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martes, 19 de abril de 2011

Estudio Bíblico Mesiánico: Los Resultados de la Muerte del Mesías




Porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree. Romanos 10:4

Una de las obras más grandes de la gracia de Dios fue la muerte del Mesías, la que produjo diez resultados específicos.

I. El fin de la Ley de Moisés

El primer resultado fue que señaló el fin de la Ley Mosaica. Este hecho es destacado en pasajes tales como Hechos 15:10-11: Ahora, pues, ¿por qué tentáis a Dios, poniendo sobre la cerviz de los discípulos un yugo que ni nuestros padres ni nosotros hemos podido llevar? Antes creemos que por la gracia del Señor Jesús seremos salvos, de igual modo que ellos.

El contexto de este pasaje aborda la forma en la que un gentil es salvado. ¿Son salvados estrictamente por gracia a través de la fe o también deben guardar la Ley Mosaica? La conclusión del Concilio de Jerusalén fue que ellos no necesitan guardar la Ley, ya que ellos son salvados puramente por gracia a través de la fe, sin añadir nada. Si los gentiles no necesitan guardar la Ley, eso significa que la muerte del Mesías trajo la Ley a su fin, ya que si la Ley aún estuviera en efecto, entonces los gentiles estarían obligados a guardarla.

El mismo punto es hecho varias veces en el libro de Romanos. El primer ejemplo es Romanos 3:21-22: Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas; la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia…

Y, en segundo lugar, Pablo declara en el verso 31: ¿Luego por la fe invalidamos la ley? En ninguna manera, sino que confirmamos la ley.

Después, Pablo escribió estas palabras en Romanos 4:13-16: Porque no por la ley fue dada a Abraham o a su descendencia la promesa de que sería heredero del mundo, sino por la justicia de la fe. Porque si los que son de la ley son los herederos, vana resulta la fe, y anulada la promesa. Pues la ley produce ira; pero donde no hay ley, tampoco hay transgresión. Por tanto, es por fe, para que sea por gracia, a fin de que la promesa sea firme para toda su descendencia; no solamente para la que es de la ley, sino también para la que es de la fe de Abraham, el cual es padre de todos nosotros…

Otro pasaje en el libro de Romanos hace el mismo punto, y esa referencia es Romanos 10:4: Porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree.

El punto de estos pasajes es que la muerte del Mesías produjo el fin de la Ley Mosaica. Ninguna promesa está siendo cumplida hoy por medio de la Ley, sino que en cambio, las promesas son recibidas por gracia a través de la fe. El Mesías puso fin a la Ley por medio de su cumplimiento.

II. El Juicio de la Naturaleza de Pecado

La muerte de Yeshúa (Jesús) dejó inoperante al poder reinante de la naturaleza pecaminosa. La muerte de Jesús dejó inoperantes a la autoridad y el poder de la naturaleza pecaminosa para reinar sobre el creyente, de manera que está muerto al pecado, lo que significa que es libre de la dominación de la naturaleza pecaminosa. La naturaleza de pecado no está muerta, pero el creyente está muerto a ella, en el sentido de que no está obligado a obedecer sus exigencias, tal como lo estaba antes de ser salvo.

Este hecho es desarrollado extensamente por Pablo en Romanos 6:1-8:13. Este largo pasaje puede resumirse en cuatro puntos. Primero, el Mesías murió al pecado. Segundo, la muerte sustitutoria del Mesías incluyó morir por la naturaleza pecaminosa así como por los pecados personales; ése es el énfasis del capítulo 6. Tercero, todo el sistema de méritos, con su llamado a las obras y esfuerzos humanos representados en la relación de la Ley, ha pasado para el creyente y los que emplean este sistema de obrar con sus propias fuerzas serán derrotados debido a su incapacidad para controlar la naturaleza pecaminosa; ése es el punto del capítulo 7. Pablo demostró que esto es cierto por sus propias experiencias cuando, como un bebé creyente joven e inmaduro, intentó usar la Ley como base para controlar la naturaleza pecaminosa y vivir la vida espiritual. Aquí es cuando aprendió que la vida espiritual debe vivirse por fe, así como la salvación es alcanzada. Cuarto, hay victoria triunfante en la que la completa voluntad de Dios es cumplida en el creyente, pero nunca por el creyente, ya que él simplemente no tiene ese tipo de poder; ése es el punto del capítulo 8.

