miércoles, 26 de abril de 2017

Libro: Confiando en Dios - Prefacio



Prefacio


En 1987, cuando tomé un descanso sabático de mis extensos viajes, el primer proyecto al que me dediqué fue a escribir este libro.

El Señor puso el concepto del libro en mi corazón en el otoño de 1986, mientras estaba celebrando una reunión en una iglesia en Covington, Georgia. Me desperté una mañana con la idea y, para el mediodía, ¡había preparado un amplio borrador de todo el libro! Estaba asombrado de la fluidez y la rapidez con las que los pensamientos y las palabras fluyeron. Esta experiencia me convenció de que el proyecto era del Señor. 

La escritura fue rápida y fácil. Empecé en enero y tenía el primer borrador completado para mediados de febrero. Éste fue el primero de muchos proyectos que completé durante ese año sabático y, a medida que el año avanzaba, me convencí de que el Señor estaba dirigiendo el enfoque de mi ministerio lejos de las reuniones y seminarios hacia la publicación. 

Una Respuesta Alentadora

El libro fue bien recibido. Pasó por tres impresiones. Y recibí cientos de cartas de personas de todo el mundo, cuyas vidas fueron tocadas profundamente en forma positiva por lo que había escrito. El comentario más común que recibí una y otra vez era, “Me encontré llorando un momento y riendo el siguiente”.

Esas cartas siguieron llegando, y los testimonios que contenían me convencieron de que debería pasar una parte de mi segundo año sabático revisando el libro para su reimpresión, por lo que emitimos una segunda edición en 1994.

Alabando a Dios por Bendiciones Especiales

Y ahora, mientras preparo esta tercera edición para su publicación, estoy abrumado cuando miro hacia atrás más de 35 años y veo todas las bendiciones que Dios me ha dado y a este ministerio, en respuesta al paso vacilante de fe que tomé en 1980, cuando renuncié a mi carrera académica para predicar la pronta venida de Jesús. 

Alabo a Dios por Su fidelidad.
Lo alabo por Su paciencia hacia mí.
Lo alabo por rodearme con un personal y administradores dedicados.
Lo alabo por tener miembros de la familia cariñosos.
Lo alabo por nuestros Socios de la Profecía.
Lo alabo por darnos un alcance tan extendido por todo el mundo.
Lo alabo sobre todo por la salvación que Ha proveído a través del don de Su Hijo, quien murió por nuestros pecados. 

Como dije en el prefacio de la primera edición de este libro, es mi ferviente oración que este libro lo animará a confiar en Dios más de lo que alguna vez lo haya hecho antes. No hay otro camino como el camino de la fe porque, “sin fe, es imposible agradar a Dios” (Hebreos 11:6).


Dr. David R. Reagan
Allen, Texas
Enero 2015

Traducido por Donald Dolmus

Estimado lector: Sus contribuciones voluntarias serán de gran ayuda para que este libro sea traducido en su totalidad al español. Si siente de parte del Señor apoyar este proyecto, escríbame a mi correo electrónico, para indicarle cómo podrá hacerlo.

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