viernes, 23 de octubre de 2026

Libro: El Mesías en los Salmos – Capítulo 8

El Reinado del Mesías

Resumen de las Profecías del Tiempo del Fin


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Concluyamos como comenzamos, echando un vistazo a un resumen de las profecías del tiempo del fin contenidas en los Salmos. Pero analicémoslas con mayor detalle y en orden cronológico.

El Rapto

El Rapto es la promesa de que pronto, en cualquier momento, el Mesías aparecerá en los cielos cuando suene una trompeta y un arcángel grite. Su propósito será llevarse a todos los creyentes de la Era de la Iglesia en Él — tanto a los vivos como a los muertos — de este mundo antes de que comience la Gran Tribulación.

Este evento se describe en detalle en 1 Tesalonicenses 4:13-18. Se representa como el Novio (el Mesías) viniendo por Su Novia (la Iglesia). Como el Rapto es un evento sólo para los santos de la Era de la Iglesia, no se menciona en detalle en las Escrituras del Antiguo Testamento. Los creyentes de los tiempos del Antiguo Testamento, antes de la Cruz, serán resucitados después de la Tribulación, cuando Jesús regrese a la tierra (Dn. 12:1-2).

Sin embargo, hay destellos del principio del Rapto a lo largo de las Escrituras hebreas. Pedro se refiere a dos de ellos en 2 Pedro 2:5-8. En este pasaje, Pedro habla de cómo Dios salvó a Noé y a su familia del diluvio y a Lot y a su familia de la destrucción de Sodoma y Gomorra. Concluye el pasaje con estas palabras: “El Señor sabe librar de tentación a los piadosos, y reservar a los injustos para ser castigados en el día del juicio”.

El principio de proteger a los justos de la ira de Dios se repite varias veces en los Salmos:

“Besad al Hijo para que no se enoje y perezcáis en el camino,
pues puede inflamarse de repente su ira.
¡Cuán bienaventurados son todos los que en Él se refugian!” (Sal. 2:12; LBLA)

“¡Castígalos [a los malvados], Dios!  
¡Caigan por sus mismas intrigas!
Por la multitud de sus transgresiones échalos fuera,
porque se rebelaron contra ti.
Pero alégrense todos los que en ti confían;
den voces de júbilo para siempre,
porque tú los defiendes;
en ti se regocijen los que aman tu nombre” (Sal. 5:10-11).

“Una cosa he demandado a Jehová,
ésta buscaré:
que esté yo en la casa de Jehová
todos los días de mi vida,
para contemplar la hermosura de Jehová
y para buscarlo en su Templo.
Él me esconderá en su Tabernáculo en el día del mal;
me ocultará en lo reservado de su morada…” (Sal. 27:4-5).

En mi opinión, la expresión más hermosa del Rapto en los Salmos se encuentra en el Salmo 45, que es una celebración de la boda del Rey. Describe a la novia del Rey siendo llevada a Él con gloria, tal como será el caso cuando la Novia de Cristo ascienda para encontrarse con Jesús en los cielos en el momento del Rapto:

13) Toda gloriosa es la hija del rey en su morada;
de brocado de oro es su vestido.

14) Con vestidos bordados será llevada al rey;
vírgenes irán en pos de ella,
sus compañeras serán traídas a ti.

15) Serán traídas con alegría y gozo;
entrarán en el palacio del rey.

El Anticristo

El Anticristo surgirá después del Rapto de la Iglesia. Rápidamente tomará el control de Europa y luego la usará como su base de operaciones para conquistar el mundo.

Hará un pacto con Israel que garantizará su seguridad, pero, en medio de la Tribulación, lo violará y se volverá contra el pueblo judío con el objetivo de aniquilarlos. Esto sucederá cuando el Anticristo vaya a Jerusalén para dedicar el nuevo Templo judío. En medio de las ceremonias, de repente se declarará Dios, y el pueblo judío se rebelará. Su traición parece mencionarse en el Salmo 55:

20) Extendió el perverso sus manos contra los que estaban en paz con él;
violó su pacto.

21)  Los dichos de su boca son más blandos que mantequilla,
pero guerra hay en su corazón;
suaviza sus palabras más que el aceite,
mas ellas son espadas desnudas.

La naturaleza engañosa y orgullosa del Anticristo, que se detalla en Daniel 8:23-25, se menciona en el Salmo 10:

3) El malo se jacta del deseo de su alma,
bendice al codicioso y desprecia a Jehová...

7) El malo se jacta del deseo de su alma,
bendice al codicioso y desprecia a Jehová;

El Salmo 52 revela aún más la personalidad del Anticristo:

1) ¿Por qué tú, poderoso, te jactas de la maldad?
¡La misericordia de Dios es continua!

2) Agravios maquina tu lengua;
engaña como navaja afilada.

3) Amaste el mal más que el bien,
la mentira más que la verdad. 

4) Has amado toda suerte de palabras perversas,
engañosa lengua.