III. La Base para el Perdón y la Limpieza

No sólo es la muerte del Mesías la base para el perdón del pecado en el sentido de la salvación, sino que también es la base para el perdón de los pecados cometidos después de creer en el sentido del perdón familiar (I Juan 1:1-2:2). Así que la razón por la que los pecados del creyente están siendo limpiados continuamente es debido a que la muerte del Mesías es la base para el perdón y la limpieza del creyente.

IV. La base para Posponer el Justo Juicio Divino

La muerte del Mesías es la razón por la que el justo juicio divino ha sido pospuesto. Esto es destacado en Romanos 2:4-5: ¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento? Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios…

Tal es el pecado del hombre que Dios tiene todo el derecho de juzgar al hombre inmediatamente. Pero el juicio está siendo retrasado, está siendo pospuesto por causa de la muerte de la muerte del Mesías para que el hombre tenga una oportunidad extendida para aceptar la gracia gratuita de Dios.

Pablo hizo el mismo punto en Romanos 9:22: ¿Y qué, si Dios, queriendo mostrar su ira y hacer notorio su poder, soportó con mucha paciencia los vasos de ira preparados para destrucción…

De nuevo, Dios tiene todo el derecho para herir de muerte al hombre en el momento que cometa su primer pecado. Pero el juicio es pospuesto sobre la base de la muerte del Mesías.

Lo que Pablo enseñó también fue enseñado por Pedro. Por ejemplo, I Pedro 3:20 declara: …los que en otro tiempo desobedecieron, cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé, mientras se preparaba el arca, en la cual pocas personas, es decir, ocho, fueron salvadas por agua…

Aquí, Pedro recuerda otra ocasión en la que Dios pospuso Su juicio, ya que en los días de Noé, Él retrasó el Diluvio por ciento veinte años. La aplicación es que Él aún está posponiendo Su juicio sobre la base de la muerte del Mesías.

Pedro enseñó otra vez esta verdad en II Pedro 3:9: El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.

Y luego, en el verso 15, escribió: Y tened entendido que la paciencia de nuestro Señor es para salvación; como también nuestro amado hermano Pablo, según la sabiduría que le ha sido dada, os ha escrito…

Aquí, Pedro se remonta a las palabras de Pablo para enfatizar el mismo punto: que el juicio es pospuesto debido a la muerte del Mesías.

V. La Remoción de los Pecados Anteriores a la Cruz

Yeshúa no murió sólo por los pecados que fueron cometidos después de Su muerte, sino también por los pecados cometidos antes de Su muerte. Él no murió sólo por los pecados de los santos del Nuevo Testamento, sino también por los pecados de los santos del Antiguo Testamento. Dios pudo haber juzgado a los santos del Antiguo Testamento inmediatamente, pero Él pospuso su juicio hasta la Cruz. Entonces ese juicio cayó sobre el Mesías como su sustituto así como el sustituto de los creyentes del Nuevo Testamento. De esa forma, sus pecados fueron removidos.

Esto es enseñado por Hechos 17:30: Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan…

Él hizo el mismo punto en Romanos 3:25: …a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados…

De nuevo, él señaló que los pecados cometidos antes de la muerte del Mesías pudieron haber sido juzgados inmediatamente, pero fueron pospuestos, pasados por alto temporalmente o “ignorados”, hasta la muerte del Mesías como su sustituto.

En Hebreos 10:4, el escritor dijo: …porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados.

El sacrificio de animales no podía remover y no removió los pecados de los santos del Antiguo Testamento; simplemente los cubrió temporalmente. Una vez que el Mesías murió, sólo entonces sus pecados fueron removidos también.

