miércoles, 12 de febrero de 2020

Interpretando Hebreos: Comenzando con los Lectores

Por Dr. Charles C. Bing



Muchos encuentran a Hebreos como un libro difícil de interpretar. Tal vez la mayor dificultad es la interpretación de los cinco pasajes de las advertencias (2:1-4; 3:7-4:13; 6:1-8; 10:26-39; 12:25-29). Muchos comentarios tratan a estas como advertencias para los incrédulos entre los lectores. Esto considera al público objetivo de las advertencias a aquellos que profesan, pero no poseen, la fe. Pero, ¿es esto consistente con la evidencia en el texto? La mayoría está de acuerdo en que el resto del libro claramente les habla a creyentes. ¿Existe alguna aparente disparidad entre la manera en que esas advertencias se abordan y el resto de la epístola?

Evidencia externa a las advertencias

El sentido común nos muestra que la epístola fue escrita para creyentes, como la mayoría está de acuerdo. No necesitamos decir más. Además de las advertencias, encontramos que se dirige a los lectores como “hermanos” (10:19; 13:22) y “hermanos santos” (3:1). Se les dicen cosas que sólo pueden aplicarse a los cristianos (3:1; 6:9; 5:12; 10:24- 25). Note que todos estos aparecen un poco antes o después de las secciones de las advertencias.
Exhortaciones

También, la naturaleza de las exhortaciones en el capítulo 13 muestra que, obviamente, están destinadas a los creyentes. No existe ningún intento de aplicarlas a dos grupos diferentes. De hecho, en toda la epístola, los pasajes de las advertencias nunca se introducen con una transición que indique que el autor está cambiando su atención a un grupo diferente dentro de los lectores. Implicar lo contrario es artificial y, por lo tanto, interrumpe el flujo del texto.

Evidencia interna de las advertencias

Ahora vamos a examinar cómo le habla el autor a los que quiere advertir. Su lenguaje deja en claro que ellos son cristianos.

1. Se les habla en primera persona plural, lo que muestra que el autor se identifica con ellos como creyente (la terminación “omos” en 2:1,3; 3:14,19; 4:1,3,11; 6:1,3;10:26,30,39; 12:28; y “nosotros” en 4:2; 12:28).

2. También son llamados “hermanos” (3:12). De la misma manera que en las secciones sin advertencias, esto claramente muestra su posición común en la familia de Dios.

3. Han creído (4:3; 10:39). Esto habla de una fe incondicional en Cristo como Salvador. No se le dice que casi creyeron, o que no creyeron lo suficiente.

4. Tienen la confianza cristiana (3:14; 10:35). Esto se refiere a su seguridad de los beneficios de las provisiones de Cristo. Por lo tanto, se les dice que se mantengan firmes (3:14; 4:14; 10:23) y que perseveren (10:36) en esa confianza.

5. Están en peligro de negar su fe. Aún no lo han hecno, pero podrían “deslizarse” (2:1), “apartarse del Dios vivo” (3:12), “recaer” (6:6), “retroceder” (10:39), o “desechar” (12:25). Todo este lenguaje demanda un punto de partida del cual puedan caer. El único punto en la epístola es Jesucristo y su confesión de Él.

6. Se les motiva a que entren en el reposo de Dios (4:11) y que maduren (6:1). Como en el Antiguo Testamento, el “reposo” se refiere no sólo a recibir la promesa de Dios, sino también disfrutarla. Esto es un privilegio sólo para los creyentes, así como la posibilidad de crecer a la madurez.

7. Sufrieron por su fe después de que fueron “iluminados” (10:32-34). Pudieron soportar esta persecución porque sabían que tenían una posesión celestial (10:34).

8. Nunca se les dice que tienen que creer en Cristo, lo cual pudiéramos esperar si fueran incrédulos. Sería una vergüenza que el autor hubiera omitido eso. En lugar, él dice que la epístola fue escrita para exhortar o animar a los lectores (13:22).

9. Se les describe como que han experimentado las bendiciones que vienen con la fe en Cristo. La evidencia más convincente está en 6:4-5: Fueron “iluminados”, han “gustado del don celestial”, fueron “partícipes del Espíritu Santo”, y “gustaron de la buena Palabra de Dios y los poderes del siglo venidero”. Cualquier intento de aplicar estas descripciones a los incrédulos sería forzar el texto a expensas de una buena exégesis y el sentido llano del lenguaje. También recibieron “el conocimiento de la verdad” (10:26), fueron “santificados” (10:29), “conocieron” a Dios (10:30), fueron “iluminados” (10:32), y, por implicación, son llamados “justos”' o rectos (10:38).

10. Se les dan analogías del Antiguo Testamento que, en el pasado y ahora en su presente, aplican al castigo de Dios sobre Su pueblo. En 3:16 se usa el Salmo 95 para hablar de los redimidos que salieron de Egipto y que obviamente aplica a los lectores redimidos. En 10:30 se habla de Deut. 32:36, que habla de Dios juzgando a “Su pueblo”. Que esto aplica a los creyentes es obvio en 10:31 en donde está el prospecto de caer “en” las manos de Dios. No pueden caer de Sus manos.

11. Se les exhorta a que sirvan “a Dios agradándole con temor y reverencia” (12:28), algo imposible para los incrédulos.

12. Enfrentan la perspectiva de recompensas condicionadas a su perseverancia fiel y obediencia. Pueden ser “participantes de Cristo” (3:14), entrar en el reposo de Dios (4:9,11), tener “una mejor y perdurable herencia en los cielos” (10:34), recibir “tan grande galardón” (10:35), y recibir “un reino inconmovible” (12:28).

