martes, 16 de octubre de 2018

Revista Llamada de Medianoche – Octubre 2018

La "superseñal" del tiempo final

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Temas incluidos en esta edición:

»» ¿Por qué en 1948 no se fundó un Estado árabe?
»» El interés común de Moscú y Jerusalén en Siria
»» Israel a la vanguardia en desarrollo de robots
»» La Epístola a los Filipenses
»» ¿Quién retiene al Anticristo? 

Entre otros.

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lunes, 15 de octubre de 2018

¿Está Dios restaurando los oficios de apóstol y profeta en la Iglesia hoy?




Respuesta: El movimiento para restaurar el oficio de apóstoles y profetas basa su afirmación de que los apóstoles y los profetas deben ser parte de la Iglesia en Efesios 4:11-12, "Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo".

Durante el primer siglo de la Iglesia existía el oficio de apóstol, y el don espiritual del apostolado. El oficio o cargo de apóstol fue ejercido por los doce discípulos de Jesús además de Matías, quien ocupó el puesto de Judas, y Pablo. Los apóstoles fueron escogidos especialmente por Cristo (Marcos 3:16-19). La selección del sustituto de Judas se encuentra en Hechos 1:20-26. Note en este pasaje que al cargo de Judas se le llama "oficio". También debe tenerse en cuenta que Pablo fue escogido por Cristo (1 Corintios 15:8-9; Gálatas 1:1; 2:6-9). A estos hombres les fue dada la tarea de colocar las bases de la Iglesia universal (Efesios 2:20). En el primer siglo fueron creadas las bases de la Iglesia universal. Es por esto que el oficio de apóstol ya no es ejercido. Una vez que el fundamento ha sido creado ya no necesitamos fundadores.

También existía el don espiritual del apostolado (éste no debe confundirse con el oficio—son distintos). Entre los que tenían el don espiritual se encontraban: Santiago (1 Corintios 15:7; Gálatas 1:19), Barnabás (Hechos 14:4, 14; 1 Corintios 9:6), Andrónico y Junías (Romanos 16:7), posiblemente Silas y Timoteo (1 Tesalonicenses 1:1; 2:7), y Apolos (1 Corintios 4:6,9). Este último grupo tenía el don del apostolado, pero no el "oficio" apostólico conferido a los doce apóstoles y a Pablo. Aquellos que tuvieron el don del apostolado, entonces, fueron aquellos que llevaron el mensaje del evangelio con la autorización de Dios. La palabra apóstol significa "enviado como delegado autorizado". Esto era cierto con los que ejercían el oficio de apóstol (como Pablo) y con los que tenían el don espiritual (como Apolos). Aunque hoy existen hombres como éstos, hombres que son enviados por Dios para difundir el evangelio, es mejor no referirse a ellos como apóstoles, debido a la confusión que esto ocasiona. Muchos no están conscientes de los dos usos diferentes del término apóstol.

El don de profecía fue también un don temporal, otorgado por Cristo para establecer las bases de la Iglesia universal (Efesios 2:20). El profeta proclamaba un mensaje de parte del Señor para los creyentes del primer siglo. Estos creyentes no tenían la ventaja que tenemos hoy de tener una Biblia completa. El último libro del Nuevo Testamento (el Apocalipsis) no fue completado sino hasta finales del primer siglo. De manera que el Señor proporcionó hombres con dones, llamados profetas, que proclamaron mensajes de parte de Dios hasta que se completó el canon de las Escrituras.

Debe tenerse en cuenta que la enseñanza actual sobre la restauración de profetas y apóstoles dista de ser lo que las Escrituras describen acerca de los hombres que tuvieron el don de la profecía y el oficio de apóstol. Aquellos que enseñan tal restauración, enseñan que nunca se debe criticar o siquiera cuestionar a los apóstoles y profetas, porque hablar en su contra es hablar en contra de Dios, aunque el apóstol Pablo elogió a la población de Berea por corroborar lo que él dijo con la Palabra de Dios para asegurarse de que decía la verdad (Hechos 17:10-11). El apóstol Pablo también le dijo a los gálatas que si cualquiera, incluyéndose a sí mismo, enseñaba otro evangelio, esa persona sería "anatema" (Gálatas 1:8-9). En todo, Pablo dirigía a las personas a la Biblia como la suprema autoridad. Los hombres que hoy afirman ser apóstoles y profetas se constituyen a sí mismos como autoridad suprema, algo que Pablo y los doce discípulos nunca hicieron.

También debe tomarse en cuenta que la Escritura se refiere a los apóstoles y profetas en tiempo pretérito. 2 Pedro 3:2 y Judas 3-4 afirman que las personas no deben desviarse del mensaje que dieron los apóstoles (pretérito). Hebreos 2:3-4 también habla en pretérito acerca de los que ejecutaron (en el pasado) "señales, prodigios, y diversos milagros" a través de los dones del Espíritu Santo.

