión del dolor — si la meta de  su vida hubiera sido la de la mayoría de nosotros, entonces el encarcelamiento de Pablo era una tremenda tragedia. Era un desvío de la paz, el placer y la evasión del dolor. Pero verán, Pablo tenía un propósito más grande en la vida. Su propósito era la propagación del Evangelio, y eso le daba una perspectiva totalmente diferente desde la cual podía ver las dificultades que estaba enfrentando. Él dijo, “Me regocijo en esto”. Y luego exhortó a los filipenses a que hicieran lo mismo.

¿Saben?, los filipenses vivían en un ambiente más decadente y anticristiano que el de nosotros. Ellos vivían en el Imperio Romano. Nerón era el emperador en ese momento. ¿Pero saben lo que Pablo dijo? Él dijo, “Regocijaos en el Señor siempre, otra vez os digo, regocijaos”. Y él dijo en el capítulo 2 a los filipenses, “Quiero que ustedes filipenses, en medio de una generación maligna y perversa, que sean hijos de luz, asidos de la Palabra de Vida”.

Un Principio Fundamental acerca de la Luz

¿Saben por qué Pablo dijo que podíamos regocijarnos en la cultura en la que vivimos, a pesar de que pueda ser muy mala? Él comprendía un principio muy simple — entre más oscuro es el fondo, más brillante es la luz —.

Experimenté una ilustración de eso no hace mucho tiempo. Estaba ayudando a mi hija menor a celebrar una ocasión especial en su vida. Le dije, “Dorothy, te llevaré al centro comercial y te compraré cualquier cosa que quieras”. Ahora bien, cuando le dije, “cualquier cosa que quieras”, tenía en mente ir a una tienda como Forever 21 y conseguir un vestido de $20 ó $30. Así pues, vamos a North Park Shopping Center y ella me lleva justo después de Forever 21, ¡directo a una joyería! Estamos de pie ahí en frente del mostrador, y el vendedor se acerca, mira a mi hija y le dice, “Me alegro de verte de nuevo”. En ese momento, ¡supe que había sido engañado! Él dijo, “¿Le gustaría mirar el anillo que estaba mirando ayer?”. Ella dijo, “Sí”.

Así que se regresó y trajo una pequeña bandeja con diferentes anillos en ella y escogió el que ella había estado mirando. Antes de que él lo pusiera en el mostrador de plexiglás, tomó un trozo de terciopelo negro, lo extendió sobre el mostrador y luego tomó el anillo y lo dejó caer justo en el centro del terciopelo negro. El contraste entre el terciopelo negro y la luz que el anillo emitía era tan fuerte que casi me cegó acerca de su precio, no del todo, pero casi lo hizo. Verán, ese vendedor entendía un principio fundamental: cuanto más oscuro es el fondo, más brillante es la luz.

La Oportunidad Brindada por la Oscuridad

Escuchen, hoy estamos viviendo en días oscuros, no hay duda al respecto. Les aseguro que si su meta en la vida es la paz, la prosperidad, el placer y la evasión del dolor, tienen todo el derecho a estar desalentados. ¿Saben?, muchos cristianos de hoy son una publicidad muy mala para el Evangelio debido a que están muy deprimidos y son tan pesimistas. Ellos se envían todos estos correos electrónicos deprimentes unos a otros en los que describen todas las terribles cosas que ocurren en nuestra nación.

Cuando alguien se deprime por nuestra nación y la situación en la que estamos, muchas veces simplemente demuestra que tienen el propósito equivocado en la vida. Porque si se trata de nosotros y de nuestro placer, y nuestra paz, y nuestra prosperidad, y la evasión del dolor, entonces éstos son tiempos terribles en los cuales vivir. Pero si su meta es la misma que la del apóstol Pablo, compartir el Evangelio con la mayor cantidad de personas como sea posible, nunca podría haber un mejor momento para estar vivos que hoy, justo ahora. Porque la verdad es que, cuando más oscuro el fondo, más brillante es la luz. Cuanto más desesperado se vuelve este mundo, más brillante la esperanza de Jesucristo resplandece.


Entonces, ¿cuál será? ¿Vamos a ser sal? ¿Vamos a involucrarnos en la política y tratar de hacer retroceder la maldad? O, ¿vamos a ser luz involucrados en el evangelismo y compartiendo el Evangelio? No es una respuesta excluyente. Es ambas. Dios nos ha llamado a hacer ambas cosas. Él nos ha llamado a ser equilibrados. Pero por favor no equiparen la palabra equilibrado, con pasivo. Éste no es el momento para que los cristianos que viven en Estados Unidos sean pasivos.

Me acuerdo de las palabras de William Watkins en su libro, The New Absolutes [Los Nuevos Absolutos]. Él escribió, “Como cristianos, debemos rechazar la nueva tolerancia y convertirnos en un pueblo marcado por la intolerancia. No una intolerancia que desata el odio sobre la gente. Sino una intolerancia que no está dispuesta a permitir que el error se disfrace como verdad por más tiempo. Una intolerancia que está dispuesta a levantarse y a llamar a lo malo, malo y a lo bueno, bueno”. Que Dios nos conceda la valentía para hacer justamente eso.

>> Lea la Parte II
>> Lea la Parte I
>> Estados Unidos en la Profecía Bíblica

Traducido por Donald Dolmus
En Defensa de la Fe (endefensadelafe.org)

Original article:
The Implosion of America

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