¿De verdad vivían las personas 900 años antes del Diluvio? Descúbralo con el Dr. Jake Hebert y los evangelistas Tim Moore y Nathan Jones en el programa de televisión ¡Cristo en la Profecía!
Recursos Recomendados:
¿De verdad vivían las personas 900 años antes del Diluvio? Descúbralo con el Dr. Jake Hebert y los evangelistas Tim Moore y Nathan Jones en el programa de televisión ¡Cristo en la Profecía!
Recursos Recomendados:
La Tierra en la Profecía
¿Sabía que estamos viviendo en la tierra número tres? ¿Sabía que la Biblia revela que hay dos tierras por venir? ¿Sabía que la Biblia enseña que la tierra es eterna?
Tierra I
La primera tierra fue la que se creó en el principio (Gn. 1:1). Era perfecta en todos los aspectos (Gn. 1:31). Pero, debido al pecado del hombre, Dios puso una maldición sobre la tierra (Gn. 3:17-19).
La Biblia indica que esta maldición alteró radicalmente la naturaleza de la creación original de Dios. En lugar de que el hombre ejerciera dominio sobre la naturaleza, como se planeó originalmente (Gn. 1:26, 28), la naturaleza se alzó en conflicto con el hombre, cuando aparecieron de repente plantas venenosas, animales carnívoros y cataclismos climáticos (como tornados).
Tierra II
La maldición alteró radicalmente la tierra original, pero la Tierra II todavía era bastante diferente de la que vivimos hoy. Hay mucha evidencia bíblica, tanto en Génesis como en Job, de que la segunda tierra tenía un espeso dosel de vapor que protegía la vida de la radiación ultravioleta del sol, produciendo la larga vida registrada en Génesis (véase Gn 2:5-6 y Job 38:8-11).
Toda la tierra era como un invernadero, con una espesa vegetación que crecía por todas partes, incluso en los polos. Probablemente también había sólo una gran masa de tierra.
Una vez más, la rebelión pecaminosa de la humanidad motivó a Dios a cambiar la naturaleza de la tierra (Gn. 6:11-13). El agente de cambio esta vez fue el agua. Parece que Dios hizo que el dosel de vapor colapsara (Gn. 7:11). También hizo que “todas las fuentes del gran abismo” brotaran sobre la superficie de la tierra (Gn 7:11).
Tierra III
Al igual que la maldición, el Diluvio alteró radicalmente la naturaleza de la tierra. Éste produjo la Tierra III, la tierra en la que ahora vivimos.
La tierra se inclinó sobre su eje, formando los casquetes polares. La masa de tierra unificada se dividió, formando los continentes tal como los conocemos ahora (por eso encajan como un rompecabezas — véase Gn. 10:25). Y el dosel de vapor se agotó tan completamente, que la radiación ultravioleta comenzó a llegar a la tierra en niveles sin precedentes, lo que resultó en una esperanza de vida muy reducida, primero a 120 años y luego a 70 años.
La Biblia revela que la tierra actual, la Tierra III, volverá a cambiar radicalmente en la Segunda Venida de Jesús. Los agentes de cambio serán terremotos en la tierra y fenómenos sobrenaturales en los cielos.
Los cambios producidos alterarán tan totalmente la tierra y su atmósfera, que Isaías se refiere a “los nuevos cielos y la nueva tierra” que existirán durante el reinado del Señor (Is. 65:17).
Tierra IV
La Tierra IV —la tierra del Milenio — será muy diferente de la tierra actual. Los terremotos que la producirán serán los más severos de la historia.
Todo valle será alzado, toda montaña será rebajada, y toda isla será movida (Ap. 6:12-14; 16:17-21). Jerusalén será levantada, y el Monte Sion se convertirá en el más alto de todos los montes (Zac. 14:10 y Miq. 4:1).
El dosel de vapor probablemente será restaurado porque la esperanza de vida se ampliará a lo que era al principio de los tiempos (Isaías 65:20,22).