Conclusión

La evidencia de que el autor se está dirigiendo a cristianos, tanto en la naturaleza general de la epístola y en las advertencias mismas, es abrumadora. No hay necesidad de ver como incrédulos a los que se les escriben las advertencias. Ellos no tienen necesidad de salvación, sino de una perseverancia fiel. Evidentemente, ellos eran judíos creyentes que estaban siendo tentados a disfrazar su cristianismo con el judaísmo, o revertirse del todo, por la amenaza de la persecución.

Probablemente la razón por la que muchos interpretan estas advertencias como escritas a incrédulos es por la severidad de los juicios amenazantes, especialmente aquellos que mencionan el fuego. ¿Será que la mención del fuego implica automáticamente una amenaza de condenación eterna? ¡Absolutamente no! Pero eso es materia de otro estudio.

Nosotros que creemos, tomemos en serio tanto las exhortaciones para crecer en nuestra confesión de Cristo y las advertencias acerca de descuidar nuestro crecimiento. Todo Hebreos puede aplicar para nosotros.

Fuente:

El Vigilante: Desde Belén, la Verdadera Historia de la Primera Navidad.


Erick Stakelbeck está en Belén con el historiador bíblico Aaron Eime, para visitar el sitio de la primera Navidad y aprender la verdadera historia del nacimiento de Jesús.

jueves, 6 de febrero de 2020

Un Modelo para el Discipulado Balanceado

Por Dr. Charles C. Bing



Los cristianos están de acuerdo en que Jesús nos mandó a hacer discípulos en Mt. 28:18-20. Pero hacer discípulos tiene diferentes significados para diferentes personas. ¿Cómo podemos saber cuándo hemos hecho un discípulo? ¿Es alguien que ha pasado un curso o una serie de cursos de discipulado? ¿Es alguien que ha aprendido la doctrina bíblica? ¿O hemos hecho un discípulo cuando le enseñamos a alguien a tener un tiempo de meditación o devocional?

Una encuesta de los programas de discipulado, cursos, y libros demuestra las diferentes opiniones acerca de lo que significa hacer discípulos. Algunos nunca clarifican lo que están tratando de producir, y rápido se vuelve evidente que existen diferentes maneras de llegar allí. Algún material está altamente orientado hacia el conocimiento de la doctrina o de la Biblia. Otros escogen un enfoque hacia hábitos de disciplina como orar, estudio bíblico, y evangelismo. Aun así, otros materiales se pueden enfocar en las relaciones o en el carácter.

Un elemento que parece faltar consistentemente en los materiales de discipulado es una adecuada motivación. Tal vez ésta es la razón por la que muchos que pasan los cursos de discipulado fallan cuando tratan de cumplir con su compromiso. Jesús le puso un gran precio al discipulado. Los discípulos deben estar motivados a pagar el precio. Cuando Jesús explicaba acerca del discipulado, Él constantemente hablaba de bendiciones, consolaciones, recompensas, y significado eterno. Un discípulo verdaderamente motivado va a vencer todos los obstáculos para aprender la doctrina y la Biblia, va a hacer las disciplinas necesarias, y va a desarrollar las relaciones necesarias.

Aquí es donde entra la gracia. La gracia de Dios que nos da la salvación es la motivación para seguir a Cristo como discípulos. Tristemente, muchos o la mayoría de los materiales parecen omitir una aplicación constante de las bendiciones de la gracia para la vida y crecimiento del cristiano. Sin embargo, Jesús incorporó la gracia en Sus enseñanzas de discipulado como una motivación. Él habló de las recompensas temporales y eternas, una rendición de cuenta en el futuro para nuestras obras (en el Tribunal de Cristo), y un significado eterno (Mt. 10:37-39; 16:24-27; Mr. 10:28-31; Lc. 9:23-26; Jn. 8:31-32).

Para hacer un discípulo, debemos empezar pensando en el final. En Mt. 10:25, Jesús dice, “Bástale al discípulo ser como su maestro”. Nuestro objetivo debe ser hacer que el discípulo se parezca a Cristo. Los programas de discipulado, cursos, o materiales deben producir un seguidor de Cristo comprometido, quien está cimentado en la gracia, y por lo tanto, está motivado a crecer en las características de un discípulo como lo enseñó nuestro Señor.

Con eso en mente, aquí hay un modelo de cuatro partes para un discipulado balanceado:

1. ¿En qué quiere Dios que yo me convierta? Esto involucra una transformación mientras el discípulo se hace más como Jesús en su carácter interior.

2. ¿Qué es lo que Dios quiere que conozca? La información que se provee en forma de doctrina y el conocimiento de la Biblia son necesarios para vivir una vida piadosa.

3. ¿Qué es lo que Dios quiere que haga? No podemos tener un verdadero discipulado sin disciplina, aunque podemos tener disciplina sin discipulado. El enfoque aquí es en la aplicación de la verdad en la vida y el comportamiento.

4. ¿Qué es lo que Dios quiere que disfrute? Aquí está la motivación para el discipulado continuo mientras el discípulo obtiene una perspectiva eternal a través de la apreciación de la gracia de Dios.

Conclusión

El discipulado es más que conocimiento. Es más que hacer. Es conocimiento, y hacer, y ser por las razones correctas. Esas razones son la respuesta del cristiano a la gracia de Dios. Sabemos que estamos produciendo discípulos de Cristo cuando vemos gente balanceada en la apariencia de Cristo a través de la transformación, la información, la aplicación, y la motivación. Tal discípulo va a producir discípulos similares.


Fuente: 
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