Fuente: GotQuestions

domingo, 14 de octubre de 2018

Libro: Los Fundamentos de la Profecía Bíblica – Lección 14 (conclusión)

El Rapto

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El Rapto Post-Tribulación

Los amilenialistas y algunos premilenialistas han tratado de lidiar con estas dos descripciones conflictivas del regreso del Señor combinándolas al final de la Tribulación en un solo evento. Su concepto es que el Señor aparecerá en los cielos, la Iglesia será arrebatada por Él, y luego Él y la Iglesia regresarán inmediatamente a la tierra.

Hay algunos problemas con este concepto que ha sido descrito como un “Rapto yo-yo”. El primer problema es que éste destruye la inminencia del regreso del Señor. Una y otra vez en el Nuevo Testamento se nos dice que el regreso del Señor es inminente y que, por lo tanto, siempre deberíamos estar listos para Su regreso (Mateo 24:36, 42, 44, 50; 25:13).

Inminencia significa que podría ocurrir en cualquier momento. Pero eso es imposible si combinas el Rapto con la Segunda Venida, debido a que hay demasiadas profecías que deben cumplirse antes de que la Segunda Venida pueda ocurrir. Para que un evento sea inminente, debe ser capaz de ocurrir en cualquier momento.

Un segundo problema importante con el concepto Post-Tribulación del Rapto es que elimina a una población que entre al Milenio en sus cuerpos físicos. Sólo piénselo: si el Rapto y la Segunda Venida ocurren juntos al final de la Tribulación, entonces todos los creyentes serán glorificados en ese momento y todos los incrédulos serán enviados a la muerte y al Hades. ¿Dónde están las personas que ocuparán la tierra durante el reinado del Señor?

Un tercer problema con el Rapto Post-Trib es que no tiene sentido en vista de las muchas admoniciones del Nuevo Testamento de que debemos vivir aguardando el regreso de Jesús. Pablo, por ejemplo, le dijo a Tito que debemos vivir “aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo” (Tito 2:13). Si no vamos a ver a Jesús hasta el final de la Tribulación, entonces deberíamos vivir aguardando al Anticristo y no a Jesucristo.

El Rapto Pre-Tribulación

Es sólo cuando coloca el Rapto antes de la Tribulación que termina con una población para el Milenio. Esa población consistirá de todos aquellos, tanto judíos como gentiles, que acepten a Jesús durante la Tribulación y que vivan hasta el final de ese período terrible.

Un Rapto Pre-Tribulación también resuelve otro problema. La Biblia enseña que los creyentes son inmunes a la ira de Dios. Y puesto que los siete años de la Tribulación constituyen el derramamiento de la ira de Dios de principio a fin, la Iglesia debe ser sacada del mundo antes de que ese período comience. Y eso es exactamente lo que las Escrituras enseñan. Regrese al comienzo de esta lección y lea el versículo de apertura tomado del libro de Apocalipsis. Luego, considere 1 Tesalonicenses 1:10, que dice que debemos “esperar de los cielos a su Hijo, al cual resucitó de los muertos, a Jesús, quien nos libra de la ira venidera”.

Jesús mismo dijo que cuando veamos que las señales de los tiempos del fin, “comiencen a suceder”, debemos “Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas [los eventos de la Tribulación] que vendrán…” (Lucas 21:36).

Una Objeción

Una de las principales objeciones al concepto del Rapto Pre-Trib es que “es demasiado nuevo para ser verdad”. Esta objeción se basa en la creencia de que el concepto no surgió sino hasta principios del siglo XIX. Pero una investigación reciente ha revelado que el concepto existía en una variedad de denominaciones en Inglaterra que se remontan al siglo XVII.

El punto importante a tener en cuenta es que la fecha de la doctrina es realmente irrelevante. Lo único que importa es si se alinea o no con lo que la Biblia dice. En el siglo XVI, cuando Martín Lutero revivió el verdadero Evangelio de la salvación por gracia por medio de la fe, sus críticos rechazaron su nueva idea como “demasiado nueva para ser verdad”, a pesar del hecho de que ésta era claramente una de las verdades fundamentales del Nuevo Testamento.

Además, debería tenerse en cuenta de que tanto a Jeremías como Daniel se les dijo que muchas profecías del tiempo del fin no se entenderían hasta que llegara el momento de que se cumplieran (Jeremías 23:20; 30:24; Daniel 12:8-9).

¿Esperanza o Terror?

Para resumir, deberíamos aguardar dos venidas futuras del Señor — una al comienzo de la Tribulación, y la otra al final. La primera, el Rapto, será la aparición del Señor por Su Iglesia. La segunda, la Segunda Venida, será el regreso del Señor a la tierra para “juzgar y pelear” contra los enemigos de Dios (Apocalipsis 19:11).



Preguntas:

1) Lea 2 Pedro 2:4-9. ¿Ve un Rapto Pre-Tribulación inferido en este pasaje?