La Tribulación

La Gran Tribulación, que seguirá al Rapto de la Iglesia, está profetizada en el Salmo 75:8. Este versículo deja claro que la ira de Dios será experimentada por toda la Tierra: “La copa está en la mano de Jehová; el vino está fermentado, lleno de mixtura, y él lo derrama; ¡hasta el fondo lo apurarán y lo beberán todos los impíos de la tierra!”.

Según Apocalipsis 12:13-17, la segunda mitad de la Tribulación será el tiempo en que el pueblo judío será severamente perseguido por el Anticristo. Esto se menciona en el Salmo 60:

1) Tú, Dios, tú nos has desechado, nos quebrantaste;
te has airado. ¡Vuélvete a nosotros!

2) Hiciste temblar la tierra, la has hendido;
¡sana sus fracturas, porque titubea!

3) Has hecho ver a tu pueblo cosas duras;
nos hiciste beber vino de aturdimiento.

El profeta Zacarías dijo que esta persecución por parte del Anticristo será tan severa que dos tercios del pueblo judío serán asesinados (Zac. 13:8-9). El propósito, por supuesto, será llevar al pueblo judío al límite para que el remanente busque al Señor, lo que resultará en la salvación de todos los judíos que queden vivos al final de la Tribulación.

Durante este tiempo de terrible persecución, que será como un segundo Holocausto peor que el primero, creo que el pueblo judío recurrirá a los Salmos para clamar a Dios por liberación:

“Guárdame como a la niña de tus ojos;
escóndeme bajo la sombra de tus alas,
de la vista de los malos que me oprimen,
de mis enemigos que buscan mi vida” (Sal. 17:8-9).

“Señor, ¿hasta cuándo verás esto?
Rescata mi alma de sus destrucciones,
mi vida de los leones” (Sal. 35:17).

“Acude, Dios, a librarme;
apresúrate, Dios, a socorrerme.
 Sean avergonzados y confundidos
los que buscan mi vida;
sean vueltos atrás y avergonzados
los que mi mal desean” (Sal. 70:1-2).

“Dios mío, líbrame de manos del impío,
de manos del perverso y violento,
porque tú, Señor Jehová, eres mi esperanza,
seguridad mía desde mi juventud” (Sal. 71:4-5).

Algunas de las oraciones judías durante este tiempo de “angustia de Jacob” (Jer. 30:7) seguramente pedirán específicamente el derrocamiento del Anticristo:

“Sean pocos sus días,
tome otro su oficio.
Queden sus hijos huérfanos
y su mujer viuda…
¡Su posteridad sea destruida;
en la segunda generación sea borrado su nombre!
Estén siempre delante de Jehová
y él corte de la tierra su memoria…” (Sal. 109:8-9, 13, 15).

“Salva, Jehová, porque se acabaron los piadosos,
porque han desaparecido los fieles de entre los hijos de los hombres.
Habla mentira cada cual con su prójimo;
adulan con los labios, pero con doblez de corazón.
Jehová destruirá todos los labios aduladores,
y la lengua que habla con jactancia…” (Sal. 12:1-3).

Arrepentimiento Judío

La severa disciplina de Dios sobre el pueblo judío durante su “tiempo de angustia” (Dn. 12:1) tendrá éxito en alcanzar su objetivo, ya que se nos dice que, al final de los tres años y medio de ira dirigida hacia ellos, el remanente que sobreviva se volverá a Dios en arrepentimiento y aceptará a Jesús como su Mesías (Zac. 12:10).

Ese espíritu de arrepentimiento se refleja en dos salmos que contienen las oraciones de arrepentimiento de David por sus pecados cometidos con Betsabé y contra su esposo, Urías. El primero es el Salmo 51:

1) Ten piedad de mí, Dios,
conforme a tu misericordia;
conforme a la multitud de tus piedades
borra mis rebeliones.

2) ¡Lávame más y más de mi maldad
y límpiame de mi pecado!

El mismo espíritu lo expresa David de nuevo en el Salmo 32:

1) Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada
y cubierto su pecado.

5) Mi pecado te declaré
y no encubrí mi iniquidad.
Dije: “Confesaré mis rebeliones a Jehová”,
y tú perdonaste la maldad de mi pecado. 

La Segunda Venida

El período de la Tribulación de siete años llegará a su fin con el repentino regreso del Mesías a la tierra. Él derramará la ira de Dios sobre todas las naciones rebeldes y sus líderes, y luego manifestará Su gloria ante todos Sus creyentes.

Primero, la ira (Salmo 21):

8) Alcanzará tu mano a todos tus enemigos;
tu diestra alcanzará a los que te aborrecen.

9) Los pondrás como horno de fuego
en el tiempo de tu ira;
Jehová los deshará en su ira
y el fuego los consumirá.

Luego, la gloria (Salmos 46):

10) “Estad quietos y conoced que yo soy Dios;
seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra”.

11) ¡Jehová de los ejércitos está con nosotros!
¡Nuestro refugio es el Dios de Jacob!


NOTA: Éste es un fragmento del capítulo 8. El capítulo completo está disponible para nuestros »»colaboradores, quienes lo recibirán a través del correo electrónico. 


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