Evidencia adicional de que el dosel de vapor será restaurado se encuentra en el hecho de que toda la tierra volverá a tener una abundante y exuberante vegetación (Is. 30:23-26 y Amós 9:13-14). El Mar Muerto también cobrará vida (Ez. 47:1-9).
Lo más importante es que la maldición se levantará parcialmente, haciendo posible que el hombre se reconcilie con la naturaleza, y que la naturaleza se reconcilie consigo misma. El lobo morará con el cordero, porque el lobo ya no será carnívoro. El niño lactante jugará con la cobra, porque la cobra ya no será venenosa (Is. 11:8).
Tierra V
Pero la última revuelta de Satanás al final del Milenio dejará la tierra contaminada y devastada (Ap. 20:7-9). Por lo tanto, al final del reinado del Señor, Dios quitará a los redimidos de la tierra, los colocará en la Nueva Jerusalén y luego purificará la tierra con fuego (2 P. 3:10-13).
En otras palabras, Dios sobrecalentará esta tierra en un infierno ardiente y luego la remodelará como una bola de cera caliente. El resultado serán los “cielos nuevos y la tierra nueva” profetizados en Is. 66 y Ap. 21.
Ésta será la Tierra V, la tierra perfecta y eterna donde los redimidos pasarán la eternidad en la Nueva Jerusalén en la presencia de Dios (Ap. 21:1-4). La maldición será completamente levantada de esta tierra (Ap. 22:3).
Restauración en el Antiguo Testamento
Dios ama a Su creación, y está decidido a restaurarla a su perfección original.
Este propósito de Dios se reflejó en los ritos del Tabernáculo de Moisés. Cada año, cuando el Sumo Sacerdote entraba en el Lugar Santísimo para hacer expiación por los pecados de la nación, rociaba con sangre el Propiciatorio del Arca, y también el suelo frente al Arca (Lev. 16:15).
La sangre en el Propiciatorio señalaba la promesa de Dios de que un día enviaría a un Mesías que derramaría Su sangre para que la misericordia de Dios pudiera cubrir la Ley e hiciera posible que fuésemos reconciliados con nuestro Creador. La sangre en el suelo apuntaba a la promesa de Dios de que el sacrificio del Mesías también haría posible que la creación fuera redimida.
En el Antiguo Testamento, Is. 11 nos da una hermosa imagen de la creación redimida durante el Milenio. Se nos dice que los animales carnívoros dejarán de cazarse unos a otros y “comerán paja como el buey”. Los animales venenosos también serán transformados. Dejarán de ser peligrosos (Is. 11:6-9; 35:9).
El reino vegetal será igualmente transformado a su perfección original antes de la maldición. El resultado será una increíble abundancia agrícola:
“Ciertamente vienen días, dice Jehová, cuando el que ara alcanzará al segador, y el que pisa las uvas al que lleve la simiente; los montes destilarán mosto…” (Amós 9:13).
El profeta Joel agrega que, “Las eras se llenarán de trigo, y los lagares rebosarán de vino nuevo y de aceite” (Joel 2:24).
La implicación de estos pasajes es que el hombre ya no tendrá que luchar contra la naturaleza, porque las malas hierbas y las plantas venenosas dejarán de existir y las lluvias serán abundantes.
De hecho, Isaías nos dice que las áreas de desierto se transformarán en bosques gloriosos (Is. 35:2) y los desiertos se convertirán en “manantiales de agua” (Is. 35:7).
Restauración en el Nuevo Testamento
La promesa de una creación redimida y restaurada se reafirma en el Nuevo Testamento. Pedro se refirió a la promesa en su segundo sermón en el Templo de Jerusalén. Le dijo a su audiencia que Jesús permanecería en el cielo hasta que llegara el tiempo de la “restauración de todas las cosas” (Hch. 3:21).
Pablo desarrolla el tema en Romanos 8:18-23. Declara que toda la creación está en “esclavitud a la corrupción” (v. 21). Ésta es una referencia a lo que los físicos llaman la Segunda Ley de la Termodinámica; es decir, que toda la creación se está agotando, pasando del orden al desorden — que toda la creación está esclavizada por la decadencia.