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2) Los primeros tres capítulos de Apocalipsis se centran en la Iglesia. Después de que Juan es arrebatado al Cielo en el capítulo 5, la Iglesia no se menciona de nuevo hasta en Apocalipsis 23:16. ¿No indica esta falta de mención de la Iglesia durante la descripción de la Tribulación en los capítulos 6-19 un Rapto Pre-Tribulación? ¿Podría el rapto de Juan en el capítulo 4 ser un tipo simbólico del Rapto de la Iglesia?

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3) Si la Iglesia tiene que pasar por los horrores de la Tribulación antes de que el Rapto ocurra, ¿podría el último versículo de la descripción de Pablo del Rapto (1 Tesalonicenses 4:18) realmente ser aplicable?

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4) Si la Iglesia está destinada a pasar por la Tribulación, ¿entonces no deberían vivir los cristianos aguardando al Anticristo en lugar de Jesucristo?

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5) Hay algunas personas que intentan poner el Rapto a la mitad de la Tribulación. Para hacerlo, argumentan que los Juicios de los Sellos no son juicios de Dios, sino que son juicios del hombre y de Satanás. Lea Apocalipsis 6. ¿Cree que este capítulo enseña que los Juicios de los Sellos son de Dios?
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6) Haga una lista de todos los eventos proféticos que deben tener lugar antes de la Segunda Venida de Jesús. Ahora, si el Rapto es lo mismo que la Segunda Venida, entonces, ¿dónde está la inminencia del regreso del Señor?

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Lea la parte 1 »»aquí

Traducido por Donald Dolmus
En Defensa de la Fe (endefensadelafe.org)

viernes, 12 de octubre de 2018

Libro: Los Fundamentos de la Profecía Bíblica – Lección 14 (parte 1)

El Rapto

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Hecho: A la Iglesia se le ha prometido liberación de este mundo antes de que la Tribulación comience.

Escritura Clave:Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra” (Apocalipsis 3:10).

El Rapto es un evento glorioso que Dios ha prometido a la Iglesia. La promesa es que algún día muy pronto, al sonar de una trompeta y el grito de un arcángel, Jesús aparecerá en el cielo y llevará a Su Iglesia, vivos y muertos, al Cielo.

La Palabra

El término, Rapto,  proviene de una palabra latina, rapio, que significa agarrar, arrebatar o sacar. Es, a su vez, una traducción de la palabra griega “harpazo”.

Rapto es una palabra bíblica que proviene directamente de la traducción de la Vulgata Latina de la Biblia. La palabra se encuentra en 1 Tesalonicenses 4:17. En la Nueva Versión Estándar Americana (NASV, por sus siglas en inglés), se usa la frase inglesa “arrebatar”. La misma frase se usa en las versiones King James y Nueva Versión Internacional.

Una Promesa a la Iglesia

El concepto del Rapto no fue revelado a los profetas del Antiguo Testamento porque es una promesa a la Iglesia del Nuevo Testamento y no a los santos de Dios que vivieron antes del establecimiento de la Iglesia. Jesús volverá como un novio para Su novia, y esa novia consiste sólo de los santos de la Era de la Iglesia.

Los santos de los tiempos del Antiguo Testamento serán resucitados al final de la Tribulación y no en el momento del Rapto de la Iglesia. Daniel revela este hecho en Daniel 12:1-2 donde él dice que los santos de esa era serán resucitados al final del “tiempo de angustia”.

Referencias Bíblicas

La primera mención clara del Rapto en las Escrituras se encuentra en las palabras de Jesús registradas en Juan 14:1-4. Jesús dijo: “Vendré otra vez y os tomaré a Mí mismo para que donde Yo esté, vosotros también estéis”.

La revelación más detallada de los eventos reales relacionados con el Rapto es dada por Pablo en 1 Tesalonicenses 4:13-18. Él dice que cuando Jesús aparezca, los muertos en Cristo (los santos de la Era de la Iglesia) serán resucitados y arrebatados primero. Luego, aquellos de nosotros en Cristo que estemos vivos seremos trasladados “para recibir al Señor en el aire”. 

Pablo menciona otra vez el Rapto en 1 Corintios 15, su famoso capítulo acerca de la resurrección de los muertos: “He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos, pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta” (versículos 51-52).

La referencia de Pablo aquí a ser cambiados, es una alusión al hecho de que los santos recibirán cuerpos glorificados que serán perfeccionados, imperecederos e inmortales (1 Corintios 15:42-44; 50-55; Isaías 35:5-6).

Un Resumen

Para resumir, estos pasajes enseñan que el grito de un arcángel y el toque de una trompeta anunciarán la repentina aparición de Jesús en los cielos (1 Tesalonicenses 4:16). Los muertos en Cristo resucitarán y se levantarán para encontrarse con el Señor en el cielo. Luego, los santos que estén vivos serán “arrebatados” al Señor. Pablo concluye su descripción en 1 Tesalonicenses 4:18, al alentar a sus lectores a “consolaos unos a otros con estas palabras”.

