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jueves, 29 de junio de 2023

¿Por Qué Estudiar la Profecía Bíblica?

Por Pr. Robert Jeffress

¿Por qué debemos estudiar la profecía bíblica? Muchas personas piensan que la profecía no es relevante hoy en día. Prefieren hablar sobre temas acerca de cómo mejorar su matrimonio o cómo tener una mejor vida de oración. Permítanme compartir tres razones por las que es importante que entendamos la profecía bíblica.

La Profecía es un Tema Importante de la Biblia

En primer lugar, la profecía es un tema importante de la Biblia. Una manera de saber qué es importante para Dios es saber qué temas se tratan más en Su Palabra. Y la profecía es un tema importante. Por ejemplo, ¿sabía que hay 1,800 referencias en la Biblia a la Segunda Venida de Cristo? En el Nuevo Testamento, uno de cada 30 versículos tiene que ver con el regreso de Jesucristo. De hecho, 23 de los 27 libros del Nuevo Testamento tratan el tema del regreso de Cristo.

Y en el Antiguo Testamento, por cada profecía acerca de la primera venida del Mesías, hay ocho versículos acerca de la Segunda Venida. Claramente, el regreso de Jesucristo es un tema importante en la Biblia, por lo que necesitamos entenderlo.

La Profecía nos Ayuda a Interpretar y Aplicar la Biblia

Segundo, la profecía bíblica nos ayuda a interpretar y aplicar la Biblia con precisión. No puedes entender completamente a los profetas del Antiguo Testamento, las enseñanzas de Jesús o las epístolas sin entender la profecía. La profecía es el marco en el que colgamos el resto de la Biblia. Veamos dos ilustraciones de eso, una del Antiguo Testamento y otra del Nuevo Testamento.

El primer ejemplo es Isaías 65:20: “No habrá allí más bebés que vivan pocos días ni viejos que no completen sus días. Porque el más joven morirá a los cien años, y el que no llegue a los cien años será considerado maldito”. Isaías está hablando de un tiempo en que los bebés no morirán, y el promedio de vida será de cien años. ¿De qué tiempo está hablando Isaías? Obviamente no está hablando de ahora. Incluso con nuestros avances en medicina, los bebés todavía mueren, y pocas personas llegan a la edad de cien. ¿Estaba Isaías hablando del cielo? No, Apocalipsis 12:4 dice que no habrá muerte en el cielo. Entonces, ¿de qué tiempo estaba hablando Isaías? Estaba hablando de un período futuro llamado el Milenio, cuando Jesús reinará en la tierra durante mil años. Durante ese tiempo, la maldición del pecado será parcialmente removida. No puedes entender eso sin conocer la profecía bíblica.

El segundo ejemplo es Mateo 25:35–40. Jesús dijo: “Porque tuve hambre, y me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; fui forastero, y me recibieron; estuve desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; estuve en la cárcel, y vinieron a mí”. Entonces los justos le responderán diciendo: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te sustentamos, o sediento y te dimos de beber? 38 ¿Cuándo te vimos forastero y te recibimos, o desnudo y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y fuimos a ti?”. Y respondiendo el Rey les dirá: “De cierto les digo que en cuanto lo hicieron a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí me lo hicieron”.

No puedes entender completamente a los profetas del Antiguo Testamento, las enseñanzas de Jesús o las epístolas sin entender la profecía. La profecía es el marco en el que colgamos el resto de la Biblia.

Una vez escuché a alguien decir: “Soy un cristiano de Mateo 25. Mi fe se centra en cuidar de los más pequeños”. Ahora bien, debemos ser misericordiosos con los necesitados. Ese es ciertamente el fruto, la evidencia de ser cristiano. Pero, ¿es ése el núcleo de la fe cristiana? ¿Hacer cosas buenas por los más pequeños es el corazón del cristianismo? ¿Es eso lo que los apóstoles proclamaron y por lo que dieron sus vidas? No, hacer el bien a los demás es la evidencia del cristianismo, pero el núcleo del cristianismo es el arrepentimiento del pecado y el perdón de Dios a través de la sangre de Jesucristo.

Cuando Pedro predicó ese gran sermón en Pentecostés, que dio como resultado la salvación de más de tres mil personas, ¿cuál fue su mensaje? ¡Apacienta a los hambrientos y serás salvo! ¡Viste al desnudo y serás salvo! ¡Visita a los que están en prisión y serás salvo! No. Hechos 2:38 nos dice su mensaje: “Arrepiéntanse y sea bautizado cada uno de ustedes en el nombre de Jesucristo para perdón de sus pecados”.

Si ese es el corazón del cristianismo, entonces ¿de qué estaba hablando Jesús en Mateo 25? En este pasaje, Jesús estaba enseñando acerca de los tiempos del fin. Los discípulos le preguntaron: “¿Cuál será la señal de tu venida y del fin del mundo?” (Mateo 24:3). En Mateo 25:35–40, Jesús se refería a los 144,000 testigos judíos que son salvos durante la tribulación. Aunque esos testigos están protegidos por Dios, sufren, son encarcelados y se les niega comida y bebida. Jesús le estaba diciendo a esa era futura: “La forma en que tratas a estos testigos míos revela si eres verdaderamente salvo. Cuando los alimentan, los visten y los acogen, es una señal de su amor por Mí”.

No puedes entender esa enseñanza de Jesús si no entiendes cómo encaja en la profecía bíblica. La profecía es la clave para interpretar y aplicar la Biblia correctamente.

La Profecía nos Motiva Hacia una Vida Piadosa

Tercero, la profecía bíblica nos motiva a vivir piadosamente. La razón por la que Dios nos habla de los tiempos del fin no es para satisfacer nuestra curiosidad; es aumentar nuestra obediencia a Él. Darnos cuenta de que todo lo que nos rodea está llegando a su fin debería motivarnos a vivir vidas piadosas.

Apocalipsis 22:7 dice: “Bienaventurado el que presta atención a las palabras de la profecía de este libro”. Entender la profecía bíblica debería motivarnos a obedecer a Dios. Es por eso que estudiamos la profecía. 

Robert Jeffress es el pastor principal de First Baptist Dallas. Su programa de televisión “Camino a la Victoria” impacta vidas alrededor del mundo para Cristo.

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Traducido por Donald Dolmus
Ministerio En Defensa de la Fe (endefensadelafe.org)

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