Pablo luego representa a la creación como una mujer embarazada que espera ansiosamente el momento del parto, cuando la maldición será levantada y la creación será redimida. Él dice que eso ocurrirá en “la manifestación de los hijos de Dios”.
Ésa es una referencia a la resurrección de los santos, un punto que deja claro en el versículo 23, cuando dice que los santos deben anhelar con la naturaleza ese mismo evento, porque es cuando cada uno de nosotros recibirá “la redención de nuestro cuerpo”.
La Tierra Eterna
El Antiguo Testamento tiene poco que decir acerca de la tierra eterna que Dios creará al final del Milenio. Isaías simplemente afirma que tal tierra será provista (Is. 66:22). La única otra referencia de Isaías a una “tierra nueva”, en Is. 65:17, es una referencia a la tierra renovada del Milenio.
En Ap. 21, el apóstol Juan nos da la visión más detallada de cómo será la tierra nueva y eterna. Y, sin embargo, su descripción es tentadoramente vaga. Él hace una referencia críptica al hecho de que ya no habrá mar (Ap. 21:1). Más allá de eso, todo lo que nos dice es que Dios hará “nuevas todas las cosas” (Ap. 21:5).
Una Bendición Gloriosa
Creo que la razón por la que los pasajes sobre la tierra eterna nos dicen tan poco acerca de las características de esa tierra es porque se enfocan en un hecho glorioso que eclipsa cualquier preocupación sobre cómo será la tierra nueva. Ese hecho es que los redimidos vivirán en la presencia de Dios Todopoderoso (Ap. 21 y 22). Le “serviremos” y “veremos Su rostro” (Ap. 22:3-4). Cómo será la tierra palidece en comparación con esta revelación.
Traducido por Donald Dolmus
Ministerio En Defensa de la Fe (endefensadelafe.org)
La Profecía y la Evolución
Durante los primeros 30 años de mi vida, no entendí todo el alboroto sobre la evolución. No podía ver qué diferencia hacía si Dios creó instantáneamente en cuestión de unos pocos días, o gradualmente, a lo largo de millones de años. Yo era un evolucionista teísta — uno que cree en la evolución, pero cree que fue dirigida por Dios.
Uno de mis problemas era que había crecido en una iglesia que enfocaba su estudio de la Biblia casi exclusivamente en el Nuevo Testamento. En realidad, nunca había leído ni estudiado toda la Palabra de Dios. Cuando lo hice, inmediatamente abandoné mi coqueteo con la evolución.
Un Asunto de Integridad
La primera razón por la que lo hice es porque descubrí que la integridad de la Palabra de Dios está en juego en este tema. La gente desestima el relato de Génesis de la creación con mucha ligereza al decir: “La Biblia no es un libro de ciencia”.
Pero, piense por un momento: si no podemos confiar en lo que la Biblia nos dice acerca de la creación de la humanidad y el universo, entonces, ¿qué parte de la Biblia podemos creer? ¿Hubo realmente un diluvio universal? ¿Existió realmente un hombre llamado Abraham? ¿Murió Jesús en la cruz por nuestros pecados? Si comienza a escoger y elegir qué parte de la Biblia va a creer, ¿cómo va a determinar qué es verdadero y qué es falso?
¿Lenguaje Simbólico?
Traté de lidiar con el relato de la creación de la Biblia argumentando que ésta usaba un lenguaje simbólico. Pero no hay base para sacar esa conclusión.
Adán y Eva nunca son tratados como figuras míticas por escritores bíblicos posteriores. Y hay un pasaje en el libro de Éxodo que deja muy claro que los “días” de Génesis 1 y 2 son días literales de 24 horas (Éxodo 20:8-11):
Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás…mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna…Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día…
¿Creación Buena o Mala?