¡Y ciertamente el Rapto es un pensamiento reconfortante! Considere las promesas contenidas en el concepto del Rapto. Jesús traerá con Él los espíritus de los que han muerto en Él (1 Tesalonicenses 4:14). Resucitará sus cuerpos en un gran milagro de recreación; reunirá sus espíritus con sus cuerpos, haciéndolos inmortales. Y aquellos creyentes que estén vivos ni siquiera probarán la muerte. Más bien, serán arrebatados al Señor y, en tránsito, serán trasladados de mortales a inmortales.

Un Regreso en Dos Etapas

Hay dos descripciones detalladas del regreso del Señor en el Nuevo Testamento, una escrita por el apóstol Pablo y la otra por el apóstol Juan.

El pasaje en 1 Tesalonicenses 4 presenta una escena de amor, misericordia y gracia. El cuadro que está pintado por Apocalipsis 19 es uno de venganza e ira. En el pasaje de Tesalonicenses, el Señor aparece en el cielo, pero no desciende a la tierra. En el relato de Apocalipsis, Él viene a la tierra. Zacarías 14 dice que Él regresará al Monte de los Olivos, desde el cual ascendió al Cielo.

Una de las diferencias más significativas entre los dos pasajes está relacionada con la Iglesia. En el relato de Tesalonicenses, el Señor viene con el propósito de sacar a Su Iglesia de este mundo, tanto a los miembros muertos como a los vivos.  En Apocalipsis, en un marcado contraste, Él regresa con Su Iglesia. Esto se indica en Apocalipsis 19:14, donde dice que “Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos”. Sabemos que estas personas constituyen la Iglesia, debido a que el mismo grupo se describe unos versículos antes (versículos 7 y 8) como la “novia” de Cristo. 

Así pues, en la descripción de Pablo del regreso del Señor, Él es retratado viniendo por Su Iglesia, para librar a los creyentes de “la ira venidera” (1 Tesalonicenses 1:10). Pero en la descripción de Juan, Jesús es retratado regresando con Su Iglesia en gran ira. En Tesalonicenses, Jesús regresa como un Libertador. En Apocalipsis, Él regresa como un Guerrero. En una escena, viene para recuperar a los justos; en la otra, regresa para condenar a los injustos.

Un Problema de Reconciliación

¿Qué está pasando aquí? ¿Cómo podrían estos dos pasajes estar hablando sobre el mismo evento? ¿Cómo pueden reconciliarse?

Realmente hay sólo una manera de reconciliarlos y es concluir que están describiendo dos eventos separados. Eso, a su  vez, implica muy claro que van a haber dos venidas futuras del Señor.

Uno de ésos  — el que se describe en 1 Tesalonicenses 4 — será más una aparición que una venida, ya que el Señor en realidad no regresará a la tierra. En cambio, aparecerá en los cielos y atraerá sobrenaturalmente a la Iglesia, vivos y muertos, hacia Él.


Lea la conclusión »»aquí

Traducido por Donald Dolmus
En Defensa de la Fe (endefensadelafe.org)

domingo, 7 de octubre de 2018

Libro: Los Fundamentos de la Profecía Bíblica – Lección 13

Una Cronología de los Eventos del Tiempo del Fin

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Hecho: La profecía bíblica nos da ciertos eventos definidos que debemos aguardar en el futuro.

Escritura Clave:Ningún ojo ha visto, ningún oído ha escuchado, ninguna mente ha imaginado lo que Dios tiene preparado para quienes lo aman. Pero fue a nosotros a quienes Dios reveló esas cosas por medio de su Espíritu. Pues su Espíritu investiga todo a fondo y nos muestra los secretos profundos de Dios” (1 Corintios 2:9-10, NTV)

La Biblia revela algunos eventos espectaculares que ocurrirán en el futuro — no todo, pero lo suficiente para darnos una esperanza viva y vibrante.

Compilando una Cronología

Construir una cronología de los eventos futuros del tiempo del fin no es una tarea fácil. Eso es porque tal cronología no es dada en detalle en ninguna parte en las Escrituras. Por el contrario, debe ser ensamblada poco a poco, como un rompecabezas, a partir de pasajes tanto del Antiguo como del Nuevo Testamentos.

A ningún profeta se le da el escenario del tiempo del fin completo. Y tenga en cuenta que, cuando miran al futuro, los profetas ven sólo las cimas de las montañas que Dios quiere que vean, y no los valles intermedios.

Un buen ejemplo se puede encontrar en 2 Pedro 3:10-13. Este pasaje retrata el regreso del Señor como si va a ser el momento cuando los cielos y la tierra serán consumidos con fuego. Ahora, si éste fuera el único pasaje en la Biblia acerca del regreso del Señor, podríamos concluir que los cielos y la tierra se quemarán cuando la Segunda Venida ocurra.

Pero, hay muchos otros pasajes tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento que dejan en claro que el Señor reinará aquí en la tierra por mil años después de Su regreso, y luego los cielos y la tierra serán renovados con fuego.

Como sucede con todas las doctrinas bíblicas, todos los pasajes relacionados con cualquier doctrina deben considerarse, y no sólo los aislados.

Debido a que armar una cronología del tiempo del tiempo es como resolver un rompecabezas, no es posible esculpir una cronología particular en piedra. Hay espacio para el desacuerdo. Ésta no es un área para el dogmatismo.

La cronología que sigue se basa en una interpretación literal o de sentido llano de lo que la Biblia dice acerca de los tiempos del fin. El momento exacto de algunos de los eventos — como la Guerra de Gog y Magog y el Rapto — no se revela en las Escrituras. Por lo tanto, lo que se presenta en las siguientes dos páginas se basa en algunos casos en inferencias en lugar de declaraciones directas. 

Una Cronología Propuesta

La Guerra de Salmo 83 — Ésta es una guerra de aniquilación contra Israel que es lanzada por un círculo interno de naciones que tienen una frontera común con Israel. Sabemos por pasajes como Zacarías 12:6-9 que Israel ganará esta guerra. 

La Guerra de Gog y Magog — Ezequiel 38 y 39 describen otra guerra contra Israel por un círculo externo de naciones dirigidas por Rusia. Todas las naciones nombradas como aliadas de Rusia son Estados musulmanes hoy. Dios intervendrá y destruirá sobrenaturalmente a los ejércitos atacantes. Algunos colocan esta guerra al comienzo de la Tribulación. Otros la ponen tres años y medio antes de la Tribulación.

El Rapto — Esto es la aparición del Señor en los cielos por Su Iglesia, un evento que podría ocurrir en cualquier momento — antes, entre o después de las guerras mencionadas anteriormente. No hay señales para este evento y no hay profecías que deban cumplirse antes de que ocurra. Lo único que parece cierto acerca de su momento es que éste ocurrirán antes de que comience la Tribulación (1 Tesalonicenses 1:10).

Una Brecha — Parece que habrá una brecha de tiempo entre el Rapto y el comienzo de la Tribulación, durante el cual un mundo en pánico responderá a un líder dinámico en Europa (el Anticristo) quien parecerá tener todas las respuestas. 

El Surgimiento del Anticristo — La Biblia dice que el Anticristo vendrá del pueblo que destruyó el Templo en el año 70 d.C. — los romanos (Daniel 9:26). Lo más probable es que surgirá de la Unión Europea, ya que la Biblia indica que el Imperio Romano revivirá en los tiempos del fin (Daniel 2:36-45).

Un Pacto — El Anticristo hará un pacto con Israel (Daniel 9:27) que marcará el inicio de la Tribulación. La naturaleza exacta de este pacto no se revela, pero generalmente se asume que constituirá una garantía de la seguridad de Israel y que permitirá a los judíos reconstruir su Templo. 

La Tribulación — El Anticristo lanzará una campaña militar para apoderarse del mundo. Durante la primera mitad de la Tribulación (3 ½ años), su guerra convencional (Apocalipsis 6) se transformará en una guerra nuclear (Apocalipsis 8 y 9).

La Profanación del Templo — Para la mitad de la Tribulación, el Anticristo habrá conquistado el mundo entero (Apocalipsis 13:7). En ese momento, irá a Jerusalén, entrará al Templo reconstruido y declarará ser dios.

La Rebelión de los Judíos — El pueblo judío rechazará al Anticristo como su Mesías, y él responderá intentando aniquilarlos (Apocalipsis 12:13-17). Los judíos huirán al área que hoy se conoce como Jordania. 

La Segunda Venida — Al final de los siete años de la Tribulación, Jesús regresará en gloria al Monte de los Olivos en Jerusalén (Zacarías 14:1-9). El hablará una palabra sobrenatural que destruirá instantáneamente al Anticristo y sus ejércitos (Zacarías 14:12-15).

La Salvación de los Judíos — Cuando Jesús aparezca en los cielos, el remanente restante de los judíos se arrepentirá (Zacarías 12:10) y recibirá a su Mesías (Mateo 23:37:39).

La Resurrección — Los santos del Nuevo Testamento fueron resucitados en el momento del Rapto. En la Segunda Venida, todos los santos del Antiguo Testamento, así como los mártires de la Tribulación, serán resucitados y glorificados.

El Juicio — Jesús juzgará a todos los gentiles y judíos que hayan quedado vivos al final de la Tribulación (Mateo 25:31-46; Ezequiel 20:33-38). A aquellos que lo hayan aceptado como Señor y Salvador se les permitirá entrar al Milenio con sus cuerpos físicos. Aquellos que no lo hayan hecho serán enviados a la muerte y al Hades.

La Atadura de Satanás — Satanás será atado en el abismo sin fondo, donde ya no puede engañar a las naciones (Apocalipsis 20:1-3).

Reinado — Jesús y Sus santos glorificados reinarán por mil años sobre los estén con sus cuerpos físicos (Apocalipsis 20:4-5). La tierra será inundada de paz, rectitud y justicia como las aguas cubren el mar (Isaías 2:1-4; 11:4-9).

Rebelión — Al final del Milenio, Satanás será liberado, y él reunirá a muchos de los que estén en sus cuerpos físicos para rebelarse contra el reinado de Jesús. Los rebeldes serán destruidos por Dios, y Satanás será arrojado al lago de fuego (Apocalipsis 20:7-10).

El Juicio del Trono Blanco — Todos los que a lo largo de la historia han muerto fuera de una relación de fe con Dios, serán resucitados y juzgados por sus obras para determinar su destino eterno (Apocalipsis 20:11-15). Dado que nadie puede ser justificado por las obras, todas estas personas serán enviadas al lago de fuego.

Renovación — Los cielos y la tierra serán renovados por el fuego, quemando la contaminación de la última rebelión de Satanás. De este infierno ardiente surgirán nuevos cielos y una tierra nueva, perfecta y eterna (2 Pedro 3:12-13).

Cielo — El Cielo vendrá a la tierra. Los redimidos vivirán eternamente en la presencia de Dios en la Nueva Jerusalén ubicada en la Tierra Nueva (Apocalipsis 21:2-7).

Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras (1 Tesalonicenses 4:18).

Citas:

“En algunos casos, la cronología real de un evento profético se basa más en inferencias teológicas que en declaraciones bíblicas explícitas. En vista de esto, hay espacio para algunos desacuerdos entre los cristianos con respecto al momento de algunos eventos proféticos”. — Ron Rhodes, The End Times in Chronological Order (Harvest House, 2012).

“Muchas religiones y cosmovisiones del mundo creen que la historia es un ciclo interminable de eventos que se repiten continuamente y, por lo tanto, concluyen que la vida no tiene sentido debido a que, desde su perspectiva, no va a ninguna parte. Por el contrario, el punto de vista bíblico de la historia es lineal y no circular. Es decir, la historia tiene un principio y un final. Va a alguna parte y tiene un propósito y un significado. Comenzó en un jardín y se está moviendo hacia una ciudad, con una cruz en medio”. — Ed Hindson and Tommy Ice, Charting the Bible Chronologically (Harvest House, 2016).


Preguntas:

1) ¿Descubrió algo nuevo para usted en el orden de los eventos de los tiempos del fin presentados en esta lección?

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2) ¿Por qué piensa que Dios no proveyó una lista de los eventos del tiempo del fin en su orden exacto?

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3) ¿Qué cambios haría en el orden de eventos propuesto en esta lección? ¿Por qué?

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4) Los amilenialistas creen que estamos viviendo en el Milenio ahora, dado que el Espíritu Santo está en el mundo. Muchos también creen que estamos simultáneamente en la Tribulación, dado que la Iglesia está sufriendo persecución. ¿Cree que esto se alinea con lo que la Biblia dice?

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5) Un aspecto de la cronología que es confuso para muchas personas es el hecho de que el libro de Apocalipsis contiene “prolepsis”. Estamos acostumbrados a las retrospectivas en la literatura, pero no a las prolepsis. La razón por la que el libro contiene prolepsis es debido a que Dios conoce el futuro. Y, por lo tanto, en ciertos momentos en el libro de Apocalipsis, a los lectores se les presenta una prolepsis para asegurarles que Jesús va a triunfar al final. Para ejemplos de prolepsis lea: Apocalipsis 6:12-17; 11:15-18 y 14:1-5, 14-20. Hay un ritmo en la narración del libro. Cada vez que se completa la descripción de una serie de eventos horribles, el lector es catapultado hacia la Segunda Venida, para asegurarle al lector que Jesús va a triunfar. Por lo tanto, Apocalipsis 14:14-30 es como un vistazo previo de lo que está por venir. ¿Ve esto en su lectura de estos pasajes?

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Traducido por Donald Dolmus
En Defensa de la Fe (endefensadelafe.org)

jueves, 4 de octubre de 2018

Libro: Los Fundamentos de la Profecía Bíblica – Lección 8 (conclusión)

Dos Profecías Angulares

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Las 70 Semanas de Años

Veinticinco años después de que Daniel revelara e interpretara el sueño de Nabucodonosor de la secuencia de los imperios mundiales, recibió una amplia profecía panorámica sobre el futuro, que ha llegado a ser conocida como “La Profecía de las 70 Semanas de Años” — que representa un período de 490 años (Daniel 9:24-27).

La profecía fue dada a Daniel por el ángel Gabriel (Daniel 9:20-23). A Daniel se le dijo que Dios iba a lograr seis metas entre el pueblo judío durante un período de 490 años. Las metas eran (Daniel 9:24):

1) “Terminar la prevaricación” (terminar la rebelión del pueblo judío contra su Mesías).

2) “Poner fin al pecado” (llevando al pueblo judío al arrepentimiento y la aceptación del Mesías).

3) “Expiar la iniquidad” (por medio del sacrificio del Mesías).

4) Traer la justicia perdurable” (con el establecimiento del Reino Mesiánico).

5) “Sellar la visión y la profecía” (por medio del cumplimiento de todas las profecías mesiánicas).