VI. El Despojo de los Principados y Potestades

La muerte de Jesús no sólo produjo resultados en la esfera humana, también produjo resultados en la esfera angelical, especialmente en la esfera de los ángeles caídos o esfera demoníaca. La muerte del Mesías significó el despojo de los principados y potestades. Esto es destacado en varias formas. Por ejemplo, Yeshúa dijo en Juan 12:31: Ahora es el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera.

Según este verso, la muerte de Yeshúa logró dos cosas: primera, el juicio de este mundo; y segunda, también la expulsión del príncipe de este mundo.

Luego, Yeshúa habló estas palabras en Juan 16:11: …y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado.

La muerte del Mesías representó el juicio de Satanás individualmente; ella dio lugar al juicio de Satanás personalmente. No sólo Satanás fue juzgado, sino también todas sus cohortes demoniacas según Colosenses 2:14-15: ...anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.

VII. La Purificación de las Cosas en el Cielo

No sólo las cosas en la tierra fueron purificadas por la muerte del Mesías, tales como los santos, sino que las cosas en el Cielo también fueron purificadas. Por ejemplo, esto es resaltado en Romanos 8:21-23: ...porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora;y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo.

Toda la creación, que incluye a la tierra así como a toda la esfera celestial, los cuerpos celestiales o el primer y segundo cielos, fue purificada por la muerte del Mesías.

El mismo punto es hecho en Hebreos 9:11-12: Pero estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación, y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención.

Y luego, el escritor añade estas palabras en Hebreos 9:21-24: Y además de esto, roció también con la sangre el tabernáculo y todos los vasos del ministerio. Y casi todo es purificado, según la ley, con sangre; y sin derramamiento de sangre no se hace remisión. Fue, pues, necesario que las figuras de las cosas celestiales fuesen purificadas así; pero las cosas celestiales mismas, con mejores sacrificios que estos. Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios…

En estos pasajes, se hace el punto de que Yeshúa purificó las cosas en los cielos mismos. Pero la pregunta es: ¿Por qué necesitaban las cosas en los cielos ser purificadas? Debe recordarse que la caída de Satanás ocurrió en el Cielo. Como resultado de su caída, el pecado fue introducido al Cielo mismo, y el santuario celestial, del que Satanás fue una vez sacerdote, fue profanado. Mientras que la sangre de animales era suficiente para limpiar el santuario terrenal, no era suficiente para limpiar el santuario celestial. Eso requería una mejor sangre: la sangre del Mesías. Así que la sangre del Mesías fue usada para limpiar el santuario celestial.

VIII. La Base para la Paz

La muerte de Yeshúa es la base para la paz en tres planos. En primer lugar, es la base para la paz entre Dios y el hombre según Romanos 5:1: Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo…

En segundo lugar, la muerte de Jesús es también la base para la paz entre los judíos y los gentiles. Éste es el punto de Efesios 2:11-16 así como Colosenses 3:11, que dice: ...donde no hay griego ni judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni escita, siervo ni libre, sino que Cristo es el todo, y en todos.

En tercer lugar, la muerte de Yeshúa es la base para la paz en el universo según Colosenses 1:20: …y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz.

IX. La Base para la Salvación Nacional de Israel

La razón por la que un día habrá una salvación nacional de Israel es debido a la muerte del Mesías. Algún día, todo Israel creerá en Él. En el Antiguo Testamento, esto es enseñado en Deuteronomio 30:3 y Jeremías 31:31-34. En el Nuevo Testamento, este punto es hecho Romanos 11:25-29. Este resultado de la muerte del Mesías – la salvación nacional futura de Israel – es también la precondición para la Segunda Venida.

X. La Base para el Establecimiento del Reino Mesiánico

Apocalipsis 5:8-14 hace el punto de que el Reino Milenial no podía ser establecido aparte de la muerte del Mesías. Su muerte es la base para el establecimiento del Reino Milenial o Mesiánico.

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