Otro problema que encontré con la evolución teísta es que degrada el carácter de Dios. La Biblia dice que Dios creó instantánea y majestuosamente, y que la creación era “buena”.
La evolución teísta presenta una imagen completamente diferente. Sostiene que Dios usó un método de creación muy despiadado y violento — “la supervivencia del más apto”. En otras palabras, la creación ocurrió en una atmósfera rapaz, que era todo, menos buena.
El Origen de la Muerte
La evolución teísta también convierte en una mentira lo que la Biblia enseña acerca del pecado y sus consecuencias. Según la Biblia, el pecado vino al mundo a través de la rebelión de Adán y Eva contra la voluntad de Dios. Uno de los resultados fue la muerte física. Otro fue la maldición que Dios puso sobre la naturaleza.
La evolución teísta pone patas arriba el cuadro bíblico, ya que retrata toda la creación involucrada en una lucha a muerte antes de la aparición evolutiva del hombre — y, por lo tanto, antes de que el hombre pudiera haber pecado. ¿Existió la muerte desde el principio de la vida, o fue la consecuencia del pecado del hombre, como dice la Palabra de Dios?
Preguntas Difíciles
Cuando decidí creer en la Palabra de Dios, tuve que deshacerme de la evolución en cualquier forma — tanto la teísta como la científica. Eso me planteó preguntas nuevas y difíciles. ¿Tiene la tierra sólo seis o siete mil años? ¿Qué pasa con el registro fósil? ¿Qué pasa con las estrellas que están tan lejos y que su luz ha tardado millones de años para que su luz llegue a la tierra?
Afortunadamente para mí, cuando comencé a luchar con estas preguntas difíciles, me encontré con las voluminosas publicaciones del Instituto para la Investigación del Creacionismo, una organización de científicos que son cristianos y que aceptan el relato de Génesis como literal. A través de sus escritos comencé a encontrar respuestas a mis nuevas preguntas.
Por ejemplo, señalan una verdad simple, pero a menudo pasada por alto: la creación especial siempre lleva consigo la apariencia de edad. Piénselo. Si creara instantáneamente a un hombre adulto, y luego se lo presentara como mi creación milagrosa, respondería diciendo: “¡Pero, David, este hombre tiene 30 años!”.
Lo mismo sería cierto de un árbol adulto. Si lo creara sobrenaturalmente en un instante, me costaría mucho tratar de convencerlo de que no creció de una semilla.
Lo mismo ocurre con nuestro universo. Cuando Dios lo creó, lo creó con madurez. La luz de las estrellas más distantes no tuvo que viajar cientos de millones de millas durante millones de años para llegar a la Tierra. Las estrellas fueron creadas con su luz que ya llegaba a la Tierra.
Más Preguntas Difíciles
Pero, ¿qué pasa con las técnicas de datación que indican una edad muy antigua para la Tierra? Para empezar, el hecho es que todas ellas se basan en supuestos evolutivos y, por lo tanto, producen resultados altamente distorsionados y falsos que se ajustan a su sesgo evolutivo incorporado.
¿Qué pasa con el registro fósil? La verdad es que a los propios evolucionistas ya no les gusta hablar del registro fósil. La razón es que, a pesar del descubrimiento de millones de fósiles, todavía no han encontrado ni siquiera uno que represente una forma de transición en el proceso evolutivo teorizado. Los perros siguen siendo perros en el registro fósil. Los gatos siguen siendo gatos. Nadie ha encontrado todavía un “Perrato”.
Negación Científica
¡Una de las cosas más extrañas acerca de la teoría moderna de la evolución es que niega uno de los axiomas fundamentales de la ciencia! Consulte cualquier libro de física y encontrará lo que se llama la Segunda Ley de la Termodinámica. Sostiene que todo en el universo se está deteriorando — que todo se está moviendo del orden al desorden.
Esta ley de la física no es más que una expresión del sentido común. Si no lo cree, ¡mírese en un espejo! Su cuerpo está envejeciendo, y no hay nada que pueda hacer para detenerlo. ¡Puede camuflarlo, pero no puede detenerlo! Es la razón por la que tenemos programas de mantenimiento para automóviles y edificios. Si no los mantenemos, dejarán de correr o se caerán.