6) “Ungir al santo de los santos” (por medio de la provisión del Templo Milenial, descrito en Ezequiel 40-46 y el regreso de la Gloria Shejiná de Dios a él, tal como se describe en Ezequiel 43:1-2).

A Daniel se le dijo que los 490 años comenzaría con la “salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén” (Daniel 9:25). Luego se reveló que 69 semanas de años después (483 años) el Mesías vendría y sería “cortado” (Daniel 9:26). Eso sería seguido por la destrucción del Templo (Daniel 9:26). La semana final de años (7 años) tendría lugar después de que “el príncipe que ha de venir” (el Anticristo) haga un “pacto firme” con Israel (Daniel 9:27).

Ésta es una profecía asombrosa. Por un lado, señala el momento de la Primera Venida del Mesías. Los eruditos no están de acuerdo acerca del punto de partida de la profecía en la historia. Hay tres fechas posibles, pero independientemente de la fecha que use, los 483 años previos al corte (asesinato) del Mesías concluyen ya sea durante el ministerio de Jesús o el mismo día que entró a Jerusalén por última vez.

Esto, incidentalmente, es un problema inmenso para el pueblo judío, ya que significa, según uno de sus propios profetas, que el Mesías tenía que venir antes del año 70 d.C., cuando el Templo fue destruido por los romanos.

Aquellos que no creen en un reinado futuro de Jesús aquí en la tierra tratan de argumentar que los últimos siete años de la profecía ocurrieron inmediatamente después de Su crucifixión. Pero esto no puedo ser cierto porque sólo una de las seis metas que serán cumplidos entre el pueblo judío durante los 490 años de la profecía se ha convertido en una realidad — y ésa es la expiación por los pecados. Las otras cinco metas siguen sin cumplirse.

Por eso, la profecía debe tener una brecha entre los 482 años y  los últimos siete años. Y esa brecha, por supuesto, es la actual Era de la Iglesia. Los últimos siete años no comenzarán hasta que el Anticristo firme un pacto con Israel. Eso pondrá en marcha el período de siete años de la Tribulación, que se describe en detalle en el libro de Apocalipsis. Durante ese tiempo, el pueblo judío será llevado a su fin, lo que los motivará a arrepentirse y a recibir a Yeshúa (Jesús) como su Mesías (Zacarías 12:10; Mateo 23:39).

Con respecto a la brecha, piense en ella de esta manera: hay cuatro cuartos de 15 minutos cada uno en un juego de futbol americano, para un total de una hora. Pero la mayoría de los partidos de futbol duran más de una hora. ¿Por qué? Debido a las brechas llamadas “tiempos fuera” y un descanso de medio tiempo. Estamos actualmente en un tiempo fuera de la profecía de las 70 Semanas de Años. Éste terminará cuando el Anticristo haga su pacto con Israel.

Cita:

“No hay un teólogo liberal en el mundo, pasado o presente, que acepte la autenticidad del Libro de Daniel. Todos ellos niegan su autenticidad, declarando que el libro es una falsificación descarada y patente. Ellos definen sus contenidos como ficción pura, no adulterada…Preguntamos: ¿Por qué este ataque creciente y despiadado contra el libro? La respuesta es clara sencilla. El libro es desacreditado debido al intento por parte del racionalismo moderno para destruir lo sobrenatural y lo profético en la Biblia. El objetivo máximo del crítico destructivo es hacer de la Biblia un libro humano como cualquier otro libro”. — W. A. Criswell (1909-2002), pastor de la Primera Iglesia Bautista de Dallas, Texas. 


Preguntas:

1) ¿Qué ha aprendido de estas dos profecías angulares tomadas del libro de Daniel?

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2) Lea Daniel 12:8-9, y verá que Daniel no entendió completamente estas profecías cuando le fueron dadas. Se le dijo que no se preocupara debido a que las profecías se entenderían cuando llegara el momento para que se cumplan. Hay muchas profecías como está en la Biblia — profecías que dependen de acontecimientos históricos o tecnológicos para entenderse. Por ejemplo, lea Apocalipsis 11:3-13. ¿Qué hay de esta profecía que hacía imposible de entender en términos naturales antes de mediados de la década de 1960?

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3) Los liberales odian el libro de Daniel debido a que no creen en la revelación sobrenatural. Tratan de argumentar que el libro fue escrito cerca de la época de Jesús y, por lo tanto, afirman que es un libro fraudulento en el que otro autor escribió historia como si la estuviera profetizando. Lea Mateo 24:15-21, y luego lea Daniel 9:27; 11:31 y 12:11. ¿Cree que la cita de Daniel hecha por Jesús valida el libro?

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4) Aquellos que no creen que Jesús volverá para reinar sobre esta tierra tienen dificultades para desestimar la visión de Daniel en el capítulo 7. Lea Daniel 7:13-14, 18 y 27. ¿Qué piensa?
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5) ¿Notó que La Profecía de las 70 Semanas de Años identifica el momento de la Primera y la Segunda Venidas de Jesús? Estudie la profecía y vea si puede determinar dónde ésta hace estas identificaciones. 
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Lea la parte 1 »»aquí

Traducido por Donald Dolmus
En Defensa de la Fe (endefensadelafe.org)

martes, 2 de octubre de 2018

Libro: Los Fundamentos de la Profecía Bíblica – Lección 8 (parte 1)

Dos Profecías Angulares

Haga clic sobre la imagen para ir al Índice

Hecho: El libro de Daniel contiene dos profecías clave que presentan un panorama desde su tiempo hasta la Segunda Venida del Mesías.

Escritura Clave: Y me dijo [Jesús en una aparición pre-encarnada]: Daniel, varón muy amado, está atento a las palabras que te hablaré, y ponte en pie; porque a ti he sido enviado ahora. Mientras hablaba esto conmigo, me puse en pie temblando” (Daniel 10:11)

Un Hombre de Alta Estima

Daniel es mencionado en las Escrituras hebreas como uno de los hombres más justos que ha vivido, junto con Noé y Job (Ezequil 14:14). En el pasaje arriba citado, se le dice que Dios lo tenía en “alta estima”.

Fue a este hombre que Dios le dio dos de las profecías más importantes registradas en el Antiguo Testamento. Una es “La Profecía de los Reinos”, que está registrada en Daniel 2:31-45. La otra se conoce generalmente como “La Profecía de las 70 Semanas de Años”. Se puede encontrar en Daniel 9:24-27.

Éstas son profecías fundamentales, debido a que cada una presenta una visión general de eventos desde la época de Daniel hasta la Segunda Venida del Mesías. Y La Profecía de las 70 Semanas de Años también provee el tiempo de la Primera Venida del Señor. Así, veamos brevemente estas dos profecías.

La Profecía de los Reinos

A principios de los 70 años del cautiverio babilónico de los judíos, cerca del año 603 a.C., el rey de Babilonia, Nabucodonosor, tuvo un sueño que lo inquietó profundamente (Daniel 2:1-16).  Cuando sus sabios no pudieron ayudarlo a recordar el sueño ni a darle una interpretación, uno de los cautivos judíos, un joven llamado Daniel, envió un mensaje al rey de que, a través del poder de su Dios, él podía revelar el sueño y dar su interpretación (Daniel 2:17-30).

Daniel le dijo al rey que él había visto en su sueño una estatua grande y espléndida. La cabeza estaba hecha de oro, los brazos y el pecho de plata, los muslos de bronce y las piernas de hierro. Su pies estaban compuestos de una mezcla inestable de hierro y barro. Mientras el rey estaba admirando la estatua, una piedra sobrenatural de forma repentina aplastó los pies, convirtiendo toda la estatua en un montón de polvo. La piedra luego se expandió en un monte que llenó toda la tierra (Daniel 2:31-45).

Daniel procedió a dar la interpretación del sueño. Le dijo a Nabucodonosor que la cabeza de oro representaba al imperio babilónico, el pecho de plata era el imperio medo-persa y los muslos de bronce eran símbolos del imperio griego, que conquistaría a los medos y los persas (Daniel 2:36-40; 8:20-21). Daniel no identificó específicamente al cuarto reino, simbolizado por las piernas de hierro, pero sabemos por la historia que fue el imperio romano, con las piernas que representan las manifestaciones oriental y occidental del imperio. 

Sabemos por otras profecías acerca de los tiempos del fin que los pies frágiles representaban al último imperio gentil de la historia — a saber, el imperio mundial del Anticristo, que parecerá muy poderoso en el exterior, pero que estará podrido por dentro — de allí el símbolo del hierro mezclado con el barro (Daniel 2:41-46).

La piedra sobrenatural, “cortada no con manos”, representaba al reino del Mesías. Su trituración de la estatua era una profecía de que, en la Segunda Venida del Mesías, Su reino suplantará a todos los reinos gentiles del mundo y abarcará toda la tierra (Daniel 2:45).

Cincuenta años después, esta misma secuencia de imperios se le presentó a Daniel en una visión, pero en lugar de una gloriosa estatua, Daniel vio una serie de bestias salvajes devoradoras — que representan la manera en la que Dios ve a los reinos del hombre (Daniel 8:1-13, 20-27).

Los que no creen que Jesús volverá alguna vez a esta tierra para reinar, argumentan que la piedra sobrenatural que se apodera del mundo representa a la Iglesia. Pero eso no puede ser cierto, porque el Nuevo Testamento nunca representa a la Iglesia tomando el control del mundo. De hecho, las profecías del tiempo del fin acerca de la Iglesia indican que se debilitará cada vez más debido a las herejías y la apostasía. Además, a Daniel se le dice varias veces que las profecías que se le dieron pertenecen a los tiempos del fin (Daniel 8:19; 10:14; 14:4, 9).


Lea la conclusión »»aquí

Traducido por Donald Dolmus
En Defensa de la Fe (endefensadelafe.org)
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