Ahora, el punto es éste: la evolución sostiene que todos los seres vivos en el universo se están moviendo exactamente en la dirección opuesta — del desorden al orden, de la simplicidad a una mayor complejidad. ¡La evolución contradice una de las leyes fundamentales de la ciencia!
Negación de la Lógica
La evolución también contradice el sentido común. La complejidad del universo exige un diseñador. ¿Cómo pudo el ojo humano haberse desarrollado por casualidad? Decir que lo hizo es equivalente a decir que los rostros en el Monte Rushmore son el producto accidental de la erosión.
Los científicos nos dicen que todo el universo surgió como resultado de un “big bang”. De nuevo, esto contradice el sentido común. ¿Cuántas explosiones ha presenciado alguna vez que produjeran orden en lugar de caos?
Cumplimiento Profético
El desarrollo de la teoría de la evolución está profetizado en la Escritura, como una de las señales de los tiempos del fin. La profecía se encuentra en 2 Pedro 3:3-7. Dice que “en los postreros días vendrán burladores”, y que se burlarán del regreso prometido del Señor, diciendo: “¿Dónde está la promesa de su advenimiento? Porque desde el día en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen así como desde el principio de la creación”. Pedro dice que estas personas ignorarán deliberadamente el hecho de que Dios creó el mundo y luego lo destruyó con agua.
El principio científico profetizado en este pasaje es lo que se llama uniformismo. Es uno de los pilares de la evolución. Es la idea de que las cosas siempre han sido esencialmente las mismas, cambiando sólo minuciosamente durante miles de millones de años.
Esta idea niega lo que la Biblia enseña acerca de la creación especial a partir de la nada. También niega el registro histórico de la Biblia de un diluvio universal y la promesa de la Biblia de que un día Dios destruirá la Tierra de nuevo con fuego.
Cortejando la Ira de Dios
La Biblia dice que Dios derrama Su ira sobre las naciones que “detienen con injusticia la verdad” (Romanos 1:18). Estamos haciendo eso hoy en Estados Unidos. Nuestras escuelas públicas no pueden enseñar a los niños el verdadero origen del universo. Sólo se puede enseñar la mentira de la evolución.
El mismo pasaje en la Biblia dice que la ira de Dios también se derrama sobre aquellas naciones cuyos pueblo dan “culto a la criaturas antes que al Creador” (Romanos 1:25). La enseñanza de la teoría de la evolución ha llevado a esta nación al punto en que ahora estamos adorando a la creación en lugar de al Creador. Nuestro dios es la “Madre Tierra”, no el Padre Dios.
La Relación
Entonces, ¿cuál es la relación entre la profecía bíblica y la evolución? Muchos líderes cristianos de hoy, incluso algunos evangélicos, han adoptado alguna forma de evolución teísta. Al hacerlo, tienen que espiritualizar el relato bíblico de la creación, argumentando que no es literal y que, por lo tanto, los seis días de la creación realmente representan cientos de millones de años.
Y eso es exactamente lo que la mayoría de la cristiandad ha hecho con la profecía bíblica. Ha sido espiritualizada a un sinsentido. Argumentan que ahora estamos en el Milenio, aunque la Biblia dice que durante el Milenio la tierra será inundada con paz, rectitud y justicia, como las aguas cubren el mar. Afirman que Jesús está gobernando ahora, aunque todas las naciones del mundo están en rebelión contra Dios y Su Palabra. Afirman que Satanás está ahora atado, aunque sigue merodeando como un león rugiente, buscando a quién puede devorar.
Cuando comienza a espiritualizar la Palabra de Dios, puede hacer que signifique lo que desee.
Para comprender el comienzo o final de la historia, debemos aceptar la enseñanza de sentido llano de la Palabra de Dios. ¿Está dispuesto a hacer eso?
Recurso recomendado: